Guía para levantar y acostar a una persona mayor de la cama de forma segura

La importancia y los desafíos al movilizar a personas mayores

Uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan los cuidadores es el de mover y levantar a personas mayores cuando se encuentran con movilidad reducida. Esta tarea, que requiere cierta técnica y precaución, supone un sobresfuerzo para la espalda y la columna vertebral, implicando riesgos tanto para la salud de la persona mayor como para la del cuidador. Si la maniobra no se realiza correctamente, el cuidador puede sufrir dolor de espalda, fatiga o alguna lesión en su columna vertebral. Acciones cotidianas como levantar a una persona mayor de la cama pueden convertirse en un peligro si no se hacen con cuidado.

Con el paso de los años, los músculos y huesos se van debilitando, aumentando así el riesgo de caídas y de posibles lesiones. En la tercera edad, tareas cotidianas como levantarse de la cama pueden tornarse complejas y, en muchos casos, precisar de la ayuda de alguien, incluso si la persona no es completamente dependiente. Por ello, si se cuida de una persona mayor, especialmente si tiene cierto nivel de dependencia, es necesario tener en cuenta ciertos consejos que ayuden a hacerlo de forma cuidadosa y sin dañar al mayor ni a uno mismo.

Consecuencias de la inmovilidad prolongada

Estar acostado durante mucho tiempo puede tener consecuencias negativas significativas para la salud de una persona mayor. Algunas de las más importantes son:

  • Úlceras por presión: Son heridas que se producen en la piel por la falta de riego sanguíneo debido a la presión prolongada sobre una zona del cuerpo.
  • Contracturas musculares: Son rigideces que se producen en los músculos por la falta de movimiento y estiramiento.
  • Trombosis venosa profunda: Es la formación de un coágulo de sangre en una vena profunda, generalmente en las piernas, por la falta de circulación.
  • Neumonía por aspiración: Es la infección pulmonar que se produce por la entrada de alimentos, saliva o vómito en las vías respiratorias.
  • Depresión: Es el trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por una profunda tristeza, apatía, pérdida de interés y autoestima.
infografía sobre los efectos de la inmovilidad prolongada en personas mayores

Consideraciones previas para una movilización segura

Para prevenir caídas y evitar lesiones tanto para el cuidador como para la persona a cuidar, es crucial preparar adecuadamente la situación antes de cualquier movimiento. La seguridad es un concepto crucial que debe cumplirse en el manejo de los pacientes.

Preparación del entorno

  • Es importante comprobar el estado de la habitación: retirar el mobiliario pequeño, las alfombras y los cables que puedan causar caídas y asegurarse de que hay una buena iluminación, ya que las personas mayores suelen tener problemas de visión.
  • Si se traslada a la persona mayor desde la cama a una silla de ruedas, hay que comprobar que estén puestos los frenos y retirados los reposapiés.

Evaluación y comunicación

A la hora de levantar a una persona mayor de la cama, es primordial tener en mente cómo hacerlo de la forma más eficaz y segura posible. El cuidador necesitará ajustar el nivel de apoyo en función de las necesidades y capacidad de movimiento de la persona mayor.

  • Ser consciente de la capacidad de movilidad del mayor para no exigirle movimientos que es incapaz de hacer. Si este tiene capacidad para realizar un solo movimiento, se recomienda que realice la maniobra moviéndose, pero siempre a su propio ritmo.
  • Conocer las limitaciones propias del cuidador para, en caso de no poder por el peso o por los movimientos necesarios, pedir ayuda a alguien.
  • Es importante informar siempre a la persona mayor de los pasos a realizar para que colabore y se sienta seguro. La comunicación ejerce una doble función: primero, genera confianza de intencionalidad, y segundo, promueve la colaboración. La simbiosis de confianza entre cuidador y persona a cuidar es esencial para el éxito del movimiento. Por ejemplo, "Cuento una, dos y tres. Le voy a ayudar a levantarse de la cama y en tres pasitos nos sentamos en la silla".
  • Mantener una actitud tranquila, esto es un factor clave para generarle seguridad en todo momento. Preguntar en todo momento a la persona mayor cómo se encuentra durante la maniobra de traslado.
  • Al iniciar el proceso, es vital armarse de paciencia y tener mucho cuidado, realizando los pasos poco a poco y correctamente, con precaución a la hora de cargar el peso y realizar ciertos movimientos para evitar lesiones en la espalda o columna vertebral.

Postura y ergonomía para el cuidador

La postura del cuidador también es muy importante para evitar lesiones, dolores o fatiga. Tu espalda necesita el mismo cuidado que la de la persona a la que atiendes.

  • Cuando levantes o acuestes a una persona mayor, debes agacharte flexionando las rodillas y manteniendo la espalda recta, no inclinándote hacia delante.
  • Colócate frente a la persona o ligeramente de lado, con una pierna adelantada y los pies separados a la anchura de tus hombros para tener una buena base de apoyo.
  • Cuando cambies de posición a una persona mayor en la cama, debes hacerlo con suavidad y lentitud, usando las almohadas, cojines o mantas para facilitar el movimiento.
  • Es crucial agarrar con seguridad al paciente y corregir la postura para evitar lesionarse.
diagrama de postura correcta para el cuidador al levantar a una persona

Elección del mobiliario

  • Si una persona tiene la movilidad reducida, debe evitar sentarse en una silla o un sillón muy bajo, ya que le resultará más difícil levantarse. Si te ayudas de una silla para levantar a una persona mayor de la cama, procura que esta no sea muy baja.
  • La altura regulable de la cama puede reducir el esfuerzo necesario para levantar a la persona con necesidades de movilidad. La altura óptima para poder levantar es entre 70-80 cm, dependiendo de la altura de ambos.

Pasos para levantar a una persona mayor de la cama

Para levantar a una persona mayor de la cama de la forma más eficaz y segura posible, se deben seguir los siguientes pasos con calma, mucho cuidado y seguridad para evitar dañarla a ella o a uno mismo:

  1. Posición inicial: Pedir a la persona mayor que se ponga boca arriba, ayudándole si es preciso. Pídele que gire primero hacia un lado, de modo que quede de lado respecto al borde por el que va a incorporarse.
  2. Agarre del cuidador: Coloca uno de tus brazos sujetando su cuello y hombros, y el otro debajo de sus piernas. Para mayor seguridad, se le puede pedir que se agarre a tu nuca.
  3. Girar hacia el borde: Una vez que te hayas cerciorado de estar sosteniendo bien a la persona mayor, ayúdale a girarse hacia el borde de la cama hasta que sus pies queden colgando. Desliza sus piernas hacia el borde de la cama, ayudándote con un cojín o almohada que hayas colocado debajo de sus rodillas.
  4. Pies en el suelo: Ayúdale a que mueva sus pies hasta colocarlos en el suelo.
  5. Incorporación: Agarra a la persona por la espalda y la cadera, y ayúdale lentamente a levantarse. Dile que se agarre a ti por los hombros o por el cinturón, y que se impulse con las piernas para ponerse de pie. Dile al anciano que se agarre fuertemente alrededor de tu espalda y evita que apoye las manos en tu cuello.
  6. Estabilización: Quédate a su lado durante un rato para confirmar que se encuentra bien y no se marea.
  7. Uso de silla (opcional): Si la persona mayor usa silla de ruedas o simplemente para mayor seguridad, acerca la silla al borde de la cama y ayúdale, con un movimiento rápido y eficaz, a colocarse en ella. De esta forma será más fácil terminar de levantarlo. Una vez que esté de pie, ayúdala a girarse hacia la silla o el sillón, y a sentarse lentamente.

Movilización de paciente NO colaborador desde posición decúbito sedente al borde de la cama

Pasos para acostar a una persona mayor

Para acostar a una persona mayor, se deben seguir los mismos pasos que para levantarla, pero en orden inverso:

  1. Ponerse de pie: Ayúdala a ponerse de pie, sujetándola por el cinturón o por la cintura, y dándole apoyo con tus brazos.
  2. Moverse hacia la cama: Guíala hacia la cama, caminando despacio y con cuidado.
  3. Sentarse en el borde: Ayúdala a sentarse en el borde de la cama con los pies en el suelo.
  4. Girar y acostarse: Ayúdala a girarse sobre su costado y luego a echarse en la cama, apoyando su espalda con una mano y su cabeza con la otra, mientras se elevan sus piernas.

Postura adecuada para la persona mayor

La postura de la persona mayor es muy importante para evitar lesiones, úlceras por presión, contracturas o dolores.

  • En la cama: Debes cambiarle de posición cada dos o tres horas, alternando entre boca arriba y de lado, usando almohadas, cojines o mantas para facilitar el movimiento.
  • Sentada: Cuando esté sentada en la silla o el sillón, debes asegurarte de que su espalda esté recta y apoyada, sus pies estén en contacto con el suelo o con un reposapiés, y sus rodillas estén flexionadas a 90 grados.
  • De pie o caminando: Debes ayudarla a mantener el equilibrio y la postura, sujetándola por el cinturón o por la cintura, y dándole apoyo con tus brazos.

Momentos clave para movilizar a la persona mayor

Los momentos para levantar y acostar a una persona mayor dependen de sus necesidades, preferencias y rutinas:

  • Por la mañana: Es un buen momento para levantar a una persona mayor, ya que así puede empezar el día con energía y actividad.
  • Antes de cenar: Es un buen momento para levantar a una persona mayor, ya que así puede comer algo ligero y disfrutar de un rato de compañía.
  • Por la noche: Es un buen momento para acostar a una persona mayor, ya que así puede dormir las horas necesarias y recuperar su energía.

Ayudas técnicas y herramientas para la movilización

Contar con recursos, formación y técnicas de movimiento son los principales pilares para cuidar a un ser querido. Ya sea porque la persona mayor está convaleciente tras una enfermedad o porque tiene poca movilidad y/o fuerza, puede resultar difícil levantarla con seguridad; en esos casos, conviene usar ayudas técnicas. Es esencial utilizar diversas herramientas y técnicas adecuadas.

Existen accesorios como fajas o sábanas deslizantes que pueden ayudar a mover a la persona sin esfuerzo adicional. Además, dispositivos como las grúas de transferencia son muy funcionales para facilitar el traslado y evitar el esfuerzo físico directo por parte del cuidador. Nuestro consejo es no esperar a sentirse completamente desbordado para pedir ayuda o considerar la incorporación de estas herramientas.

fotografía de grúa de transferencia para personas mayores

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