La Educación Técnico Profesional (ETP) es una modalidad del sistema educativo que, desde sus orígenes a principios del siglo XX, fue concebida con dos propósitos principales. Primero, busca proveer una formación laboral que facilite el ingreso al mercado de trabajo una vez completado el nivel. Segundo, tiene como objetivo suministrar una educación científico-tecnológica de alto nivel que permita a sus egresados insertarse en estudios superiores, principalmente aquellos con un fuerte contenido técnico (Álvarez, 2019).

Para lograr su cometido, la ETP históricamente constaba de 6 años, a diferencia de los 5 de otras modalidades, y se organizaba en diversas orientaciones como mecánica, agropecuaria, construcción, química, electrónica, energía, informática, comunicación y administración, entre otras. Estas orientaciones fueron pensadas en función de las necesidades del desarrollo económico del país y de cada una de sus jurisdicciones (Albergucci, 1997).
Evolución Histórica de la ETP en Argentina
Apogeo y Expansión (Mediados del Siglo XX)
Tradicionalmente en Argentina, la educación pública y gratuita en todos sus niveles constituyó un canal de movilidad social ascendente para los sectores más bajos de las clases medias y la fracción calificada de la clase trabajadora (Plotno, 2015). El apogeo de la ETP en Argentina tuvo lugar a mediados del siglo XX “en el marco de un proceso de industrialización y crecimiento que signó las características de una estructura económica y social más homogénea e inclusiva” (Miranda, 2012: 34).
Este crecimiento de la ETP se enmarcó en una expansión general de la educación posterior a la Segunda Guerra Mundial, tanto en Argentina como a nivel mundial, que implicó un importante crecimiento de la educación media y superior (Eichelbaum de Babini, 1991). Este proceso acompañó las oportunidades ocupacionales que brindaba el modelo de desarrollo basado en la industrialización por sustitución de importaciones, el cual favoreció la conformación de las clases medias y de los Estados nacionales modernos (Germani, 1963). Por ende, la expansión educativa se pensó en este periodo como un mecanismo nivelador de oportunidades, o al menos como un importante mecanismo de reducción de la desigualdad social (Jorrat, 2010).
Crisis y Reestructuración (Décadas del 70' y 90')
A partir de mediados de los años setenta, la política económica implementada por el gobierno dictatorial modificó este panorama, desplazando al trabajo y la industria como eje central del proceso de acumulación (Basualdo, 2000). Profundizando este proceso, en la década de los 90', la ETP sufrió un revés, al igual que el resto del sistema educativo del país, producto de una serie de políticas que llevaron a una reforma global educativa, cuya mayor expresión fue la Ley Federal de Educación (Nº 24.195) del año 1993.
En esta nueva organización, las ETP fueron convertidas en Polimodales con orientación en Producción de Bienes y Servicios o en Ciencias Naturales, en las que se implementaría un Trayecto Técnico Profesional de un año para otorgar el título de técnicos. Esto reestructuró su currícula, le quitó su histórico carácter diferencial y minimizó su presupuesto e inversión en infraestructura (Riquelme, 2004 y Sautu y Najmias, 2006).
Recuperación y Fortalecimiento (A partir de 2003)
Posteriormente, a partir del año 2003, en consonancia con un nuevo modelo económico que privilegiaba el desarrollo industrial, se pusieron en marcha una serie de políticas nacionales tendientes a contrarrestar los retrocesos que presentaba la ETP producto de los años de deterioro (Kessler, 2014).
De particular relevancia es la Ley Nacional de Educación Técnico Profesional (N° 26.058), sancionada en 2005. Esta ley tuvo como principal objetivo “la ‘recuperación ‘y ‘reivindicación ‘de la ETP a través de reposicionar al Estado Nacional como garante de la modalidad en un trabajo conjunto con las provincias e instituciones educativas” (Maturo, 2016: 71). Así, supuso, entre otras cuestiones:
- Procesos de capacitación a docentes.
- Equipamiento de los laboratorios, bibliotecas y talleres de las escuelas técnicas.
- Promoción de vínculos entre el sistema productivo y el educativo para adecuar la oferta formativa a la realidad económica regional.
Además, en 2006 se sancionó la Ley de Educación Nacional (N° 26.206) en reemplazo de la Ley Federal de Educación (N° 24.195), que planteó la obligatoriedad de la escolarización hasta el nivel secundario. Este contexto contribuyó a un crecimiento de la matrícula de secundaria, incluida la de ETP, habilitando el acceso de nuevos sectores sociales al nivel (Kessler, 2014).
En el marco del desarrollo del modelo económico en un contexto de crecimiento industrial, a partir del año 2003 se profundizó una política de articulación entre el sector productivo y la educación superior a través de la puesta en marcha de distintos incentivos (Kessler, 2014). Se crearon nuevas instituciones superiores, especialmente universidades nacionales públicas, radicadas principalmente en municipios del conurbano bonaerense, pero también en provincias como Santa Fe, Córdoba, San Luis, Río Negro, entre otras. El foco de estas instituciones se halla en buscar el reclutamiento de vecinos del área, en su mayoría la primera generación de universitarios de la familia. Esta estrategia de expansión reconfigura el mapa de distribución de acceso, instalando una nueva posibilidad de incrementar la cobertura (Otero y Corica, 2017).
Trayectorias Educativas y Origen Social en la ETP
En este contexto de expansión de la escuela secundaria, de la ETP, y de políticas públicas orientadas a facilitar y/o expandir el acceso a estudios superiores, resulta relevante preguntarse acerca de las oportunidades educativas que abre la ETP para el nivel educativo superior. Al completar el nivel secundario, las puertas de salida de tal nivel abren, para los jóvenes, el paso a un campo heterogéneo donde sus oportunidades y accesos a la educación terciaria o universitaria presentan diferentes y variados obstáculos. Las trayectorias que recorren los jóvenes son disímiles en función de sus orígenes sociales, la educación de sus padres, su lugar de residencia o el momento de su ingreso al mercado laboral (Plotno, 2015; Otero y Corica, 2017).
Es importante destacar que, dados los cambios recientes en el mercado laboral, producto de nuevos patrones de desarrollo económico-tecnológicos (Sautu, 2011) y la expansión del nivel secundario (Tenti, 1996), el título técnico no garantiza necesariamente una movilidad social producto del acceso a mejores ocupaciones al salir del secundario.
Este artículo aborda las trayectorias educativas que recorren los ex-estudiantes de ETP de gestión estatal en Argentina, desde una perspectiva de estratificación social, que permita atender a las desigualdades. Una trayectoria educativa se entiende como “una serie de posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente o grupo de agentes en espacios sucesivos” (Bourdieu, 1991). Estas biografías no flotan en el aire, sino que los determinantes macrosociales, así como los marcos históricos, institucionales y culturales de la sociedad, se sitúan en el largo plazo y están en constante interacción con las culturas y tradiciones nacionales y globales (Bidart y Longo, 2008). A una escala individual, las características sociodemográficas y las experiencias acumuladas, tanto individuales como familiares, intervienen en la definición de las posibilidades que se ponen en marcha (Berdaguer y Zarausa, 2011). Así, el concepto teórico-metodológico de trayectoria permite analizar cómo la condición socio-histórica influye en la vida de los individuos, articulando lo macro y lo micro (Dombois, 1998).
Trayectorias Teóricas vs. Reales
Al investigar sobre trayectorias educativas, es fundamental diferenciar entre trayectorias teóricas y reales, especialmente en la escolaridad de carácter obligatorio. Terigi (2007) concibe que las trayectorias teóricas expresan itinerarios en el sistema que siguen la progresión lineal prevista por este en los tiempos marcados por una periodización estándar bajo tres rasgos: la organización del sistema por niveles, la gradualidad del currículum y la anualización de los grados de instrucción.
Si se continúa en el nivel superior, la lógica de las trayectorias adquiere nuevas dimensiones en comparación con la de los niveles previos. Por un lado, no aplica el criterio de sobre-edad. Por otro, los currículos del nivel superior proponen esquemas con líneas de correlatividades, pero la cursada de materias de distintas líneas no se ve interferida y la no aprobación de una materia no implica necesariamente su repitencia, dado que las oportunidades para la acreditación son numerosas (exámenes finales o libres).
Desafíos de la ETP en Permanencia y Graduación
Volviendo sobre el nivel secundario, la ETP presenta una mayor dificultad en lo que remite a la permanencia y la graduación en comparación con otras modalidades. Se observa una combinación de mayores niveles de no promoción y repetición en los primeros años, junto con mayor abandono escolar en los últimos años (Austral, 2019). Sin embargo, entre quienes sí logran graduarse de la secundaria, si se compara a aquellos provenientes de ETP con el conjunto de egresados, observamos que los primeros se encuentran mejor posicionados en el mercado laboral y presentan una mayor tendencia a la continuidad de estudios superiores (Sosa, 2016). Entre estos se destacan especialmente quienes vienen de hogares cuya madre o padre también alcanzó el nivel superior (Lucarini, Luro y Rapoport, 2015).
Además, dado que la ETP está organizada según orientaciones, existe una relación entre tal orientación y la carrera que se elige en el nivel superior: entre los egresados de ETP hay una tendencia a elegir carreras técnicas, aunque no siempre de su misma orientación (Rapoport, 2015).

Clases Sociales y Desigualdad Educativa
Una arista posible para enfocar el estudio de estas trayectorias educativas es considerar cómo los recorridos de los jóvenes que transitaron la ETP van bifurcándose en términos de elección, acceso y graduación, formándose así una serie de caminos posibles, cuyo abordaje puede ser entendido en función de su origen social. Como señala Riquelme (2006), el estudio de la segmentación socio-educativa implica tener en cuenta qué sectores sociales circulan por cada circuito de educación, a qué saberes y conocimientos acceden y se apropian, y cómo se diferencian en el acceso a títulos y certificados de las ofertas educativas.
Sobre las clases sociales, existen variadas tradiciones acerca de la forma de concebirlas y analizarlas, pero todas coinciden en que una determinada “situación de clase” permite establecer probabilidades típicas de existencia y de destino personal sobre la base del poder y la apropiación de recursos económicos escasos (Wright, 2005). En el campo específicamente educativo, la preocupación radica en indagar en qué medida las trayectorias educativas están asociadas a los orígenes sociales de una persona. El principal supuesto es que la educación es una importante avenida de movilidad social para los estratos más bajos que no heredan privilegios, y “contribuye a la transmisión de la desigualdad entre generaciones dado que está desigualmente distribuida entre los estratos” (Shavit, Yaish y Bar Haim, 2007 en Jorrat, 2010: 573).
En Argentina, relevantes antecedentes indagan la relación entre origen social y logro educativo. Jorrat (2010, 2016) y Alcoba (2014) muestran que, a pesar de la reciente expansión del sistema educativo, las desigualdades respectivas al logro educativo según orígenes sociales no se redujeron, sino que se mantuvieron constantes en el tiempo. Rodríguez (2016) destaca que la reproducción entre orígenes y destinos educativos se cristaliza en la base y en la cúspide de la estructura educativa. Plotno (2015) concluye que, aunque es menor que el peso de la educación familiar, la clase social de origen ejerce un efecto importante sobre las chances de acceso y graduación en el nivel superior.
Además de la cuestión del “logro”, existe una transmisión de trayectorias educativas que no solo estaría determinada por cuestiones puramente de tipo estructural, sino también por la transmisión de capital cultural, que opera en la relación entre las estrategias de las familias y la lógica específica de la institución escolar (Bourdieu, 1991). Así, las condiciones sociales son consideradas componentes de una construcción significativa de lo que es pertinente y, con tal base, deseable para los sujetos. Desde ese marco familiar u “horizonte significativo de oportunidad” se conforman los deseos o aspiraciones (García Castro y Bartolucci, 2007).
El origen social de las personas no solo afecta las probabilidades de acceso y graduación de niveles educativos, sino que también influye en términos de las elecciones de determinadas ofertas educativas, mediante la formación de diversas aspiraciones educativas que influyen fuertemente a la hora de decidir el “rumbo educativo” que recorrerán los jóvenes (Torche y Wormald, 2004).
La hipótesis de trabajo principal es que la clase social de origen de los ex-estudiantes de ETP condiciona trayectorias educativas en términos de graduación de la ETP en sí misma, de acceso al nivel superior y graduación del mismo, de la elección del tipo de institución de educación superior y, en particular, de la afinidad entre los estudios cursados/en curso y su orientación de ETP. Específicamente, se postula que los ex-estudiantes de clases altas y medias tendrán mayores logros educativos.
Desafíos Actuales y Propuestas para la ETP
En la actualidad, la ETP atiende a más de 500 mil estudiantes, representando el 43.3% de la matrícula total de educación superior en Chile, habiendo cuadruplicado su tamaño desde 1990. Un dato relevante es que el 60% de los estudiantes pertenece a los primeros dos quintiles de ingreso familiar, el 42% de los egresados ingresa a estudiar hasta tres años después de terminar su enseñanza media, el 44% realiza sus estudios en jornadas vespertinas y el 32% lo hace combinando sus estudios con el trabajo.
Para abordar los desafíos de la ETP, diversas propuestas incluyen medidas de corto, mediano y largo plazo, impulsadas por el Centro de Políticas Públicas UC en conjunto con el Laboratorio de Innovación Pública UC, y con la participación de más de 100 actores en encuentros en distintas ciudades de Chile. La ETP debe estar inmersa en las necesidades reales del país, por lo que una relación de comunicación bidireccional es muy importante con el sector productivo.
Propuestas de Corto Plazo
- Fomentar el uso del marco nacional de cualificaciones.
- Generar mecanismos de actualización y pertinencia del currículo en la ETP.
- Crear incentivos para la formación de docentes.
- Evaluar la experiencia internacional y fomentar la acreditación de carreras.
- Recuperar el proceso de acreditación experimental de liceos y facilitar la capacitación de competencias.
Propuestas de Mediano y Largo Plazo
- Uso del marco nacional de cualificaciones como guía para la ETP.
- Creación de un modelo de aseguramiento de la calidad.
- Establecer una relación permanente entre el sector formativo y el sector productivo.
- Creación de consejos de competencia.
- Mejoramiento de las competencias docentes.
- Creación de un sistema de orientación laboral y vocacional.
- Mecanismos de articulación entre los distintos subsistemas de formación.
- Nuevos mecanismos de flexibilización de los sistemas de formación y del trabajo.
- Monitoreo y evaluación permanente de políticas y programas.
Es preciso generar mecanismos de actualización y pertinencia del currículum, permitiendo una mayor agilidad en la renovación curricular de educación media. Es de gran importancia la visión sistémica de la educación superior. Por otra parte, es de gran relevancia la creación de un protocolo para que las instituciones tengan experiencias educativas en las empresas e industrias, debido a que allí la formación de los estudiantes puede tener un elemento diferenciador en su formación al servicio de las necesidades del país. El avance en calidad de la ETP y su mayor integración con la industria y el trabajo va en directo beneficio del desarrollo de los estudiantes más vulnerables, sus familias y el crecimiento económico del país.
Vinculación entre Educación Media Técnico-Profesional y el Mundo Laboral
El Observatorio Laboral Biobío, financiado por la Subsecretaría del Trabajo y ejecutado por la Universidad del Bío-Bío, desarrolló un estudio sobre los “Requerimientos laborales de empresas y factores de vinculación con la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) en la Región del Biobío”. Este estudio, pionero en la región, busca mejorar los niveles de enseñanza de la EMTP.
En Chile, los establecimientos de educación media pueden impartir un enfoque científico humanista y/o técnico profesional. Los gremios empresariales han mostrado una disposición muy positiva para continuar aumentando su aporte formativo. Un 40% de la matrícula EMTP busca empleo de manera temprana, pero estudiando simultáneamente en la educación superior.
La modalidad dual, que implica asistencia de los estudiantes al establecimiento y a empresas para aprender practicando, solo se ajusta al 26.2% de los liceos. Además, un 67.7% califica como deficiente la actual malla curricular respecto a los requerimientos solicitados por las empresas. Sin embargo, esta malla no es rígida y entrega margen de maniobra a los establecimientos, siendo los propios docentes quienes muchas veces deben encargarse de actualizar los módulos.
Iniciativas de Apoyo y Modernización
El Ministerio de Educación, a través de Junaeb, anunció la entrega del set de implementos Técnico Profesional a 30.000 alumnos de liceos Técnico-Profesionales (TP) en todo el país, destinados a especialidades como Electricidad, Mecánica, Turismo, Construcción, Atención de Enfermería y Agropecuaria. Durante el segundo semestre, la iniciativa se extenderá a 63 mil estudiantes de Telecomunicaciones, Gastronomía y Química Industrial, entre otras, llegando al 60% de la matrícula TP. Esta será una política permanente que beneficiará durante el año a más de 92 mil jóvenes, para llegar al 100% de la matrícula en 2021, entregando herramientas concretas para que puedan desarrollarse y contribuir al progreso del país.
Los implementos específicos incluyen:
- Electricidad y Montadores Industriales: guantes multiflex, casco y anteojos de seguridad.
- Mecánica: guantes de catribilla, anteojo de seguridad y traje de seguridad.
- Educación: chaquetas y antiparras.
- Química Industrial: máscara con filtro químico, guantes de seguridad y guantes de puño largo.
- Turismo: chaquetas de trekking.
- Construcción: pechera soldador, lentes y casco de seguridad.

La iniciativa se enmarca en el plan de modernización de la Formación Técnico Profesional, que contempla acciones concretas para mejorar la calidad de la educación técnica.
Retos en la Creación de CFT Estatales
La discusión sobre la creación de quince Centros de Formación Técnica (CFT) de carácter Estatal ha pasado inadvertida. La solución a los problemas de la educación técnica no pasa por la sola creación de CFT, ya que no se puede concluir que la creación de estas instituciones, por el solo hecho de ser Estatales, implique que vayan a entregar una educación de calidad. Al contrario, existen resultados disímiles en este tipo de instituciones. Por ejemplo, un número importante de instituciones técnicas asociadas a las Universidades Estatales no han sido capaces de demostrar buenos índices de acreditación, empleabilidad y buenos niveles de remuneraciones.
Es necesario mejorar el financiamiento estudiantil para los alumnos que acceden a la educación técnico profesional, especialmente considerando que la gran mayoría proviene de los primeros quintiles. Otorgar gratuidad bajo un sistema de becas para los estudiantes del 70% más vulnerable no resulta descabellado. En la línea de mejorar la calidad de las instituciones técnicas, una buena medida podría ser aumentar los fondos concursables para financiar los procesos de acreditación de estas instituciones.
Respecto a los procesos de admisión, se debería repensar un sistema de ingreso distinto para la educación técnico profesional, pues se reconoce que la naturaleza de las competencias que involucra dicho sistema es distinta a la educación universitaria. En el marco de la discusión del Plan Nacional Docente, es necesario avanzar en la calidad del docente técnico. Finalmente, un incentivo para tener una constante formación profesional es abrir vínculos entre las instituciones técnico profesionales y las Universidades.
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