A medida que envejecemos, la discriminación por edad afecta o nos afectará a todas las personas. Y, sin embargo, a menudo es socialmente una de las discriminaciones más aceptadas. El incremento de personas longevas se presenta, cada vez más, como un problema, como una carga para la sociedad. A pesar de esto, organizaciones y movimientos de mayores, así como diversos organismos internacionales, insisten en señalar que las personas mayores no son el problema, sino parte de la solución.
Existen muchos mitos sobre las personas mayores profundamente enraizados en la sociedad que no se corresponden con la realidad, pero que encuentran difusión en nuestros medios de comunicación. Por ello, se hace necesario comunicar adecuadamente la situación de las personas mayores, mostrando las diferentes circunstancias a las que se enfrentan, vinculadas a aspectos económicos, sociales y culturales. El receptor ya no es una persona a la que hay que convencer en 20 segundos, sino que se le puede ofrecer una gran cantidad de información contrastada, que le ayude a comprender. Se le puede hacer participar de la comunicación, dejarle que libremente comparta, que pregunte y que opine sin miedo a la crítica. Es necesario llevar al convencimiento de toda la sociedad, incluidas las propias personas mayores, que envejecer no significa solo pérdidas y riesgos, sino también compensaciones y logros.
Desafíos en la Comunicación y Erradicación del Edadismo
Para hacer frente al edadismo y los falsos estereotipos, es crucial usar un lenguaje inclusivo en nuestras comunicaciones, un lenguaje que sí refleje las distintas realidades y el valor de las personas mayores en nuestras sociedades. Es importante darles visibilidad y que sean fuente directa de información y de opinión. Al informar de temas de salud, cuidados o dependencia, es fundamental tomar a las personas mayores como referencia informativa y no solo a sus cuidadores o familiares. Asimismo, debemos evitar estereotipar a las personas mayores con imágenes grises, de personas tristes o enfermas.

Guía para un Lenguaje Inclusivo
- Abuelos/as: Este término no representa a todas las personas mayores, sino solo a una relación de parentesco. Además, puede tener connotaciones paternalistas.
- Pasivos, cargas: Las personas mayores son activas.
- Asilos: No usemos términos obsoletos como “asilos”. El término correcto es residencias o centros residenciales para personas mayores.
- Nuestras personas mayores: No digamos “nuestras personas mayores”. Ni las personas, ni los colectivos de personas deben ser tratados en términos de propiedad. Si queremos dar un trato de proximidad, es mejor hablar de nuestro entorno o sociedad.
- Los mayores: No hablemos de “los mayores”, salvo que sea una noticia específica sobre "hombres mayores".
- Lenguaje de género: Evitemos errores en el lenguaje de género. La lengua es un elemento cambiante que se adapta a las tendencias de la sociedad.
El Envejecimiento en Contextos Rurales
En las últimas décadas, los países de América Latina han entrado en un proceso de envejecimiento sostenido de la población. El aumento de la cantidad de personas mayores se traducirá en incrementos proporcionales de las demandas sociales, económicas, políticas y culturales específicas de esta población. Esta situación debe abordarse y resolverse mediante políticas públicas que garanticen la inclusión social de estas personas, así como su calidad de vida y la protección y promoción de sus derechos.
Por ejemplo, Chile enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento: actualmente, casi el 15% de la población tiene más de 60 años y se proyecta que en 2050 esta cifra alcance el 35%. En este contexto, es crucial entender las particularidades del envejecimiento en zonas rurales y las iniciativas para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en estos entornos.
Particularidades del Envejecimiento Rural
La actual situación demográfica, donde las expectativas de vida bordean los 80 años, supone una serie de retos de cara al futuro, especialmente en las zonas rurales. Si bien el envejecimiento puede parecer una experiencia principalmente urbana en términos de densidad, en la ruralidad adquiere particularidades notables.
El envejecimiento rural no solo implica una mayor densidad de personas mayores en estos sectores, sino también un envejecimiento de las unidades domésticas, donde coexisten más generaciones mayores. Esto genera una serie de consecuencias sociales, comunitarias y en el paisaje social de la ruralidad.
Las personas mayores que viven en zonas rurales son bastante diversas, y el modelo productivo en la ruralidad ha ido cambiando. Aún existen zonas rurales que están tremendamente aisladas. La actividad campesina también se ve envejecida, con la edad promedio de los productores superando los 58 años, lo que indica una falta de relevo generacional. Las generaciones más jóvenes migran, y las personas mayores se quedan en sus lugares de origen, lo que reduce las redes de apoyo y a menudo las obliga a seguir trabajando hasta una edad muy avanzada. Sin embargo, el fenómeno demográfico del envejecimiento actual, donde somos cada vez más longevos, no es necesariamente un problema, sino un reto.

Iniciativas para un Envejecimiento Activo y Saludable
A pesar de que el envejecimiento rural es un fenómeno reconocido en los diagnósticos, sigue siendo una deuda en las políticas públicas rurales. En este contexto, se desarrollan proyectos que promueven el envejecimiento activo y saludable.
Un ejemplo es un proyecto encabezado por la Universidad de Chile que se desarrolla en Chiloé. Una de sus principales claves es aplicar medicina preventiva, ya que la enseñanza de la medicina actual está muy orientada hacia lo asistencial, a lo que ya se produjo, sin anticipar acontecimientos. Si no se anticipa y previene, se corre el riesgo de tener una gran cantidad de personas envejecidas muy enfermas, con un gasto de salud impresionante y problemas familiares, lo que se convierte en un problema país. Por ello, es fundamental cambiar la mirada de la salud, promoviendo un fuerte acento en lo preventivo y enseñando cómo envejecer de forma sana.
Este proyecto ha operado en varias comunas del archipiélago chileno, como Curaco de Vélez, Quinchao, Chonchi y Puqueldón.
Ejes del Programa
Inspirados en experiencias internacionales, como la finlandesa, el programa ha desplegado su trabajo por medio de varios ejes. Uno de ellos se enfoca en controlar y prevenir enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, que a menudo es asintomática (un 90% de los casos no presenta molestias significativas).
A este eje se suman otras iniciativas como:
- La modificación de viviendas para las personas mayores.
- Incentivar una nutrición basada en alimentos locales.
- Promover la actividad física y la salud mental entre la población.
Liderazgo Comunitario y Colaboración
En el proceso, una estrategia que ha tenido buenos resultados ha sido la formación de monitores comunitarios a través de programas de "Liderazgo y Gestión para el Envejecimiento Activo". Estos proyectos son fundamentales para una mejor longevidad, empoderando a la comunidad para que sus propios miembros colaboren en generar iniciativas que propicien una mejor vejez. La participación de la comunidad local es crucial porque las personas tienden a validar a quienes conocen y entienden su realidad.
El programa de Envejecimiento Activo y Saludable cuenta con un carácter público-privado, donde la Universidad de Chile participa a través de diversas facultades e institutos, como el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, la Facultad de Medicina, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, la Facultad de Economía y Negocios, y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.
El contexto demográfico y sus consecuencias exigen una solución urgente. Proyectos como este contribuyen a este panorama, promoviendo el bienestar integral de las personas mayores. Sin embargo, aún persisten desafíos, especialmente en contextos rurales y zonas aisladas, donde la principal tarea es reducir la brecha de acceso a los programas y recursos existentes. A pesar de la existencia de programas y una institucionalidad dedicada al envejecimiento, estos no siempre llegan a las poblaciones rurales y aisladas. Esto se debe a la falta de información sobre su existencia y a la escasez de recursos, lo que subraya la necesidad de asegurar un acceso efectivo a las iniciativas existentes.
¿Qué es el envejecimiento activo? - Grupo SURA
Impacto de la Pandemia y el Rol de las TIC
La pandemia por COVID-19, caracterizada por una alteración de la rutina socio-familiar y el enfrentamiento a una enfermedad con altos niveles de contagio, intensificó la percepción de soledad, convirtiéndose en un problema de salud pública. Se entiende la soledad como la discrepancia que percibe la persona entre contactos sociales deseados y reales, y el aislamiento social como una separación objetiva de los contactos sociales.
La población adulta mayor enfrenta muchas adversidades, destacándose el aislamiento social, los sentimientos de soledad y la exclusión social, condiciones presentes desde antes de la pandemia. Estas son consideradas un problema de salud pública, debido al impacto deletéreo en la salud física, cognitiva y mental de esta población. Un ejemplo es el aumento de los problemas de salud mental entre la población mayor, lo que evidencia su vulnerabilidad y la falta de mecanismos sociales para prevenir el aislamiento y la soledad no deseada como consecuencia del encierro.
Las TIC como Herramienta de Conectividad y Bienestar
Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se destacan en la población adulta mayor por fortalecer las relaciones sociales y los lazos intergeneracionales. Sin embargo, la literatura también muestra necesidades en esta población, como la existencia de la brecha digital gris y la baja alfabetización digital. El contexto de pandemia acrecentó la necesidad de atender y suplir los requerimientos del adulto mayor, así como de brindar apoyo psicológico, presentando la promoción de la tecnología digital como una vía de mitigación efectiva.
Desde la perspectiva de salud pública, es importante determinar los factores protectores que mejoran la calidad de vida de los adultos mayores para mitigar los efectos de la pandemia. El uso de las TIC por parte de la población adulta mayor ha demostrado grandes beneficios emocionales, psicológicos y sociales, destacándose un rol humanizador por sobre sus funciones operacionales durante la pandemia.
Entre estos beneficios se encuentran mejoras en la conectividad social, prevención o reducción del aislamiento social, con un impacto favorable en el bienestar emocional, observándose altos niveles de apoyo, alivio de la angustia, mejor calidad de vida y bienestar psicológico. La literatura describe que el uso de estas tecnologías mejora el estado de salud, y quienes las utilizan son menos vulnerables o propensos a presentar síntomas de depresión y soledad, en comparación con quienes no las usan. Estudios, como uno realizado en Estados Unidos, asocian bajos niveles de soledad con una comunicación frecuente a través de redes sociales, aumentando el apoyo y contacto social entre los adultos mayores. Igualmente, en Israel se refiere que aquellos que utilizaron este tipo de plataformas tuvieron mejores resultados frente a la sensación de soledad y síntomas depresivos.
El uso y acceso prolongado de las redes sociales durante la cuarentena ha sido un intento para las personas de enfrentar su aislamiento. Diversos autores concluyen que el apoyo brindado por las TIC permite a esta población sentirse unida a sus seres queridos. Las plataformas de comunicación y videoconferencia en línea permitieron a los adultos mayores mantenerse en contacto con sus familias y la comunidad, siendo consideradas un salvavidas por aquellos socialmente aislados de amigos y personas cercanas. Asimismo, se resalta la importancia del contacto con personas que no son familiares, considerados vínculos débiles, pero que contribuyen a un estado de ánimo más positivo en la población de tercera edad. En una encuesta realizada en Francia, Italia y España, se observó que el contacto intergeneracional no físico durante el confinamiento fue principalmente con hijos (35 %) y nietos (21 %).
Por consiguiente, estas tecnologías incrementan los factores protectores para la salud mental al aumentar los contactos sociales y al fomentar el proceso de aprendizaje. Comprender y practicar el uso de estas herramientas conlleva un proceso psicológico de empoderamiento personal para los adultos mayores, contribuyendo además a la práctica de técnicas y habilidades terapéuticas que favorecen un afrontamiento efectivo en pro de su bienestar.

La Brecha Digital y la Alfabetización Tecnológica
Cada vez resulta más evidente que el acceso a los medios digitales no es uniforme, ni de un país a otro ni dentro de cada país. Debido a esto, los posibles beneficios no se distribuyen por igual entre los distintos grupos de población. Al igual que otras diferencias económicas y sociales, este acceso desigual puede agravarse ante la falta de políticas adecuadas para garantizar el acceso digital y los beneficios a todos los sectores de la sociedad. Por lo tanto, las TIC no solo tienen un gran potencial para reducir las desigualdades sociales y económicas que afectan a las personas de edad, sino que también pueden exacerbar desigualdades preexistentes. En la región existe una profunda brecha digital.
Estudios muestran que las personas mayores usan internet menos que otros grupos etarios, con brechas sorprendentes. Los datos sobre el acceso y uso de computadoras e internet por parte de las personas mayores muestran variaciones sustanciales entre países. Es claro que el acceso del hogar a una computadora no significa que la herramienta sea utilizada por las personas mayores. En varios países, el porcentaje de esta población que usa computadoras es inferior a la proporción que tiene una en el hogar, lo mismo aplica para el uso de internet. Esto indica que las personas mayores no participan activamente en las sociedades digitales en las que viven, existiendo un enorme espacio para ampliar su uso de internet en la región. Si bien, en general, solo un pequeño porcentaje de las personas de edad en América Latina utiliza internet, quienes lo hacen son usuarios frecuentes y la mayoría se conecta todos los días. Pese a la heterogeneidad, los tipos de actividades realizadas en internet son uniformes: la comunicación es especialmente importante para mantenerse en contacto con familiares y amigos.
Barreras y Desafíos en el Uso de TIC
El temor a utilizar la tecnología (debido a la percepción de no saber usarla bien), así como las amenazas a la seguridad y la desconfianza asociada a las transacciones financieras digitales, son factores que contribuyen a la reticencia de las personas mayores a usar la banca electrónica o comprar en línea. Además, en las sociedades latinoamericanas, las salidas al banco o a la tienda representan oportunidades de interacción y socialización que son valoradas por las personas de edad, incluidas aquellas con limitaciones de movilidad o comunicación.
Una de las necesidades actuales en la población adulta mayor es la alfabetización digital. Aquellos con bajo nivel de alfabetización digital mencionaron querer aprender más sobre este tema y se mostraron satisfechos con su avance y aprendizaje durante el confinamiento. Sin embargo, este mismo grupo relató que las TIC no fueron capaces de mitigar la ausencia de contacto físico directo con sus familiares. Un porcentaje menor de adultos mayores no tenía habilidades de alfabetización digital para usar dispositivos celulares o servicios de internet, lo que repercutió en su capacidad para conectarse cara a cara a distancia.
La baja alfabetización, sumada a la existencia de barreras o limitaciones, impide que la población adulta mayor goce de los beneficios del uso de las TIC, lo cual es relevante debido a su necesidad de interacción. El uso de tecnologías como teléfonos móviles y tabletas se ha vuelto imprescindible para esta población, especialmente durante el confinamiento. Dentro de estas barreras, la literatura destaca la brecha digital gris, definida como la diferencia en el acceso y el uso de las TIC entre la población adulta mayor y las generaciones más jóvenes, una limitante que persiste a pesar del aumento de usuarios de redes sociales en adultos mayores.

Programas Gubernamentales y el Futuro
Los Gobiernos de la región han comenzado a implementar programas para acercar a las personas mayores a la tecnología, buscando no solo cerrar las brechas de acceso, sino también abordar las brechas en capacidades y habilidades. Pese a estos esfuerzos, aún hay mucho camino por recorrer, y la capacitación es fundamental para cerrar esta brecha.
A pesar de la existencia de programas y una institucionalidad dedicada al envejecimiento, estos no siempre llegan a las poblaciones rurales y aisladas. Esto se debe a la falta de información sobre su existencia y a la escasez de recursos, lo que subraya la necesidad de asegurar un acceso efectivo a las iniciativas existentes.
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