Hoy en día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de adultos mayores supera la cifra de niños menores de 5 años a escala global, evidenciando una tendencia de envejecimiento poblacional mucho más rápida que en años anteriores. En respuesta a este desafío, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) propuso declarar la década 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable. Este contexto global subraya la urgencia de reevaluar y transformar los modelos de cuidado para las personas mayores, especialmente aquellas que residen en centros especializados.

El Envejecimiento como Etapa del Desarrollo y el Rol de la Enfermería
Desde la enfermería, se proponen estrategias que no solo están pensadas para atender a adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad, ya que el envejecimiento es una etapa del desarrollo humano y, por lo tanto, no debería representar incomodidad para quienes la atraviesan. Los enfermeros no solo administran fármacos, sino que son parte fundamental de la atención en salud, estando pendientes de las necesidades básicas e instrumentales de la vida diaria para fortalecer los cuidados. La carrera de Enfermería impulsa el desarrollo de un enfoque integral con relación al cuidado del adulto mayor, considerando factores físicos, psíquicos y emocionales.
Desafíos Actuales en los Centros de Atención Residencial
A pesar de la creciente necesidad, la atención a las personas mayores en centros residenciales ha enfrentado diversos desafíos. El progresivo aumento de la población mayor en la sociedad, junto con los cambios en la estructura familiar y la incorporación de la mujer al mundo laboral, han puesto de manifiesto el fenómeno de la dependencia. Esta necesidad de una tercera persona para la realización de las actividades de la vida diaria, junto con la soledad y la falta de apoyo natural, son factores predictores de ingreso en un centro residencial.
Durante mucho tiempo, el recurso residencial tuvo un carácter caritativo y, en ocasiones, un modelo clínico-médico. Esto llevó a un concepto de "institucionalización" que, en estudios, se ha equiparado a la institución total de Goffman, donde las actividades diarias se desarrollan en un mismo espacio de manera normativizada y estructurada. Históricamente, se han remarcado los efectos negativos de la institucionalización en los sujetos, como el aumento de trastornos, la agudización del deterioro, la disminución de la autoestima y la autonomía, y el incremento de sintomatología depresiva.
Críticas al Marco Regulatorio y Financiamiento
En el ámbito de los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAMs) en Chile, por ejemplo, existe un sector cuyas múltiples crisis afectan directamente a cerca de medio millón de personas. El Estado invierte en nuevas plazas, pero su trabajo es insuficiente, llegando solo a un tercio de los residentes con algún tipo de subsidio. Los cierres de establecimientos se explican por razones financieras y por el cumplimiento de regulaciones desfasadas, como el Decreto 14, cuya obsolescencia contradice otras normativas vigentes, creando un círculo de ineficacia y sanciones difíciles de cumplir por cientos de residencias en precariedad. Es urgente la derogación de estas normativas por criterios fiscalizadores más acordes con la realidad actual, introduciendo incentivos y una visión desde la experiencia.
Uno de los grandes problemas es que los decretos se centran en la infraestructura, pero no abordan el trato que reciben los residentes, ni existe fiscalización al respecto. Mientras no se exijan profesionales capacitados y personal con preparación adecuada (con sueldos acordes), amparados en un modelo de salud que se enmarque en la Atención Centrada en la Persona y con Enfoque de Derechos, la calidad de la atención seguirá siendo deficiente.
Principios Fundamentales para la Transformación
Actualmente, se conceptualiza a los centros de atención residencial para personas mayores como centros de carácter sociosanitario, polivalentes y multifuncionales, abiertos a la comunidad. Su objetivo es cuidar, mantener y potenciar la calidad de vida de la persona mayor y su familia, bajo modelos de atención e intervención psicosocial. El ingreso en un centro residencial debe ser visto como una elección positiva y un recurso adecuado para situaciones de dependencia, no como una opción de exclusión o "el último recurso".
Frente a la idea de que el ingreso en una residencia supone una ruptura, la cuestión se centra en analizar los procesos y variables influyentes para buscar estrategias que optimicen el proceso, disminuyendo lo negativo y aumentando las oportunidades. Esto requiere un cambio de modelo conceptual, una adaptación organizativa de los centros a las verdaderas necesidades de los usuarios y un esfuerzo formativo importante del personal.

Enfoque del Envejecimiento Exitoso y Adaptación Permanente
Desde el concepto de "vejez exitosa", se plantea un enfoque que considera la variabilidad interindividual y la plasticidad intraindividual conductual, asumiendo la capacidad de aprendizaje de las personas mayores. Este proceso de adaptación a lo largo de toda la vida se basa en tres componentes que interactúan entre sí: la selección de competencias conductuales, la optimización para funcionar en niveles elevados, y la compensación para modificar estrategias y superar déficits.
¿Qué es el envejecimiento activo? - Grupo SURA
Estrategias Clave para Mejorar la Atención Residencial
1. Prevención en Salud
- Concienciación temprana: Es clave tomar conciencia sobre la importancia de tratar cualquier dolencia o enfermedad a tiempo para evitar repercusiones futuras. La preocupación por la condición física y mental debe ser constante desde que se nace.
- Abordaje de síndromes geriátricos: La vejez se caracteriza por la aparición de varios estados de salud complejos como la pérdida de audición, cataratas, dolores musculares, diabetes, depresión y demencia, los cuales requieren prevención y manejo específico.
2. Cuidado Personalizado
- Identificación de necesidades individuales: Un aspecto importante reside en la personalización del tratamiento, ya que no todos los adultos mayores afrontan los mismos problemas o están en la misma condición.
- Programas de cuidado a medida: Es esencial que se identifiquen las necesidades de cada persona y se desarrollen programas de cuidado acordes a esta valoración, lo que permitirá que un tratamiento tenga mayor éxito.
- Evaluación del grado de dependencia: Para cumplir con este aspecto, uno de los factores que se evalúan es el grado de dependencia: adulto mayor sano, adulto mayor enfermo y adulto mayor frágil.
3. Minimización de la Dependencia y Promoción de la Autonomía
- Fomento de actividades: Muchos adultos mayores, aunque necesiten asistencia, pueden desarrollar otras actividades. Una de las estrategias es la búsqueda de rutinas que promuevan la autonomía, como la ludoterapia (juegos), la terapia grupal, la danza, el arte, la música, entre otras.
4. Participación Activa del Adulto Mayor
- Autocuidado y empoderamiento: El punto clave del cuidado de los adultos mayores está ligado al autocuidado. La mejor forma de asegurar que alguien cumpla con los programas es involucrarlo en la aplicación de estas estrategias. Cuando una persona es dada de alta o reside en un centro, debe empoderarse de su plan de recuperación y bienestar.

5. Optimización del Proceso de Adaptación a Centros Residenciales
El ingreso en centros residenciales debe entenderse como un proceso con varias etapas: el preingreso, el ingreso propiamente dicho, el período de adaptación y la estancia posterior. La anticipación y el análisis de motivaciones en la fase de preingreso pueden ayudar a mitigar el estrés. La adaptación es un proceso proactivo de interacción con el entorno que busca un ajuste a las exigencias, y en los entornos institucionalizados, el proceso de arreglo debe tener una estructura y secuencia específicas para un ajuste óptimo.
6. Fomento de la Participación Intersectorial y Comunitaria
La integración y la participación comunitaria son factores de gran impacto en la calidad de vida. Promover la participación en actividades de promoción de salud relacionadas con la educación del adulto mayor, con la colaboración de instituciones y organizaciones como Salud Pública, Educación, Cultura y Trabajadores Sociales, permite organizar actividades frecuentes que favorezcan el intercambio social y el debate, fortaleciendo los cuidados y la calidad de vida.
7. Implementación de Intervenciones Específicas
Se ha comprobado que con elementales intervenciones, las personas mayores responden de forma positiva, mejorando su bienestar general. Entre las estrategias que se pueden implementar se incluyen:
- Ejercicios de preparación física general: Actividades de bajo impacto, con poca o mínima intensidad, para mejorar el estado físico.
- Ejercicios de relajación: Métodos como el abreviado de Shutz y ejercicios respiratorios.
- Dinámicas grupales: Para la modificación de actitudes y el debate de aspectos relacionados con la autoestima, la calidad de vida y los estilos de vida.
- Bailoterapia: Utilización de música para bailar con el objetivo de crear un ambiente alegre y relajado, ayudando a la desinhibición grupal y mejorando las interrelaciones personales.
- Técnica del buen consejo: Donde los participantes ponen en papelitos frases alentadoras o aspectos positivos de la sesión, promoviendo la comunicación positiva.
- Charlas educativas: Para incrementar conocimientos sobre estilos de vida saludables, autovaloración adecuada, importancia del adulto mayor en la familia y la sociedad.
- Automasajes: Favorecen la activación de la circulación sanguínea y el alivio de dolores y tensiones musculares.
8. Modelo de Atención Basado en la Gerontología Ambiental
La gerontología ambiental estudia cómo interactúan los entornos físico-sociales en el proceso de envejecimiento. La desadaptación de las personas mayores puede estar determinada por sus capacidades personales (exclusión social, discapacidad y dependencia) y, principalmente, por los problemas físico-sociales del entorno urbano y residencial. Las personas de avanzada edad tienen menores capacidades de adaptación a las presiones ambientales. Por ello, es crucial adaptar los ambientes urbanos y residenciales a las necesidades de la población envejecida, combatiendo la imagen estereotipada de sujetos dependientes y promoviendo que actúen como agentes de cambio.
El abordaje de la adaptación incluye la evaluación de características del entorno como la accesibilidad a espacios públicos, la calidad de los servicios básicos y el transporte, para asegurar un ajuste óptimo entre el entorno y la persona que envejece.
9. Búsqueda de Modelos Alternativos y Sostenibles
Ante la dificultad de las familias para costear recintos para adultos mayores que cumplan con todas las exigencias legales, surge la necesidad de explorar modelos alternativos. Un ejemplo es el Cohousing Senior para personas de +55 años, que busca ofrecer un servicio adecuado y de alto nivel en un entorno familiar y activo, promotor de bienestar, tal como se implementa en Europa y Estados Unidos.
La transformación de la realidad del adulto mayor en los centros residenciales exige una visión integral y multidisciplinaria, combinando la prevención, la personalización del cuidado, la promoción de la autonomía, la participación activa y un marco regulatorio y ambiental que fomente la calidad de vida y el bienestar.