Clasificación y Manejo de la Pérdida de Peso en el Adulto Mayor

Con el envejecimiento, el cuerpo humano experimenta una serie de cambios naturales que afectan su composición, funcionalidad y necesidades nutricionales. Estos cambios, aunque inevitables en cierta medida, pueden ser modulados por el estilo de vida y, en algunos casos, pueden llevar a condiciones como la pérdida involuntaria de peso, que requiere una atención especializada. La población anciana es el grupo etario de mayor riesgo de problemas nutricionales debido a una menor capacidad de regulación en la ingesta, asimilación y metabolismo de alimentos, junto con otros factores asociados como cambios físicos, psíquicos, sociales y económicos, y la coexistencia de patologías crónicas.

Esquema de los cambios fisiológicos en el envejecimiento

Cambios Corporales Asociados al Envejecimiento

La forma del cuerpo cambia de manera natural con la edad. El cuerpo humano está compuesto de tejido graso, tejido magro (músculos y órganos), huesos y agua. Después de los 30 años de edad, las personas tienden a perder tejido magro. Los músculos, el hígado, los riñones y otros órganos pueden perder algunas de sus células. Este proceso de pérdida de masa muscular se denomina atrofia.

Sarcopenia: Pérdida Muscular Específica

La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento. Es importante en el envejecimiento por varias razones. En primer lugar, la pérdida de masa muscular y fuerza funcional puede llevar a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Además, la sarcopenia también se asocia con cambios metabólicos adversos, ya que la masa muscular juega un papel crucial en el metabolismo al contribuir al gasto energético total del cuerpo. Otro aspecto importante es que la sarcopenia puede afectar la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía. La falta de actividad física o un estilo de vida sedentario es una de las principales causas de pérdida de masa muscular en los adultos mayores. Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares.

Efectos de la Pérdida de Masa Muscular

  • Debilidad muscular: La pérdida de masa muscular conduce a una disminución en la fuerza y la capacidad física.
  • Fatiga: La pérdida de masa muscular puede contribuir a la fatiga y la sensación de agotamiento en los adultos mayores.

Cambios Óseos

Los huesos pueden perder algunos de sus minerales y se vuelven menos densos, un proceso que puede llevar a una afección llamada osteopenia en etapas tempranas y osteoporosis en etapas tardías. La pérdida de tejido reduce la cantidad de agua en el cuerpo.

Aumento de Grasa Corporal

La cantidad de grasa corporal aumenta de manera constante después de los 30 años. Las personas mayores pueden tener casi un tercio más de grasa, comparado con la que tenían cuando eran más jóvenes. El tejido graso se acumula hacia el centro del cuerpo, incluso alrededor de los órganos internos. Sin embargo, la capa de grasa por debajo de la piel se puede volver más pequeña.

Pérdida de Estatura

La tendencia a bajar de estatura se produce en todas las razas y en ambos sexos. La pérdida de estatura está relacionada con los cambios por el envejecimiento en los huesos, los músculos y las articulaciones. A medida que las personas envejecen, varias cosas pueden provocar pérdida de la estatura:

  • Los discos tipo gel entre las vértebras de la columna se secan y se aplanan, acortando los espacios entre las vértebras.
  • La pérdida muscular y de fuerza central puede llevar a una postura más encorvada.
  • Los pies tienden a aplanarse con la edad.
  • La osteoporosis puede causar microfracturas en la columna vertebral con disminución de la altura de las vértebras.

Las personas suelen perder alrededor de media pulgada (casi 1 centímetro) cada 10 años después de los 40 años. La pérdida de estatura es aún más rápida después de los 70 años. Usted puede perder un total de 1 a 3 pulgadas (2.5 a 7.5 centímetros) de estatura a medida que envejece. Se puede ayudar a disminuir la pérdida de estatura consumiendo una dieta saludable, manteniéndose físicamente activo, al igual que previniendo y tratando la pérdida ósea.

Impacto en la Movilidad y el Equilibrio

El hecho de tener músculos más pequeños en las piernas y articulaciones rígidas puede llevar a que el desplazamiento sea más difícil. El exceso de grasa corporal y los cambios en la forma del cuerpo pueden afectar el equilibrio. Estos cambios corporales pueden hacer que las caídas sean más probables.

Variaciones en el Peso Total

Los cambios en el peso total del cuerpo varían para hombres y mujeres. Los hombres suelen aumentar de peso hasta más o menos los 55 años, y luego comienzan a bajar de peso posteriormente en la vida. Esto puede estar relacionado con una disminución de la hormona sexual masculina testosterona. Las mujeres suelen aumentar de peso hasta los 65 años y luego comienzan a bajar. La pérdida de peso en la edad adulta se produce en parte porque la grasa reemplaza el tejido muscular magro y la grasa pesa menos que el músculo. Los hábitos alimentarios y de actividad física pueden desempeñar un papel importante en los cambios de peso de una persona a lo largo de su vida.

Factores que Influyen en la Nutrición del Adulto Mayor

Hablaremos acerca de las diferencias desde el punto de vista crónico en el adulto mayor. Existen cambios producidos por la edad que pueden influir en la nutrición, por ejemplo, pérdida de piezas dentales, que puede ser por descuido, disminución de la masa muscular y cambios en la disposición de la masa grasa, que hacen distinta la composición corporal del adulto mayor.

Cambios Gastrointestinales

Los cambios más relevantes están en el aparato gastrointestinal, donde la boca es un sitio importante para investigar. El 80% de los adultos mayores que consultan por baja de peso tiene algún grado de disfunción oral, lo que hace que sea muy importante su examen. La pérdida de hueso mandibular dificulta la función masticatoria en las personas mayores, además hay disminución de la producción de saliva, que produce disfagia, y esto hace que la alimentación no sea del todo adecuada. En el estómago puede haber disminución del ácido clorhídrico, y en el intestino delgado se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio. Hay disminución de la absorción de calcio, por lo que se recomienda la ingesta de 1 gramo de calcio al día.

Causas de Ingesta Disminuida

Las causas de ingesta disminuida en el adulto mayor son multifactoriales e incluyen causas orgánicas, psicosociales e intolerancias reales o percibidas.

Causas Orgánicas

  • Problemas orales y trastornos gastrointestinales.
  • Presencia de enfermedades, visión y audición reducidas, elementos sensoriales muy importantes en el adulto mayor.
  • Disminución del sentido del gusto y del olfato.
  • Deterioro mental.
  • Afecciones pulmonares que provocan hipermetabolismo y gran trabajo de la musculatura respiratoria.
  • Patología cardíaca con derivación de elementos inflamatorios y correlación con patología pulmonar, que determina la caquexia cardíaca.
  • Caquexia del cáncer y demencia con rechazo alimentario.
  • Alcoholismo y depresión.
  • Falla renal e infección (siempre interrogar por TBC).
  • Patologías endocrinas clásicas como la diabetes mellitus y el hipertiroidismo.

Causas Psicosociales

  • Apatía, soledad y depresión.
  • Problemas del ambiente social.

Intolerancias Reales o Percibidas

  • Polifarmacia: El uso de múltiples medicamentos puede llevar a interacciones farmacológicas que producen anorexia.
  • Dificultad para tragar: Si hay dificultad para tragar, el consumo de líquidos puede generar saciedad más precoz.
  • Imposibilidad o intolerancia física: Por ejemplo, adultos mayores con artrosis de rodilla que tienen dificultades para acceder a los alimentos, lo que influye en su alimentación y puede llevar a la reducción de peso.
  • Consumo de alcohol: Puede disminuir la apetencia por los alimentos.
  • Ignorancia nutricional: Lleva a exagerar consejos médicos, resultando en dietas deficientes y bajas de peso significativas.
  • Pobreza y acceso económico a los alimentos: Factores culturales y religiosos que deben ser considerados.

La pérdida de peso en el adulto mayor es un tema importante porque está asociado a morbimortalidad. La palabra "muerte" en inglés (DEAD) puede enfatizar los elementos que pueden llevar a una baja de peso en el adulto mayor: Drogas, problemas de la Eating (alimentación), patología cerebrovascular, Acceso a los alimentos y limitación física, y Disease (enfermedad).

Sarcopenia y nutrición en el adulto mayor

Mediadores Sanguíneos del Apetito y la Saciedad

Existen mediadores sanguíneos relacionados con la saciedad y el apetito, es decir, puede haber no sólo disminución del apetito sino una saciedad más precoz. En esto, la colecistoquinina, leptina (saciedad) y dopamina y serotonina (apetito) tienen un papel muy importante. Se postula que, al igual que en el joven, la anorexia primaria del adulto mayor se debería a una desregulación que requiere neuromodulación farmacológica o acciones terapéuticas a mediano plazo.

Evaluación y Diagnóstico de la Pérdida de Peso y Malnutrición

Existe una dificultad añadida en los ancianos, los signos clínicos del déficit calórico y/o proteico suelen ser tardíos y es complicada su interpretación al poder ser originados por causas no nutricionales. Para la valoración del estado nutricional en muchas ocasiones, ni la exploración clínica, ni la antropometría, ni los parámetros bioquímicos son útiles en periodos muy tempranos de la desnutrición. Tardan demasiado tiempo en manifestarse, y ese tiempo puede resultar muy importante en el manejo adecuado del anciano. La detección precoz de la desnutrición es por tanto un elemento muy valioso en los planes de atención a la población geriátrica.

Cribado Nutricional y Valoración Geriátrica Integral

Algún tipo de cribado nutricional debe estar incluido en la valoración geriátrica integral y repetirse periódicamente en el plan de seguimiento evolutivo del paciente geriátrico en cualquier nivel asistencial. Existen muchos instrumentos, la mayoría de ellos se ha demostrado que son adecuados para identificar a los pacientes con desnutrición en la población geriátrica.

Aspectos Relevantes en la Valoración

  • Dependencias: Condicionan la capacidad del mayor para acceder al alimento (ir a la compra, preparación de la comida, etc.).
  • Alteraciones dentales: Que no permiten una adecuada masticación y formación del bolo alimenticio, comprometiendo el estado nutricional.
  • Problemas de deglución (disfagia): Afecta a un elevado porcentaje de la población anciana (11 al 33% entre los residentes en la comunidad y del 40 al 75% de los institucionalizados). Se debe preguntar sobre atragantamientos frecuentes, tos en relación con la ingesta o presencia de voz “húmeda” después de comer o beber.
  • Historia farmacológica: Los fármacos pueden alterar el proceso de la nutrición, la utilización metabólica de los nutrientes y, en último extremo, alterar el estado nutricional. Las interacciones medicamento-alimento son frecuentes y pueden alterar la absorción, causar efectos secundarios gastrointestinales o cambiar la percepción gustativa y olfativa.

Métodos de Evaluación

Estudio Dietético

Uno de los primeros pasos para realizar la valoración nutricional es el estudio dietético, que debería ser práctica rutinaria en la exploración de esta población, y en los niveles asistenciales básicos de salud, por su demostrada validez a la hora de detectar tanto a los ancianos con alto riesgo como a aquellos que puedan presentar signos incipientes de desnutrición. Hay diferentes métodos de valoración de la ingesta dietética a nivel individual.

Medición de la Masa Muscular

La evaluación de la masa muscular se puede realizar mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM).

Funcionalidad Física

Además de la fuerza y la masa muscular, se deben evaluar otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio. El Grupo de Trabajo en Nutrición en Geriatría de la SEGG propone realizar la medición de la fuerza máxima de prensión de la mano empleando un dinamómetro y la realización del test de velocidad de la marcha.

Peso y Talla (Antropometría)

  • Peso habitual: Es el que mantiene el sujeto de forma más o menos constante, antes de la pérdida actual. Las variaciones en el tiempo aportan un gran interés ya que, si se ha producido una pérdida de peso importante de forma involuntaria respecto a su peso habitual, es un indicador de posible desnutrición. Es una medida sencilla de obtener, se necesita una báscula suficientemente precisa.
  • Talla: Es el segundo parámetro para el cálculo del índice de masa corporal. Se obtiene con el paciente de pie, en posición de atención antropométrica, con talones, glúteos, espalda y región occipital en contacto con el plano vertical del tallímetro. Debido a las dificultades para su obtención en casos de deformidades importantes de la columna vertebral o enfermedades invalidantes, se han desarrollado diferentes estrategias de cálculo para hacer una aproximación a la talla real.

Índice de Masa Corporal (IMC)

Se construye combinando el peso y la talla (IMC = peso /talla²). Es ampliamente utilizado y permite clasificar a la población en un estado nutricional concreto. Es importante tener en cuenta que en el anciano no existe un único punto de corte; el “Nutrition Screening Initiative” recomienda que en los ancianos que presenten un IMC < 24 o > 27 se ponga en marcha una intervención nutricional porque consideran un IMC inferior a 24 desnutrición y un IMC superior a 27 obesidad con el consecuente riesgo de padecer cuadros de enfermedades crónicas no transmisibles. Otros autores como Bray GA y Gray DS, sugieren para mayores de 65 años que el IMC adecuado es 24-29 kg/m². El tercer estudio para el examen de la salud y la nutrición (NHANES III), realizado con ancianos no institucionalizados, considera un IMC adecuado de acuerdo con el género.

Pliegues Cutáneos y Perímetros

  • Pliegues cutáneos: Los más utilizados en la valoración nutricional son el tricipital (PCT), el suprailíaco (PSI) y el subescapular (PSE). La utilidad de los pliegues es estimar la distribución de la grasa corporal y clasificar a los sujetos en función de los percentiles de la población de referencia.
  • Perímetro del brazo: Nos sirve para valorar los dos compartimentos, magro y graso. Al aumentar la edad se presentan cambios en los patrones de la distribución de la grasa desde las zonas periféricas a las centrales, acumulándose en el abdomen.

Impedancia Bioeléctrica (BIA)

Es el método más extendido en la práctica clínica para estimar la masa grasa y muscular. Se basa en la oposición que presenta un tejido al paso de una corriente, ya que el tejido magro tiene una conductividad eléctrica mayor y una menor impedancia respecto a la grasa, por su mayor contenido de electrolitos.

Parámetros Bioquímicos

  • Albúmina: Una proteína muy accesible con una vida media larga (20 días), lo que la hace un buen marcador epidemiológico pero un mal monitor de cambios rápidos. Se considera buen predictor de mortalidad.
  • Prealbúmina: Transportadora de hierro en el plasma, con una vida media de 8 a 10 días, por lo que reflejaría mejor los cambios agudos en las proteínas viscerales.
  • Proteína de unión a retinol: Se une a la tiroxina. Tiene una vida media de 2 días. Sus valores disminuyen rápidamente si existe una demanda repentina de proteínas (enfermedad aguda).
  • Transferrina: Es una proteína filtrada por el glomérulo y metabolizada por el riñón. Tiene una vida media de 10 horas, por lo que es el mejor indicador de los cambios agudos de desnutrición.
  • Creatinina: Un producto final de la degradación de la creatina, se excreta por la orina sin alterarse, por lo que su excreción en orina de 24 horas, en ausencia de insuficiencia renal, se correlaciona bien con la masa muscular total del organismo.
  • Inmunidad: Se emplean pruebas de valoración de la función inmunitaria como marcadores nutricionales (pruebas cutáneas de sensibilidad retardada, recuento total de linfocitos).
  • Colesterol: El colesterol total y el colesterol LDL están disminuidos en los ancianos desnutridos. Algunos autores han demostrado la asociación entre los niveles séricos de colesterol total y el riesgo de mortalidad en ancianos.
  • Micronutrientes: Hipovitaminosis D y del grupo B, déficits de hierro, selenio, etc.

Intervenciones para el Manejo de la Pérdida de Peso y Malnutrición

Para una mejora en la calidad de vida de los pacientes, los expertos en la salud de los pacientes mayores suelen recomendar los siguientes ejercicios y medidas nutricionales.

Ejercicio Físico

  • Entrenamiento de fuerza: Fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular, implica el uso de resistencia (pesas, máquinas, bandas elásticas, etc.).
  • Ejercicio aeróbico: Importante para mantener la salud cardiovascular y la resistencia (caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar).
  • Periodización del entrenamiento: Implementar una progresión gradual en el programa de entrenamiento, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas de manera gradual con el tiempo.
Persona mayor realizando ejercicios de fuerza con bandas elásticas

Nutrición Adecuada

Una buena alimentación/nutrición es necesaria para mantener el buen funcionamiento del cuerpo, prevenir las enfermedades y cuando estas aparecen poder superarlas y recuperarse.

Requerimientos Nutricionales Específicos

  • Proteínas: Componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida (1 a 1,2 g /kg de peso y día en el anciano sano). Fuentes recomendadas incluyen carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja.
  • Nutrientes esenciales: Además de las proteínas, es importante asegurarse de obtener otros nutrientes esenciales para la salud muscular, como vitaminas (D, C, E, B12), minerales (calcio, magnesio, zinc) y ácidos grasos omega-3.
  • Hidratación: Mantener una adecuada hidratación es importante para la salud muscular, ya que la deshidratación puede afectar negativamente la función muscular y la recuperación.
  • Evitar la malnutrición: La malnutrición, incluida la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso, puede contribuir a la pérdida de masa muscular en los adultos mayores.

Las necesidades energéticas en el anciano son menores que en el joven debido fundamentalmente a la disminución de su masa muscular y de su actividad física. Se ha observado que al menos el 40% de los ancianos de más de 70 años ingieren menos de 1500 Cal/día. El cálculo calórico se puede realizar con las fórmulas que incluyen la edad como parámetro correcto, como las ecuaciones de Harris-Benedict revisadas por Mifflin et al.

Medidas para Prevenir la Anorexia

  • Comer acompañado, con "comida cocinada".
  • Aumentar el ejercicio.
  • Dar tiempo suficiente entre las comidas.
  • Potenciar las preferencias en los alimentos.
  • Evitar la saciedad precoz (picoteo, líquidos).
  • Evitar los alimentos flatulentos.
  • Mejorar la salud bucodental, que es uno de los elementos a destacar.
  • Tratar las náuseas y el estreñimiento.

Dentro de la evaluación de la baja de peso y sus repercusiones es muy importante la encuesta social para determinar todos los factores de acceso, disponibilidad de alimentos, incapacidad para prepararlos, y proporcionar medidas de soporte social. Existen estrategias como "comida sobre ruedas" para personas postradas en su casa y sin apoyo familiar, para administrarles los alimentos en sus casas. El acceso a la alimentación es un gran desafío para la sociedad.

Consejo Médico Ante la Pérdida de Peso Inexplicable

Si se observa una pérdida de peso en un adulto mayor, es crucial consultar a un médico. La pérdida de peso inexplicable puede ser el resultado de una infección prolongada o de una enfermedad que podría empeorar si no se trata. Ciertos medicamentos también pueden ocasionar pérdida de peso, y en ese caso, podría ser necesario cambiar a otro medicamento. La pérdida de la memoria y el deterioro de las capacidades del pensamiento o de la función cognitiva son otras posibilidades que también deben valorarse. La depresión es igualmente un problema subyacente en algunos ancianos y con frecuencia los lleva a perder peso. Por último, el problema puede originarse en un cambio en las papilas gustativas o en la pérdida del sentido del olfato, lo que vuelve menos placentera la comida. Si efectivamente hubiese un problema médico subyacente, tratarlo puede permitir estabilizar el peso. Aunque los productos sustitutos de comidas o suplementos alimenticios pueden ser útiles en algunos casos (como en personas con pérdida leve de memoria que dificulta la preparación de alimentos), para la mayoría es mejor obtener la nutrición de una dieta variada con granos integrales, frutas, verduras, carnes magras, pescado y aves.

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