A medida que nuestros seres queridos envejecen, van perdiendo su autonomía y tienen mayor dificultad para moverse y realizar sus tareas cotidianas. En el caso del mayor que vive en su casa, será necesario adaptar su vivienda para garantizar la máxima seguridad y comodidad, en función de las necesidades de la vejez.
Planificación temprana y enfoque gradual
Uno de los errores más habituales consiste en no planificar con suficiente antelación las reformas que necesita la vivienda para adaptarla a las necesidades de las personas mayores, de modo que solo se toman en cuenta, cuando el anciano ya ha sufrido una caída o un accidente dentro del hogar. Con el fin de evitar estos problemas, desde Cuidum te recomendamos comenzar con la adaptación del hogar desde el primer momento en el que observáis que vuestros seres queridos se encuentran en proceso de envejecimiento y van perdiendo autonomía y movilidad.
La adaptación del hogar a las necesidades de las personas mayores no tiene por qué ser un proceso inmediato y radical. No olvidemos que a edades avanzadas cualquier modificación en los hábitos o en el entorno puede tener consecuencias a nivel psicológico y emocional. Adaptar el hogar de una persona mayor no es convertirlo en algo ajeno. Es importante que nuestros mayores sigan teniendo la sensación de que están en su casa, rodeados de sus recuerdos y de las cosas que le gustan.
Infórmate antes de llevar a cabo cualquier cambio. Es posible que algunas de las actuaciones necesarias impliquen modificaciones en un suelo de propiedad municipal o en las instalaciones de una comunidad de vecinos.
Eliminar riesgos físicos en todos los espacios
Es esencial eliminar los obstáculos que dificulten el paso y la movilidad de los ancianos: macetas, mesitas poco estables, alfombras, etc. A pesar de que puedan tratarse de objetivos de valor para el anciano, hay que considerar la verdadera utilidad de estos elementos, que no impidan el poder moverse con facilidad. Menos es más. A veces no es tanto una cuestión de añadir dispositivos de seguridad en el hogar sino de minimizar los riesgos actuando de raíz.
También es importante eliminar los obstáculos (incluyendo muebles innecesarios) y cuidar que la iluminación sea adecuada. Todas las habitaciones deben estar perfectamente iluminadas para facilitar una buena visión y evitar el riesgo de caídas. Una buena iluminación permite crear un ambiente más cómodo y acogedor para la persona mayor.
Las personas mayores deben de tener acceso al teléfono de forma permanente. El teléfono tiene que tener los números lo bastante grandes para que sean visibles con facilidad. Asimismo, aunque no podamos estar todo el tiempo con ellos, es importante estar en contacto y que puedan localizarnos cuando necesiten cualquier ayuda.
Adaptaciones específicas por estancias
Baño
El 46% de las caídas de personas mayores tienen lugar en el baño. Para que un anciano pueda realizar de forma segura su higiene diaria es imprescindible adaptarlo a sus necesidades. Recomendamos la instalación de barras de apoyo para facilitar la entrada y salida de la ducha, así como la colocación de un asiento de ducha y de un plato de ducha antideslizante. Si no se dispone de plato de ducha se aconseja colocar alfombrillas antideslizantes dentro y fuera de la ducha.

Cocina
La cocina es otro espacio en el que hay riesgos de caer o sufrir una lesión. Para evitar accidentes, es necesario hacer algunos ajustes. Recomendados colocar en la cocina y armarios puertas correderas, ya que son menos peligrosas y reducen el riesgo de golpes y lesiones. También deben colocarse luces en los armarios oscuros para ver mejor su contenido. Es preferible optar por electrodomésticos de fácil mantenimiento: hornos y microondas con puertas laterales.
Adicionalmente puedes instalar en la cocina un detector de humos. Son un artículo económico que se puede conseguir con facilidad en Internet o en las grandes superficies e instalar sin necesidad de conocimientos específicos. Funcionan con pilas y ante la presencia de humo en la estancia o un cambio brusco de temperatura emiten una potente señal sonora que advierte del peligro.
Dormitorio
El dormitorio es una habitación muy importante para facilitar el cuidado del anciano. En ocasiones, el dormitorio está en una segunda planta dentro de la casa. Si es posible, se recomienda colocar el dormitorio en la planta baja para limitar los esfuerzos del anciano al acostarse y levantarse. De lo contrario, debe instalarse un elevador de escaleras. Se recomienda, igualmente, colocar el dormitorio cerca del baño.
Se deben eliminar obstáculos y muebles innecesarios, para facilitar la movilidad del anciano, si se levanta durante la noche. La cama debe adaptarse a la persona que la utiliza. No tiene que ser demasiada alta, ya que podría provocar caídas. Pero tampoco debe ser demasiado baja, para evitar el riesgo de que se tenga que agachar demasiado o tenga dificultades para levantarse.
Si la persona tiene que pasar mucho tiempo en la cama, debe colocarse un colchón y almohada cómoda, ideales para adaptarse a las necesidades del mayor. Las camas eléctricas son muy recomendables, ya que facilitan el acceso a la hora de acostarse y levantarse. Se aconseja colocar una silla para poder colocar la ropa. La mesita de noche debe estar a una altura correcta respecto de la cama, de forma que permita acceder a la misma sin tener que levantarse. Se aconseja colocar sobre la mesita de noche el teléfono, un vaso de agua y las medicinas. Si se coloca una alfombra en el dormitorio, la misma debe ser antideslizante. Se recomienda tener un interruptor de la luz en la entrada del dormitorio y otro cerca de la cama.
Salón y circulación
El salón o sala de estar es el espacio donde más tiempo comparten los mayores, donde suelen realizar sus actividades o reciben visitas, por lo que es importante que ellos se sientan cómodos a través del uso de sofás confortables y ergonómicos, que faciliten la comodidad y bienestar del anciano.

Ayuda humana y servicios de asistencia
Por otra parte, no basta únicamente con renovar la casa de una persona mayor, sino que también es necesario proporcionarle ayuda a domicilio. En Cuidum disponemos del servicio de cuidado de ancianos a domicilio para ayudar a tus seres queridos en el cuidado de su higiene diaria, en el control de su medicación, en la preparación de su alimentación de acuerdo a su dieta y en la realización de las tareas domésticas.
Además de renovar la casa y adaptarla a sus necesidades, contar con el apoyo de un cuidador a domicilio es esencial para que el anciano se sienta cuidado y protegido en todo momento. En Cuidum disponemos de cuidadores a domicilio, altamente cualificados, que prestan ayuda a domicilio, en servicio interno y externo, adaptado al horario y necesidades concretas de cada persona. Con nuestro servicio de asistencia domiciliaria garantizamos el mejor cuidado y atención para tus seres queridos, contribuyendo a que envejezcan con una óptima calidad de vida.
Servicios y dispositivos que complementan la adaptación
Un claro ejemplo de cómo influyen estos elementos en la asistencia domiciliaria lo tenemos en las grúas de techo o de pie para personas con movilidad reducida, en las butacas y las barras de sujeción para la ducha o en las luces LED automáticas en los pasillos. Cuando nuestros seres queridos envejecen debemos proporcionarles todas las comodidades con el fin de que puedan mantener el máximo tiempo posible su independencia y puedan seguir viviendo en el entorno que le resulta más cómodo y gratificante.
En el caso de los mayores que viven o están una gran parte de tiempo solos, la teleasistencia domiciliaria es una opción ideal para que se sientan continuamente acompañados y atendidos en su propio hogar.

Promover la autonomía: estimulación y actividades
La estimulación cognitiva también es importante. Sustituye los elementos potencialmente peligrosos por otros más amigables que además resulten estimulantes para el tacto, el olfato o la vista.
Fomentar la actividad física en las personas mayores es una de las ideas para mejorar la vida de los ancianos más beneficiosa. Sin embargo, no solo se trata de cuidarse físicamente, mantenernos activos en la tercera edad también es muy importante para incrementar la energía y mejorar el estado de ánimo. Por eso, lo más recomendable es optar por una actividad física que motive y apetezca al mayor, que sea adecuada para su estado de salud y que también pueda realizar acompañado.
Además de ejercitar el cuerpo, existen otras opciones para mejorar la vida de los ancianos relacionadas con su salud mental. Es importante seguir una dieta equilibrada y variada en la que las frutas y verduras sean las protagonistas y se reduzca el consumo de alimentos ultra procesados y las grasas saturadas.
Talleres y actividades en residencias
Si busca y compara entre todas las residencias que hay por Málaga, estamos seguros de que únicamente nuestra residencia ofrece tal variedad de talleres y actividades, con las que no solo mejoramos la calidad de vida de los residentes, sino que también mejoramos su auto-estima y el trabajo en equipo.
| Taller | Objetivo |
|---|---|
| Taller de estimulación cognitiva | Mantener las capacidades a nivel cognitivo y favorecer la interacción social. |
| Taller de cine | Estimular funciones cognitivas y perceptivas mediante el visionado y debate. |
| Taller de psicomotricidad | Mejorar equilibrio, movilidad y fuerza; evitar sedentarismo. |
| Taller de memoria | Prevenir el envejecimiento cerebral y desarrollar estrategias de memoria. |
| Taller de manualidades | Potenciar habilidades, mejorar la movilidad manual y autoestima. |
| Sesiones y dinámicas de grupo | Fomentar socialización, trabajo en equipo y participación. |
| Taller de musicoterapia | Relajación, expresión y apertura social a través de la música. |
Organización, formación y mejora continua en centros
Los servicios de atención a personas mayores comparten una máxima común entre ellos: es muy complicada su gestión de los tiempos. Y es que, precisamente, cuando se están llevando a cabo tareas de atención indirectas (mantenimiento, trasporte de materiales, gestión de lavandería o limpieza de la habitación) la velocidad debe ser elevadísima, para que cuando las tareas de atención directa, el tiempo pueda pararse. Es por esta razón que ayuda muchísimo poder sacar la cabeza de nuestra vorágine habitual para poder analizar bien los procesos, aprender de nuestras experiencias y optimizar los recursos y los esfuerzos que ponemos en cada una de las tareas que desempeñamos.
Automatiza todo lo que puedas. Todas las tareas que puedan integrar soluciones tecnológicas que automatizan o simplifican al máximo el proceso debe ser al menos, motivo para valorar poder incorporar esas soluciones. En este punto, también hay que valorar la relación entre el coste y el beneficio que nos aporta.
Forma y empodera al equipo. No hay nada mejor que el sentimiento de autoeficacia para el rol profesional como parte de nuestra identidad. No aportar recursos internos al equipo provoca incertidumbre en ellos cuando enfrentan según qué situaciones. En este sentido es necesario contemplar que uno de los factores decisivos para incentivar la satisfacción de los trabajadores, también es el hecho de asignar responsabilidades en función de las aptitudes y motivaciones que les representan.
Sácale jugo a las reuniones. Es trascendental que el equipo llegue a las reuniones con los deberes hechos, porque no solo aligera la revisión de las personas mayores que son protagonistas de la reunión, sino que también permite una revisión conjunta de aquellas tareas que no están dando el resultado esperado. De esta forma, además, el equipo puede elaborar la propuesta colaborativamente y decidir el reparto de las acciones de mejora entre ellos, favoreciendo su implicación.
Lleva a cabo revisiones periódicas de los procesos. Al terminar un ejercicio anual, por ejemplo, es un buen momento para repasar el estado de la cuestión en cada uno de los procesos de las distintas áreas de nuestra residencia o centro de día.
Decisiones sobre residencia e institucionalización
El ingreso de personas mayores en residencias ha sido denominado con el concepto de institucionalización en un ELEAM, el cual, va variando de persona a persona, existiendo múltiples factores que influyen en el proceso de adaptación, como lo son las características particulares de cada persona, el contexto físico y social pero otra muy importante es el apoyo familiar con el que se cuenta. Podemos precisar que la institucionalización es un proceso y no un cambio puntual.
Es necesario esclarecer diferentes etapas: el preingreso, donde algunas de las estrategias que se utilizan en este sentido son las visitas previas a la residencia; y el ingreso, en el que es muy importante el acompañamiento por parte de la familia durante este proceso, ordenar en conjunto sus pertenencias en la habitación, decoración con fotografías, organización del closet, invitar a su familiar a conocer las diferentes áreas de la residencia.
La decisión de ir a una casa de reposo debe estar basada en la consideración de los factores asociados a la calidad de vida de la persona en función del tipo de cuidados que requiere. Asimismo, en esta importante decisión es indispensable tener en cuenta los deseos de la persona que va dar ese paso. “Si está lúcida y siente que ir a una residencia es favorable para ella, su opinión y opción deben ser respetadas”, indica el geriatra.
La adaptación depende de muchos factores tanto externos (familia - centro) e internos (características de la persona mayor). El aumento de la esperanza de vida y la tendencia demográfica hacia una población envejecida han cambiado en gran medida la visión que tenemos respecto a la tercera edad.
Calidad de vida, salud y redes sociales
La calidad de vida es el grado en que una persona está sana, cómoda y es capaz de participar o disfrutar de los acontecimientos de la vida. Nos puede ser complicado pensar en cómo mejorar la calidad de vida en adultos mayores. Sin embargo, existen pequeños gestos o cambios que se pueden llevar a cabo para incrementar el bienestar de las personas mayores. Entre las ideas para mejorar la vida de los ancianos debemos incluir el mantenimiento de su vida social. Ya sea mediante una visita de los familiares, una reunión con amigos o alguna actividad sociocultural en grupo, fomentar las relaciones sociales en la tercera edad proporciona numerosos beneficios a los mayores.
En este momento vital, no hay que olvidarse de uno mismo y sus aficiones y gustos. Reservar unas vacaciones, apuntarse a excursiones, reservar un spa o jugar una partida de cartas con los amigos son algunas de las actividades recreativas que puede llevar a cabo la persona mayor y que le puede dar grandes beneficios a nivel psicológico, físico, social y emocional.
Cuando llegamos a una determinada edad, es posible que nuestras facultades no estén intactas. Por ejemplo, podemos tener problemas de movimiento, dificultades a la hora de comunicarnos o enfermedades como diabetes o neurológicas como el Alzheimer. Todo ello, puede llevar a que sea necesaria una ayuda externa para mantener un buen nivel de calidad de vida. Aceptar que necesitamos ayuda de parte de nuestro entorno y de profesionales de la salud es esencial para ser capaces de disfrutar de la etapa de la vejez de manera sana y feliz. Necesitar ayuda y aceptarla no supone una pérdida de independencia; es más, significa una mayor tranquilidad y una oportunidad para tener la vida que siempre se ha deseado con toda seguridad.