En la sociedad china, se considera que los ancianos poseen una gran sabiduría y experiencia acumulada a lo largo de sus vidas, por lo que se les otorga un estatus especial y se espera que sean tratados con respeto y reverencia. El respeto a los mayores también se manifiesta en el cuidado y la atención que se les brinda. En China es común que los hijos adultos vivan con sus padres ancianos y se hagan cargo de ellos en su vejez. Este profundo arraigo de la veneración por los mayores es un pilar fundamental que define gran parte de las interacciones sociales y familiares en el país.
Dentro de este contexto, el Instituto Confucio Santo Tomás aborda este tema a través del E-Club Chino “El respeto a los adultos mayores en China”. Esta presentación busca dar a conocer la realidad actual de la sociedad china y las transformaciones producidas con las leyes sobre el matrimonio, donde ningún hijo puede desconocer su responsabilidad sobre su padre o su madre. La encargada de presentar este Webinar es Mónica Ahumada, académica de la Universidad de Santiago de Chile, doctora en estudios internacionales de Asia-Pacífico de la USACH y miembro de ALADAA Chile. Ahumada asegura que esta charla busca profundizar en los adultos mayores en China y cómo ellos son un referente en valores, sabiduría y cultura del esfuerzo. Esto implica que, más allá de las evidentes transformaciones que ha sufrido la sociedad china, los abuelos y los adultos mayores siguen siendo un pilar dentro de la estructura familiar china. No en vano es una costumbre arraigada en la sociedad china viajar durante el Año Nuevo Chino a visitar a sus familias. Las relaciones entre padres e hijos han evolucionado, especialmente en los más jóvenes, sin embargo, es el propio estado chino quien insiste en el cuidado de estos valores.
Comedores Comunitarios: Un Refugio Económico y Social
En estos difíciles tiempos económicos en China, muchos jóvenes están desempleados, pero no son los únicos ansiosos. Una devastadora caída en el valor de los bienes raíces, donde yace la mayor parte de la riqueza de los hogares, ha aumentado la sensación entre los jóvenes profesionistas de que su situación también es precaria. En Shanghái, algunas personas están encontrando alivio en centros comunitarios subsidiados que alguna vez atendieron principalmente a personas mayores, pero que ahora también atraen a multitudes más jóvenes. La comida es costeable y abundante. Los platillos que se ofrecen, a veces tan baratos como 1.40 dólares, están repletos de especialidades locales como anguila con aceite caliente o costillas de cerdo al vapor.
Los comedores son operados de manera privada, pero están subsidiados por el gobernante Partido Comunista de China y atienden a residentes mayores, ofreciendo comidas con descuento y servicios de entrega. Maggie Xu, una contadora de 29 años, come a diario en el Comedor Comunitario de Tongxinhui en Shanghái para ahorrar dinero. Según Xu, "Sólo cuando ahorres dinero te sentirás seguro". En el comedor al que acude Xu, los comensales mayores de 70 años obtienen un descuento del 15 por ciento.
Estos comedores datan de una época oscura durante el Gran Salto Adelante de Mao a fines de la década de 1950, cuando el Partido Comunista reemplazó los restaurantes privados con comedores comunitarios, según explicó Seung-Joon Lee, profesor asociado de historia en la Universidad Nacional de Singapur. Hay 6 mil comedores locales en todo el país, de acuerdo con el servicio oficial de noticias Xinhua. Solo en Shanghái hay más de 300.
Deng Chunlong, de 31 años, cuya empresa de entrenamiento personal ha sufrido, también acude a un comedor en Shanghái para reducir gastos y duerme en su estudio de Pilates. Él observa: "Parece que la gente no está dispuesta a gastar tanto". La renuencia a gastar se ha vuelto tan común que está contribuyendo a los problemas económicos del país e incitando a los altos funcionarios a hablar con urgencia sobre promover la confianza.

Inclusión Digital: Conectando a los Adultos Mayores al Siglo XXI
A pesar de la era de las nuevas tecnologías, muchas personas mayores en China no saben utilizar internet, por eso el Estado imparte ahora clases para ponerse al día en materia digital. Con 70 años, Li Changming acaba de comprarse un teléfono y participa en una formación organizada por las autoridades de su barrio de Chengdu para aprender a utilizarlo. "Todavía no entiendo todas las funciones, pero tengo ganas de saberlo", explica a la AFP.
Saber utilizar un celular se ha vuelto vital en China, donde el comercio electrónico está ganando terreno (24,3% del total, en el tercer trimestre) y el dinero en efectivo está en vía de extinción. Las aplicaciones de pago de los gigantes WeChat y Alibaba están en todos los comercios, incluso en los más pequeños, y en los mercados es normal pagar una lechuga escaneando el código QR del vendedor. Meng Li, una mujer sexagenaria de Chengdu que ha seguido la formación, resume: "No se puede vivir sin móvil".
Entre los objetivos de las autoridades también está impulsar el consumo e incitar a las personas mayores a comprar. En China, en 2025 habrá 300 millones de personas jubiladas, prácticamente la población de Estados Unidos, y su poder adquisitivo representará más de 750.000 millones de dólares, según Daxue Consulting. Aunque actualmente un 98% de las zonas rurales está conectada a la 4G, casi un tercio de la población no tiene acceso a internet, es decir, 460 millones de habitantes. Por ello, el gobierno instó en noviembre a "reforzar las competencias de las personas mayores" en el sector digital, mediante estas formaciones.
El nuevo coronavirus, que golpeó al gigante asiático a principios de año, puso de manifiesto la urgencia de conectar más a la gente. Cuando la población de Wuhan quedó confinada durante semanas, los residentes que podían encargar sus compras a distancia tenían muchos menos problemas para abastecerse. Más de 36 millones de personas se conectaron por primera vez a internet entre marzo y junio. Desde la epidemia, en China, solo para circular se necesita tener ciertos conocimientos tecnológicos: muchos lugares públicos y transportes exigen que se muestre una aplicación que evalúa los riesgos epidemiológicos de cada persona en función de los contactos que ha tenido.
En Chengdu, Li Changming está preparado para encarar el siglo XXI. Tras su clase, ha ido al mercado. Ha sacado sus gafas y su celular y ha comprado con él unos pimientos, ingrediente indispensable de la cocina de Sichuan. Entusiasmado, dice que ahora utilizará el sistema de navegación para ir a ciertos lugares, e incluso pondrá puntos a los restaurantes donde vaya. "Me queda mucho para aprender", admite, sin embargo.

Clubes y Espacios de Interacción Social
El Club de Citas de IKEA en Shanghái: Rompiendo la Soledad
Cada martes, centenares de jubilados acuden a la cafetería de un Ikea de Shanghái con la esperanza de encontrar una pareja, de enamorarse, de romper la soledad que invade el último tramo de su vida. Ese día, los adultos mayores ocupan la mayoría de las mesas de la espaciosa cafetería de la tienda en Shanghái, despreciando sus clásicas albóndigas suecas en favor de sus propios bocadillos, té y hasta bebidas alcohólicas traídos de casa.
Esta cita semanal tiene más de 10 años de existencia, a pesar de que la multinacional sueca intentó impedir que su cafetería fuera la sede de ese singular club de corazones solitarios. "No me da vergüenza decirlo, no sólo los jóvenes necesitan amor. Los ancianos también", dice a la AFP Qingqing, un exdirector de un hogar de ancianos, en medio del bullicio. Abrigos de pieles brillantes y estampados de lagarto se entremezclan con gorras de cuero y gafas de sol de espejo, mientras algunos ríen y conversan y otros rondan el sitio flirteando. Entre los jubilados se pasan mandarinas, té y alguna bebida alcohólica, llenando las mesas de cáscaras de frutas y nueces.
En China hay más de 297 millones de personas de 60 años o más y una cuarta parte son solteras, según datos oficiales. En el pasado, los hogares multigeneracionales eran la norma, pero ahora muchos ancianos viven solos. En una encuesta de 2016 de la Universidad de Renmin, en Pekín, un cuarto de los adultos mayores dijeron sentirse solos. "Estoy solo todo el tiempo. Siento que la vida es aburrida a mi edad… Siempre quise tener pareja", comentó Gu Yijun, un vivaz instructor de manejo jubilado de 73 años. Suele viajar una hora y media en transporte público para llegar a los encuentros, confiado en sus posibilidades de éxito. "También es una forma de distenderse y divertirse", dice a AFP. "Mejor que mirarse en el espejo en casa", agrega.
En un principio, Ikea intentó impedir las reuniones, aumentó la seguridad, acordonó las mesas y puso rótulos de prohibición. Pero el asunto saltó a la prensa china e internacional y, finalmente, Ikea tuvo que ceder. Ikea "se enteró de la soledad de los ancianos en este barrio quienes necesitan cuidado e interacción, por lo cual la tienda les brinda un sitio donde se pueden sentir en casa y encontrarse con amigos", dijo a AFP un representante de la empresa.
El secreto que CHINA no cuenta | Te muestro en Shanghái lo que pocos ven
Danza-Gimnasia: Fomentando la Salud y el Vínculo Social
Cientos de chinos, vestidos con colores vivos, se mueven al unísono a orillas de un río en el noreste del país, al tiempo que practican una sorprendente danza-gimnasia, muy popular entre las personas mayores. A pesar de las quejas ocasionales por el ruido nocturno, las autoridades ven con benevolencia estas reuniones, generadoras de vínculos sociales y beneficiosas para la salud en una sociedad que envejece. Cada lugar de China tiene su propia danza-gimnasia. Una de las más populares en los últimos años proviene de la provincia de Heilongjiang, que una vez fue sede de muchas fábricas pero sufrió el declive de la industria pesada.
Para el fundador del club, Yu Jicheng, de 73 años, los ejercicios son específicos porque "se centran en la cintura, el abdomen, los hombros y las caderas" y se realizan mientras caminan, explica a la AFP. Delgado e inquieto, creó esta coreografía en 2008 y continúa impartiendo clases diarias. Con la espalda bien erguida, permanece atento a sus alumnos, que a veces pueden ser cerca de 500. "El objetivo es mantenerse en forma. Nuestro lema es ser feliz gracias a un estilo de vida saludable", explica al término de una clase matinal.
China se enfrenta a una crisis demográfica, con cientos de millones de personas que llegarán a la edad de la jubilación en las próximas décadas. Para Yu Jicheng, los movimientos coreográficos ayudan a amortiguar el impacto del envejecimiento. Otras ciudades de China también abrieron filiales del "aeróbico de la diversión" que retoman los movimientos creados por Yu Jicheng. "Siento los efectos positivos. No tengo la espalda encorvada que tenía antes, ni la barriga", declara a la AFP un hombre de 65 años.

El Centro de Mayores Chinos en España: Un Pedacito de China en Madrid
En el corazón de Chinatown, en el distrito de Usera de Madrid, los ciudadanos chinos no tienen que salir de sus barrios si no quieren. El Centro de Mayores Chinos en España, ubicado en la calle Olvido, es un local que pagan entre todos los comerciantes de Usera. Muchos han tenido a sus familiares más ancianos allí, y antes de que este centro existiera, se dieron cuenta de que hacía falta un lugar para ellos. Muchos ya llevan varias décadas en la ciudad y no quieren regresar. Para ellos, las tardes en este local son su principal fuente de ocio.
El señor Pao, presidente de este club de jubilados chinos donde también hay jóvenes, lo tiene perfectamente organizado. Hoy es el señor Qo, que a diario ejerce como portero y encargado del local, el que distribuye las tareas. Al llegar a la entrada, 30 ó 40 personas corean "Ni hao" (hola). Vienen muy arreglados, sobre todo las mujeres, y saben al milímetro lo que deben hacer. Suenan canciones en chino y el programa avanza como un reloj.
Unas cuantas parejas, en ocasiones sólo de mujeres, salen a la pista de baile y se mueven a un ritmo que recuerda a un vals o a los bailes de salón, pero con un toque oriental. Según se termina la primera canción, salen tres mujeres al escenario, una de ellas muy mayor, vestidas con kimonos de seda blanca, moviéndose con lentitud, pero con una agilidad inusual. Apenas dos minutos después, una mujer con dos abanicos rosas baila sola mientras los menea. Después hacen lo propio tres mujeres ataviadas con trajes tradicionales de telas doradas y brillantes. Al final de cada actuación hay aplausos y risas, mientras el señor Qo sigue organizando al personal.
Uno de los momentos estelares llega con el karaoke. Sale una mujer tímida que sorprende con una espectacular voz de soprano. Y después de ella, otra, y al son de su música un hombre danza con movimientos de kung-fu. Al principio tenían algún recelo en salir en la prensa, porque ya están hartos de que sólo se hable de la mafia china cuando se escribe algo de ellos. Una vez que acaba la ceremonia llega el momento de divertirse como siempre. Sacan las raquetas de ping pong (juegan como ases) y dejan que las canciones suenen una tras otra.
Usera es el verdadero 'Chinatown' de Madrid, sobre todo en tres de sus siete barrios. Según datos del Ayuntamiento, en enero de 2009 había 5.815 chinos empadronados en todo el distrito. En toda la capital, según las mismas fuentes, hay 27.421 chinos empadronados.
