El término "adulto mayor" se introdujo para evitar las connotaciones negativas asociadas a palabras como "viejo" o "anciano".

Demografía de la población mayor en Perú
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que, según las proyecciones de población para el año 2023, en Perú residen 4 millones 598 mil personas de 60 y más años de edad. Estas personas constituyen el 13,6% de la población total del país. Desglosado por grupo de edad, el 4,0% tiene entre 60 y 64 años, el 3,2% entre 65 y 69 años, el 2,5% entre 70 y 74 años, el 1,7% entre 75 y 79 años, y el 2,1% de los adultos mayores tiene 80 años o más.
A pesar de representar un porcentaje menor, los adultos mayores en Perú conforman una población que requiere atención especial debido a diversas situaciones de riesgo que afectan su salud y dignidad. Entre estas, el edadismo crea condiciones de desigualdad que dificultan su participación activa en la sociedad.

La evolución del lenguaje para referirse a las personas mayores
Esta discriminación por edad se manifiesta incluso en el lenguaje empleado al referirse a personas de 60 años o más. Históricamente, se utilizaba la palabra "viejo", que luego fue sustituida por "anciano", y actualmente es más común emplear el término "adulto mayor". Sin embargo, surge la pregunta sobre la manera más correcta de denominar a quienes han vivido al menos seis décadas.
Clasificaciones de la edad adulta y la vejez
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la edad adulta en distintas etapas. Las primeras son la de adulto joven (18 a 44 años) y la de adulto medio (45 a 59 años). A partir de los 60 años, la clasificación propuesta por la OMS es la siguiente:
- Adulto mayor o anciano joven: de 60 a 74 años
- Anciano: de 75 a 90 años
- Anciano longevo: a partir de los 90 años

No obstante, en la práctica, a toda persona mayor de 60 años se le denomina indistintamente como persona de la tercera edad o adulto mayor. Considerando que cada vez más individuos superan los 80 años, es plausible que en un futuro cercano el término "adulto mayor" se aplique a personas mayores de 70 o 75 años. Cabe mencionar que, aunque no figura en la clasificación de la OMS, las personas que alcanzan los 100 años o más son denominadas centenarios.
El concepto de vejez y su relación con la esperanza de vida
El concepto de vejez está intrínsecamente ligado a la esperanza de vida dentro de una sociedad. A medida que mejoran las condiciones de higiene y salud, la esperanza de vida ha aumentado, lo que ha provocado variaciones en la edad considerada como inicio de la vejez a lo largo del tiempo y entre diferentes culturas. Por ejemplo, en la Edad de Bronce la esperanza de vida era de 26 años, mientras que a fines del siglo XIX se consideraba que después de los 50 ya se era viejo. En la actualidad, en países como Japón, la esperanza de vida llega a los 84 años.
En la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Viena en 1982, se decidió considerar como anciana a la población de 60 años o más. Posteriormente, se introdujo el término "adulto mayor" para evitar las connotaciones negativas asociadas a palabras como "viejo" o "anciano".

Expresiones adecuadas e inadecuadas para referirse a las personas mayores
Para referirse a las personas mayores de manera correcta y respetuosa, se pueden considerar las siguientes expresiones:
Expresiones Correctas:
- Mayores, personas mayores: Son términos objetivos, sin cargas ni valoraciones negativas.
- Personas de edad avanzada, población mayor: Son expresiones adecuadas y neutrales.
- Anciano, Viejo/a (sin diminutivos): Su uso es relativo y depende del contexto.
Expresiones Incorrectas:
- Vejete y decrépito(a): Son términos peyorativos y cargados de prejuicios.
- Abuelo(a): Es un término insuficiente, ya que solo representa a quienes tienen esta relación de parentesco, no a todas las personas mayores.

El edadismo: Discriminación por razón de edad
El edadismo se define como la discriminación, estereotipificación y rechazo hacia personas o colectivos por motivo de su edad. Sus sinónimos incluyen viejismo, ancianismo, gerontofobia y etarismo. Es fundamental erradicar términos inadecuados como "viejos/as", "viejitos/as", "seniles", "decrépitos", "tatas", "vejetes", "jubilados/as", "pensionados/as". Tampoco deben utilizarse diminutivos ni expresiones paternalistas.
La Fundación Adultos Mayores Chile promueve una sociedad más inclusiva y respetuosa hacia las personas mayores. Los medios de comunicación tienen un papel importante en este sentido, debiendo evitar el uso de imágenes estereotipadas (como personas con bastón, enfermas, tristes o solas) y contribuir a eliminar prejuicios. Las imágenes deberían mostrar la diversidad de relaciones personales, acciones cotidianas, pensamientos y sentimientos de las personas mayores para ofrecer una visión más ajustada de la realidad.
¿Hasta qué punto juzgamos por la edad? Un experimento para romper prejuicios
La evolución terminológica en Chile y el mundo
Según datos del Censo 2017, en Chile residen más de 3 millones de personas mayores, con una de las expectativas de vida más altas de Latinoamérica, promediando 81 años. Las regiones con mayor proporción de población envejecida son Santiago, Valparaíso y la región del Biobío.
En Chile, según el criterio de Naciones Unidas y la Ley 19.828, se considera persona de 60 años o más. Sin embargo, en 2019, este término se modificó a "persona mayor" para adoptar un enfoque de género y de derechos humanos. "Persona de edad avanzada" es otra expresión sugerida. También se puede utilizar "adulto o adulta mayor", según el género. Los conceptos "tercera edad" o "cuarta edad" son también correctos.
El Diccionario de la Real Academia Española (RAE) ha incluido recientemente el término "edadismo" como "discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas". Un análisis más detallado revela que "persona mayor" es el término más aséptico, con una mera connotación cronológica y varias acepciones positivas, a diferencia de "viejo" o "anciano".
Desde el ámbito académico, se rechaza "viejo" por asociarse al fin de las capacidades o al "desvalimiento", y "tercera edad" por responder a criterios obsoletos. En el mundo empresarial gerontológico, se evitan términos como "viejos", "ancianos", "dependientes", "pasivos", "abuelos" o "jubilados", por el riesgo de trasladar estereotipos y comportamientos discriminatorios. En el ámbito legal, se ha evolucionado de "ancianos" o "tercera edad" a "personas mayores", aunque aún se utiliza "tercera edad" debido a su importancia constitucional.
El término "adulto mayor" es un neologismo formado por sintagmación (sustantivo + adjetivo). Su creación se inscribe en la corriente de los años ochenta, que buscaba sustituir palabras potencialmente ofensivas o discriminatorias por otras consideradas "políticamente correctas", especialmente en organismos internacionales e instituciones oficiales. "Adulto mayor" es un eufemismo que reemplaza a "viejo" y "anciano". Lingüísticamente, puede presentar desventajas al no admitir derivados y contradecir el principio de economía lingüística. Se registra por primera vez en el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) en 1993.
Cumplir 60 años de edad tiene sus ventajas, como descuentos en impuestos y actividades culturales. Sin embargo, la atención a personas mayores que presentan dependencia física, psíquica o mental, y que impide su movilidad, es un aspecto crucial. El cuidado de un anciano es una tarea compleja que requiere paciencia, cariño y capacitación. Lamentablemente, algunos establecimientos de cuidado a largo plazo acogen a personas mayores que no cuentan con el apoyo familiar, lo que genera trastornos significativos en los adultos mayores.
Existe una "deuda social con los ciudadanos", y es imperativo que todos los poderes del Estado busquen soluciones para garantizar el bienestar de la población en la etapa de adultos mayores. El término "adulto mayor" representa un caso paradójico que requiere un análisis lexicográfico minucioso para su inclusión en diccionarios, dada su naturaleza de neologismo potencialmente efímero y la variabilidad en la percepción de la vejez. La pertinencia de su uso puede ser argumentada a favor o en contra, ya que lo que se considera políticamente correcto puede cambiar con el tiempo. Los términos no son estáticos ni neutrales; al estudiar un grupo poblacional, es esencial analizar el término utilizado para referirse a él y su evolución.