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La Brecha Digital en Personas con Enfermedad Mental
Un estudio reciente realizado por la Fundación Intras (Valladolid y Zamora), enmarcado en el proyecto RETIC (Red Nacional para la promoción del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la inclusión digital del colectivo de personas con enfermedad mental), ha revelado una alarmante situación. Tan solo el 15% de los enfermos mentales tienen acceso a internet.
El estudio detalla que el 23% de las personas con alguna discapacidad mental tienen acceso a un ordenador en su casa, frente al 67% que no lo tiene. De este 23%, solo el 15% cuenta con conexión a internet, lo que representa un escaso 3.45% del total de la población estudiada. Los lugares desde donde se conectan a la red varían: el 27% lo hace en su centro de estudios, el 17% en la biblioteca pública, el 8% en cibercafés, el 5% en su lugar de trabajo y otro 5% en lugares ajenos, mientras que el 18% restante lo hace desde otros lugares. La conexión es, en su mayoría (un 21%), mediante ADSL.
Según la Fundación Intras, estas cifras demuestran que las personas con enfermedad mental “desconocen las posibilidades que les ofrecen las TIC y los beneficios que estas pueden aportarles”. Además, este colectivo presenta “serias dificultades” para acceder a este tipo de tecnología por falta de “recursos formativos adaptados a sus necesidades específicas”. Este estudio es un claro ejemplo de la existencia de una gran brecha digital que deja “en desventaja a las personas con enfermedad mental”. Por ello, se propone “impulsar el desarrollo de un sistema y métodos de formación específica para el acceso de las personas con discapacidad a las tecnologías de la información y la comunicación, con el objetivo de evitar la citada brecha digital”, sugiriendo también fomentar el uso de las TIC “facilitando puntos de acceso además de la formación”. Los responsables de la Fundación Intras consideran que su uso supone un avance importante en la inclusión social de personas con discapacidad mental grave.
Bibliotecas Públicas como Centros de Inclusión Digital
La falta de comunicación e información accesible afecta la vida de muchas personas con discapacidad, según el Informe Mundial de la Discapacidad. En este contexto, las bibliotecas y ludotecas públicas se perfilan como espacios clave para la inclusión. Su quehacer y proyección las convierten en centros potenciadores del desarrollo, capaces de aumentar la participación social mediante programas y servicios ajustados a las necesidades particulares de las personas con discapacidad, propiciando así una verdadera inclusión en igualdad de condiciones y oportunidades.
Las bibliotecas públicas buscan posicionarse como espacios articulados a las realidades y demandas sociales contemporáneas. Con ello, amplían la concepción del Manifiesto de la UNESCO en favor de las Bibliotecas Públicas, que las considera espacios para el fomento de la educación, información y cultura, para también incluir la comunicación. Así, fomentan la participación, el ejercicio ciudadano y el empoderamiento, consolidando una cultura democrática.
Según Barón y Valdés, los cibercafés, los telecentros y las bibliotecas públicas constituyen la mejor oportunidad de formación y acceso a las TIC entre poblaciones marginadas con derechos vulnerados, siendo las bibliotecas las que ofrecen mayores posibilidades a la población con discapacidad. A pesar de esto, el Informe Mundial de la Discapacidad sugiere que las personas con discapacidad tienen índices de uso de TIC significativamente menores. En algunos casos, incluso no logran acceder a productos y servicios básicos como teléfonos o internet. Los altos costos de la tecnología son una barrera importante, llevando a muchos a no poder usarla o a "hackearla" ante la falta de apoyo gubernamental. Sin embargo, el acceso a las TIC es crucial para la comprensión simbólica del mundo, para mejorar la comunicación y, sobre todo, para construir la autonomía.
Para describir el problema de acceso a las TIC de las personas con discapacidad, Sánchez retoma del Banco Mundial el concepto del "ciclo de la invisibilidad", que pone de manifiesto cómo estas personas son excluidas de las políticas de cooperación al desarrollo. La invisibilidad genera exclusión, caracterizada por la discriminación y la falta de sensibilización. No obstante, las TIC pueden proporcionar entornos socialmente ricos que permiten a las personas con discapacidad visibilizar su situación de desventaja a través del diálogo y la participación.

Estudio en Bibliotecas de Bogotá
Un estudio sobre el uso y apropiación de TIC por personas con discapacidad en las Bibliotecas Mayores de la Red Capital de Bibliotecas Públicas de Bogotá, BibloRed, reveló que, aunque existe interés por parte de los funcionarios en usar recursos tecnológicos para esta población, requieren capacitación. La disponibilidad de TIC accesibles es restringida, si bien hay disposición para ampliarla. El uso de los recursos existentes por las personas con discapacidad es bajo o nulo, lo que sugiere barreras relacionadas con la difusión del material, su actualización y usabilidad, interfiriendo en los procesos de visibilización e inclusión.
La Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá constituye una alternativa a los altos costos y al acceso a las TIC. Sin embargo, la participación de personas con discapacidad es baja. Las bibliotecas no solo representan una alternativa de comunicación, información, educación y entretenimiento, sino que se convierten en espacios de encuentro y socialización, escenarios de cambios en la relación ciudadana y de enriquecimiento de la vida cotidiana. Tal como lo plantea la Fundación ONCE, los avances en nuevas tecnologías implican revisar los recursos, los usuarios, sus necesidades y las estructuras de los espacios inclusivos para garantizar una real participación.
Hacia Ciudades y Entornos Inteligentes y Humanos
ILUNION Tecnología y Accesibilidad trabaja en la creación de la Smart Human City, defendiendo que “una ciudad debe ser diseñada pensando en las necesidades reales de todas las personas que la habitan” y que los servicios deben ser accesibles desde su concepción. Una Smart Human City, según ILUNION, es aquella en la que, además de ofrecer información básica, se integran tecnologías que interactúan con personas con discapacidad, como semáforos accesibles para personas con discapacidad visual o pantallas públicas digitales con alto contraste y tamaño adecuado para personas mayores.
Para ILUNION, es “necesario diseñar las ciudades de acuerdo a las necesidades reales de las personas y tener en cuenta la diversidad de tecnologías (ordenadores, dispositivos y terminales móviles, quioscos digitales, paneles de información, etc.), de entornos (una vivienda, un espacio público, un cibercafé, etc.) y de usuarios (con discapacidad -ceguera, baja visión, sordera, movilidad reducida, etc.- y sin discapacidad -mayores, niños, turistas, embarazadas, etc…)”.
Esta organización desarrolla diagnósticos, estudios de planificación urbana y arquitectónica, y tecnologías accesibles como los semáforos Pasblue o interfaces personalizables en terminales públicos, como los cajeros de La Caixa. También impulsan proyectos como Cloud4all, financiado por la Unión Europea, que busca hacer accesible cualquier dispositivo en cualquier lugar del mundo mediante una tarjeta identificativa de la persona con discapacidad. Esto sería útil, por ejemplo, en una biblioteca, permitiendo a una persona con discapacidad visual ajustar el contraste de la pantalla para consultar el catálogo.
La labor de ILUNION Tecnología y Accesibilidad es garantizar que la tecnología sea una oportunidad y no una amenaza. Con más del 40% de sus empleados con discapacidad, la empresa se enfoca en el

Inclusión Laboral y Accesibilidad en Espacios Comerciales: El Sector del Café como Ejemplo
A nivel mundial, cerca del 15% de la población, aproximadamente mil millones de personas, vive con algún tipo de discapacidad, una cifra que se espera aumente. Sin embargo, el mundo a menudo no está preparado para sus necesidades, especialmente en los sitios de trabajo, desde espacios físicos inaccesibles hasta políticas inadecuadas. La tasa de desempleo para personas con discapacidad es alarmante: entre el 80 y el 90% en países de bajos ingresos y entre el 50 y 70% en países industrializados.
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La falta de representación y la reducida accesibilidad física son comunes en todas las industrias. Rich “Bear” Gardener, fundador de Bear Essentials Coffee, señala que la industria del café puede ser difícil para personas con discapacidad debido a las largas horas y el ritmo rápido, y que ha sido históricamente poco inclusiva en este aspecto. Subraya la necesidad de que las personas con discapacidad estén representadas en la toma de decisiones, ya que “no podemos tener grupos sin representación tomando decisiones en nombre de esas personas”.
No obstante, muchos consideran que el sector del café, al ser creativo e innovador, ofrece oportunidades y tiene un deseo de romper barreras. Veronica Grimm, fundadora de Glitter Cat Barista, destaca que en esta industria se priorizan más el autocuidado y la salud mental que en otros sectores. Para lograr una industria del café más inclusiva y accesible, se pueden implementar adaptaciones en las instalaciones, como rampas para sillas de ruedas, baños accesibles, mostradores ajustables y configuraciones de luz diversas. Además, es fundamental incluir las perspectivas de las personas con discapacidad en la planificación, contratación y gerencia, preguntándoles directamente sobre sus necesidades, ya que “las discapacidades tienen muchos niveles”.
La planificación anticipada es crucial. Veronica Grimm relata que, en una competencia de tostado, no consideraron que algunos participantes con discapacidad no podrían remover el café continuamente por 15 minutos, lo que fue una lección importante. Las soluciones a largo plazo provienen de un diseño cuidadoso y una infraestructura detallista, como sistemas de apoyo audiovisual o menús en braille. Las descripciones de puestos de trabajo deben ser honestas sobre responsabilidades y accesibilidad del ambiente. También es esencial reevaluar el concepto de productividad, alejándose de la medición por horas, lo que puede causar agotamiento y ser excluyente.

Casos de Éxito: Cafeterías Inclusivas
En Chile, han surgido iniciativas notables como Conectar Café, fundado por la Corporación Apertura Para el Mañana (APM), con la misión de promover la inclusión sociolaboral de jóvenes con discapacidad intelectual. Esta cafetería, que recientemente abrió sus puertas, ha sido un éxito, facilitando a sus trabajadores instrumentos para una toma de comanda más sencilla, ligada a la accesibilidad cognitiva.
Daniel Lamatta, un joven con Síndrome de Down que trabaja en Conectar Café, describe su experiencia como “maravillosa” y afirma: “Yo soy Down, y me gusta ser Down, y voy a seguir siendo Down, porque soy feliz siendo Down. Gracias a la cafetería se da la posibilidad de ser uno mismo”. Verónica, su madre, expresa su alegría al ver a su hijo trabajar y sentirse cómodo.
Otro ejemplo es el Centro Inclusivo R (CIR), que desde sus inicios busca generar un triple impacto: ambiental, social y económico. José Antonio Barros, trabajador del CIR con un grado en bioquímica y un máster en ciencias biológicas, estuvo 15 años sin trabajo debido a un diagnóstico de discapacidad severa en relaciones interpersonales. Su experiencia en el CIR es positiva: “no tengo derecho a quejarme. Los jefes cuando se equivocan lo reconocen y eso es bastante decir”. Soledad Alonso, terapeuta ocupacional del CIR, destaca la importancia de la autonomía y el derecho humano al trabajo, con un enfoque de acompañamiento familiar.
La Ley 21.015, promulgada en 2017 en Chile, incentiva la inclusión de personas con discapacidad al mundo laboral. Aunque existen comentarios que cuestionan si estas iniciativas son “inclusión real”, Eduardo Lamatta, director de APM y padre de Daniel, enfatiza la importancia de estos espacios, especialmente considerando que el periodo laboral para muchas personas con discapacidad intelectual es corto (entre los 35 y 45 años). La directora (s) del Senadis, Karen Astorga, concluye que “la verdadera inclusión es que no sea novedad. Que no sea algo de que admirarnos. ¿Por qué tiene que ser innovador que un café sea atendido por personas con discapacidad?”.
La independencia financiera, la autonomía, la autoestima y el poder sentirse válidos en la sociedad son los pilares que hacen de estos espacios una fuente de alegría para las personas con discapacidad, quienes a menudo luchan por encontrar un lugar de trabajo donde se sientan cómodos y valorados.
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