En la etapa de la adultez mayor, la salud no se define únicamente por la ausencia de enfermedades, sino por la capacidad de mantener la autonomía funcional y la independencia en la vida diaria. Cuando una persona mayor comienza a perder movilidad, fuerza muscular o agilidad mental, el impacto no es solo físico: afecta la autoestima, el estado de ánimo y el vínculo con su entorno familiar.
Desde Azikna, sostenemos una premisa fundamental respaldada por la evidencia científica actual: la funcionalidad se puede entrenar y, en muchos casos, recuperar, incluso en edades avanzadas. La clave está en un abordaje profesional, individualizado e interdisciplinario. La rehabilitación geriátrica integral no es simplemente “hacer ejercicios”, sino un proceso terapéutico planificado cuyo objetivo es recuperar la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria (AVD), mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de dependencia.
En esta guía completa, te explicamos cómo trabajamos la recuperación funcional en adultos mayores y por qué un enfoque integral marca la diferencia.
¿Qué es la Recuperación Funcional en el Adulto Mayor?
La recuperación funcional es el conjunto de estrategias médicas y terapéuticas orientadas a que la persona mayor vuelva a desempeñarse de manera segura y autónoma en su entorno cotidiano. Esto incluye habilidades como:
- Caminar con estabilidad
- Levantarse y sentarse sin ayuda
- Mantener el equilibrio
- Vestirse, higienizarse y alimentarse de forma independiente
- Orientarse y tomar decisiones simples en la vida diaria
En Azikna, el objetivo no es solo tratar una patología, sino restaurar la función y preservar la dignidad de la persona.

Principales Causas de la Pérdida de Funcionalidad en Personas Mayores
Antes de diseñar cualquier plan de rehabilitación, realizamos una evaluación funcional exhaustiva, ya que el deterioro suele ser multicausal. Entre los factores más frecuentes se encuentran:
Sarcopenia y Pérdida de Fuerza Muscular
La sarcopenia es la disminución progresiva de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento y al sedentarismo. Es una de las principales causas de caídas, inestabilidad y pérdida de independencia. La vejez está asociada a una pérdida de masa muscular, denominada sarcopenia, que se inicia en la cuarta década de la vida con una disminución de fuerza de alrededor del 1% al año y que se acelera con el transcurso del tiempo. La sarcopenia es un síndrome que se caracteriza por una pérdida gradual y generalizada de la masa muscular esquelética y de la fuerza, con riesgo de presentar resultados adversos como discapacidad física, calidad de vida deficiente y mortalidad. La sarcopenia contribuye a una disminución de la capacidad funcional e independencia en las actividades de la vida diaria, y afecta a la calidad de vida de las personas mayores. Existe una clara relación entre la pérdida de masa y potencia muscular y la pérdida de independencia funcional, que contribuye a las caídas, fracturas y necesidad de institucionalización. La sarcopenia no solo va a tener consecuencias en la movilidad, sino que va a tener importantes repercusiones metabólicas, tanto en la regulación de la glucosa como de la masa ósea, del balance de proteínas o del control de la temperatura, entre muchas otras. La reducción de la masa y fuerza muscular se atribuye a la disminución de fibras musculares, sobre todo las de tipo II o rápidas. La definición actual de sarcopenia incluye la pérdida de masa muscular, de fuerza y cambios cualitativos en el tejido muscular. La prevalencia de la sarcopenia va a depender de la definición y de las técnicas utilizadas en su diagnóstico. Esta afecta al 20% de los varones entre 70 y 75 años, al 50% de los de más de 80 años y entre el 25% y el 40% de las mujeres, en las mismas franjas de edad.

Eventos Agudos y Traumatológicos
Fracturas (especialmente de cadera), caídas, cirugías ortopédicas o internaciones prolongadas pueden generar retrocesos funcionales importantes si no se abordan correctamente.
Patologías Neurológicas
Secuelas de ACV, enfermedad de Parkinson, deterioro cognitivo leve o demencias incipientes afectan la coordinación, el equilibrio y la planificación del movimiento.
Inmovilidad y Miedo a Caerse
El llamado “síndrome poscaída” genera un círculo vicioso: el miedo reduce la actividad física, lo que provoca mayor debilidad y aumenta el riesgo de nuevas caídas.
Estrategias Clave para Recuperar la Autonomía en Adultos Mayores
La recuperación funcional efectiva no ocurre de manera aislada. En Azikna trabajamos con un modelo interdisciplinario que aborda al paciente de forma integral.
1. Rehabilitación Física y Kinesiología Geriátrica
El movimiento es una herramienta terapéutica fundamental. Nuestro equipo de kinesiología diseña programas de entrenamiento funcional y de fuerza progresiva, adaptados a cada paciente. Los ejercicios se enfocan en:
- Fortalecer grandes grupos musculares
- Mejorar el equilibrio y la propiocepción
- Entrenar movimientos reales de la vida diaria (sentarse, girar, subir escalones)
- Reducir el riesgo de caídas
Este enfoque funcional es clave para lograr resultados sostenibles en el tiempo. La mayoría de las funciones biológicas relacionadas con la edad alcanzan su máximo a los 30 años y empiezan a descender en forma lineal a partir de entonces; este descenso puede ser importante durante situaciones de estrés, pero ejerce un efecto escaso o nulo sobre las actividades cotidianas. En consecuencia, más que el proceso normal de envejecimiento, las enfermedades son las responsables principales de la pérdida de la función durante la edad avanzada. En muchos casos, este deterioro asociado con el envejecimiento puede ser secundario al menos en parte al estilo de vida, la conducta, la dieta y el ambiente, por lo que puede modificarse. Los ancianos tienden a ser menos activos que otros grupos etarios por numerosas razones, las más comunes son las enfermedades que limitan su actividad física. Los beneficios de la actividad física en los ancianos son numerosos y superan por mucho sus riesgos (p. ej., caídas, desgarro de ligamentos, distensiones musculares). Los beneficios incluyen reducción de las tasas de mortalidad, preservación de la fuerza de los músculos esqueléticos, la capacidad aeróbica y la densidad ósea, lo que contribuye a la mayor movilidad y la independencia; reducción del riesgo de obesidad; prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis, cáncer de colon y enfermedades psiquiátricas; prevención de caídas y lesiones relacionadas con ellas a través del aumento de la fuerza muscular, el equilibrio, la coordinación, la función de las articulaciones y la resistencia; aumento de la capacidad funcional; oportunidad para la interacción social; mayor sensación de bienestar; y posiblemente mejor calidad del sueño. La actividad física es una de las pocas intervenciones que pueden restablecer la capacidad fisiológica perdida. Los efectos no modificables del envejecimiento pueden ser menos graves, y en muchas personas puede lograrse una vejez más fuerte y saludable. En la actualidad, las personas > 65 años se encuentran en mejores condiciones de salud que sus ancestros y conservan este estado durante más tiempo.

2. Terapia Ocupacional: Recuperar la Independencia Cotidiana
Si la kinesiología fortalece el cuerpo, la terapia ocupacional entrena la función. Su objetivo es que la persona mayor vuelva a desempeñarse con seguridad en sus actividades diarias. En Azikna trabajamos sobre:
- Higiene personal y vestido
- Alimentación y uso de utensilios
- Organización de rutinas
- Adaptaciones del hogar y productos de apoyo
El foco está en que el adulto mayor siga siendo protagonista de su propia vida.
3. Neurorehabilitación y Estimulación Cognitiva
La recuperación motora es más efectiva cuando se acompaña de un abordaje cognitivo. La estimulación de la atención, la memoria y las funciones ejecutivas mejora la respuesta ante el entorno y reduce el riesgo de accidentes. Cuerpo y mente funcionan como una unidad: entrenarlos de manera conjunta acelera y potencia los resultados.
El Rol del Entorno en la Rehabilitación Geriátrica Integral
La rehabilitación no termina en la sesión terapéutica. El entorno del paciente cumple un rol decisivo.
Adecuación del Hogar
Eliminar barreras arquitectónicas, mejorar la iluminación, incorporar barrales y superficies antideslizantes reduce significativamente el riesgo de caídas.
Acompañamiento Emocional
La depresión, la apatía y la desmotivación son obstáculos frecuentes en la recuperación funcional.

Ejercicio en las Personas Mayores: Un Pilar Fundamental
Los adultos mayores deben tratar de incorporar las siguientes categorías de ejercicios: Resistencia (aeróbica), Entrenamiento de la fuerza, Equilibrio y Flexibilidad. Las guías de actividad física recomiendan que los adultos ≥ 65 años realicen al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica de intensidad moderada más actividades de fortalecimiento al menos 2 días a la semana para obtener beneficios sustanciales para la salud. La actividad aeróbica debe ser de intensidad al menos moderada (p. ej., caminata rápida, ejercicios aeróbicos, bicicleta a un ritmo normal). El entrenamiento de fuerza puede incluir levantar pesas, el uso de bandas de resistencia, jardinería pesada, y yoga. El régimen específico puede adaptarse según las condiciones médicas y el nivel de condición física. Por ejemplo, un programa de ejercicios en silla con pesas livianas y movimientos de todo el cuerpo puede ser adecuado para las personas con limitaciones de movilidad. Los ejercicios en el agua son buenos para las personas con artritis (y también se pueden utilizar para el ejercicio aeróbico). El entrenamiento de fuerza de alta intensidad es especialmente apropiado para pacientes frágiles propensos a sarcopenia y debilidad. Si el entrenamiento de fuerza se realiza a través de todo el arco de movimiento, muchos ejercicios mejoran la flexibilidad, y el aumento de fuerza muscular mejora la estabilidad articular y, en consecuencia, el equilibrio. Se recomiendan los ejercicios de equilibrio (p. ej., tai chi, caminata hacia atrás) para los adultos mayores con riesgo de caída. Los ejercicios de flexibilidad implican estirar los principales grupos musculares varias veces a la semana, idealmente después de ejercitar los músculos cuando son menos resistentes al estiramiento (es decir, tras el calentamiento). Un ejemplo es el estiramiento del corredor, que estira los músculos gastrocnemios. Estas recomendaciones de ejercicio son seguras y proporcionan beneficios para la mayoría de los adultos mayores, incluidos aquellos con enfermedades crónicas. En general, la caminata y otros ejercicios de resistencia de intensidad moderada están avalados por la mejor evidencia en relación con la reducción del riesgo de enfermedad crónica. En forma independiente del tipo de programa, el ejercicio puede ayudar a los adultos mayores a mantener su independencia. Todavía se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de aumentar significativamente los niveles de actividad física. Un profesional de la salud debe controlar a las personas con alto riesgo de trastornos cardíacos cuando hacen ejercicio enérgico.
Revisión Sistemática sobre Ejercicios de Resistencia y Sarcopenia
La búsqueda de información sobre ejercicios de resistencia en el tratamiento y prevención de la sarcopenia se realizó en bases de datos como MEDLINE, Science Direct, SciELO, Trip Database y Dialnet, acotándose al periodo 2011-2016. En los 22 trabajos revisados, se encontró que los ejercicios de resistencia se realizan mediante sesiones de 20 a 60 minutos, 2 a 5 veces por semana, con 2-4 series de 8-15 repeticiones y de un modo progresivo. La realización de ejercicios de resistencia progresiva parece ser la pauta más adecuada para prevenir y tratar la sarcopenia, solos o combinados con otros ejercicios, logrando beneficios sobre la masa, fuerza muscular y funcionalidad en el anciano. Los ejercicios de resistencia progresiva (ERP) son los que mejores resultados producen en el mantenimiento y ganancia de masa y fuerza muscular. Se ha comprobado que el ERP de alta velocidad con baja resistencia externa (40% de 1 RM) produce mejoras similares en la fuerza muscular y el rendimiento físico en comparación con el entrenamiento con alta resistencia externa (70% de 1 RM) en ancianos con movilidad limitada. Una intervención de 6 semanas de ERP sobre adultos mayores sin entrenamiento, trabajando diversos grupos musculares en dos clases semanales de 60 minutos, con un calentamiento dinámico, 2 series de 7-8 ejercicios, 8-15 repeticiones y realizado con intensidad leve que iría aumentando paulatinamente, consiguió no solo aumentar la fuerza de todos los grupos musculares, sino también el equilibrio estático en un 42,1%. Otro estudio de 6 semanas realizado sobre 26 individuos mayores de 60 años con ERP de 2 clases semanales de 60 minutos, trabajo de diferentes grupos musculares, 2-4 series de 8-12 repeticiones de 6-10 ejercicios de intensidad submáxima (70-85% de 1 RM) consiguió un aumento de la fuerza muscular del 32% y de la calidad muscular del 31%. Además, el vasto lateral aumentó un 7,4%. Los autores inciden en que los cambios en la morfología muscular asociados al ERP se asocian con aumentos en la fuerza muscular, más que cualquier otra medida. Una intervención de 8 semanas sobre 22 adultos mayores varones con ejercicios de fuerza de alta intensidad y periodos cortos de descanso entre series afirmó que esta modalidad de ejercicio induce mejoras en la composición corporal y en el rendimiento muscular y funcional, en comparación con el mismo tipo de ejercicio, pero sin periodos de descanso entre series. Resultados similares en cuanto a ganancia de fuerza muscular y funcionalidad se encontraron en un metaanálisis que incluía 15 estudios y 448 sujetos con una edad media de 67,8 años, donde se comparaba la ganancia de fuerza mediante la realización de ejercicios de resistencia con cargas ligeras/moderadas y con resistencia elevada.

Combinación de Ejercicios
Los ERP pueden encontrarse combinados con otro tipo de ejercicios, como los ejercicios de equilibrio (EE), ejercicios aeróbicos (EA) o pliométricos. Un estudio de 12 semanas a ancianos mayores de 90 años, donde además del ERP adaptado a la edad de los participantes (20 minutos al 40-60% de 1 RM) se introdujeron en las sesiones 10 minutos de EE y de reentrenamiento de la marcha, consiguió, además de las ganancias en fuerza, potencia y aumento de la sección transversal muscular, mejoras en la funcionalidad y una reducción en la incidencia de caídas. Otra intervención de 13 semanas sobre ancianos obesos combinó sesiones de 60 minutos de ERP, 3 veces por semana, donde se incluían 3 series de 20 repeticiones de 10 ejercicios de diferentes grupos musculares y 10 minutos de calentamiento aeróbico en bicicleta estática. Ambos ejercicios más una dieta hipocalórica y suplementos de proteínas y vitamina D parece ser eficaz en reducir el riesgo de padecer sarcopenia. También se pueden encontrar los ERP junto a EE y EA, convirtiéndose en un ejercicio multicomponente. Se implementó una pauta de ejercicios de fuerza, aeróbicos, flexibilidad y equilibrio a un grupo de 177 ancianos, con una edad media de 80 años, en alto riesgo de discapacidad, durante un periodo de 12-18 meses. Estos ejercicios se hacían 2-3 veces por semana, a una intensidad moderada y con 5-10 minutos de estiramientos.
Plan de Ejercicios en el Hogar
Docentes y estudiantes de la carrera de kinesiología crearon un plan de ejercicios para adultos mayores, que pueden realizar de manera independiente en su hogar. La inactividad física que surge a consecuencia de las restricciones sanitarias actuales, puede afectar la salud de las personas mayores, por lo que este plan busca entregar una respuesta a la necesidad de mantenerse activos. El programa cuenta con 4 tipos de ejercicios: movimiento articular, equilibrio, fuerza y flexibilidad, y está disponible en formato de tarjetas y videos. La meta semanal es realizar por lo menos 3 veces cada tipo de ejercicio.
Entrenamiento de fuerza para adultos mayores: Mejora tu flexibilidad y movilidad
Mantenerse Mentalmente Activo y Socialmente Conectado
Mantenernos mentalmente activos durante toda la vida es importante para fortalecer la salud cerebral. La reserva cognitiva es un factor que contribuye a retrasar el posible deterioro cognitivo, ya que promueve una red neuronal más resistente. Resulta frecuente que las personas mayores tiendan al aislamiento social a medida que pasan los años. Sin embargo, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso es cultivar las relaciones con otras personas.
- Leer es una actividad altamente beneficiosa para estimular nuestro cerebro. Además de aportarnos nuevos conocimientos, favorece la atención y la concentración, ejercita la memoria y la imaginación.
- Algunas entidades ofrecen programas de voluntariado, una gran oportunidad de dedicar un tiempo a colaborar con proyectos que mejoran la vida de otras personas o hacen que el mundo sea un lugar mejor.
- Descubrir lugares desconocidos, aunque sean cercanos, o emprender un largo viaje, son actividades muy enriquecedoras que nos ayudan a abrir nuestra mente a nuevos conocimientos, nuevas perspectivas y otras culturas y formas de vida.

Medidas de Abordaje y Aporte del Personal Sanitario
Para el logro del mantenimiento de la funcionalidad, el Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación que se encuentran en una etapa de sensibilización masiva de los diferentes niveles asistenciales y equipos de salud. A su vez, si deseamos aumentar los niveles de funcionalidad de nuestros ancianos, debemos detectar en forma anticipada aquellas situaciones presentes en el adulto mayor que coloquen en riesgo la mantención de ella, lo que debe ser realizado por los equipos del nivel primario de atención, por lo cual la autoridad de salud debe preocuparse de sensibilizar y mantener programas de actualización destinados a quienes trabajan en la atención primaria. En el sector salud se produce un verdadero cambio de paradigma. Se pasa desde un modelo que dio prioridad a la salud materno-infantil centrada en superar principalmente las enfermedades infecciosas en la década del 60, a un modelo que pone énfasis en la atención primaria, siendo uno de sus principales objetivos la atención de los adultos mayores a fines de la década del 80. Se está frente a un grupo que requiere atención y cuidados que superen las limitaciones del paradigma biomédico. Es así como el propósito de los cuidados en salud, en particular para los profesionales de enfermería -quienes tienen especial orientación hacia el cuidado-, será evitar que estas limitaciones se conviertan en impedimentos para el desarrollo de actividades que el adulto mayor necesite o desee realizar, y se deberán esforzar en disminuir el nivel de dependencia de este grupo etáreo y las oportunidades en que estas personas precisen ayuda asistencial.
Como una forma de contribuir al desarrollo de la funcionalidad y autonomía de la población adulta mayor, se propone la realización de un programa integral de actividades orientadas a satisfacer esta necesidad, el propósito será potenciar la Autonomía Funcional de los Adultos Mayores, lo que se podrá lograr a través de los siguientes objetivos esperados para los adultos mayores que participen de éste programa:
- Valorar la importancia de participar en un programa destinado a estimular la autonomía funcional.
- Identificar el autocuidado como una estrategia que conduce a estilos de vida saludables.
- Propiciar la interacción espontánea y cordial, junto con estimular la amistad y colaboración entre todos.
Los temas que permitirían dar cumplimiento a los objetivos mencionados serían: Nº 1 "Autonomía funcional y adulto mayor". Nº 2 "Autocuidado y salud". Nº 3 "Relajación y adulto mayor" Nº 4 "Recreación: Uso del tiempo libre". Nº 5 "La comunicación en el adulto mayor".
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