Guía para mejorar el trato al adulto mayor

La atención a las personas mayores es uno de los retos que nuestra sociedad debe afrontar, tanto en el ámbito sanitario como en el social. Una cuestión fundamental es abordar y erradicar aquellos casos en los que las personas mayores se ven afectadas por cualquier forma de maltrato que menoscabe sus legítimos derechos.

La problemática del maltrato y su reconocimiento

Diferentes estudios revelan que los tratos inadecuados hacia las personas de edad tienden a ser ocultados en la esfera familiar, comunitaria e institucional donde se desarrollan, incluso de forma no premeditada. Además, es algo que a la propia sociedad le cuesta reconocer y, por tanto, se propende a negarlos. Estas dos realidades confluyen en que sean los propios mayores quienes finalmente tengan dudas sobre su existencia y traten de no significarlos.

El maltrato a personas mayores es un problema que solo ha sido reconocido en época relativamente reciente. La primera referencia internacional aparece en 1989 en la Declaración de Hong Kong de la Asociación Médica Mundial sobre el Maltrato de Ancianos. En España, en 1995 se celebró la Primera Conferencia Nacional de Consenso sobre el Anciano Maltratado.

Prevalencia del maltrato

La prevalencia del maltrato es difícil de estimar. Incluyendo todas sus formas, desde el abandono hasta el maltrato físico, la tasa de prevalencia oscila entre el 3% y 5% de los mayores que residen en su domicilio, según la Red Internacional para la Prevención del Maltrato a las Personas Mayores (INPEA). Para la OMS, la prevalencia global estaría entre el 4% y el 6%. En España se han publicado cifras que oscilan entre el 4,7% y el 12%. Además, la ONU considera previsible un aumento de la incidencia del maltrato a personas mayores en el ámbito familiar como consecuencia de la tendencia a la desinstitucionalización a favor de los cuidados basados en la familia.

La cultura del buen trato: un objetivo fundamental

Esta guía busca sensibilizar sobre la necesidad de visibilizar convenientemente esta situación y ser más críticos con ella, al tiempo que orienta la acción hacia la cultura del buen trato a las personas mayores como criterio de normalidad. En ella se abordan tanto las actitudes como los mecanismos para que mejore esta situación en las esferas más relevantes donde se desarrolla la vida de este colectivo: la familia, el vecindario, la ciudad y, por supuesto, el sector sanitario y sociosanitario, tan importante en esta etapa de la vida que es cuando más se le necesita.

Esquema de las esferas de interacción del adulto mayor: familia, comunidad, servicios de salud.

Iniciativas y recursos para el buen trato

Diversas entidades han lanzado guías y programas con el objetivo de proporcionar directrices claras y prácticas para incentivar a mejorar la atención a las personas mayores, asegurando un trato respetuoso, libre de edadismo, y que promueva la autonomía y el respeto a la dignidad de cada individuo sin importar su edad. Estas iniciativas están dirigidas a todas aquellas personas y organizaciones que interactúan con personas mayores en diversos ámbitos de atención, tanto en el sector público como privado. Benefician tanto a las personas mayores, garantizándoles una experiencia de atención más amable, digna y adaptada a sus necesidades, como a las organizaciones, al mejorar sus prácticas.

Un ejemplo de compromiso con la protección y el respeto de los derechos de los adultos mayores es el programa Vínculos, el Programa de Atención Domiciliaria para Personas con Dependencia Severa y el Centro Día del Adulto Mayor. En el año 2011, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) creó el Observatorio del buen trato, un espacio orientado a promover hábitos y prácticas destinadas al envejecimiento digno, como fomentar la autonomía de los adultos mayores o hacerles partícipes en la toma de decisiones acerca de sus cuidados.

En el ámbito académico, la Escuela de Salud Pública y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile presentaron una guía con cinco recomendaciones prácticas para equipos de Atención Primaria de Salud. Esta herramienta, elaborada por un equipo interdisciplinario con apoyo del Ministerio de Salud, enfatiza la relevancia de la colaboración entre facultades y el liderazgo femenino, así como la importancia de transformar el conocimiento en acción, destacando el enfoque comunitario e intersectorial.

Principios fundamentales del buen trato

El buen trato es universal, es el resultado del respeto de los derechos y la dignidad. Consiste en establecer una relación satisfactoria entre personas. Dar y recibir buen trato no tiene edad; es una forma positiva de relación, consideración y reconocimiento.

Dignidad Humana y Trato Digno

  1. Respetar derechos y deberes: Preservar los derechos y libertades en el ámbito público y privado.
  2. Cumplir con los principios bioéticos: Garantizar los principios de justicia, autonomía y beneficencia en el desarrollo vital, la atención y los cuidados.
  3. Garantizar el bienestar y la calidad de vida.
  4. Informar, comunicar y valorar: Escuchar, preguntar, dar sentido y valor a lo que transmite la persona mayor, a sus emociones y preocupaciones.
  5. Adaptar y reforzar: Utilizar la empatía en la interacción.
  6. Formar y animar a aprender: El buen trato a las personas mayores hace imprescindible la formación en el proceso de envejecer.
  7. Proporcionar acompañamiento y presencia: Evitar situaciones de aislamiento.
  8. Facilitar el acceso a las nuevas tecnologías: Desarrollar estrategias que faciliten el acceso, la formación y la creación de dispositivos que acerquen a las personas mayores a las tecnologías de la información y la atención, siempre teniendo en cuenta sus necesidades, posibles dificultades sensoriales y limitaciones de acceso y uso.

Combatir estereotipos y edadismo

Es común escuchar que alguien se refiere a una persona mayor como "abuelito" o "abuelita" cuando no hay ningún parentesco o cuando esa mujer u hombre no tienen nietos. También que se les trate como niños, como si no tuvieran discernimiento. Estos son ejemplos de edadismo, una forma de discriminación basada en la edad.

Los estereotipos y discriminaciones basadas en la edad son una realidad que debemos enfrentar con acciones concretas, pues no solo afectan la autoestima y el bienestar emocional de nuestros mayores, sino que también tienen repercusiones negativas en su salud física y mental.

Consejos para una relación respetuosa y digna

La relación y comunicación con los adultos mayores puede ser una tarea compleja debido a los muchos estereotipos existentes. Sin embargo, ser adulto mayor no es sinónimo de fragilidad; al contrario, son personas activas, lúcidas y dignas del mismo respeto que se le da a cualquier otro ciudadano. Los adultos mayores son sujetos de derechos.

  • Reconocer sus potencialidades: Es importante recordar y reconocer sus potencialidades, valores y carencias.
  • Fomentar la autonomía: Los adultos mayores son capaces de ser autónomos y tomar sus propias decisiones. Permítales colaborar con las tareas de la casa si así lo desean.
  • Mantener la autoestima: Procure mantener su autoestima alta y sea consciente del valor que tienen como persona con toda una vida llena de experiencias y conocimientos, aparte del derecho a exigir consideración no solo por lo que fueron sino por lo que son.
  • Promover actividades sociales y recreativas: Es importante que mantengan actividades sociales y recreativas. Para ellos también es importante tener momentos de ocio para salir de la rutina, como ir a un parque, escuchar música, cantar o bailar.
  • Estimular el aprendizaje continuo: Aún pueden aprender cosas nuevas. Ofrézcales la posibilidad de aprender nuevos pasatiempos u oficios, ligados o no a sus gustos.
Foto de personas mayores participando en actividades recreativas o de aprendizaje.

Comunicación efectiva con adultos mayores

Una buena comunicación comienza desde la comunicación no verbal. Preocúpese de su presentación personal y su actitud. Use un tono de voz tranquilo y certero; no le grite. Si algo no sabe, dígale que le ayudará a averiguar. Cuide el lenguaje no verbal.

Además, sea empático o empática con él o ella. Y así como habla, es importante escucharlo o escucharla proactivamente. No mire el celular o hacia otros lados mientras la persona mayor le habla, demostrando atención plena y respeto por lo que comparte.

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