Guía Integral para el Apoyo a Personas Mayores con Depresión

La depresión es una enfermedad que requiere tratamiento médico y apoyo familiar. No es una parte normal o inevitable del envejecimiento, ni un signo de debilidad, a pesar de la percepción errónea común. Comprender este trastorno y saber cómo abordarlo es crucial para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.

Foto de una persona mayor pensativa, con un familiar o cuidador a su lado en señal de apoyo

La Depresión en la Tercera Edad: Una Realidad Subestimada

La depresión es una de las enfermedades y patologías más comunes en la tercera edad. Sin embargo, esta creencia generalizada de que es parte normal del envejecimiento lleva a muchas personas mayores a evitar buscar ayuda cuando experimentan síntomas de depresión. Lamentablemente, muchos adultos mayores que simplemente aprenden a afrontar sentimientos de tristeza, aislamiento, fatiga, disminución de energía, dificultad para concentrarse, insomnio o sueño excesivo, y cambios en el apetito, pierden la oportunidad de recibir tratamiento y sentirse mejor. Con el tratamiento adecuado, los adultos mayores pueden controlar su depresión y recuperar su calidad de vida.

Prevalencia y Vulnerabilidad

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), el 80% de los adultos mayores tienen una o más condiciones de salud crónicas, y el 50% padece al menos dos. La depresión es más común entre personas que sufren otras enfermedades o experimentan funciones limitadas, lo que hace que los adultos mayores sean especialmente vulnerables y tengan un mayor riesgo de desarrollarla. Las personas mayores que experimentan aislamiento y soledad también son más propensas a sufrir depresión.

  • Entre el 1% y el 5% de los adultos mayores que viven en la comunidad tienen depresión mayor.
  • Se estima que el 13.5% de los adultos mayores que requieren atención médica domiciliaria padecen este trastorno.
  • El 11.5% de los adultos mayores hospitalizados también lo sufren.

En torno al 14.1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, y estas afecciones representan el 6.8 % del total de años vividos con discapacidad en este grupo etario. A escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16.6 %) se producen en personas de 70 años o más. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que las rodea puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.

Factores de Riesgo de la Depresión en Adultos Mayores

A medida que envejecemos, a menudo nos enfrentamos a cambios significativos en la vida que pueden aumentar el riesgo de depresión. La salud mental en edades avanzadas viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

  • Problemas de salud: La depresión puede estar relacionada con padecimientos físicos como trastornos tiroideos, mal de Parkinson, enfermedades cardíacas, cáncer o accidentes cerebrovasculares. Los problemas médicos pueden causar depresión directamente o como una reacción psicológica a la enfermedad.
  • Soledad y aislamiento: Cerca de una cuarta parte de las personas mayores experimentan aislamiento social y soledad, factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental.
  • Reducción del sentido del propósito: La jubilación puede traer consigo una pérdida de identidad, estatus, seguridad en sí mismo y seguridad financiera, aumentando el riesgo de depresión.
  • Pérdidas recientes: La muerte de seres queridos, la pérdida de independencia, la movilidad o una carrera de muchos años son eventos dolorosos que pueden desencadenar la depresión.
  • Miedos: A medida que envejecemos, las personas pueden tener miedo a la muerte, tristeza por el envejecimiento y la pérdida de personas o cosas que alguna vez estuvieron en sus vidas.
  • Medicamentos: Los síntomas de la depresión también pueden ocurrir como un efecto secundario de muchos medicamentos comúnmente recetados, especialmente si se toman múltiples medicamentos. El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión.
  • Maltrato: Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Esto incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, y tiene graves consecuencias, pudiendo provocar depresión y ansiedad.
  • Cuidadores: Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida.
Infografía sobre los factores de riesgo de la depresión en la tercera edad

Tipos de Depresión Comunes en la Tercera Edad

Para saber cómo combatir la depresión en adultos mayores, el primer paso es identificar qué tipo de depresión padece acudiendo a un experto. La depresión se manifiesta de formas diferentes en las personas de edad avanzada.

  1. Trastorno depresivo mayor: Es un trastorno del estado de ánimo que se manifiesta cuando los sentimientos negativos como ira o tristeza afectan al día a día. La depresión grave repercute en las actividades rutinarias de la persona, desde descansar o concentrarse hasta comer o disfrutar. En los casos más graves, las personas pueden llegar a permanecer inmóviles e incluso negarse a comer y beber.
  2. Distimia (Trastorno depresivo persistente): Se trata de un trastorno continuo y crónico, aunque más leve que la depresión mayor. Las personas mayores pueden perder la esperanza, la motivación y el interés en la mayoría de las actividades. Este tipo de depresión, aunque crónico, puede sobrellevarse con la combinación de medicamentos y terapia.
  3. Trastorno afectivo estacional: Esta forma de depresión aparece en los cambios estacionales, especialmente otoño e invierno, y está relacionado también con los cambios lumínicos. Un exceso de sueño o sensación de cansancio son algunos de los síntomas más comunes.
  4. Trastorno bipolar: Se caracteriza por provocar cambios extremos en el ánimo de quien la sufre, alternando episodios bajos (depresión) con altos (manía), provocando estos hiperactividad, irritabilidad e insomnio.
  5. Ciclotimia: En este estado mental, se producen altibajos emocionales, pero no tan extremos como en el trastorno bipolar. Se confunden sus síntomas con cambios del estado de ánimo normales en la tercera edad.

Síntomas y Detección de la Depresión en Ancianos

Reconocer la depresión en los ancianos comienza por conocer las señales y los síntomas. Si bien la depresión y la tristeza pueden parecer ir de la mano, muchas personas mayores deprimidas afirman no sentirse tristes en absoluto. Pueden quejarse, en cambio, de escasa motivación, falta de energía o problemas físicos. Los síntomas comunes como fatiga, falta de apetito y problemas para dormir también pueden ser parte del proceso de envejecimiento o de un padecimiento físico. Como resultado, los síntomas de la depresión temprana pueden ser ignorados o confundidos con otras afecciones que son comunes en los adultos mayores. En casos graves, los síntomas pueden parecerse a los de la demencia.

Es importante darse cuenta de que la pérdida de agudeza mental no es solo una señal normal de la vejez. Podría ser un signo de depresión o demencia, los cuales son comunes en los adultos mayores. Ya sea que el deterioro cognitivo sea causado por la demencia o la depresión, es importante consultar a un médico de inmediato. Si se trata de depresión, la memoria, la concentración y la energía se recuperarán con el tratamiento. El tratamiento para la demencia también mejorará su calidad de vida.

Distinguir entre el duelo y la depresión clínica no siempre es fácil, ya que comparten muchos síntomas. El duelo es una montaña rusa que involucra una amplia variedad de emociones y una mezcla de días buenos y malos. Si crees que no se trata de algo puntual, observa con atención.

Cómo Ayudar a un Anciano Deprimido: Estrategias Efectivas

Si tu padre anciano está sufriendo depresión, quieres ayudarlo, pero es posible que no estés seguro de cómo hacerlo. Afortunadamente, hay muchas maneras en que los cuidadores pueden ayudar a los padres ancianos deprimidos.

Brindar Apoyo Emocional y Comprensión

Entenderle y sentirse apoyado, pero sin que sienta presión por nuestra parte, es imprescindible para poder ayudarle. La persona enferma valora y necesita enormemente el apoyo de sus seres queridos.

  • Escuchar sin juzgar: Una forma clave de mostrar tu apoyo es escuchar a la otra persona. Intenta además no juzgarle ni darle tu opinión ya que puede sentirse incomprendido. Escuche a su ser querido con paciencia y compasión. No necesita tratar de "arreglar" la depresión de alguien; basta con que esté ahí para escucharlo. No critique los sentimientos que expresan, pero señale las realidades y ofrezca esperanza.
  • Validar sus sentimientos: Las personas con depresión pueden sentirse en muchos momentos solas e incomprendidas. Es importante aceptar su dolor sin intentar solucionarlo. Hacerles saber que queremos entender cómo se sienten puede ser una poderosa guía de curación. Declaraciones como “No es gran cosa” o “¡Anímate!” pueden pasar por alto el hecho de que su padre o madre está luchando contra un trastorno difícil.
  • Recordarles su importancia: Recuérdales cuánto te preocupas por ellos y lo importantes que siguen siendo.

Cuidar a la persona deprimida puede ser más difícil, ya que la depresión a menudo viene acompañada de irritabilidad o falta de motivación que puede impedir las actividades diarias. Trate de ser paciente y comprender que una persona deprimida no se opone intencionalmente.

Fomentar Actividades y Propósito

Para superar la depresión y evitar que regrese, es importante seguir sintiéndose comprometido y disfrutar de un propósito sólido en la vida. La toma de decisiones se torna complicada para una persona depresiva, y esto puede hacer que su situación no mejore. Hay muchas formas de encontrar un nuevo sentido a la vida y seguir sintiéndose comprometido con el mundo.

  • Mantener la actividad física: El ejercicio es un poderoso tratamiento para la depresión, y las investigaciones indican que puede ser tan eficaz como los antidepresivos. No tiene que sufrir con un entrenamiento riguroso para obtener los beneficios. Numerosos estudios han confirmado que aquellas personas mayores que se ejercitan no solo tienen vidas más saludables y longevas, sino que también mejora su calidad de vida, se sienten menos solos y son más independientes. Incluso dar una caminata corta, nadar y hacer ejercicios en silla pueden ser beneficiosos para la salud mental y el bienestar. Busque pequeñas formas de agregar más movimiento a su día: estaciónese más lejos de la tienda, suba las escaleras, haga tareas domésticas ligeras o jardinería.
  • Promover la interacción social: Muchas personas mayores experimentan depresión cuando carecen de interacción social. El aislamiento solo empeora la depresión. Haga un esfuerzo por conectar con los demás y limitar el tiempo que está solo, haciendo su mejor esfuerzo para ver a la gente en persona todos los días. Programe actividades sociales con regularidad, como paseos en grupo, visitas de amigos y familiares, o salidas al centro comunitario o para personas mayores de la localidad. También se puede jugar a las cartas y socializar.
    • Voluntariado: Ofrecer su tiempo como voluntario puede ayudar a un anciano a sentirse útil.
    • Grupos de apoyo: Unirse a un grupo de apoyo para la depresión puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento al estar con otras personas que enfrentan los mismos problemas.
    • Mascotas: Cuidar a una mascota puede ofrecer compañía, y pasear a un perro puede ser una buena forma de ejercicio y una excelente manera de conocer gente.
    • Clases y clubes: Tomar una clase o unirse a un club puede ayudar a conocer a personas afines.
  • Enfocarse en lo que todavía puede hacer: En lugar de enfocarse en lo que hacía antes, intente enfocarse en las cosas que sí puede hacer. Aprender una nueva habilidad, participar en la comunidad o viajar son opciones.
  • Planificar el futuro: Hacer planes para el futuro puede generar optimismo y motivación.
  • Practicar la gratitud: Centrarse en la gratitud es la forma más rápida de ayudar a alguien a mejorar su estado de ánimo. Hable sobre las cosas que aprecian, como el amanecer, su programa de televisión favorito, la música que les encanta y las personas que son importantes para ellos.
  • Mantener una rutina regular: Establecer una rutina regular puede ayudar a los adultos mayores con depresión a sentirse más en control. Ofrezca crear un horario diario de comidas, actividad física y sueño, y organizar las tareas del hogar. Los cuidadores deben intentar mantener la mayor sensación de normalidad posible, manteniendo las rutinas prácticamente intactas.

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

Hábitos Saludables y Entorno

Los hábitos de salud tienen un impacto significativo en los síntomas de la depresión. Mantener los mismos horarios de irse a la cama, así como una correcta higiene del sueño (cuidando la luminosidad, ruido, pantallas, lugar de descanso), permite descansar más y mejor. Los adultos mayores experimentan problemas de sueño, tanto en cantidad como en calidad; una falta de descanso que puede verse agravada por la depresión.

  • Nutrición e hidratación adecuadas: Asegúrese de que reciban una nutrición e hidratación adecuadas. Si no quieren comer, fomente opciones de refrigerios nutritivos y fáciles de comer durante el día. Comience por reducir el azúcar y los carbohidratos refinados.
  • Higiene del sueño: Intente dormir entre 7 y 9 horas cada noche. La falta de sueño empeora la depresión.
  • Exposición a la luz solar: La luz del sol puede ayudar a aumentar los niveles de serotonina, mejorar el estado de ánimo y sobrellevar el trastorno afectivo estacional.
  • Evitar alcohol y drogas: El alcohol empeora los síntomas de depresión y ansiedad a largo plazo, afecta la función cerebral e interactúa de manera negativa con muchos medicamentos, incluidos los antidepresivos.
  • Entorno ordenado y personal: Limpie y organice su habitación o espacio y llénelo con sus libros, posesiones favoritas, plantas y flores.
  • Reducir discusiones y noticias negativas: Reduzca las discusiones y la exposición a noticias negativas.
  • Música: La música es poderosa. Descubra cuál es el género musical favorito de su ser querido o escuche música de cuando era más joven. Pregunte qué recuerdos le traen las diferentes canciones o cómo les hace sentir una canción.
  • Fomentar actos de bondad: Anime a los mayores a hacer cosas por los demás, incluso si eso significa hacer una pequeña tanda de galletas o escribir una tarjeta.

Buscar y Mantener el Tratamiento Profesional

El tratamiento para la depresión es tan eficaz para los adultos mayores como para las personas más jóvenes. El diagnóstico y el inicio del tratamiento de la depresión deben ser tempranos para prevenir que se agraven las consecuencias emocionales y físicas de la enfermedad.

  • Consulta médica: El primer paso es acudir a un experto. Asegúrese de que sus padres visiten a su médico de atención primaria con frecuencia, ya que existen algunos problemas de salud física que pueden causar depresión. Si sus padres ancianos están tomando varios medicamentos, asegúrese de comprender los efectos secundarios de estos, ya que algunos pueden causar síntomas similares a los de la depresión.
  • Salud mental: Un profesional de atención médica es un buen punto de partida, y también puede consultar a un profesional de salud mental, como un psicólogo o consejero matriculado. Ofrezca su ayuda para preparar una lista de preguntas para la primera cita, programar citas, acompañarlos y asistir a sesiones de terapia familiar.
  • Terapia y medicación: Si las medidas iniciales no sirven, los antidepresivos y la psicoterapia a menudo ayudan. Los proveedores generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis en forma más lenta. Los adultos mayores son más sensibles a los efectos secundarios de los medicamentos y vulnerables a las interacciones con otros medicamentos. Es importante que los cuidadores se aseguren de que el anciano tome los medicamentos recetados y se mantenga al día con las citas.
  • Apoyo continuo: La depresión suele reaparecer cuando el tratamiento se interrumpe demasiado pronto, así que ayude a su ser querido a seguir con su plan de tratamiento.
  • Plataformas de terapia online: Estas plataformas conectan con psicólogos cualificados que pueden ayudar a mejorar y cuidar la salud mental. Permiten un cuestionario inicial para conectar con un psicólogo adaptado a las necesidades y preferencias, con la posibilidad de cambiar de profesional si no encaja.
Esquema de las etapas del tratamiento de la depresión, desde la detección hasta la recuperación

Errores Comunes al Ayudar a un Anciano Deprimido

Aunque en muchas ocasiones nuestra intención es ayudar a una persona mayor con depresión, lo cierto es que, por falta de comprensión o de conocimiento, hacemos o decimos cosas que son contraproducentes para quien la padece.

  • Incomprensión: El desconocimiento sobre la enfermedad hace que, en muchas ocasiones y sin quererlo, banalicemos el trastorno. Esto puede hacer que la persona que sufre depresión se sienta incomprendida y será más difícil ayudarle.
  • Irritabilidad: Tratar con una persona mayor con depresión puede hacer que en muchos casos sintamos frustración y enfado, achacándole al propio enfermo su situación. Esto no hace más que aumentar su sensación de culpa.
  • Presión: Aunque es recomendable motivar al enfermo a realizar tareas para que se sienta mejor, debemos evitar forzarlo. Tratar de hacerle ver los beneficios que puede tener alguna actividad o incentivarlo de alguna forma, es la manera correcta para conseguir una respuesta favorable.
  • Cronicidad: Es importante mantener en todo momento un diálogo optimista y alentador. Echarle en cara que el día a día con él siempre es igual y cómo ha cambiado desde la aparición de la enfermedad, además de aumentar su sentimiento de culpa, hará que el paciente interiorice su situación como permanente. Debemos ayudarle a ver que es algo temporal y que le ayudaremos a superarlo.
  • Sobreprotección: Realizar aquellas tareas que el enfermo se niega a hacer o premiarlo por pequeños esfuerzos puede ser contraproducente.
  • Ignorar sus miedos: No se debe bailar alrededor de los temas que les preocupan, como el miedo a la muerte, la tristeza por el envejecimiento o la pérdida. Si acallamos sus sentimientos y tratamos de animarlos sin permitirles sentir lo que les molesta, podemos empeorar la depresión. Hay que estar dispuesto a aceptar su dolor sin intentar solucionarlo, sabiendo que escuchar de corazón a corazón permitirá que su tristeza pase.

El Papel de la Tecnología y los Servicios Comunitarios

Los cuidadores no solo pueden capacitar a sus seres queridos en el uso de la tecnología para chatear por video con su familia, sino también participar en estas actividades con ellos. Deberían intentar utilizar tecnología sencilla siempre que puedan para mantener las conexiones entre sus seres queridos y el mundo exterior, preservando al mismo tiempo su seguridad. Estas tecnologías pueden incluir sistemas de monitoreo remoto (a través de telesalud para enfermeras, médicos y otras necesidades relacionadas con la salud), videos de YouTube con yoga en silla o meditación guiada, marcos digitales y almacenamiento como Amazon Echo o Dot.

La Realidad Virtual (VR) está cambiando la forma de abordar el aislamiento. Según el Dr. Walter Greenleaf, neurocientífico de la Universidad de Stanford, "la tecnología de realidad virtual puede abordar muchos de los difíciles problemas inherentes al cuidado de nuestros mayores".

Además, es importante comunicarse con los servicios comunitarios para obtener ayuda con las comidas y las necesidades básicas de atención médica. Las personas mayores suelen ocupar los primeros puestos de las listas de servicios de atención comunitaria.

El Autocuidado del Cuidador

Cuidar a la persona deprimida puede ser difícil. No obstante, también es importante al tratar con una persona mayor con depresión, cuidar de nosotros mismos y no dejar de hacer nuestra rutina. Un cuidador debe primero cuidar de sí mismo; eso no es ser egoísta, es necesario. No puedes cuidar de otro si tú mismo no estás bien. Otra dificultad para un cuidador al tratar con un padre anciano deprimido podría ser sentirse responsable de tratar su depresión. Sin embargo, más allá de apoyarlos, alentarlos y pasar tiempo divertido y de calidad con ellos para ayudarlos a reír y reducir su estrés, la cura no es responsabilidad del cuidador.

Ilustración de un cuidador tomándose un momento para sí mismo, mostrando autocuidado

Iniciativas Globales para la Salud Mental en la Vejez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental.

  • Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030): Una iniciativa de colaboración global liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades.
  • Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030: Este plan promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.
  • Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP): Proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, incluyendo la depresión y la demencia.

Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable, promoviendo entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo actividades importantes a pesar de la pérdida de facultades. Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental.

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