El Envejecimiento Activo: Una Perspectiva Integral
El término envejecimiento activo fue adoptado por la OMS a fines de los años 90 para transmitir un mensaje más amplio que el de envejecimiento saludable. Se refiere al proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez.
El envejecimiento activo se puede definir como un estado de salud o ausencia de enfermedad, habilidad funcional o ausencia de discapacidad, y de óptimo funcionamiento cognitivo y físico, con un alto compromiso con la vida. Esta condición acompaña con cierta frecuencia al proceso de envejecimiento, previo a la aparición de condiciones incapacitantes e incluso a la necesidad de cuidados por otras personas.

Panorama Demográfico Global del Envejecimiento
Cifras y Tendencias Mundiales
En todo el mundo, las personas viven más tiempo que antes. Hoy la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Todos los países del mundo están experimentando un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población.
Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en los países de ingresos altos (en Japón, por ejemplo, el 30% de la población ya tiene más de 60 años), pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos.
- Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
- En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
- En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y el grupo de población de 60 años o más habrá subido de 1000 millones en 2020 a 1400 millones.
- Para 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado, alcanzando los 2100 millones.
- Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.
- En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos, y dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirá en estas regiones.
- Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar este cambio demográfico.
Cómo el envejecimiento de la población afecta y moldea nuestro mundo.
Comprendiendo el Proceso de Envejecimiento
Cambios Biológicos y Transiciones Vitales
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Esto lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante destacar que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa.
Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales significativas, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos, conocidos habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

La Fragilidad Física en Adultos Mayores
Cambios que Predisponen a la Fragilidad
La fragilidad física en adultos mayores se ve influenciada por diversos cambios asociados al envejecimiento:
- Disminución de la fuerza muscular: Se ha descrito una disminución de la fuerza muscular de un 40% entre los 30 y los 80 años. La evaluación de la función de los miembros inferiores a través de pruebas de equilibrio, velocidad de la marcha y habilidad de sentarse y levantarse de una silla demuestran el nivel de fuerza muscular de los individuos.
- Alteraciones del funcionamiento articular: El cartílago articular se hace menos elástico y menos capaz de soportar sobrecargas sin presentar fisuras.
Factores que Acentúan la Pérdida Muscular y la Fragilidad
Ciertos factores pueden acentuar la pérdida muscular propia del envejecimiento, pudiendo llegar a constituir un cuadro de sarcopenia, un marcador central de fragilidad:
- Nutrición inadecuada: La obesidad aumenta tres veces el riesgo de fragilidad física, ya que reduce la tolerancia al ejercicio, lo que se traduce en sarcopenia (pérdida de masa muscular).
- Actividad física insuficiente: La inactividad acentúa la pérdida muscular. Se ha demostrado que mantenerse medio día en cama aumenta en un 20% el riesgo de dependencia anual en mayores de 70 años. En Chile, por ejemplo, uno de cada dos adultos mayores no realiza ejercicio físico.
Medidas Preventivas de la Fragilidad
Para una adecuada prevención de la fragilidad y promoción de la salud, se recomienda:
- Comer poco, pero bien, prefiriendo la dieta mediterránea que incluya frutas, verduras y pescado, legumbres y aceites vegetales. Es importante realizar tres comidas al día, cuidar la salud dental y comer acompañado, lento y sin la televisión encendida.
- Beber moderadamente.
- Evitar el tabaco y otros tóxicos.
- Mantener la actividad física moderada.
- Cuidar la salud y prevenir enfermedades.
- Evitar la soledad y participar en actividades sociales, ya que asociarse y estar con otros es una contribución importante a la salud física y mental.
Medidas de Tratamiento de la Fragilidad
Existen numerosas causas de fragilidad física. La evidencia científica avala cuatro posibles tratamientos eficaces:
- Ejercicio (resistencia y aeróbico): Este tipo de ejercicio incrementa el rendimiento funcional, la velocidad de marcha y el balance, además de reducir la depresión y el riesgo de caídas cuando se realiza con regularidad.
- Suplemento calórico y proteico: La baja de peso es uno de los componentes mayores de la fragilidad. Los suplementos alimenticios son efectivos para recuperar el peso, incrementar la masa y mejorar la fuerza muscular, siendo sinérgicos con los ejercicios de resistencia.
- Vitamina D: En adultos mayores con déficit de esta vitamina, su suplementación reduce las caídas, las fracturas de cadera y la mortalidad, además de mejorar la función muscular.
- Reducción de la polifarmacia: La polifarmacia es reconocida como uno de los principales contribuyentes a la fragilidad en adultos mayores. La reducción de fármacos inapropiados disminuye los efectos secundarios.

Factores Clave para un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Por otro lado, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. No obstante, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor clave: la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.
La Influencia del Entorno y los Hábitos
Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez -o incluso en la fase embrionaria-, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Los entornos físicos y sociales pueden afectar a la salud de forma directa o a través de la creación de barreras o incentivos que inciden en las oportunidades, las decisiones y los hábitos relacionados con la salud. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.
Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.
Desafíos en la Respuesta de Salud Pública al Envejecimiento Poblacional
Diversidad y Desigualdades en la Vejez
No existe una persona mayor "típica". Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros. Otras personas, en cambio, sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.
La diversidad en la vejez no es una cuestión de azar. En gran medida se debe a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud. La relación que mantenemos con nuestro entorno viene determinada por características personales como la familia en la que nacimos, nuestro sexo y etnia, y eso da lugar a desigualdades en nuestra relación con la salud.
Combatiendo el Edadismo y Adaptándose a las Tendencias
A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.
La globalización, los avances tecnológicos (por ejemplo, en el transporte y las comunicaciones), la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas. Una respuesta de salud pública debe hacer balance de las tendencias actuales y futuras y encuadrar sus políticas en consecuencia.
La Respuesta Global: La Década del Envejecimiento Saludable de la OMS
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica.
tags: #competencia #de #adultos #mayores