Cuidado Integral del Adulto Mayor con Diabetes

Cuidar de un adulto mayor con diabetes puede parecer mucho trabajo y a veces, el cuidado puede ser un reto porque lo que parece mejor para esa persona puede no ser lo que ella quiera. Puede preocuparle invadir su intimidad o su libre albedrío. También está el estrés de aprender a controlar la diabetes y, a menudo, otros problemas de salud. No menos importante, usted necesita buena salud y equilibrio en su propia vida. Esta guía ofrece información detallada sobre cómo ser un buen cuidador y cuidar de sí mismo.

Entendiendo la Diabetes en el Adulto Mayor

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su prevalencia aumenta con la edad. Es una enfermedad grave y frecuente en los adultos mayores, y su prevalencia aumenta con la edad. En las personas mayores, la diabetes puede presentar desafíos únicos debido a la presencia de otras condiciones médicas y los cambios fisiológicos asociados con el envejecimiento.

¿Qué es la Diabetes?

La diabetes se produce cuando la glucosa (o azúcar) en la sangre se eleva demasiado. Nuestro organismo convierte muchos de los alimentos que consumimos en azúcar (glucosa) para obtener energía. En el caso de los pacientes con diabetes, este mecanismo se ve alterado. La glucosa proviene de los alimentos que consumimos y es la principal fuente de energía para el cuerpo. La insulina, una hormona producida por el páncreas, ayuda a la glucosa a entrar en las células para ser utilizada como energía.

Cuando la glucosa se mantiene elevada, erosiona el endotelio, que es ese tejido interno que recubre las arterias y órganos. En las personas mayores, la diabetes tipo 2 es la más prevalente.

  • Diabetes Tipo 1: Es aquella en la que el cuerpo no produce insulina. Aunque afecta con más frecuencia a niños y personas jóvenes, puede aparecer en adultos mayores.
  • Diabetes Tipo 2: Es la más extendida entre personas de edad mediana o avanzada.
  • Prediabetes: Se muestra con cantidades elevadas de glucosa en la sangre, aunque no se puede diagnosticar aún como diabetes.

Factores que Afectan a los Adultos Mayores

La diabetes en personas mayores es una de las enfermedades crónicas más prevalentes y con mayor impacto en la calidad de vida. A medida que cumplimos años, el organismo experimenta cambios que pueden dificultar el control de los niveles de glucosa, aumentando el riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y neurológicas. Con el paso del tiempo, el metabolismo se vuelve menos eficiente y la capacidad del páncreas para producir insulina disminuye. A esto se suma una menor masa muscular, cambios hormonales y, en ocasiones, hábitos de vida menos activos. El envejecimiento y la diabetes son dos factores que deterioran la función renal.

Síntomas y Complicaciones Comunes

En nuestros mayores, las subidas de azúcar o hiperglucemia pueden mostrarse con síntomas que a menudo son atribuidos a la vejez. Muchos abuelos pueden quejarse de sentirse más cansados, con más hambre de lo normal o muy sedientos. Estos pueden ser signos de alarma de enfermedad diabética. Las personas mayores podrían no ser tan capaces de notar los niveles altos o bajos de azúcar en la sangre. Es especialmente importante que usted conozca los signos y cómo se deben manejar.

El nivel muy elevado de azúcar en sangre (hiperglucemia) y el azúcar baja (hipoglucemia) pueden desencadenar muchos problemas de salud. Esta patología puede llevar a la muerte, causar daño cerebral permanente o pérdida del conocimiento. La enfermedad renal también puede ser un detonante del coma por diabetes. Las personas mayores podrían tener varias complicaciones de la diabetes, como problemas de la visión, enfermedad de los riñones o daño en los nervios. La diabetes no controlada puede acelerar el deterioro de órganos y sistemas.

El Rol del Cuidador: Apoyo y Colaboración

Un buen cuidador es una forma desinteresada de pensar, preguntar, escuchar y responder. Ayudar y apoyar en todo lo que pueda, en función de su tiempo y capacidad. Si hay necesidades críticas que no puede satisfacer, hable de ellas con la persona a la que cuida. Es crucial mantener un contacto cercano con los especialistas de salud que atienden a la persona.

Colaboración con el Paciente y el Médico

En primer lugar, colabore con la persona y su médico. Haga todo lo posible por ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. Ofrezca nuevas ideas con delicadeza, como decir "Intentemos salir a dar un paseo hoy" o "¿Te gustaría probar a hacer yoga conmigo?" en lugar de "Tienes que hacer algo de ejercicio". Uno de los principales objetivos del cuidado es ayudar a la persona a la que cuida a tener la mejor calidad de vida posible.

Para lograr esto, considere:

  • Preguntar: "¿Qué consideras que es un buen día?", "¿Qué estás deseando hacer en los próximos meses?", "¿Qué parte de tu atención médica te resulta más difícil en este momento?", "¿Qué otro aspecto de tu salud es difícil para ti?", "¿Cómo podemos tú y yo hacer que eso sea más fácil para ti?".
  • Ayudar a la persona a colaborar con el médico.
  • Participar activamente en cada cita médica, si su familiar o amigo está de acuerdo.
  • Animar a hacer preguntas y a informar al médico si le va a resultar difícil seguir el tratamiento prescrito.
  • Pedir instrucciones de cuidado, como información escrita o enlaces a videos y páginas web.
  • Concertar citas de seguimiento.
  • Averiguar cuándo debe llamar al médico si la persona tiene problemas.

Actúe como intermediario, si es necesario. Dependiendo de lo bien que la persona pueda pensar, hablar y recordar, es posible que usted pueda desempeñar un papel de intermediario. Intente hacerle preguntas orientadoras delante del médico, como por ejemplo: "¿Comprendes esta información?".

Apoye la toma de decisiones compartida. Los últimos años de la vida son un momento ideal para que el médico y su paciente compartan las decisiones médicas. Juntos pueden decidir qué tratar y cómo hacerlo, en función de la salud y las preferencias del paciente. Pregunte: "¿Qué atención médica tiene más probabilidades de mejorar o proteger su calidad de vida?", "¿Existen tratamientos o pruebas que dificulten su vida diaria? En caso afirmativo, ¿qué balance hacen estos tratamientos o pruebas de los beneficios que ofrecen para la salud?", "¿Qué tipo de alivio para el dolor prefiere?".

Manejo de la Alimentación sin ser un "Policía de la Comida"

Una persona con diabetes no necesita comer alimentos especiales. Puede comer lo que comen los demás, incluidos los dulces de vez en cuando. Pero es importante prestar atención a la frecuencia y la cantidad que come de ciertos alimentos. La diabetes es complicada y los niveles de azúcar en la sangre pueden ser difíciles de manejar incluso con una dieta saludable y actividad física habitual.

Es fundamental:

  • Comer comidas y refrigerios en un horario regular.
  • Combinar varios nutrientes en cada comida o refrigerio. Los carbohidratos elevan el azúcar en la sangre más rápido de lo que lo hacen las proteínas, las grasas o la fibra. Cuando los carbohidratos se combinan con estos otros nutrientes, el azúcar en la sangre sube más lentamente. Algunos ejemplos de refrigerios que combinan nutrientes son una manzana con mantequilla de cacahuete o un sándwich de pavo.
Infografía: ejemplos de combinaciones de alimentos saludables y balanceadas para personas con diabetes

Cuando una persona con diabetes no come bien, es fácil asumir el papel de "policía de la comida". Si está teniendo problemas con este reto, intente cambiar su enfoque. Piense en un alimento que le guste mucho a la persona. Podría ser un refrigerio dulce a la hora de acostarse. En lugar de decir que no a este alimento favorito, piense en ayudarle a reducir la ración. Por ejemplo, para alguien a quien le encanta un gran cuenco lleno de helado, sirva un cuenco más pequeño. Siga el mismo plan de alimentos saludables y actividad física de su ser querido. También es bueno para su salud.

¿Qué hacer si el Adulto Mayor Diabético no quiere colaborar?

Los estados de ánimo pueden cambiar con los niveles de azúcar en la sangre, desde estar feliz a triste o irritable. Recuérdele sus éxitos y dígale que sabe que está haciendo un gran esfuerzo. Un control riguroso de la diabetes puede reducir el riesgo de tener complicaciones graves, hasta aquellas que pueden poner en riesgo la vida.

Para asumir un compromiso activo en el cuidado, considere:

  • Registro estricto: Lleve un reporte de las mediciones de glucosa y su frecuencia, como lo recomienda el personal médico. Es crucial monitorear regularmente los niveles de glucosa para evitar complicaciones como la hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en la sangre) o hiperglucemia.
  • Administrar la medicación: Aunque el paciente diabético afirme que se siente bien, no debe abandonar su tratamiento, ni saltarse la toma. Tome los medicamentos según las indicaciones del profesional de atención médica.
  • Alimentación saludable: Hay que tener claro qué comidas y porciones son más adecuadas para no alterar las concentraciones de glucosa. Una dieta balanceada y adecuada es esencial.
  • Estar activo: Caminatas, darle a la bicicleta estática y los ejercicios de rehabilitación pueden mejorar los niveles de glucosa. Caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada ayuda a controlar la glucosa y mantener la masa muscular. El ejercicio regular es vital para el control de la diabetes.
  • Controlar la presión arterial: Revise con frecuencia la tensión arterial y anote los niveles que registra la persona mayor.
  • Revisiones periódicas: Recuerde a la familia la importancia de la vacunación anual y los análisis de colesterol y triglicéridos para prevenir problemas cardíacos. También, la revisión cada 12 meses de la vista y los riñones. Revisiones periódicas de glucemia, tensión arterial, función renal y visión.
  • Hidrata la piel: Aplique cremas que suavicen la piel del paciente diabético y lo protejan de sequedad y heridas. Revise que no haya cortes, moretones ni infecciones.
  • Verifica los pies: Todos los días hay que mirar bien los pies de los abuelos con diabetes. Observe la presencia de cortes, llagas, callos, infecciones, enrojecimiento. La neuropatía diabética puede causar pérdida de sensibilidad en los pies, aumentando el riesgo de heridas e infecciones.

Estrategias Clave para el Cuidado Diario de la Diabetes

El cuidado diario de la diabetes implica mucho trabajo, desde revisar los niveles de azúcar en la sangre hasta comer alimentos saludables y hacer actividad física. Seguir su plan de tratamiento para la diabetes supone un compromiso permanente. Pero sus esfuerzos valen la pena.

Compromiso Activo con el Tratamiento

Los miembros de su equipo de atención de la diabetes (el profesional principal de atención médica, el especialista en educación y atención de la diabetes y el dietista, por ejemplo) pueden ayudarlo a aprender los conceptos básicos de los cuidados para la diabetes y ofrecerle apoyo. Pero depende de usted tratar su afección.

  • Infórmese sobre todo lo que pueda acerca de la diabetes.
  • Haga de la alimentación saludable y la actividad física parte de su rutina diaria.
  • Mantenga un peso saludable.
  • Mídase la glucosa en la sangre y siga las indicaciones de su profesional de atención médica para controlar el nivel.
  • Tome los medicamentos según las indicaciones del profesional de atención médica.
  • Pídale ayuda al equipo de tratamiento para la diabetes cuando la necesite.

Hábitos de Vida Saludables

No Fumar

Evite fumar o deje de fumar si lo hace. Fumar aumenta su riesgo de tener diabetes tipo 2 y varias complicaciones de la diabetes, que incluyen:

  • Reducción del flujo sanguíneo en las piernas y los pies, lo que puede derivar en infecciones, úlceras que no cicatrizan y una posible amputación.
  • Control más deficiente de la glucosa en la sangre.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Enfermedades oculares, que pueden derivar en ceguera.
  • Daño en los nervios.
  • Enfermedad renal.
  • Muerte prematura.

Hable con su profesional de atención médica sobre las maneras de dejar de fumar o de consumir otros tipos de tabaco.

Control de la Presión Arterial y el Colesterol

Al igual que la diabetes, la presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos. El colesterol alto también es una preocupación, ya que el daño resultante suele ser peor y desarrollarse más rápido cuando se tiene diabetes. Cuando estas afecciones se combinan, pueden derivar en un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular u otras afecciones potencialmente mortales. Tener una alimentación sana, con bajo contenido de grasa y sal, evitar el exceso de alcohol y hacer ejercicio de forma regular puede ser muy útil para controlar la presión arterial alta y el colesterol. Es posible que el profesional de atención médica también le recomiende que tome medicamentos con receta médica, si es necesario.

Actividad Física

Estar activo es fundamental. El ejercicio regular puede mejorar los niveles de glucosa y mantener la masa muscular. Caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada son excelentes opciones. Cualquier cantidad de ejercicio regular puede ayudar.

Ejercicios de Fuerza de Cuerpo Completo para Controlar la DIABETES en Mayores

Manejo del Estrés

Si tiene estrés, es fácil descuidar su rutina habitual de cuidado de la diabetes. Para controlar el estrés, es importante:

  • Establecer límites.
  • Priorizar sus tareas.
  • Aprender técnicas de relajación.
  • Dormir lo suficiente.
  • Mantener una actitud positiva.

El cuidado de la diabetes está bajo su control. Si está dispuesto a hacer su parte, la diabetes no se interpondrá en el camino de una vida activa y saludable.

Consumo Responsable de Alcohol

El alcohol puede subir o bajar la glucosa en la sangre, según la cantidad que beba y si come al mismo tiempo. Si decide beber, hágalo con moderación, es decir, no más de una bebida al día en el caso de las mujeres y hasta dos bebidas al día en el caso de los hombres. Siempre beba con las comidas o refrigerios y recuerde incluir las calorías de todas las bebidas alcohólicas que consuma en su cálculo diario de calorías. Asimismo, tenga presente que el consumo de alcohol puede derivar en glucosa sanguínea baja más tarde, en especial en personas que utilizan insulina.

Revisiones Médicas y Cuidados Específicos

Exámenes Físicos y Oculares Regulares

Programe de dos a cuatro controles de diabetes al año, además de la revisión médica anual y los exámenes oculares rutinarios. Durante la revisión médica, el profesional de atención médica le preguntará sobre la nutrición y el nivel de actividad física e intentará detectar cualquier complicación relacionada con la diabetes, como señales de daño renal, daño en los nervios y enfermedades cardíacas, además, evaluará otros problemas médicos. Asimismo, le examinará los pies para detectar cualquier problema que pueda necesitar tratamiento. El oculista comprobará si hay señales de daño en la retina, cataratas y glaucoma. El tratamiento debe ajustarse de manera personalizada.

Vacunación al Día

La diabetes aumenta el riesgo de contraer ciertas enfermedades. Las vacunas de rutina pueden ayudar a prevenirlas. Pregunte al profesional de atención médica sobre:

  • La vacuna contra la gripe: Una vacuna anual contra la gripe puede ayudar a mantenerlo sano durante la temporada de gripe y a prevenir complicaciones graves derivadas de la gripe.
  • La vacuna contra la neumonía: A veces, la vacuna contra la neumonía solo requiere una dosis. Si tiene complicaciones por la diabetes o es mayor de 65 años, es posible que necesite una vacuna de refuerzo.
  • La vacuna contra la hepatitis B: La vacuna contra la hepatitis B se recomienda a los adultos con diabetes que no hayan recibido previamente la vacuna y que sean menores de 60 años. Si tiene más de 60 años y nunca ha recibido la vacuna contra la hepatitis B, pregunte al profesional de atención médica si es adecuada para usted.
  • Otras vacunas: Manténgase al día con la vacuna contra el tétanos (normalmente se administra cada 10 años). Es posible que el médico también recomiende otras vacunas.

Cuidado Bucal

La diabetes puede aumentar la predisposición a tener infecciones en las encías. Cepíllese los dientes al menos dos veces por día con una pasta dental con fluoruro, use hilo dental una vez por día y programe exámenes dentales al menos dos veces al año. Llame al dentista si le sangran las encías, o si se ven rojas o inflamadas.

Atención a los Pies

Un nivel alto de la glucosa en la sangre puede reducir el flujo sanguíneo y dañar los nervios de los pies. Si no se tratan, los cortes y las ampollas pueden derivar en infecciones graves. La diabetes puede causar dolor, hormigueo o pérdida de sensibilidad en los pies. Para prevenir problemas en los pies:

  • Lávese los pies a diario con agua tibia. Evite remojar los pies, ya que esto puede derivar en sequedad en la piel.
  • Séquelos con cuidado, especialmente entre los dedos.
  • Hidrátese los pies y los tobillos con loción o vaselina. No aplique aceites ni cremas entre los dedos de los pies; el exceso de humedad puede derivar en una infección.
  • Revise diariamente sus pies para ver si tiene callosidades, ampollas, llagas, enrojecimiento o hinchazón.
  • Consulte con su médico si tiene una llaga u otro problema en los pies que no se cure en el transcurso de unos pocos días. Si tiene úlceras en los pies (una llaga abierta) consulte con su médico de inmediato.
  • No camine descalzo, ni dentro ni fuera de su casa.
Infografía: señales de alerta y cuidados preventivos esenciales para los pies de pacientes diabéticos

Considerar Aspirina Diaria (bajo supervisión médica)

Si tiene diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo, si fuma o tiene hipertensión arterial, es posible que su médico le recomiende tomar una dosis baja de aspirina todos los días para ayudar a reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. Si no tiene otros factores de riesgo cardiovascular, es probable que el riesgo de sangrado por el uso de aspirina supere cualquier beneficio de su uso. Consulte con su médico si el tratamiento diario con aspirina es adecuado para usted y qué concentración de aspirina sería mejor.

Cuidado del Cuidador: La Importancia del Bienestar Personal

Cuidarse es el paso más importante que debe seguir como cuidador. Ser cuidador puede ser estresante y causar sentimientos de depresión y ansiedad en algunas personas.

Para mantener su propio bienestar, considere:

  • Tome una clase sobre cuidados. Conocerá a otros cuidadores y aprenderá nuevas maneras de afrontar situaciones difíciles.
  • Haga algo de ejercicio. Es posible que se sienta mejor y duerma mejor si hace ejercicio. Los expertos dicen que trate de hacer actividad moderada al menos 2½ horas a la semana, pero cualquier cantidad de ejercicio regular puede ayudar.
  • Consuma comidas y refrigerios saludables. Cuando está ocupado brindando cuidados, podría parecer más fácil comer comida rápida que preparar comidas saludables. Una alimentación saludable le dará más energía para poder superar cada día.
  • Duerma lo suficiente. Si no duerme lo suficiente por la noche, intente dormir una siesta durante el día.
  • Tómese tiempo para hacer una actividad que disfrute. Por ejemplo, encuentre tiempo para leer, escuchar música, pintar, hacer manualidades o tocar un instrumento, incluso si solo puede hacerlo durante unos minutos al día. Si le gusta asistir a actividades religiosas o tomar clases, pídale a un amigo o familiar que cuide a su ser querido durante una o dos horas, una o dos veces a la semana, para que usted pueda realizar esas actividades.
  • Hágase controles médicos regulares. Esto incluye controles dentales. Incluso si siempre ha estado sano, es necesario que siga estándolo.
  • Conozca las señales de la depresión y preste atención a la aparición de estas señales no solo en la persona a la que está cuidando, sino también en sí mismo. Si tiene sentimientos de tristeza o desesperanza persistentes, hable con el médico.
  • Consiga el apoyo que necesite. Ayudar a un ser querido con problemas de salud puede ser difícil desde el punto de vista emocional. Si usted está teniendo problemas para hacer frente a sus sentimientos, pida consejo y asesoramiento de familiares, profesionales de salud mental capacitados o consejeros espirituales.
Foto: cuidador relajándose o realizando una actividad placentera para su bienestar personal

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