El impacto del juego de bochas en adultos mayores y la salud mental

El juego de bochas, también conocido como boccias, tiene un impacto significativo en la salud mental y física de los adultos mayores, especialmente en aquellos que enfrentan condiciones como la depresión. Este deporte, que se originó en la década de los 70 en Grecia como una variante de la petanca francesa, consiste en el lanzamiento de balones de cuero de colores rojo y azul. Su naturaleza inclusiva permite la participación de personas con diversas capacidades, incluyendo aquellas con disfunciones severas del movimiento, lo que lo convierte en una herramienta valiosa para fomentar la actividad física y la socialización en la tercera edad.

El juego como herramienta para la salud mental en la tercera edad

Es común asociar el juego a la infancia y al desarrollo de los niños y niñas. Sin embargo, con el paso del tiempo, los juegos evolucionan para convertirse en dinámicas grupales para adolescentes y actividades recreativas para los adultos, adaptándose a los espacios de ocio y tiempo libre. En el juego del adulto se identifican emociones y sensaciones del juego de la niñez, lo que lo convierte en una instancia de identificación personal y desarrollo emocional. El juego se vuelve un "permiso" o una "tregua" en la que se suspenden las obligaciones y necesidades habituales, como señala Henri Wallon (Cámara, A. 2012).

Las personas mayores están expuestas a una serie de necesidades asociadas a las áreas física, mental y social. Estas incluyen el proceso de jubilación, el aumento del tiempo libre, el acceso a recursos sociales, el soporte familiar, la disminución de ingresos económicos, la pérdida de vínculos sociales y la prevalencia de enfermedades asociadas al envejecimiento. Dependiendo de cómo cada persona resuelva estas necesidades, podrían exponerse a estados de pérdida de funcionalidad e independencia. Por lo mismo, generar espacios donde las personas mayores puedan ser agentes activos en el cuidado de su salud cognitiva es crucial, ya que el aislamiento social y el abandono de la rutina diaria son los principales factores de riesgo para padecer trastornos neurocognitivos, algo que se ha visto acentuado por la pandemia.

Adultos mayores interactuando en un centro diurno

Plasticidad cerebral y el rol del juego en la vejez

Aunque una persona mayor ya experimentó aprendizajes durante su infancia y crecimiento, la plasticidad cerebral y la constante posibilidad de aprendizaje como seres humanos permiten potenciar, a través del juego, experiencias de promoción de la creatividad y flexibilidad mental. Los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores mediante el "desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales e intelectuales, e inciden sobre el ambiente y la vida del propio grupo: es un estímulo global" (Cámara, A. 2012). El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal, otorgando un espacio idóneo para resolver problemas de la realidad en contextos de simulación, permitiendo a la persona poner a prueba su experiencia y aprendizajes desde su manifestación personal.

Participar en actividades de ocio y tiempo libre ha sido identificado como un factor predictor de satisfacción vital en las personas mayores. La Seremi de Desarrollo Social y Familia, junto a Senama Maule, ha tomado la iniciativa de inspirar a los residentes del CVT a llevar un estilo de vida más activo, destacando la importancia de estas actividades para mantener a las personas mayores activas y motivarlas a realizar actividad física. La entrega de indumentaria deportiva paralímpica a cuidadores, como parte de las acciones impulsadas por el sistema Chile Cuida, subraya el compromiso con la inclusión.

La depresión y la ansiedad en el adulto mayor: un desafío creciente

Importancia del ejercicio y la actividad física en personas mayores | Tu Salud Guía

La depresión y la ansiedad, como trastornos emocionales complejos, suelen convertirse en padecimientos negativos que implican una disminución de la calidad de vida del adulto mayor. Más de un 20% de las personas mayores de 60 años sufren algún trastorno mental o neural, y la demencia y la depresión son los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en este grupo etario. Los trastornos de ansiedad afectan al 3,8% de esta población, y aproximadamente una cuarta parte de las muertes por daños autoinfligidos corresponden a personas de 60 años o más.

Factores de riesgo como la privación de la capacidad de vivir independientemente por dificultades de movilidad, dolor crónico, fragilidad, o problemas mentales o físicos, así como experiencias como el dolor por la muerte de un ser querido, un descenso del nivel socioeconómico por la jubilación, o la discapacidad, pueden ocasionar aislamiento, pérdida de la independencia, soledad y angustia. La salud mental y física están intrínsecamente ligadas; los adultos mayores con enfermedades como las cardiopatías presentan tasas más elevadas de depresión. La coexistencia de depresión no tratada y cardiopatía puede empeorar esta última.

El rol de las actividades físico-recreativas

La vejez puede ser una época de gran fragilidad afectiva. El adulto mayor debe adaptarse a los cambios del rol laboral con la jubilación, y el temor al fracaso y el desaliento, influenciados por el déficit de comunicación y socialización, se agravan con el tiempo. Por ello, las actividades físicas y recreativas son de suma importancia para el adulto mayor, ya que la práctica de estas actividades resulta fundamental para mantener y mejorar la salud en general, y la sensación de bienestar, elevando así la calidad de vida. Realizar actividades físicas especializadas no solo controla emociones, sino que suprime sentimientos negativos, permitiendo al sujeto sentirse mejor, dado que la actividad física es un excelente anti-estrés.

La depresión es el trastorno afectivo más frecuente en el adulto mayor, aunque su presencia puede pasar desapercibida, ya que el ánimo triste no forma parte del envejecimiento natural. Un método de prevención de la ansiedad y depresión en el adulto mayor sería el desarrollo de programas enfocados en una mejor comprensión de la vejez y el envejecimiento, junto con la instrumentación de programas sociales que busquen el desarrollo de una sociedad incluyente e integral. Estos programas pueden integrar la medicación, las técnicas psicológicas y el apoyo social, aspectos que pueden ser potenciados desde la actividad física especializada, la cual ha probado poseer efectos altamente positivos.

Estudios sobre el impacto de la actividad física en adultos mayores

Una investigación cuasiexperimental tuvo como objetivo conocer el impacto de las actividades físicas y recreativas para disminuir la depresión en adultos mayores. Una muestra de 6 adultos mayores, con un promedio de edad de 74.17 años, participó en un programa de actividades con 13 sesiones de 5.5 horas a la semana. Se aplicaron dos instrumentos: un cuestionario de 20 ítems y la Escala de Yesavage. Las actividades con mayor interés, como la caminata y el baile, lograron eliminar la depresión en un 50% de los participantes, demostrando un impacto favorable.

Gráfico de resultados de mejora en la depresión post-intervención

Resultados de la intervención físico-recreativa en adultos mayores de Quito

Un estudio correlacional y pre-experimental realizado en el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas del Ecuador en Quito, con 18 adultos mayores (6 mujeres y 12 hombres, entre 60 y 65 años), investigó cómo las actividades físico-recreativas especializadas influyen en la ansiedad y la depresión. Se aplicó el test de Hamilton antes y después de un programa de intervención que incluía actividades con pelotas, cuerdas, bastones y música, dos veces a la semana por un lapso de una hora y treinta minutos durante cuatro semestres.

Los resultados mostraron que, en el postest, la ansiedad aumentó significativamente en la escala "Ausente" (p= 0,0408), pasando del 25% al 62,50% de los sujetos, lo que indica que mejoraron su nivel de ansiedad. También hubo una disminución en los niveles "Leve" y "Moderado". En cuanto a la depresión, hubo un aumento significativo en los niveles de la escala "No deprimido" (p= 0,0480), pasando del 22,22% al 55,56% de los sujetos, y una disminución en los niveles de "Depresión Ligera" y "Depresión Moderada". No se presentaron casos de depresión severa o muy severa ni en el pretest ni en el postest.

Nivel de Ansiedad (Escala de Hamilton) Pretest (FA / FP) Postest (FA / FP)
Ausente 4 / 25% 10 / 62,50%
Leve 8 / 50% 5 / 31,25%
Moderado 4 / 25% 1 / 6,25%
Grave 0 / 0% 0 / 0%
Nivel de Depresión (Escala de Hamilton) Pretest (FA / FP) Postest (FA / FP)
No Deprimido 4 / 22,22% 10 / 55,56%
Depresión Ligera 9 / 50% 7 / 38,89%
Depresión Moderada 5 / 27,78% 1 / 5,56%
Depresión Severa 0 / 0% 0 / 0%
Depresión Muy Severa 0 / 0% 0 / 0%

Estos hallazgos demuestran que el programa físico-recreativo influyó positivamente en la disminución de los niveles de ansiedad y depresión en los adultos mayores estudiados, reafirmando el papel coadyuvante de estas actividades en la mejora de la salud mental de la población envejecida.

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