La inclusión del adulto mayor en la sociedad contemporánea

Vivimos en una era marcada por la digitalización. Cada esfera de nuestra vida, ya sea en la salud, la educación, el empleo o la interacción social, ha sido influenciada por el auge de la tecnología. Esta transformación es tan profunda que incluso los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) consideran las tecnologías digitales como un motor fundamental para su logro. No cabe duda de que la pandemia del Covid-19 reveló la importancia de esta transición y la necesidad de contar con infraestructuras digitales sólidas.

Esquema sobre la interconexión entre la digitalización, los derechos humanos y la inclusión social de las personas mayores.

El desafío de la brecha digital

La digitalización no garantiza de manera automática la inclusión. Al revés, las tecnologías digitales, si no se manejan adecuadamente, pueden exacerbar desigualdades, marginaciones y vulneraciones de derechos. Informes recientes de Naciones Unidas destacan cómo las personas mayores enfrentan una creciente brecha digital. Ante el inevitable envejecimiento de la población, una realidad global que marca este siglo, debemos replantearnos cómo abordamos las necesidades de las personas mayores en el mundo digital.

Estas personas, lejos de ser un grupo homogéneo, son una población diversa y activa que tiene mucho que aportar al desarrollo de nuestra sociedad. Por ello, es esencial garantizar que no sean marginadas. Más allá del acceso, es la dimensión socioafectiva lo que realmente está en juego. El diseño de las herramientas tecnológicas debe ser una cuestión de empatía, entendimiento y adaptación a las realidades individuales, poniendo a las personas en el centro.

Como ejemplo de este enfoque, la Fundación Conecta Mayor y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo han desarrollado la App Mayor, una interfaz adaptada para teléfonos móviles. Este diseño facilita la vinculación con familiares y el acceso a servicios del Estado, reconociendo las habilidades diferenciadas de los usuarios.

Hacia un nuevo paradigma de derechos humanos

A nivel global, todavía no se ha consagrado plenamente el modelo de derechos humanos para las personas mayores. Estudios realizados en comités de Naciones Unidas revelan que, de miles de recomendaciones, un porcentaje ínfimo hace referencia específica a las personas de edad. Este vacío normativo se refleja también en la Agenda 2030, donde la visibilidad de este grupo en las metas e indicadores resulta insuficiente.

Sin embargo, la universalidad e interdependencia de los derechos humanos proveen una base inalienable para un desarrollo sostenible. Es de vital importancia avanzar hacia un instrumento internacional específico que otorgue soporte y fuerza a la titularidad de derechos de los adultos mayores, garantizando que nadie se quede atrás.

Infografía sobre los derechos fundamentales de las personas mayores según la Convención Interamericana.

Derechos clave protegidos

  • Derecho a la igualdad y no discriminación por razón de edad.
  • Derecho a la independencia, autonomía y vida digna.
  • Derecho a la participación e integración comunitaria.
  • Derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia.
  • Derecho a la salud, educación y cultura.
  • Acceso a la justicia y reconocimiento de capacidad jurídica.

El impacto del edadismo y la percepción social

Chile vive un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Con una esperanza de vida de 80 años, se estima que para 2050 una de cada tres personas será mayor. En este contexto, el edadismo se presenta como la única forma de segregación que interpela a todas las personas, ya que cada individuo experimentará la vejez en algún momento. Esta discriminación puede generar autoexclusión, aislamiento y, según la OMS, reducir la esperanza de vida hasta en 7,5 años.

La Sexta Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores (2021) arroja datos preocupantes:

Indicador Resultado
Percepción de satisfacción al envejecer (disminuye) 64%
Medios de comunicación como difusores de prejuicios 79%
Evaluación de preparación institucional frente al envejecimiento 76% (nula o casi nula)
Gráfico comparativo sobre los sentimientos asociados a la vejez (miedo, tristeza vs. tranquilidad).

Longevidad: un cambio de enfoque necesario

Más allá del término "envejecimiento", que suele trasladar la mirada a etapas finales o a un proceso puramente biológico, la academia propone hablar de longevidad. Este concepto reconoce que las personas viven más años y que el proceso es también psicológico y social. La preparación para esta etapa no debe ser solo económica, sino también relacional, fomentando lazos sociales que mitiguen la sensación de soledad.

Una inclusión genuina requiere un cambio cultural urgente: erradicar los estereotipos, fomentar la participación política -más allá del voto, incluyendo consejos consultivos- e impulsar la inclusión laboral mediante la flexibilidad. El objetivo final es forjar una sociedad donde la vejez sea valorada como una etapa activa y fundamental del desarrollo humano.

EP #25 Longevidad, vejez y una sociedad inclusiva: conversación con María Soledad Herrera

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