Las bajas pensiones representan un desafío social y económico significativo, impactando directamente en la calidad de vida y la salud de los adultos mayores. Esta problemática obliga a muchas personas a prolongar su vida laboral en condiciones precarias, lo que se traduce en un deterioro físico y emocional.
Testimonios de una Realidad Forzosa
Casos como los de Yani Baeza, quien lleva cuatro años trabajando en aseo, y Mario González, reflejan la cruda realidad que enfrentan muchos adultos mayores. Ambos coinciden en el sentimiento de abandono por parte del Estado. Yani, por ejemplo, manifiesta cansancio y muestra sus manos callosas, afectadas por una enfermedad ósea producto de su duro trabajo. Ella expresa: “¿Quién trabaja feliz? Ni los jóvenes de hoy, menos vamos a trabajar contentos los viejos. Si a uno le dicen, ahí tienes una cantidad mensual suficiente de dinero como jubilación, uno no funciona más, menos si uno ya tiene sus años y enfermedades, entonces ¿quién va a trabajar feliz así? Acá hay viejos que andan a la arrastra, porque lo que reciben no alcanza, 130 mil pesos, ¿quién vive con eso en este país?”
Estos testimonios subrayan la imposibilidad de un retiro digno: “Si nosotros tuviéramos una buena jubilación para poder vivir, no estaríamos haciendo esto, pero como no es así, estamos obligados a hacer cualquier cosa.” La situación actual les genera un profundo desgaste: “Una vida miserable tiene uno y ahí se va deteriorando, mal alimentado, pasando frío, son muy crueles con la tercera edad.” Además, Yani resalta la ironía del esfuerzo continuo: “Si me dieran dinero suficiente estaría descansando, pero estoy obligado a trabajar porque lo que da la AFP es nada, además por todo el esfuerzo que hace uno se va a morir más temprano.” Yani y Mario están pendientes de sus labores mientras responden esta entrevista, y ambos coinciden que dentro de sus actuales condiciones económicas y realidad de vida, “no existe esa palabra” (retiro).

Impacto en la Calidad de Vida y la Nutrición
La precariedad económica derivada de las bajas pensiones tiene consecuencias directas sobre aspectos fundamentales como la alimentación y la salud general. Uno de cada tres adultos mayores (aproximadamente 840 mil personas) declaró que sus ingresos no les permiten satisfacer sus necesidades básicas. Más preocupante aún, el 19% de estos hogares tiene la preocupación permanente de no tener suficientes alimentos.
Al respecto, Mauricio Apablaza, investigador de Cipem y académico de la UDD, aseguró que esta situación “refleja no solo la inseguridad alimentaria, sino también y de manera más general un problema nutricional más extendido”. De acuerdo con cifras oficiales y estudios previos, aproximadamente un 10% de la población adulta mayor tiene problemas de desnutrición. En el otro extremo, un 50% presenta sobrepeso u obesidad, un fenómeno caracterizado por un alto consumo con déficit de micronutrientes y desnutrición oculta.
La exigencia de prolongar la vida laboral en la vejez es vista como una forma de explotación. “Exigirles a los adultos mayores que sigan trabajando es una doble explotación, ya que además se les paga un salario muy por debajo de la que recibe la gente más joven, por eso es un aprovechamiento mayor. Nosotros decimos no a laborar después de haber jubilado. No se debe abusar de él porque tiene necesidad.” La pobreza se triplicó en los últimos tres años, llegando a un 24% del total de la población según datos de la Encuesta Casen 2017.

Factores que Contribuyen a las Bajas Pensiones
Las pensiones bajas son una realidad ampliamente reconocida en el país, lo que ha impulsado diversas propuestas de reformas previsionales. Un informe de la Asociación de AFP busca ahondar en las razones que explican esta problemática, refutando la idea de que la responsabilidad recae únicamente en las AFPs. El estudio identifica varios factores clave:
1. Baja Cobertura Previsional
“A diciembre 2021, solo el 63% de la fuerza laboral cotiza para su pensión, mientras que el otro 37% no cotiza para su pensión, al estar sin empleo o estar trabajando como independiente o cuenta propia. Esta situación es mucho más crítica si se considera que hay más de 6.5 millones de personas que no están en la fuerza laboral (inactivos), de los cuales 3.3 millones tienen entre 20 y 64 años”, señala el estudio.
2. Baja Densidad de Cotizaciones
Las lagunas previsionales se definen como aquellos períodos en que un afiliado no cotiza para su pensión, siendo la principal razón por la cual las pensiones no están en línea con las expectativas. La Superintendencia de Pensiones revela que quienes se pensionaron por vejez entre enero de 2017 y diciembre de 2021 lo hicieron con una densidad de cotizaciones promedio de 0.54, siendo menor para las mujeres (0.48) que para los hombres (0.61). “Esto significa que, desde que se afiliaron hasta que se pensionaron, las mujeres cotizaron el 48% de los meses y los hombres el 61% de los meses. Esta densidad de cotizaciones, considerablemente baja, especialmente en el caso femenino, puede ocultar además el efecto de la afiliación tardía, lo que empeora la situación”, explica el informe.
3. Bajos Niveles de Ingresos
Los afiliados cotizan un 10% de su salario. “Aunque los cotizantes del mes de marzo de 2022 alcanzaron un ingreso promedio relativamente elevado, de $931 mil, la mediana de los ingresos es de solo $698 mil. Esto significa que la mitad de quienes cotizan para pensión tiene un ingreso imponible inferior a $700 mil”, se detalla. “El 14% de los cotizantes tiene un ingreso de hasta el valor del ingreso mínimo, que alcanza los $350.000. Por el contrario, un 8% de los cotizantes cotiza por el tope imponible de UF 81.6, alrededor de $2.6 millones. Quienes tienen un ingreso superior al tope, cotizan por este monto, por lo que, en caso de no hacer ahorro voluntario, este grupo obtendrá pensiones que pueden estar por debajo de sus ingresos reales cuando estaban activos.”
4. Baja Tasa de Cotización
La OCDE indica que en Chile se contribuye un 12.8% del ingreso para pensión, incluyendo la cotización del 10% a las cuentas individuales de las AFP y la tasa del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS). El promedio de la OCDE es mucho mayor: 18.2%. “Solo 7 de los 34 países presentados tienen una tasa de cotización inferior a Chile”, advierte el reporte. Aunque la tasa de cotización de Chile es baja, “se compensa en parte con el retorno de los fondos de pensiones en sistemas de capitalización, que está por sobre el crecimiento de las remuneraciones del cual dependen los sistemas de reparto.”

5. Elevada Expectativa de Vida al Pensionarse
La edad de jubilación que ha fijado el país (65 años para hombres y 60 años para mujeres) se ha mantenido sin cambios desde la creación del sistema en 1981, a pesar de que la expectativa de vida ha aumentado significativamente. “No ha habido ajustes paramétricos en los 40 años del sistema previsional, a pesar de que los hombres que se pensionan a los 65 años en 2021 tienen una expectativa de vida promedio de 20.9 años, 7.4 años más que la expectativa en 1981. Las mujeres, por su parte, tienen una expectativa de vida a los 60 años de 31.0 años, 9.4 años más que la esperanza media cuando se creó el sistema de capitalización en 1981,” dice el documento. Esto significa que se deben financiar más años de pensión con la misma tasa de cotización inicial.
Propuestas para la Mejora de las Pensiones
Bajo este contexto, la Asociación de AFP plantea diversas medidas para mejorar las pensiones, destacando la necesidad de cambios paramétricos y conductuales:
- Aumento de la Tasa de Cotización: Un incremento del 10% actual a un 18% podría aumentar las pensiones de trabajadores en régimen hasta en un 80%.
- Bono al Nacer: La entrega de un bono al momento de nacer (por ejemplo, UF 30) capitalizado a lo largo de la vida laboral podría aumentar las pensiones de hombres en un 58% y de mujeres en un 59%.
- Mayor Rentabilidad de las Inversiones: Obtener un 1% más de rentabilidad anual podría incrementar las pensiones de hombres en un 27% y de mujeres en un 22%.
- Mejora en la Densidad de Cotizaciones: Mejorar la frecuencia con la cual los afiliados cotizan, como cotizar un mes más por año, podría aumentar las pensiones en un 24%.
A continuación, una tabla resume los efectos de algunos cambios paramétricos y conductuales según la Asociación de AFP:
| Descripción | Efecto en pensión de hombres | Efecto en pensión de mujeres |
|---|---|---|
| Tasa de cotización del 18% en régimen | 80% | 80% |
| Bono de UF 30 al nacer | 58% | 59% |
| Bono al nacer diferenciado (UF 25 hombres, UF 35 mujeres) | 48% | 69% |
| Edad de retiro a los 65 años para mujeres | - | -32% |
| Aumento de rentabilidad del 1% | 27% | 22% |
| Cotización de un mes más por año (densidad) | 24% | 24% |
| Aumento tasa de cotización en un 1% a 15 años de pensión | 2% | 3% |
Preocupaciones Públicas y el Debate sobre Salud
Un sondeo reveló que, para un 56% de los encuestados, el principal problema es la delincuencia e inseguridad ciudadana, seguido por un servicio de salud deficiente (36%) y la corrupción política (32%). Estos resultados, particularmente la preocupación por la salud, han sido persistentes en los últimos cinco años, lo que Pía Mundaca, directora ejecutiva de Espacio Público, considera que “constata que los problemas que vienen afectando a las personas de manera persistente y con fuerza en los últimos cinco años son la delincuencia y la salud”. En ese sentido, advierte que “estos temas debieran ser prioridad para las autoridades”.
La preocupación por la salud es palpable: un 71% de la población teme enfrentar una situación de accidente o enfermedad grave, propia o de un pariente, por no contar con los recursos económicos suficientes. Alejandra Ojeda, directora de Estudios Públicos de Ipsos Chile, indica que “la ciudadanía estará expectante de cuáles son las medidas concretas que el nuevo Gobierno anuncie, en la primera parte de su mandato, para enfrentar tanto la delincuencia como los problemas en los servicios de salud”.

Urgencia de un Sistema Previsional Equitativo
Existe un consenso en que el problema central son las bajas pensiones, lo que genera una baja legitimidad del sistema y desconfianza hacia las AFPs. El estudio también reconoce un desconocimiento de la ciudadanía sobre cómo funciona el sistema de pensiones. Además, se propone una revisión de las tablas de esperanza de vida para que reflejen mejor las realidades socioeconómicas de la población, y se subraya la necesidad de desarrollar estrategias de comunicación para informar a la ciudadanía y evitar la desconfianza hacia las instituciones previsionales y fomentar la educación previsional.
El presidente de la Comisión de Usuarios, académico Rafael Pizarro, sostuvo que “con estos resultados, esperamos contribuir al debate sobre la reforma previsional que está en curso”, señalando “la urgencia de generar un sistema más equitativo y solidario”. Por su parte, Germán Lafrentz, director de Cipem, complementa que “es importante atender a aquellos que tienen necesidades inmediatas y que por diversas razones no pueden seguir desempeñándose en el mercado laboral.”