Gratitud en Salud Pública para Adultos Mayores

La transición demográfica que experimenta Chile, caracterizada por un aumento significativo de la población adulta mayor, impone cambios profundos y relevantes en la convivencia social y en el enfoque sanitario del país.

El interés en la población senescente ha crecido, dejando atrás las actitudes del "modelo médico tradicional", que a menudo presentaba al anciano como sinónimo de decadencia, déficit e involución. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define el estado de salud en los adultos mayores no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional.

El presente artículo tiene como objetivo describir el concepto de funcionalidad en el adulto mayor, dentro de un contexto internacional y nacional, para finalizar con una propuesta de actividades enmarcadas en un programa que busca elevar la funcionalidad de este grupo etario.

Gráfico de envejecimiento poblacional en Chile.

Contexto Internacional y Nacional

Contexto Internacional

La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, celebrada en Madrid en 2002, reunió a 142 países miembros de las Naciones Unidas para evaluar el progreso de las recomendaciones del Plan de Acción de Envejecimiento de la Primera Asamblea de Viena en 1982. Se aprobó una declaración política y un plan de acción internacional para mejorar las condiciones de vida de la población adulta mayor.

Las políticas internacionales tienden a una concepción de la vejez como una etapa de vida activa, que permite la máxima autonomía individual y la autorrealización. La planificación y distribución de servicios para ancianos debe responder a sus necesidades específicas, incluyendo servicios para aquellos relativamente sanos e independientes, para quienes requieren apoyos debido a limitaciones, y para quienes necesitan cuidado institucionalizado.

Contexto Nacional

Antecedentes Demográficos

Chile, al igual que otros países de Latinoamérica, presenta un cambio progresivo y acelerado en su pirámide poblacional. Se posiciona como el tercer país más envejecido de Latinoamérica. El grupo de 60 años o más, que en 2001 representaba el 10,6% de la población, se proyecta que alcance el 19% en 2025, con una expectativa de vida de 80 años.

Políticas y Programas

La preocupación por los problemas y demandas de los ancianos en Chile es relativamente reciente, iniciándose en la década de 1980. La "Política Nacional del Adulto Mayor" de 1996 planteó como objetivo principal un cambio cultural hacia un mejor trato a la población adulta mayor, promoviendo una percepción distinta del envejecimiento y creando medios para facilitar su desarrollo integral y el mantenimiento o recuperación de su funcionalidad.

El sector salud, a través de la "Política de Salud del Adulto Mayor", enfoca sus objetivos en el mantenimiento de la funcionalidad y la reducción de la mortalidad por causas evitables. Los programas de apoyo integral para el anciano se centran principalmente en la salud y los servicios sociales. El Ministerio de Salud (MINSAL) cuenta con un programa del adulto mayor que aborda, previene y rehabilita diversas patologías, tanto en adultos mayores autovalentes como frágiles y postrados.

Barreras Naturales

A pesar del creciente interés del país en el adulto mayor, existen barreras inherentes a esta etapa de la vida que pueden obstaculizar los propósitos planteados. Entre ellas se encuentran la alta prevalencia de enfermedades crónicas, secuelas invalidantes y cambios físicos asociados al envejecimiento. Adicionalmente, el efecto de la "profecía autocumplida" puede convencer al anciano de que su condición es sinónimo de deterioro y carga social.

Infografía sobre la prevalencia de enfermedades crónicas en adultos mayores.

El Papel de la Funcionalidad

Desde una perspectiva funcional, un adulto mayor sano es aquel capaz de enfrentar el proceso de cambio con un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal. El concepto de funcionalidad es clave en la definición de salud para el anciano, siendo el estado de independencia funcional el indicador más representativo propuesto por la OMS.

La funcionalidad o independencia funcional se define como la capacidad de realizar las acciones necesarias en la vida diaria para mantener el cuerpo y subsistir de forma independiente. Cuando el cuerpo y la mente son capaces de llevar a cabo las actividades cotidianas, se considera que la funcionalidad está indemne.

Instrumentos de Evaluación

Los primeros instrumentos para la medición de la funcionalidad surgieron a principios de la década de 1960, como las escalas de Kast y Barthel, las cuales han sido corregidas y reformuladas a lo largo del tiempo. Ejemplos de estos instrumentos incluyen la escala de la Cruz Roja española y el Older Multidimensional Resourses and Services (OARS).

Estos instrumentos se complementan con aquellos que evalúan el deterioro cognitivo o las funciones mentales, indicadores que influyen directamente sobre la funcionalidad.

Funcionalidad en Chile

La investigación sobre funcionalidad en Chile no tiene una larga trayectoria. En 1985, el sociólogo Oscar Domínguez, como parte de un estudio internacional apoyado por la OPS, midió el nivel de autonomía en la población chilena, arrojando las siguientes categorías: autónomos o autovalentes (66,7%), frágiles (30%) y totalmente dependientes (3,3%).

Posteriormente, en 2002, el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS) realizó una preevaluación de la funcionalidad de adultos mayores atendidos en atención primaria, utilizando la escala modificada de la Cruz Roja española. Con el propósito de medir eficientemente la funcionalidad, se creó en 2003 un instrumento denominado Evaluación Funcional del Adulto Mayor (EFAM).

El Rol del Personal Sanitario

En el sector salud se ha producido un cambio de paradigma. Se ha pasado de un modelo centrado en la salud materno-infantil y la superación de enfermedades infecciosas a un modelo que prioriza la atención primaria, con un énfasis creciente en la atención de los adultos mayores desde finales de la década de 1980.

Este grupo etario requiere cuidados que trasciendan las limitaciones del paradigma biomédico. El propósito de los cuidados en salud, especialmente para los profesionales de enfermería, es evitar que las limitaciones se conviertan en impedimentos para la realización de actividades deseadas por el adulto mayor, y esforzarse en disminuir su nivel de dependencia.

Medidas de Abordaje

Para el mantenimiento de la funcionalidad, el Ministerio de Salud ha implementado programas de capacitación y sensibilización dirigidos a los diferentes niveles asistenciales y equipos de salud. Para aumentar los niveles de funcionalidad de los adultos mayores, es crucial detectar de forma anticipada las situaciones de riesgo, tarea que debe ser realizada por los equipos de atención primaria.

Se propone un programa integral de actividades orientado a potenciar la Autonomía Funcional de los Adultos Mayores, con los siguientes objetivos:

  • Valorar la importancia de participar en un programa destinado a estimular la autonomía funcional.
  • Identificar el autocuidado como una estrategia que conduce a estilos de vida saludables.
  • Propiciar la interacción espontánea y cordial, junto con estimular la amistad y colaboración entre todos.

Los temas que permitirían alcanzar estos objetivos incluyen:

  1. "Autonomía funcional y adulto mayor".
  2. "Autocuidado y salud".
  3. "Relajación y adulto mayor".
  4. "Recreación: Uso del tiempo libre".
  5. "La comunicación en el adulto mayor".

La autonomía de las personas mayores | Módulo 6 de Cuidá Bien

Satisfacción del Adulto Mayor con la Salud Pública

La satisfacción con la salud pública es de suma importancia social, y la edad es un factor clave en su medición. A pesar de que los adultos mayores son usuarios cada vez más frecuentes, no existen investigaciones dedicadas específicamente a conocer su grado de satisfacción con la atención sanitaria.

El considerable aumento progresivo de la población adulta mayor, debido a la transición demográfica, representa un desafío global para mejorar la calidad de vida y el bienestar de esta población. La atención a las expectativas y necesidades de los pacientes durante su tratamiento contribuye a una evaluación más favorable de la experiencia terapéutica.

Factores que Inciden en la Satisfacción

El envejecimiento poblacional ha convertido a los adultos mayores en usuarios frecuentes de la salud pública, ya que este proceso conlleva un incremento del riesgo de padecer enfermedades crónicas y discapacidad. Las expectativas individuales, influenciadas por realidades socioculturales, también inciden en la satisfacción, generando un sesgo subjetivo.

Estudios indican que la comunicación con las enfermeras es el predictor más destacado de satisfacción, seguido por el entorno físico. La satisfacción en el trabajo, por su parte, ha demostrado ser un factor que incrementa la productividad, creatividad y organización de los empleados.

Estudio de Satisfacción en Centros de Salud Familiar

Una investigación realizada con 30 adultos mayores chilenos de la región de Coquimbo, con edades entre 60 y 90 años, utilizó la Encuesta de buen trato desarrollada por la Superintendencia de Salud. El estudio evaluó la satisfacción en las dimensiones de Acceso a la atención y Trato al usuario.

Resultados del Estudio

Los adultos mayores asistentes al CESFAM de Cuatro Esquinas presentaron una satisfacción un 4,8% más elevada en comparación con los pacientes del CESFAM de Tierras Blancas. En general, el porcentaje de satisfacción en ambos centros de salud fue considerado bueno.

En el CESFAM de Tierras Blancas no se observó una diferencia sustancial en la satisfacción entre hombres y mujeres. En el CESFAM de Cuatro Esquinas, los hombres mostraron una satisfacción ligeramente mayor (84,76%) que las mujeres (77,46%). Estos resultados coinciden con encuestas previas que señalan que las mujeres y personas de escasos recursos están menos satisfechas con el servicio de salud.

En la dimensión Acceso a la atención, el CESFAM de Cuatro Esquinas presentó un 60% de pacientes que calificaron el acceso como fácil, frente a un 33% en el CESFAM de Tierras Blancas. Estas diferencias se atribuyen a factores organizacionales como la puntualidad en las citas, la entrega oportuna de medicamentos y la facilidad para obtener horas médicas.

Respecto a la dimensión Trato al usuario, el 100% de los encuestados en el CESFAM Cuatro Esquinas calificó el trato como bueno, mientras que en el CESFAM de Tierras Blancas, solo el 87% lo hizo. La relación médico-paciente, el uso de un lenguaje comprensible y la limpieza y comodidad del centro de salud son elementos clave en la percepción de satisfacción.

Conclusiones del Estudio

En general, los adultos mayores usuarios de la salud pública en los centros de salud estudiados manifestaron sentirse satisfechos, con porcentajes de satisfacción que oscilan entre el 75,60% y el 80,40%. A pesar de estos resultados positivos, persisten carencias en el sistema de salud público, siendo necesario reducir las desigualdades y abordar los retos del envejecimiento poblacional.

El estudio presentó limitaciones relacionadas con el tamaño reducido de la muestra, lo que impide generalizar los resultados. Las características físicas y psicológicas de los adultos mayores también pudieron influir en la claridad de las respuestas. Se sugiere continuar la investigación con muestras más amplias y en otras regiones para obtener resultados más representativos.

Funcionamiento Social del Adulto Mayor

El envejecimiento, concebido como un proceso individual, puede ser abordado desde enfoques biológico y social. La vejez es considerada un destino social, donde las características de la sociedad condicionan la cantidad y calidad de vida. La situación actual de dependencia de los ancianos ha sido, en parte, creada por políticas sociales.

Si bien el envejecer implica un deterioro biológico, son las condiciones sociales, la carencia de servicios y las ideas del modelo médico tradicional las que restan oportunidades para que el adulto mayor se mantenga activo y autovalente. La falta de una definición sociocultural de actividades específicas para los ancianos puede generarles sentimientos de inutilidad y falta de reconocimiento social.

Envejecimiento Poblacional en Chile

Chile se encuentra en un proceso de envejecimiento poblacional paulatino. En el año 2000, el 10,2% de la población total eran personas de 60 años y más, proyectándose un aumento al 18,2% para el año 2025, superando los tres millones y medio de personas.

El aumento progresivo de la expectativa de vida presenta el desafío de definir el significado y los roles sociales de los adultos mayores, lo que implica realizar arreglos sociales para permitir el desarrollo de sus potencialidades y lograr un envejecimiento exitoso. Esto requiere superar barreras sociales y culturales.

El Rol de la Familia y la Calidad de Vida

El principal sistema social y de apoyo para el anciano proviene de su familia. La familia brinda apoyo social, funcional, económico, material y afectivo. Si bien la mayoría de los adultos mayores son relativamente independientes, los mayores de 80 años tienden a ser más dependientes, especialmente si su nivel socioeconómico y estado de salud son limitados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud del anciano por su capacidad para funcionar, no por sus limitaciones. La calidad de vida de las personas mayores está estrechamente relacionada con su capacidad funcional y las condiciones que le permiten mantener su participación en el autocuidado y en la vida familiar y social.

Tendencia hacia una Vejez Activa

La tendencia a favor de una vejez activa busca que el anciano conserve su independencia, libertad de acción e iniciativa. La persona mayor debe adoptar una actitud positiva, aprender a ser uno mismo, a conocerse y a aceptar su edad. Esto implica una redefinición de roles, la búsqueda de formas alternativas de ingresos y la revisión de vida para establecer nuevas metas.

El "funcionamiento" de una persona en sociedad se mide a través de su desempeño en los distintos roles sociales que le corresponde ejecutar. El rol social se define como un conjunto de expectativas sobre la conducta de una persona en una posición determinada, influenciado por expectativas propias, de otros relevantes, normas grupales y sanciones.

Diagrama de los roles sociales del adulto mayor.

Objetivos del Estudio sobre Funcionamiento Social

Los objetivos de un estudio sobre el funcionamiento social de adultos mayores en la comuna de Concepción fueron:

  • Conocer el funcionamiento social de los adultos mayores según dimensiones psicosocioculturales y familiares (roles sociales, autoestima y percepción de funcionamiento familiar).
  • Contrastar el autorreporte del funcionamiento social del adulto mayor con la percepción que tiene de él un cuidador familiar.

Metodología y Muestra

El estudio empleó una técnica descriptiva relacional mediante un survey social. La muestra estuvo conformada por 300 ancianos y 300 cuidadores familiares de consultorios de atención primaria de Concepción. Se aplicaron escalas como el Groningen Social Disabilities Schedule, la Escala de Funcionamiento Familiar de Smilkeinstein y el Test de Autoestima de Rosenberg.

Resultados y Discusión

Los resultados indicaron que el 51% de los ancianos reportan una alta autoestima, y la percepción de funcionamiento familiar se ubica en un 84%. No se encontró una diferencia estadísticamente significativa en la percepción del funcionamiento social entre la autoevaluación del anciano y la evaluación del cuidador, con una alta consistencia (correlación del 74%) entre ambas mediciones.

Se observó una correlación positiva entre el funcionamiento social autorreportado por los ancianos y su autoestima, así como entre el funcionamiento social y la escala de percepción de funcionamiento familiar (Apgar). Estos resultados sugieren que fomentar la independencia, la funcionalidad y la calidad de vida es crucial en el trabajo con ancianos y sus familias.

Entorno Social y Bienestar Emocional del Adulto Mayor

Las personas que transitan la etapa de la adultez tardía deben enfrentar el declive de sus condiciones biológicas, físicas, intelectuales y psicoemocionales. El entorno social se convierte en un factor fundamental para potenciar las condiciones necesarias y promover la motivación para hacer de esta etapa una plena.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece requerimientos desde el entorno para que el envejecimiento sea una etapa de bienestar emocional, satisfacción y exploración de nuevas oportunidades.

Superando Estereotipos Negativos

Las sociedades a menudo albergan prejuicios sobre la vejez, estereotipándola como una etapa de minusvalía. Estos estereotipos incluyen la percepción de los ancianos como:

  • Enfermos y con grandes dosis de discapacidad, asociados a la fragilidad y dependencia.
  • Carentes de recursos sociales, lo que lleva a la soledad y depresión.
  • Con deterioro cognitivo y trastornos mentales.
  • Psicológicamente rígidos e incapaces de adaptarse a los cambios.

Superar estos estereotipos negativos a nivel social permitirá una mayor sensibilización y propuestas dirigidas a los adultos mayores menos contaminadas por visiones tradicionales.

El Entorno Social

El entorno social, también denominado contexto social o ambiente social, es el espacio donde los individuos se desarrollan en determinadas condiciones económicas, sociales y culturales. Incluye la cultura, las personas e instituciones con las que se interactúa, así como la infraestructura y el universo cultural circundante.

La dimensión material del entorno social abarca la infraestructura, servicios públicos, remuneración, nivel educativo, entre otros. El hogar, los espacios de formación y trabajo son sitios clave para la generación de interrelaciones del entorno social, influyendo en la salud física y mental.

Esquema que ilustra los componentes del entorno social.

La Familia como Primer Entorno de Socialización

La familia es la primera instancia de socialización y el primer grupo social de interacción. El rol de abuelo suele ser uno de los más satisfactorios en la vejez, estableciéndose relaciones sólidas y de confianza con los nietos. En familias donde ambos progenitores trabajan, los abuelos a menudo son los cuidadores principales.

El hogar, como espacio familiar, y la posibilidad de desempeño de actividades son clave para elevar el ánimo de los adultos mayores. La escuela es el segundo contexto natural de socialización, y la educación puede desempeñar un papel fundamental en la ruptura de imaginarios sociales que segregan a la vejez.

Bienestar Emocional

El bienestar emocional se relaciona con las emociones, que son la base que impulsa la conducta, las actitudes y las relaciones con el entorno. Las emociones son impulsos para la acción, y el bienestar emocional determina la disposición anímica para transitar los procesos de la vida y desarrollar la resiliencia.

Existen seis emociones básicas (miedo, aversión, sorpresa, alegría, ira y tristeza) y emociones secundarias, que son aprendidas y generalmente una mezcla de dos emociones básicas (ej. vergüenza, celos). Las emociones son señales e información sobre nuestro entorno y nosotros mismos.

El bienestar en la vejez se deriva de factores biológicos, sociales y personales. Las emociones cumplen la función de adaptarnos a nuestro entorno, y su valoración como positiva o negativa depende de las experiencias vividas.

La Etapa de la Vejez

La vejez es una etapa del ciclo vital, resultado del desarrollo y marcada por las experiencias vividas a nivel individual, social, de salud y de los determinantes de esta (estilos de vida, biología, sistemas de salud, ambiente). Se debe asumir una visión positiva de la vejez como un proceso natural de desarrollo, con pérdidas y ganancias.

En el ámbito biológico, se observa una degeneración progresiva de las facultades físicas, incrementando la vulnerabilidad ante enfermedades y accidentes. Las alteraciones psicológicas propias de esta etapa influyen en los vínculos con el entorno familiar y social. Erikson describe el conflicto de la "integridad del yo vs. desesperanza", donde la virtud a desarrollar es la sabiduría.

En el ámbito social, la jubilación puede implicar una disminución de la relación con los demás, movilidad reducida, y menor comunicación y participación social, reduciendo el entorno de la persona mayor.

Vínculo entre Entorno Social y Bienestar Emocional

La salud integral de los adultos mayores puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables, creando condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien modos de vida sanos e integrados.

La calidad de vida, en términos subjetivos, está vinculada al bienestar emocional. El concepto de calidad de vida es multidimensional, abarcando tanto las condiciones de vida objetivas como un alto grado de bienestar subjetivo, incluyendo la satisfacción individual de necesidades y el bienestar colectivo.

Al tomar conciencia de las condiciones y características propias de la adultez mayor, se puede enfocar en cómo acompañar esta etapa para hacerla satisfactoria y productiva.

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