Este lunes marcó el capítulo final de una de las instituciones más cuestionadas de las últimas décadas en Chile: el Servicio Nacional de Menores (SENAME). Tras 46 años de funcionamiento, el organismo cerró sus puertas de manera definitiva, poniendo fin a una prolongada crisis institucional. Esta crisis estuvo marcada por múltiples denuncias de vulneraciones a los derechos humanos de la infancia y por diversas comisiones investigadoras que exigieron transversalmente su disolución.
Este hito culmina un profundo proceso de reestructuración del Estado iniciado en 2021. El objetivo central fue terminar con el modelo que mezclaba la protección de niños, niñas y adolescentes vulnerados con la administración de justicia para adolescentes infractores.

Proceso de Cierre Gradual y Nueva Estructura Institucional
La clausura operativa del SENAME se aceleró a partir de enero de 2024, centrándose en el traspaso de competencias vinculadas a los adolescentes en conflicto con la ley. Este proceso se ejecutó de manera escalonada:
- Comenzó en la zona norte del país.
- Se extendió a la zona sur a principios de 2025.
- Concluyó este lunes con la incorporación de la zona central, completando el cierre definitivo del servicio.
Con este paso, todas las funciones restantes fueron asumidas oficialmente por el nuevo Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil. Esto completó el mapa institucional que ya contaba, desde 2021, con el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y la Adolescencia (dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Familia), encargado exclusivo de resguardar a los menores gravemente vulnerados en sus derechos.
Desafíos y Avances en la Región de Atacama
Inversión en Nuevas Residencias: Nazareth y Manantial en Copiapó
En el marco de las necesidades de protección de la infancia, se realizaron importantes avances en infraestructura. Con una inversión total de más de 1.262 millones de pesos, financiados por el Gobierno Regional de Atacama, el entonces Servicio Nacional de Menores (Sename) y la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas inauguraron la ampliación y equipamiento del Centro de Tránsito y Distribución, más conocido como las nuevas residencias Nazareth y Manantial en Copiapó. Estas obras fueron proyectadas y planificadas desde el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.
El propósito de estas nuevas instalaciones fue dar solución a la necesidad de entregar un espacio con altos estándares de habitabilidad para niños y niñas que, por disposición de los tribunales de familia, debían permanecer transitoriamente en el sistema residencial. El nuevo recinto duplicó la capacidad existente, lo cual fue posible a partir de una modificación del contrato original. La Directora Nacional de Arquitectura, Claudia Silva, valoró esta gestión, señalando: "Fue una buena decisión que se tomó junto al Gobierno Regional y el Servicio Nacional de Menores, de trabajar en eso y ampliar el recinto aún más de cómo estaba. Nosotros queremos que los niños tengan sueños y como Ministerio de Obras Públicas, como Gobierno, vamos a trabajar para que ello funcione."
Por su parte, la directora regional del Sename, Ana María Aguirre, aseguró que en el servicio "estamos cumpliendo un sueño de tener cobertura regional para niños y niñas de 0 a 18 años, gracias a la inauguración de residencias con estándares internacionales que se exigen, con espacios amigables que vienen a dignificar la estadía de los niños y niñas que llegan a esta residencia, que quisiéramos que ojalá no llegaran, pero son espacios necesarios que el Estado de Chile debe garantizar con las mejores condiciones para la infancia".
Las nuevas instalaciones, de 1.080 metros cuadrados construidos en una superficie de 2.600, cuentan con espacios capacitados para 80 plazas. Sin embargo, para privilegiar una permanencia más cómoda, adecuada y sin ningún signo de hacinamiento, las residencias tienen todo dispuesto, por convenio con Sename, para atender a 30 bebés, niños y niñas de 0 a 6 años en Nazareth y a 30 niños, niñas y adolescentes de 6 a 18 años en Manantial.
Las dependencias están compuestas por salas multiuso, de estimulación temprana, visitas familiares, distribución de leche (Sedile), cocinas y zonas de preelaboración de alimentos completamente equipadas, oficinas para duplas psicosociales y administrativas, y 14 dormitorios con sus respectivos servicios higiénicos. De estos, seis son para lactantes, transición y preescolares, mientras que los ocho restantes están destinados para preadolescentes y adolescentes, quienes dormirán separados por sexo y edades.
El intendente Miguel Vargas señaló: "Nos estamos haciendo cargo, como corresponde, de las condiciones de vida de nuestra infancia vulnerada en sus derechos. No queremos niños y niñas maltratados, como Gobierno se han realizado diversas campañas en esta materia, pero pese a esto la sociedad aún tiene deudas pendientes con los niños y niñas".

Preocupaciones Históricas y Cierre de Hogares Colaboradores
La crítica situación que enfrentaba el Servicio Nacional de Menores era conocida por la opinión pública y el Parlamento. Casos lamentables como el de Lisette Villa, fallecida en el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa "Galvarino", de Estación Central, evidenciaron las graves deficiencias en el sistema de protección de la infancia.
En la Región de Atacama, el panorama del Sename no fue ajeno a la delicada situación nacional. En enero de 2018, se vivió un grave hecho en una localidad de la comuna de Freirina, donde fue desbaratada una red de explotación sexual infantil. Las niñas víctimas de esta red eran llevadas a fiestas clandestinas una vez que se fugaban de residencias que prestaban servicios al Sename. En ese contexto, la residencia "Maravilla" en Freirina y en la provincia del Huasco completó todos sus 45 cupos, sin poder recibir más jóvenes, lo que evidenciaba problemas de capacidad y gestión.
Una de las preocupaciones centrales que llevaron a la reestructuración fue la situación de los hogares colaboradores. Hace una semana, en su primera actividad como Presidente, Sebastián Piñera anunció en un centro colaborador del Sename en La Pintana un "gran acuerdo nacional por la infancia", que incluía "aumentar significativamente la subvención que reciben las instituciones colaboradoras del Sename (...) mejorando los estándares de calidad de la atención".
Lo propuesto por Piñera se hacía urgente, tomando en cuenta lo informado por el propio servicio. Según un oficio enviado al Senado el 6 de marzo de 2018 por la ex directora de la institución, Solange Huerta, durante 2017 se cerraron 17 residencias de protección de organismos colaboradores a nivel nacional, y durante enero de 2018 se registraron en proceso de cierre otros tres centros más. Dos de estos establecimientos cerrados o en proceso de cierre correspondían a la región de Atacama.
En total, estos cierres afectaron a 475 menores vulnerados (370 en 2017 y 105 en 2018), quienes, dependiendo de su situación, fueron derivados por los tribunales de familia a otras instituciones o se ordenó su egreso definitivo del servicio para que volvieran a sus casas, según explicaba el oficio.
Razones y Gestión de los Cierres
Entre las razones de los cierres, en 18 casos se dio como explicación el "término unilateral por parte del organismo colaborador", y solo en dos se trató de un "término bilateral" entre el organismo colaborador y el Sename. De estos, dos detallaron que la decisión tuvo que ver con "razones asociadas a financiamiento insuficiente" y una residencia señaló que se debía a "razones asociadas a decisiones institucionales". El resto no dio mayores explicaciones.
Respecto de la situación de los menores, el Sename explicó que en cada caso se hizo un proceso de "análisis y despeje de los casos". Así, se consideraba qué menores estaban en proceso de acercamiento familiar y en derivación asistida producto de las graves situaciones de vulneración, por lo que necesitaban permanecer en un cuidado alternativo. Las conclusiones de este análisis eran informadas al tribunal de familia correspondiente, quienes -según los antecedentes jurídicos, técnicos y psicosociales- determinaban la derivación de niños a otros centros residenciales o el egreso definitivo con la familia permanente. Por lo tanto, el documento señalaba que, a pesar de la existencia de cierres de centros residenciales, los niños no quedaban sin atención, y "mientras no se realicen todas las derivaciones, el centro debe continuar en funcionamiento".
Sobre cómo afectaban estos cierres masivos en el hacinamiento en los centros que continuaban funcionando, desde el Sename se indicó que "los tribunales de familia no necesariamente derivan a todos los niños a otros centros. Algunos vuelven con sus parientes. A esto se suma que en los últimos años ha disminuido paulatinamente en el país el número de niños que ingresan a centros de protección".
Reconocimiento al Trabajo de Funcionarios
La directora del Sename durante el periodo 2024-2025, María Eugenia Fernández, fue quien encabezó el cierre institucional y la encargada de "apagar la luz" de la institución. Pese a la carga histórica negativa asociada a la marca Sename, la autoridad quiso destacar el factor humano detrás de la operación. "Más allá de las distintas etapas que marcaron su historia, el cierre del Sename representa también un reconocimiento al trabajo de miles de funcionarias y funcionarios, así como de equipos colaboradores, que entregaron su compromiso y vocación al servicio de niños, niñas y adolescentes en situación de mayor vulnerabilidad", señaló Fernández.