Quito, la capital de Ecuador, es una ciudad fascinante y única en muchos sentidos. El 6 de diciembre de cada año, Quito conmemora el aniversario de su fundación por los españoles en 1534. Sin embargo, sería erróneo pensar que Quito no existía antes de esa fecha.
Orígenes Ancestrales y Fundación Española
Según Javier Cevallos Perugachi, guía de la ciudad y miembro de la Fundación Quito Eterno, «Quito no se fundó en 1534. Mucho antes, Quito ya estaba habitada. Se dice que allí vivían comunidades desde hace más de 10.000 años». Así que la historia de Quito no empieza con la colonización española.

Las investigaciones arqueológicas señalan que en el sector del Inga, una hacienda ubicada cerca del monte Ilaló, alrededor del año 10300 a. C. En el año 900 a. C., durante el período de desarrollo regional, la civilización de los Cotocollaos se estableció entre las montañas Casitagua y Pichincha. Esa sociedad fue sedentaria, basó su desarrollo tanto en la agricultura (cultivo del maíz, la quinua, el chocho), la cacería (con presencia del venado, el conejo, y los camélidos), así como también por el comercio, el cual llegó a lugares distantes para la época como la región costera del país. Debido a ello la cerámica de los Cotocollao compartió semejanzas, tanto en su decoración como en estilo, con las culturas Chorrera y Machalilla.
El yacimiento arqueológico de Rumipamba (1500 a. C. hasta el 900 d. C.), una aldea y necrópolis ubicada en la parroquia homónima de la ciudad, la cual fue abandonada en varias ocasiones debido a las erupciones de los volcanes Pululahua y Guagua Pichincha, es uno de los pocos vestigios remanentes que pertenecen a la cultura Quitu. En ella se habla de un supuesto Reino (palabra que se utilizaba en aquella época para definir al país de Quito por los españoles) conformado por las etnias Quitu y Caras, las cuales integraron un extenso territorio en la sierra central y norteña ecuatoriana.
La conquista Inca de esta región fue iniciada en el siglo XV por Túpac Inca Yupanqui. Su hijo, Huayna Cápac, fue el primer soberano nacido en el actual territorio ecuatoriano y conquistó el territorio de los Quitus, y luego, mediante cruentas guerras libradas en los territorios caranquis, lograría su victoria definitiva en la laguna de Yaguarcocha («lago de sangre», en quichua).
Cuando llegaron los españoles al Tahuantinsuyo, el imperio inca estaba sumergido en una guerra civil provocada por la pugna de poder entre Atahualpa y su hermano Huáscar. El primero defendía su hegemonía desde Quito, el segundo desde Cuzco. Atahualpa y su ejército vencieron a Huáscar.
La conquista de los Andes septentrionales fue motivada principalmente por el rumor de que en Quito se encontraba el tesoro de Atahualpa. Se formaron dos expediciones, la de Pedro de Alvarado, desde Guatemala, y la de Sebastián de Belalcázar procedente del sur. Fue este último el que consiguió llegar primero y quien, el 6 de diciembre de 1534, fundó la ciudad de San Francisco de Quito sobre las ruinas de la ciudad incaica.
La urbe fue establecida con aproximadamente doscientos habitantes. Inmediatamente se señalaron los límites, se estableció el cabildo, se repartieron solares y se delimitaron áreas comunales. La fundación de la ciudad en este sitio parece haber respondido más que nada a razones estratégicas. A pesar de su topografía accidentada, su ubicación en una meseta presentaba ventajas sobre los valles aledaños, más propicios para el desarrollo urbano.
Quito: Capital Política y Cultural
Quito, oficialmente San Francisco de Quito, es la capital de la República del Ecuador. Asimismo, funge como capital de la provincia de Pichincha y la cabecera cantonal del Distrito Metropolitano de Quito. Se ubica en el norte de la Sierra, sobre la hoya del río Guayllabamba, en las laderas occidentales del estratovolcán Pichincha, a una altitud promedio de 2850 m s. n. m. La ciudad está dividida en 32 parroquias urbanas. Es la segunda urbe más poblada de Ecuador con 1’763.275 habitantes, detrás de Guayaquil. No obstante, su tejido urbano va más allá de sus parroquias urbanas, aglutinando a ciudades y parroquias cercanas; es así que la conurbación de Quito abarca una población de 2’679.722 habitantes, siendo la segunda aglomeración urbana más poblada de la nación, detrás de la conurbación de Guayaquil.
Al ser la capital nacional, Quito es el epicentro político del país. Durante la época hispánica, Quito se consolidó como la urbe más importante del actual territorio ecuatoriano, siendo sede de la Provincia de Quito, entidad territorial integrante del Imperio español. Quito gestó un proceso revolucionario entre 1809 y 1812 buscando la independencia, sin embargo, el proceso fracasaría debido a la falta de apoyo de las ciudades cercanas, leales a la corona. Sería liberada finalmente en 1822, con la batalla del Pichincha, y posteriormente se unió a la Gran Colombia.

Etimología y Significado del Nombre
Un ejemplo claro de etimología popular lo ofrece la adjudicación de un significado claramente moderno como 'tierra en la mitad del mundo'. Según algunas versiones orales y relatos cronísticos, el topónimo tendría un origen antropónimo; es decir, designaría un asentamiento cuyo nombre conmemora a un personaje histórico. De esa versión es el cronista Juan de Velasco adjudicándolo al cacique Quito. El lingüista peruano Rodolfo Cerrón-Palomino resalta que existen varios lugares homónimos a lo largo de los Andes peruanos, lo que debe tomarse como evidencia a favor de una interpretación quechua o aimara del término. Una simple consulta de los diccionarios más antiguos de estas lenguas andinas permiten identificar la forma escrita quito (en ortografía quechumara contemporánea, kitu) en los diccionarios de Diego González Holguín (quechua cuzqueño, 1608) y Ludovico Bertonio (aimara puneño, 1612) con el significado de "paloma tórtola mediana".
Cerrón-Palomino, por su parte, ha hipotetizado que el topónimo podría haber presentado originalmente alguna marca toponímica, por ejemplo *kitu-y, para darle el sentido de 'lugar de torcazas'.
Arquitectura y Tesoros de Quito
Un ejemplo llamativo de la superposición histórica se encuentra en el casco antiguo de Quito, donde los edificios religiosos han sustituido a menudo a los antiguos lugares de culto indígenas. El Convento de San Pedro Mártir, ahora conocido como Convento de Santo Domingo, es un ejemplo de ello. Este convento, como otros edificios religiosos del casco antiguo, es testigo de la imbricación de épocas históricas. El convento de San Agustín, la iglesia de Santo Domingo, la basílica de Nuestra Señora de la Merced y la iglesia y convento de San Francisco ocupan cada uno un rincón del casco antiguo.

Famosa por su deslumbrante dorado, la Iglesia de la Compañía de Jesús es una obra maestra del arte barroco en Latinoamérica. «En primer lugar, hay que saber que esta iglesia es uno de los principales monumentos de la ciudad», explica Javier Cevallos Perugachi. «Cuando la gente entra, suele exclamar: ‘¡Qué oro! De hecho, todo el interior está recubierto de pan de oro de 24 quilates. Sin embargo, si juntáramos todo ese oro y lo fundiéramos en un solo bloque, no pesaría ni 50 kilos». Pero el oro no es el único tesoro de esta iglesia; detrás de esta opulencia se esconde un patrimonio artístico excepcional.
Símbolos Emblemáticos de la Ciudad
Uno de los símbolos más emblemáticos de Quito es el Panecillo, una colina que domina la ciudad. Llamado Yavirac por los incas, fue rebautizado «cerro gordo» por los españoles, antes de adoptar el cariñoso nombre de Panecillo por su forma. En la cima de esta colina, que fue un centro ceremonial inca, se alza la estatua de la Virgen de Quito, también conocida como la Virgen del Apocalipsis. Esta estatua monumental, de 30 metros de altura, es la escultura de aluminio más grande del mundo.

El Arco de la Reina es otro monumento a menudo olvidado, pero cargado de historia. Situado en la periferia sur de la ciudad, marca la entrada a una de las quebradas más antiguas de Quito, sagrada en la época prehispánica. El arco se construyó para dar cobijo a los fieles que acudían a rezar a la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles.
La Plaza Mayor de Quito también está cargada de historia. Javier Cevallos Perugachi explica que esta plaza está directamente vinculada a la fundación española de la ciudad. Según los planes barrocos de las ciudades coloniales, la primera etapa de la planificación urbana consistía en crear una plaza central alrededor de la cual se organizaban los demás edificios.
Tradiciones y Leyendas Quiteñas
Entre los tesoros más sencillos de Quito se encuentra una fruta de nombre evocador: la naranjilla. Este pequeño fruto anaranjado, cuyo nombre científico es Solanum quitoense, está intrínsecamente ligado a la ciudad. El naturalista francés Jean-Baptiste de Lamarck fue el primero en describirla y darle su nombre, quitoense que significa «de Quito».
La legendaria historia de Cantuña comienza con una tarea aparentemente insuperable. Cuenta la leyenda que un herrero indígena llamado Cantuña recibió el encargo de terminar el atrio de la iglesia de San Francisco, monumento clave de Quito, en un plazo extremadamente corto. Viendo que nunca podría cumplir el plazo con sus propios recursos, sucumbió a la desesperación. Fue entonces cuando se le apareció el Diablo, ofreciéndole una solución sin precedentes. El diablo prometió a Cantuña terminar la obra en una sola noche, a condición de que el herrero entregara su alma. Durante toda la noche, legiones de demonios trabajaron en el edificio a una velocidad increíble. Cuando se acercaba la fecha límite y el edificio estaba a punto de terminarse, Cantuña puso en marcha su plan: escondió una piedra, privando así a la iglesia de su finalización. Cuando el diablo regresó para reclamar lo que le correspondía, sólo pudo comprobar que su obra había fracasado, ya que el contrato estipulaba que el edificio debía estar completamente terminado.

La leyenda de Cantuña es una de las historias más emblemáticas del folclore ecuatoriano. Aunque esta leyenda ha sobrevivido a los tiempos, ha eclipsado la historia real de Francisco Cantuña. Nacido en un contexto en el que los pueblos indígenas sufrían una grave discriminación y una explotación sistemática bajo la colonización española, Cantuña se estableció como un artesano próspero y respetado. La verdadera historia de Cantuña está ligada a la capilla de San Francisco, hoy conocida como capilla de Cantuña. Este espacio, situado en el lado sur del complejo conventual franciscano, fue comprado por Francisco para ser enterrado allí con su familia. La capilla no estaba dedicada originalmente a Cantuña, sino a la cofradía indígena Veracruz de los Naturales, creada para que los nativos pudieran practicar su devoción cristiana en un lugar separado del de los españoles. En 1766, Cantuña hizo restaurar la capilla e instaló un suntuoso retablo en honor de la Virgen de los Dolores, a la que profesaba gran devoción.
Hoy, más de 350 años después de su muerte, la leyenda de Cantuña sigue fascinando a los ecuatorianos. Se ha convertido en parte integrante de la identidad cultural de Quito, encarnando el espíritu de ingenio y astucia que suele atribuirse a los personajes legendarios. Francisco Cantuña no es sólo un personaje de una historia, es también un símbolo de la identidad mestiza de Ecuador. Representa esa fusión de culturas y creencias que tanto caracteriza al país, donde las tradiciones indígenas y las influencias europeas se han mezclado para formar una cultura única. La leyenda de Cantuña, aunque en gran medida ficticia, sigue cautivando el imaginario colectivo. Refleja tanto las tensiones sociales de la época colonial como el rico patrimonio cultural de Quito. Ya sea a través de su capilla, su trabajo como herrero o la leyenda que lleva su nombre, Cantuña es una figura clave en la historia de Quito.
Biodiversidad y Naturaleza
La riqueza de Quito no sólo reside en su historia y arquitectura, sino también en su naturaleza. La ciudad alberga 55 de las 340 especies de colibríes conocidas en el mundo, lo que convierte a Quito en un paraíso para los observadores de aves. Entre estas especies, el Pechinegro Zamarrito ocupa un lugar especial.

Desde su pasado indígena hasta su arquitectura colonial barroca, desde sus misteriosas leyendas hasta su biodiversidad única, Quito es una ciudad que ha vivido a través de los tiempos, conservando la esencia de cada época.