La tensión arterial es un indicador clave de la salud cardiovascular, ya que mide la fuerza con la que la sangre presiona las paredes de las arterias durante su circulación por el cuerpo. Estos valores se expresan en milímetros de mercurio (mmHg) y se muestran como una fracción, por ejemplo, 120/80 mmHg.

¿Qué es la tensión arterial y cómo se mide?
La tensión arterial varía según los años. La elasticidad arterial juega un papel importante en los valores de tensión arterial; arterias más elásticas ayudan a mantener un flujo sanguíneo constante y reducen la presión sobre el corazón. A la hora de medirla, distinguimos dos valores:
- Presión sistólica: Es la presión registrada cuando el ventrículo izquierdo del corazón se contrae y expulsa la sangre.
- Presión diastólica: Representa la presión ejercida sobre los vasos cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.
Diagnóstico y control: ¿Tengo la tensión arterial alta?
Es fundamental entender que una sola medición alta no necesariamente indica hipertensión. Para obtener un diagnóstico preciso, es necesario realizar varias mediciones en distintos momentos. Para averiguar si sufres problemas de presión arterial, deberás medirla al menos dos veces al día durante un periodo de siete días según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología.
Valores de referencia según la edad
Como es de suponer, la tensión arterial varía en función de la edad del paciente. A medida que envejecemos, los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, lo que provoca una elevación natural de la presión.
| Grupo de edad | Valor objetivo (mmHg) |
|---|---|
| Adultos mayores de 60 años | Inferior a 150/90 |
| Personas de 65 a 79 años | Inferior a 140/90 |
| Adolescentes (14-19 años) | Sistólica 105-120 / Diastólica 73-80 |

Factores de riesgo y causas de la hipertensión
La hipertensión muchas veces no presenta síntomas evidentes. El riesgo aumenta con factores como:
- Sedentarismo: El corazón es un músculo y necesita ser ejercitado.
- Hábitos nocivos: Consumo de tabaco, vapeo y exceso de alcohol.
- Alimentación: Exceso de sal y consumo de alimentos ultraprocesados.
- Estrés: Ligado a las hormonas cortisol y adrenalina, provoca aumentos súbitos de presión.
Prevención y recomendaciones para una salud cardiovascular
Mantener la tensión en niveles adecuados es esencial para prevenir afecciones cardíacas, infartos y accidentes cerebrovasculares. Se aconsejan las siguientes medidas:
Hábitos saludables
- Alimentación: Incorporar frutas, verduras, fibra y grasas saludables (pescado azul, aguacate). Reducir el sodio a menos de 2 gramos diarios.
- Ejercicio físico: Realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana, incluyendo ejercicios de fuerza 2-3 veces por semana.
- Gestión del estrés: Técnicas de relajación, meditación o yoga.
- Descanso: Dormir entre 7 y 8 horas diarias y mantener horarios regulares.
Como tomar la Presión Arterial – Fácil
Complicaciones de la hipertensión no controlada
Si se deja sin tratamiento, la presión arterial elevada puede derivar en problemas graves:
- Insuficiencia cardíaca y cardiopatías.
- Daños renales e insuficiencia renal crónica.
- Accidentes cerebrovasculares y demencia vascular.
- Disfunción eréctil: En hombres de mediana edad, puede ser un signo de hipertensión no tratada.