La intersectorialidad se ha consolidado como un eje fundamental en las políticas sociales contemporáneas, especialmente cuando se busca transformar la atención dirigida a los adultos mayores. Lejos de ser una simple coordinación administrativa, este enfoque se define como un proceso de articulación entre diversos sectores -gobierno, academia y sociedad civil- con el fin de influir en las políticas públicas, mejorar la eficacia de las intervenciones y abordar de manera integral los determinantes sociales de la salud.

El concepto y su alcance en la atención pública
La intersectorialidad no busca convertir a otros sectores en agencias de salud, sino fomentar una integración sociosanitaria. Este enfoque es crucial para transitar de una etapa asistencialista -que suele ver a los mayores como sujetos pasivos- hacia una centrada en los derechos humanos. Al respecto, se reivindica una visión donde la equidad y el bienestar colectivo se sitúan en el centro de la acción pública.
Pilares de la acción intersectorial
Para que la intersectorialidad sea efectiva, debe trascender la mera agregación de acciones sectoriales. Las condiciones que favorecen su éxito incluyen:
- Establecimiento de reglas de decisión claras e incentivos institucionales.
- Definición de estructuras de poder que transformen la gestión.
- Implementación de un enfoque de Atención Primaria Social.
- Participación activa de los adultos mayores en el desarrollo y evaluación de programas.
Experiencias regionales: Uruguay y Colombia
El intercambio de experiencias es vital para fortalecer estas respuestas. Dos modelos destacan en la región:
| Iniciativa | Tipo | Enfoque principal |
|---|---|---|
| Uruguay Crece Contigo | Nacional | Dispositivo territorial que vincula a las familias con prestaciones del Estado, mitigando vulnerabilidades. |
| Comisión Intersectorial de Bogotá | Local | Uso de decretos distritales para formalizar la gobernanza de los determinantes sociales del bienestar. |

Desafíos y el paradigma de curso de vida
El aumento de la longevidad exige concebir el envejecimiento como un proceso continuo. El paradigma de curso de vida permite analizar la acumulación de ventajas y desventajas sociales, económicas y biológicas desde el nacimiento hasta la muerte. Este enfoque, integrado con la perspectiva de género e interseccionalidad, permite visibilizar injusticias acumuladas que afectan especialmente a las mujeres mayores, quienes han dedicado gran parte de su vida al cuidado no remunerado.
Retos actuales en la región:
- Superar el edadismo y el viejismo (formas de discriminación estructural).
- Integrar sistemáticamente la acción intersectorial en los planes nacionales.
- Garantizar respaldo presupuestario para la sostenibilidad de las políticas.
- Combatir la desigualdad económica y el racismo estructural que afecta a poblaciones indígenas y afrodescendientes.
Panel de Expertos: Bienestar Integral
En última instancia, el éxito de la intersectorialidad en la vejez radica en la capacidad de los gobiernos para dialogar con los adultos mayores y construir entornos propicios. La ratificación de instrumentos como la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores marca un hito fundamental para dotar a estas acciones de un carácter vinculante y transformador.
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