La nutrición es el proceso de consumir una dieta saludable y balanceada para que el cuerpo obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que nuestros cuerpos necesitan para poder funcionar y crecer, e incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua. Una buena nutrición es importante sin importar la edad, ya que entrega energía y puede ayudar a controlar el peso.
Sin embargo, a medida que se envejece, el cuerpo y la vida cotidiana cambian, al igual que las necesidades para mantener la salud. Por ejemplo, los adultos mayores pueden necesitar menos calorías, pero de todas formas requieren suficientes nutrientes. Algunos incluso necesitan más proteínas.

Importancia de la Nutrición en el Adulto Mayor
En Cuba, la población envejece de forma muy similar a la de muchos países desarrollados; más del 13 % de los cubanos es mayor de 60 años, cifra que continuará aumentando hasta un 20.1 % en el 2025. Se estima que en el año 2015 en Cuba habrá más ancianos que niños. El grupo de 60 y más años continuará creciendo cada día con mayor rapidez; de ahí la importancia de atender a estas personas, sobre todo en cuanto a la alimentación que deben recibir para mantener su salud.
La geriatría, frente al modelo tradicional de atención, plantea la llamada Valoración Geriátrica Integral, donde se estudia al anciano en varias dimensiones (física, social, funcional y psicológica), lo cual implica un equipo de trabajo interdisciplinario. El médico especialista en Nutrición es parte de este equipo, teniendo un papel diagnóstico, orientador y terapéutico para el sujeto y/o su cuidador.
El estado nutricional no solo es uno de los indicadores de salud fundamental, sino que tiene un papel muy importante en la prevención y pronóstico de muchas enfermedades, como, por ejemplo, en las relaciones entre sal e hipertensión arterial, lípidos y ateroesclerosis; cantidad ingerida de proteínas y úlceras de presión; la presencia de antioxidantes y el envejecimiento, enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo y cataratas; omega 3-6 y cáncer, entre otras variantes. Además, la dieta es un arma terapéutica fundamental en muchas enfermedades, lo que demuestra una reconocida e importante relación entre nutrición y morbilidad y mortalidad.
La desnutrición continúa siendo uno de los problemas clínicos más frecuentes y menos tenido en cuenta en la población geriátrica. Se debe prevenir y/o tratar precozmente para elevar la calidad de vida de estas edades, permitiendo que lleguen en un estado útil, sin complicaciones hasta el final de sus días.
Factores que Influyen en el Estado Nutricional del Anciano
El envejecimiento se produce por una serie de cambios morfológicos, fisiológicos y psicológicos, así como cambios de situación y actitudes. Una buena nutrición para el adulto mayor implica dirigir la atención hacia las necesidades específicas de cada individuo.
Cambios Fisiológicos y Sensoriales Asociados al Envejecimiento
- Boca: Disminuyen el olfato y el gusto, existe menor potencia masticadora, hay atrofia de papilas gustativas, pérdida de piezas dentarias, boca seca con dificultad para la masticación, formación del bolo y deglución.
- Esófago: Los ancianos presentan menor tono del esfínter esofágico superior. Además, hay retraso de la relajación tras la deglución e incrementos en la presión de contracción faríngea.
- Estómago: A pesar de que no existe atrofia gástrica fisiológica y la secreción gástrica es normal, puede haber alteración del medio ácido. También aumenta el tiempo de vaciamiento para líquidos, no para sólidos.
- Intestino delgado: Probable disminución de la absorción de calcio, disminución en la concentración de receptores para Vitamina D. En cuanto a la motilidad gastrointestinal, existe retraso del tránsito intestinal.
- Órganos sensoriales: En estas edades se presenta deterioro de la visión y la audición. También hay atrofia de receptores olfatorios e interferencia de relaciones sociales durante la ingesta.
- Función respiratoria: Disminución de la capacidad respiratoria, con limitación de actividades y disminución del gasto calórico.
- Función renal: Disminución en la capacidad de concentración urinaria, lo que requiere mayor cantidad de agua para evitar uremia.
- Sistema nervioso: Existe una relación entre el déficit de vitaminas y las manifestaciones neurológicas.

Cambios Psicológicos y Sociales
Existen factores que influyen en el estado nutricional del anciano, como los cambios en el modo de vida. Los patrones de conducta y hábitos alimentarios pueden verse alterados por diversas situaciones que varían los procesos normales de alimentación.
Los cambios psicológicos que influyen en el estado nutricional son: la enfermedad, la viudez, la hospitalización larga, los hábitos alimentarios rígidos, el desinterés, la enfermedad del cónyuge o cuidador, el alejamiento de la familia, la pérdida del poder adquisitivo, la incapacidad física, entre otros.
Si está cansado de comer solo, se puede intentar organizar algunas comidas caseras o cocinar con un amigo. La depresión, el aislamiento social, la ignorancia nutricional y la pobreza tienen una influencia determinante en el estado nutricional.

Otros Factores de Riesgo para la Desnutrición en Mayores de 60 Años
La desnutrición está más frecuentemente asociada con las enfermedades infecciosas, los problemas en la circulación y con el sistema digestivo. La disminución de la actividad física y el ejercicio contribuye a la sarcopenia, especialmente intensa después de los 60 años, que tiene una gran dependencia del estado nutricional y relaciones importantes con respecto a potencia muscular, capacidad funcional, caídas, función respiratoria y sensibilidad a la insulina.
El mantenimiento de una masa magra adecuada mediante el ejercicio, al aumentar el apetito, previene la disminución del consumo de calorías y el déficit en la ingesta de determinados micronutrientes (Vitamina D, Calcio, Magnesio, Zinc), que suele ocurrir en las personas sedentarias. La consecuencia más importante de la pérdida muscular desde el punto de vista nutricional es su repercusión en las necesidades energéticas del individuo, que se calcula van a ir disminuyendo del orden de 100 Kcal./década.
Otros factores a tener en cuenta son los hábitos tóxicos como el tabaquismo y el alcoholismo. Se pueden encontrar hasta tres enfermedades o más concomitantes en un anciano, muchas de las cuales pueden influir de varias maneras en el estado nutricional, debido además a la polifarmacia que reciben como tratamiento de las mismas.
Los factores de riesgo para la desnutrición incluyen la ingesta inadecuada por depresión, aislamiento social, ignorancia nutricional y pobreza, anomalías sensoriales (visión, gusto, olfato), deficiencias nutricionales, enfermedades gastrointestinales (disfagia, odinofagia, dolor abdominal), deficiencias motoras (artritis, ictus, insuficiencia respiratoria o cardíaca), alteraciones mentales (demencia), dificultad para la masticación, anorexia debida a la edad (modificada por fármacos, aumento de la saciedad, cáncer o EPOC), absorción o utilización inadecuada.
Si una enfermedad dificulta cocinar o alimentarse, se debe consultar a un profesional de la salud. Si se tienen problemas para tragar, se debe intentar beber muchos líquidos con la comida; si eso no ayuda, consultar con el proveedor de atención médica.
Obesidad y Enfermedades Crónicas no Transmisibles
La obesidad es una enfermedad crónica que, además de repercusiones físicas, tiene implicaciones psicológicas y sociales. Los estudios sobre envejecimiento demuestran que normalmente con el paso del tiempo se tiende a ganar peso debido a una menor actividad física y un menor consumo de energía, entre otros factores. La tasa de metabolismo basal se reduce un 2% cada década.
Cabe resaltar que en los individuos mayores son más frecuentes enfermedades en las que la obesidad es un síntoma, como el hipotiroidismo, la depresión, el uso de corticoides, la demencia, la inmovilidad y otros trastornos de conducta. El tejido adiposo aumenta con la edad y se redistribuye, concentrándose fundamentalmente a nivel de abdomen y caderas. El exceso de grasa abdominal constituye un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.
Existe una tendencia a perder grasa subcutánea y aumentar su disposición en áreas más profundas periviscerales. La pérdida de peso prolongada, al igual que las personas con ganancias de peso muy grandes, tiene mayor mortalidad. La obesidad ha demostrado relación con la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial, el ictus, la apnea del sueño, la diabetes mellitus, la colelitiasis, la artrosis, la inmovilidad y algunos tipos de cáncer.
Al prevenir un factor de riesgo, es posible que se contribuya a prevenir varias enfermedades no transmisibles de forma simultánea. Las enfermedades crónicas se encuentran entre las primeras causas de muerte en muchos países, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades cerebrovasculares.
Clasificación de los Factores de Riesgo (OMS)
- Factores de riesgo generales: la edad, el sexo, el nivel educativo y los genes.
- Factores de riesgo conductuales: el tabaquismo, la dieta inadecuada y el sedentarismo.
- Factores de riesgo intermedios: la hipercolesterolemia, la diabetes, la hipertensión arterial y la obesidad.

Recomendaciones Nutricionales Clave
Es importante la necesidad de cambios paulatinos en los estilos de vida de la población a través de educación nutricional que lleve a la alimentación saludable y a la práctica de ejercicios físicos sistemáticos, para alcanzar la longevidad con una calidad de vida adecuada.
Macronutrientes y Líquidos
El Consejo de Alimentación y Nutrición de EE.UU. (2002) recomienda los siguientes rangos aceptables de macronutrientes para dietas saludables, según el porcentaje de la ingestión diaria de energía:
| NUTRIENTES | % DE LA INGESTIÓN DIARIA DE ENERGÍA |
|---|---|
| Grasas | 20-35 |
| Carbohidratos | 45-65 |
| Proteínas | 10-35 |
| Ácido linoleico | 5-10 |
| Ácido linolénico | 0.6-1.2 |
| Relación linoleico/linolénico | 5.1-10.1 |
| Ácido eicosapentaenoico | 10 |
| Ácido docosahexaenoico | 10 |
| Azúcares añadidos | ≤ 25 |
En cuanto a las proteínas, se recomienda 0.8 g por kg de peso corporal al día. Además, se deben preferir alimentos bajos en colesterol y grasas, evitando especialmente los que contienen grasas saturadas y trans. Las saturadas son grasas de origen animal, mientras que las trans son grasas procesadas en margarina y grasa alimentaria.
También es crucial tomar suficientes líquidos para no deshidratarse. Algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen. El proceso de envejecer se asocia a pérdidas de líquido intracelular y extracelular, unido a la atenuación en el mecanismo de la sed asociada a la edad, lo que ocasiona mayor riesgo de pérdidas y aumento de la vulnerabilidad de los diferentes órganos y sistemas a las consecuencias de la deshidratación. Por ello, y como norma, debe recomendarse la ingestión diaria de, al menos, 1.5-2 litros de líquido en cualquiera de sus formas.

Prevención de Enfermedades a Través de la Dieta
- Ácidos Grasos Omega 3 y Omega 6: Las investigaciones científicas han demostrado que, en las zonas geográficas donde estos ácidos se encuentran muy presentes en la alimentación cotidiana, los niveles de ateroesclerosis y las enfermedades cardiovasculares son apenas existentes. Producen un efecto de disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos, y a su vez, reducen la agregación plaquetaria en las arterias y previenen la formación de coágulos. Su consumo reduce los niveles séricos de colesterol, de triglicéridos, además del daño isquémico consecutivo al ataque cardíaco y accidentes cerebrovasculares por reducir la viscosidad de la sangre y la presión arterial. Para prevenir este tipo de afecciones es útil el consumo de 400 gramos semanales (dos porciones) de pescado.
- Ácidos Grasos Trans: La mayor fuente proviene de las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas. Las llamadas comidas rápidas, los alimentos congelados, los dulces, las galletas y los pasteles suelen estar cargados de estos ácidos grasos. Son grasas saturadas que dañan la salud, por lo que es necesario reducir su consumo.
- Probióticos: Presentan un efecto beneficioso en diarreas, infecciones del sistema urinario, desórdenes inmunológicos, intolerancia a la lactosa, hipercolesterolemia, algunos tipos de cáncer y las alergias alimentarias. El yogur tiene las condiciones necesarias para ser considerado como un alimento probiótico, ya que contiene microorganismos vivos que permanecen en el sistema intestinal e interactúan con la flora bacteriana. Por su grado de acidez, no debe ser ingerido diariamente.
El consejo de reducir la ingestión de sal puede ayudar a las personas que toman drogas antihipertensivas a detener sus medicamentos, mientras se mantenga controlada la presión sanguínea.
Pautas para una Dieta Equilibrada y Saludable en la Vejez
La dieta en las personas mayores debe ser algo distinta que durante la edad adulta. Se recomienda que cada comida importante (almuerzo o cena) pueda incluir 20-30 g de proteína.
Componentes de una Dieta Diaria Sugerida
Se recomienda el consumo diario de:
- 11 raciones de alimentos del grupo de cereales (arroz, pasta, pan, etcétera) o papas.
- 3-5 raciones de verduras y hortalizas.
- 2-4 raciones de fruta (se recomienda algún cítrico).
- 3-4 raciones de lácteos.
- 2-3 raciones de carnes o equivalentes; pescados, huevos, leguminosas.
- 30-40g de grasa, principalmente aceite de oliva o de semillas.
Consejos Generales para la Alimentación
Las personas mayores deben tener especial cuidado en su alimentación. El envejecimiento trae consigo diferentes complicaciones y dificultades que, con una dieta acertada, pueden sobrellevarse. Tener una alimentación responsable es clave para todas las etapas de la vida, pero particularmente en la vejez, ya que las condiciones naturales del envejecimiento traen consigo complicaciones como la pérdida de apetito y la debilidad corporal. Una dieta balanceada, que considere variedad de frutas, lácteos y legumbres, es fundamental para la alimentación en personas mayores. Esta dieta debe ser formulada según las condiciones particulares de cada persona, teniendo en consideración su actividad física.
Una dieta variada es necesaria para todas las etapas de la vida, particularmente en las personas mayores. Expertos señalan que en esta etapa de la vida se propicia una anorexia fisiológica, es decir, el apetito empieza a desaparecer. Además, la disminución del apetito contribuye a intensificar la sarcopenia, que es una pérdida generalizada de masa muscular.
La alimentación de las personas mayores requiere atenciones particulares. Los profesionales llaman a poner énfasis en una dieta variada y rica en nutrientes, especialmente en calcio, fibra y diferentes vitaminas. También es necesario tener en cuenta que las porciones deben pensarse según la edad, el peso y el sexo. A pesar de que esto debe ser señalado individualmente, es posible hacer generalizaciones respecto del consumo de calorías considerando el grado de sedentarismo de la persona. La sugerencia médica es siempre realizar actividad física.
Una dieta pensada para una correcta alimentación de las personas mayores debe evitar ciertos alimentos que a la larga pueden ser dañinos para su salud. La dieta de una persona mayor debe tener especiales consideraciones para su salud. A pesar de que cada individuo es distinto, estas directrices pueden encaminar a una mejor condición.
Alimentación saludable para niños - Hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas...
Recomendaciones para una dieta sana en general, haciendo hincapié en las personas mayores de 60 años:
- Disfrutar la comida.
- Tener gran variedad de alimentos.
- Comer la cantidad adecuada para mantener un peso saludable.
- Ingerir muchas frutas y verduras.
- No comer exceso de alimentos que contengan grasa, sobre todo, grasa saturada.
- Realizar ejercicio físico moderadamente, como por ejemplo, caminatas y ejercicios en el círculo de abuelos o con su familia.
- Las dietas deben ser sencillas y de fácil elaboración.
- Mantener en lo posible los hábitos y gustos personales.
- Cuidar la presentación de la comida.
- Fraccionar la dieta en varias comidas.
- Moderar el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes.
- Acostumbrar a beber líquidos entre comidas.
- Las comidas deben ser ligeras.
- El ambiente a la hora de las comidas debe ser agradable y armonioso.
- Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución.
- Se debe dar importancia en la alimentación a la leche y los derivados lácteos.
- Cuidar la ingesta de sal y azúcar.
- Potenciar la ingesta de fibra y alimentos integrales.