El 12 de enero de 2026 marca un hito histórico en Chile con el cierre definitivo del Servicio Nacional de Menores (Sename), una institución que durante 46 años asumió la responsabilidad estatal en la protección de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, así como en la reinserción social de jóvenes en conflicto con la ley. Este cierre representa el fin de una era y el inicio de una profunda reestructuración del sistema de infancia en el país.

Una Institución con una Larga Trayectoria y Múltiples Cuestionamientos
Creado en 1979, el Sename fue el primer servicio público dedicado integralmente a la niñez y adolescencia en Chile. A lo largo de las décadas, acumuló diversas funciones, generando tensiones y críticas significativas. Su estructura abarcaba desde la protección de derechos hasta la administración de sanciones penales juveniles, una mezcla que se convirtió en uno de los principales cuestionamientos a su modelo de funcionamiento.
El nombre del Sename se asoció a lo largo de los años con escándalos, informes críticos, denuncias por vulneraciones de derechos y cuestionamientos de organismos nacionales e internacionales. En 2016, se conoció el trágico antecedente de que 185 menores a cargo de la institución habían fallecido desde 2005. Ese mismo año, el caso de Lisette Villa, una niña de 11 años que murió en un centro de reparación especializada, conmocionó al país. Las denuncias continuaron, incluyendo una investigación de oficio de la Fiscalía en 2021 tras escuchar gritos de auxilio provenientes de una dependencia del Sename en Providencia. Adicionalmente, en febrero de 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado de Chile por las malas condiciones de detención de adolescentes y la muerte de diez jóvenes en un incendio ocurrido en 2007.

El Proceso de Transición: Hacia un Sistema Más Especializado
El cierre del Sename no fue un evento abrupto, sino la culminación de un proceso de transición iniciado en 2021. El Estado buscó corregir los errores históricos del modelo anterior, separando las funciones de protección y las de justicia juvenil.
Mejor Niñez: Protección Especializada
En 2021, se creó el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez. Este servicio, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, asumió de manera exclusiva la protección de niños, niñas y adolescentes gravemente vulnerados en sus derechos.
Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil: Justicia y Reinserción
Posteriormente, en enero de 2024, se puso en marcha el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil. Este nuevo servicio se encarga de ejecutar las medidas y sanciones establecidas en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Su misión va más allá de la aplicación de sanciones, incluyendo el diseño, implementación y evaluación de políticas y programas orientados a la modificación de la conducta delictiva y a la reinserción social de los jóvenes. La visión de esta institución es ser reconocida por la efectividad de sus políticas a nivel nacional e internacional.
Un Cierre Gradual y la Continua Lucha Contra la Violencia y la Drogadicción
El cierre operativo del Sename se aceleró a partir de enero de 2024, con un traspaso gradual de competencias por zonas. El proceso comenzó en la zona norte, se extendió a la zona sur a principios de 2025 y concluyó con la zona central. Tras un motín en el Centro de Internación Juvenil de Coronel, donde Gendarmería tuvo que intervenir para rescatar a los educadores, la directora nacional del Servicio de Reinserción Social Juvenil, Rocío Faundez, destacó la lucha contra la violencia, la drogadicción y la falta de condiciones adecuadas en los recintos. Se han realizado inversiones en infraestructura y capacitación para abordar estas problemáticas, incluyendo la detección de drogas emergentes.
Reconocimiento al Esfuerzo de los Trabajadores
María Eugenia Fernández, directora del Sename durante el periodo 2024-2025 y encargada de liderar el cierre del servicio, subrayó la importancia del trabajo realizado por miles de funcionarias y funcionarios, así como por equipos colaboradores. A pesar de las limitaciones del sistema y la carga histórica negativa asociada a la marca Sename, Fernández destacó el compromiso y la vocación de quienes sostuvieron la atención diaria de niños y adolescentes. El objetivo es evitar que el cierre se perciba como un "borrón y cuenta nueva" sin responsabilidades, asegurando la continuidad y la transferencia de experiencias y programas a las nuevas instituciones.

Con este cierre, el Estado apuesta por un sistema más especializado, con estándares diferenciados y objetivos claros: por un lado, la protección integral de la infancia y, por otro, la reinserción social de los jóvenes. La promesa es poner en el centro la dignidad, el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, los desafíos de fondo como la pobreza, la violencia, la exclusión social y la reincidencia juvenil persisten y requieren atención continua.