El bienestar y la calidad de vida de los adultos mayores son preocupaciones crecientes a nivel global, especialmente ante el aumento de la esperanza de vida y los desafíos del cambio climático. Para mejorar su calidad de vida en las ciudades, el confort térmico se presenta como uno de los factores más influyentes, tanto en los espacios interiores como exteriores. Este es un concepto subjetivo y personal, que se describe como la condición mental que denota satisfacción con el ambiente térmico, afectando directamente el intercambio de calor entre el cuerpo humano y el medio ambiente.

Vulnerabilidad de los Adultos Mayores ante los Extremos Térmicos
La población mundial está experimentando un notable envejecimiento. Según las Naciones Unidas (2017), la esperanza de vida ha aumentado significativamente, elevando el número de personas mayores. En 2017, se estimaba que había 962 millones de personas de 60 años o más, representando el 13% de la población global, con una tasa de crecimiento de aproximadamente el 3% anual. Para 2050, se predice que los mayores de 65 años representarán el 66% de la población mundial, y Europa ya cuenta con el mayor porcentaje (25%).
Esta tendencia demográfica coincide con un incremento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, tales como olas de calor, olas de frío y tormentas, que el Estado del Clima Global 2022, publicado por la Organización Meteorológica Mundial, advirtió. Las enfermedades relacionadas con el clima causan más de 150.000 muertes cada año, siendo los niños y los ancianos los grupos más vulnerables.
Factores Fisiológicos que Aumentan el Riesgo
Los adultos mayores son particularmente vulnerables a las condiciones climáticas extremas debido al deterioro de sus funciones fisiológicas. Con la edad, se producen cambios significativos en el cuerpo que afectan su capacidad de termorregulación:
- Reducción de la fuerza muscular: Afecta la capacidad de generar calor a través de la actividad física.
- Disminución de la sudoración: Reduce la capacidad del cuerpo para enfriarse.
- Menor capacidad para transportar calor a la piel: Dificulta la disipación del calor corporal.
- Niveles de hidratación reducidos: La alteración del centro regulador del equilibrio hidro-electrolítico y una menor percepción de la sensación de sed aumentan el riesgo de deshidratación.
- Menor reactividad vascular y estabilidad cardiovascular: Compromete la respuesta del sistema circulatorio a los cambios de temperatura.
- Disfunción del sistema termorregulador: El hipotálamo, encargado de regular la temperatura corporal, se ralentiza con la edad, lo que implica una menor percepción de los cambios de temperatura y una respuesta más lenta ante ellos.
- Pérdida de conciencia de la pérdida de líquidos: A menudo no son conscientes de la deshidratación por sudoración y evaporación.
- Múltiples patologías y polimedicación: Muchos fármacos para enfermedades crónicas pueden interferir con la capacidad del organismo para perder calor y regular la temperatura.
Estos factores hacen que los adultos mayores sean más propensos a sufrir afecciones como neumonía, paro cardíaco, deshidratación, hipotermia e hipertermia. Durante la ola de calor de 2003 en Inglaterra, la mortalidad en mayores de 75 años excedió en un 33%, comparado con un 13,5% en menores.

Enfermedades Relacionadas con el Calor
La enfermedad relacionada con el calor es un término general que describe las condiciones fisiopatológicas asociadas directamente con el aumento de la temperatura corporal. Las más comunes incluyen:
- Síndrome de agotamiento-deshidratación (temperatura corporal <40ºC): Causado por la alteración del balance hidroelectrolítico debido a la sudoración excesiva.
- Golpe de calor (temperatura corporal > 40ºC): Se produce por un fracaso agudo de la termorregulación y requiere medidas de enfriamiento rápido como paños húmedos o baños de agua fría.
La salud puede entrar en riesgo a partir de los 32-33ºC, disparándose a partir de los 35º C, principalmente por la eliminación de líquidos y sales minerales a través del sudor. El calor también puede afectar el ciclo del sueño, dificultando el descanso y aumentando la fatiga.
Confort Térmico: Percepción y Estándares
El confort térmico se define como una condición mental que expresa satisfacción con el ambiente térmico. Es un concepto subjetivo y personal, influenciado por múltiples factores.
Modelos y Normativas Actuales
El modelo más utilizado para evaluar el confort térmico general es el del Voto Medio Previsto (PMV) de Fanger (1973), que considera el nivel de actividad, las características de la ropa, la temperatura seca, la humedad relativa, la temperatura radiante media y la velocidad del aire. Este modelo se expresa en la escala ASHRAE de 7 puntos de sensación térmica (desde muy frío a muy caluroso, siendo 0 el neutro o confortable).
Normas internacionales como ISO 7730 (2005), ASHRAE Standard 55 (2013) y EN 15251 (2007) adoptan el modelo PMV. Sin embargo, estas normativas están diseñadas para especificar las condiciones de confort de personas de mediana edad, principalmente en entornos de oficina. Aunque la EN 15251 (2007) sugiere que para personas muy sensibles y frágiles, el PMV debe mantenerse entre -0,2 y +0,2, los estudios de campo demuestran que las normativas existentes no son aplicables a los adultos mayores debido a sus diferentes respuestas térmicas.

Limitaciones de los Estándares para Adultos Mayores
A pesar de que ASHRAE sugirió inicialmente que la sensación térmica de las personas mayores no difería significativamente de la de los adultos jóvenes, diversos estudios (Jiao et al., 2017; Schellen et al., 2010; Hwang y Chen, 2010; DeGroot, 2007; Hoof, 2006) han indicado lo contrario. La sensibilidad de las dos poblaciones a los ambientes fríos y calientes puede variar considerablemente.
Los adultos mayores generalmente presentan un menor nivel de actividad y una menor tasa metabólica, lo que significa que a menudo requieren temperaturas ambientales más altas. Fisiológicamente, algunos estudios sugieren que prefieren temperaturas unos 2°C más cálidas que las personas más jóvenes. La zona de confort de 20-24°C, comúnmente aceptada, podría no ser lo suficientemente cálida para este grupo de población, siendo alrededor de 25.3°C una temperatura óptima para ancianos sedentarios.
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Factores que Influyen en las Diferencias de Confort Térmico en Adultos Mayores
El confort térmico en adultos mayores está moldeado por una compleja interacción de factores.
Cambios Fisiológicos
Como se mencionó, los cambios fisiológicos con la edad disminuyen la capacidad de detectar y responder a los cambios de temperatura, haciéndolos más vulnerables. Aunque algunos estudios antiguos no encontraron diferencias significativas, 43 de las investigaciones más recientes sí las han evidenciado, aunque sin llegar a un consenso absoluto. Algunos autores concluyen que los mayores son más sensibles a temperaturas altas y prefieren temperaturas más bajas que los adultos jóvenes, mientras que otros estudios sugieren que son más sensibles a temperaturas bajas y prefieren temperaturas más altas, debido a la reducción de su ritmo metabólico y de la circulación sanguínea.
En general, la sensibilidad térmica disminuye con la edad, lo que puede requerir un mayor estímulo para que las personas mayores perciban y reaccionen a los cambios térmicos, aumentando su riesgo de distermia, hipotermia o hipertermia.
Adaptación Térmica Psicológica y Física
La adaptación no es solo fisiológica; también incluye aspectos psicológicos y conductuales:
- Adaptación psicológica: Es el cambio en la respuesta a la exposición repetitiva a un estímulo, disminuyendo la tensión. Factores como el origen geográfico, la expectativa, la experiencia previa, el tiempo de exposición y la actitud personal influyen en el confort subjetivo. Por ejemplo, la exposición prolongada a altas temperaturas hace que los habitantes de climas extremos sean más tolerantes al calor.
- Adaptación física (comportamental): Se refiere a la manipulación del ambiente (ventanas, climatización) o el ajuste del nivel de vestimenta. Los estudios muestran que los adultos mayores tienden a manipular menos los aparatos de climatización en interiores y prefieren ajustar su nivel de arropamiento, que generalmente es más alto. Por ejemplo, los adultos mayores pueden requerir 0,1 clo adicional por cada 1,4°C de descenso de temperatura, en contraste con los jóvenes que lo requieren por cada 2°C.
Investigación y Soluciones Innovadoras
La falta de normativas específicas de confort térmico para adultos mayores subraya la necesidad de investigación y desarrollo de soluciones adaptadas.
Proyectos Destacados
Proyecto de la Universidad China de Hong Kong
La Universidad China de Hong Kong, en colaboración con la iniciativa Impacto Académico de las Naciones Unidas (UNAI), puso en marcha un proyecto innovador. Su objetivo es incorporar el conocimiento científico sobre las altas temperaturas y sus repercusiones en los adultos mayores a las medidas de respuesta de diferentes sectores, con un enfoque interdisciplinario. El proyecto reúne a expertos de distintas universidades locales, el gobierno, profesionales de la construcción y proveedores de servicios.
El proyecto se estructura en tres áreas:
- Estudio del aumento de las temperaturas y desarrollo de datos climáticos de alta resolución.
- Examen del entorno construido, el confort térmico y el diseño de estrategias para mitigar el calor.
- Servicios de apoyo a las personas mayores y concientización pública.
Los resultados de este proyecto han revelado que la temperatura límite para los adultos mayores en Hong Kong es de 28-30°C, rango que se alcanza frecuentemente durante el verano. El profesor Edward NG, líder del proyecto, señaló una gran diferencia entre la sensación térmica autodeclarada por los adultos mayores y este límite: "Cuando las personas mayores sientan calor, es posible que ya hayamos pasado por alto el mejor momento para protegerlos del calor extremo".
Para aumentar la capacidad de adaptación al calor, el equipo difundió material educativo (videos, folletos, gráficos sencillos para redes sociales) e impartió charlas de salud, llegando a más de 1.200 miembros de la comunidad y 400 centros comunitarios. También informaron sobre las consecuencias del calor extremo a través de los medios de comunicación.
En el ámbito del entorno construido, se generaron conjuntos de datos climáticos horarios para condiciones de verano y verano extremadamente caluroso, bajo diferentes escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos datos se pusieron a disposición de la industria de la construcción para la modelización del rendimiento de los edificios y la evaluación del confort térmico. Además, se desarrollaron mapas de riesgo de calor diurnos y nocturnos para evaluar la exposición y vulnerabilidad, identificando áreas de mayor riesgo.
Entre las soluciones propuestas se incluyen la creación de “espacios frescos” y la optimización del diseño de parques y espacios públicos con estructuras de sombra. Se recomendó también mejorar el sistema de pronóstico meteorológico con alertas especiales sobre el calor prolongado y las temperaturas extremadamente altas.
Proyecto ConTerMa del GRIC (UPC)
El Grupo de Investigación e Innovación en la Construcción (GRIC) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha puesto en marcha el proyecto ConTerMa. Este proyecto busca determinar, de manera objetiva y por primera vez, los parámetros que influyen en el confort térmico de los ancianos, ya que actualmente no existen normativas estatales ni internacionales que definan este indicador de forma específica para ellos. Este proyecto se desarrolla en colaboración con 'Sanitas Mayores' y está financiado por la Fundación General CSIC, Cooperación Territorial Europea - Interreg y el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE).
Para obtener estos datos, se realizan encuestas a 6.000 residentes y 500 profesionales de centros de Sanitas Mayores en Barcelona, Tarragona y Valencia. Las encuestas se llevan a cabo durante los talleres habituales y en colaboración con terapeutas ocupacionales. Paralelamente, se monitorizan las condiciones ambientales interiores y exteriores de los edificios a lo largo de un año. Se registran también aspectos como el peso, la altura, el índice de masa corporal, la vestimenta o la actividad física de los encuestados, ya que condicionan su sensación térmica.
Los primeros resultados indican que los residentes tienen un nivel de sensación térmica diferente al de los cuidadores y que la percepción térmica de la gente mayor difiere de las predicciones de las normativas actuales. Esto destaca la necesidad de desarrollar modelos específicos de confort para adultos mayores, dado que los modelos actuales no se aplican a esta población.
Proyectos Transfronterizos en España y Portugal
Con el objetivo de mejorar el envejecimiento y la calidad de vida en la zona transfronteriza de España y Portugal, otro proyecto plantea determinar los parámetros influyentes en el confort térmico para la gente mayor, considerando la coexistencia de dos climas diferentes: atlántico y continental mediterráneo. Este proyecto selecciona 5 Centros de Atención a Personas Mayores (ECCs) en el área metropolitana de Oporto (clima atlántico) y 5 ECCs en la zona limítrofe entre España y Portugal (clima continental mediterráneo). Se realiza un análisis longitudinal a lo largo de diversas estaciones en las zonas comunes, y se encuesta semanalmente a los residentes para determinar su sensación térmica según la escala ASHRAE. La aplicación de modelos de confort adaptativo ofrece el potencial de mejorar la calidad de vida y, al mismo tiempo, generar un ahorro significativo de energía.
Recomendaciones para Salvaguardar la Salud de los Adultos Mayores
Para proteger la salud y el bienestar de las personas mayores del calor extremo, es fundamental tomar precauciones y aplicar tratamientos a tiempo.
- Mantenerse hidratado: Beber agua regularmente, incluso sin sed. Evitar el consumo de alcohol, bebidas gaseosas, azucaradas y con cafeína, así como aguas de alta mineralización.
- Mantener el cuerpo fresco: Utilizar ropa ligera, fresca y holgada. Tomar duchas o baños de agua tibia o fresca.
- Dieta adecuada: Seguir una dieta ligera y rica en líquidos, que cumpla con los requerimientos energéticos pero facilite la digestión. Cenar alimentos frescos y ligeros.
- Mantener la casa fresca: Ventilar en las horas más frescas del día, usar toldos o cortinas, y si es posible, sistemas de climatización adecuados.
- Planificación preventiva: Se recomienda que los profesionales sanitarios identifiquen a las personas más vulnerables a las altas temperaturas antes del inicio de la época de calor.
- Respuesta rápida ante emergencias: En caso de golpe de calor, se requieren medidas de enfriamiento rápido, como paños húmedos o baños de agua fría.