La Nutrición en el Adulto Mayor: Guía para una Vida Plena

El Envejecimiento y sus Implicaciones Nutricionales

El aumento de la esperanza de vida en la población es un resultado exitoso para la humanidad. Los avances de las Ciencias de la Salud, incluidos los de la nutrición humana, han permitido prolongar nuestra esperanza de vida considerablemente. Paralelamente, el concepto de calidad de vida ha adquirido protagonismo en la tercera edad, es así como este grupo no se conforma con una larga existencia: también desea llegar a viejo en el mejor estado físico y mental.

En Chile, el crecimiento de este segmento de la población es también una realidad. Las expectativas de vida alcanzaban a 60,6 años para el quinquenio 1965-1970 y a 75,2 años para el quinquenio 1995-2000. Un estado nutricional alterado constituye un factor de riesgo que se asocia a numerosas enfermedades crónicas y deteriora el pronóstico en patologías agudas.

Cambios Fisiológicos que Afectan la Nutrición

Existen elementos relacionados con el envejecimiento que se asocian con una malnutrición y preferentemente con una desnutrición. Con el paso de los años se van generando procesos orgánicos que determinan transformaciones en los requerimientos alimentarios. Se altera la composición corporal, existiendo una pérdida de masa muscular habitualmente asociada a aumento de la masa grasa. Además, en esta etapa de la vida se propicia una anorexia fisiológica, es decir, el apetito empieza a desaparecer. La disminución del apetito contribuye a intensificar la sarcopenia, que es una pérdida generalizada de masa muscular.

También se encuentra disminuida la sensación del gusto y del olfato, por lo que existe menor posibilidad de diferenciar sabores. Disminuyen las papilas gustativas, la secreción de saliva y la capacidad de masticar, lo que se traduce en la necesidad de prótesis dentales. A esto se suma la alteración de las terminaciones nerviosas olfativas.

La boca, como cavidad compleja donde se inicia la nutrición, sufre múltiples modificaciones, además de las mencionadas en la lengua; se produce la pérdida progresiva de piezas dentales y, en caso de que la persona acceda a una prótesis, esta no siempre se ajusta a la cavidad, provocando importantes molestias.

Importancia de una Nutrición Adecuada

En la etapa de adultez, la nutrición es muy importante para la salud física y emocional. La buena nutrición es importante, sin importar su edad. Le entrega energía y puede ayudar a controlar su peso. Pero a medida que envejece, su cuerpo y su vida cotidiana cambian, al igual que lo que usted necesita para mantener su salud. Por ejemplo, puede necesitar menos calorías, pero de todas formas requiere suficientes nutrientes. Algunos adultos mayores necesitan más proteínas.

Llevar una alimentación saludable es importante a cualquier edad, pero una buena nutrición en el adulto mayor lo es mucho más, sobre todo si sobrellevan alguna condición médica. Una buena alimentación en adultos mayores es esencial para disminuir los riesgos de padecer malestares relacionados con la nutrición. Esto se debe a que son personas más delicadas. Las personas mayores deben tomar especial cuidado en su alimentación. El envejecimiento trae consigo diferentes complicaciones y dificultades que, con una dieta acertada, pueden sobrellevarse.

Nutrición es consumir una dieta saludable y balanceada para que su cuerpo obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que nuestros cuerpos necesitan para poder funcionar y crecer. Estos incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua.

La dieta ideal para Adultos mayores - Dra. Jenny Fernandez

Directrices para una Dieta Saludable en Adultos Mayores

Por ello, la dieta para los adultos mayores debe ser equilibrada, variada y gastronómicamente aceptable. Una dieta variada es necesaria para todas las etapas de la vida, particularmente en las personas mayores. Una dieta balanceada, que considere variedad de frutas, lácteos y legumbres, es fundamental para la alimentación en personas mayores. Esta dieta debe ser formulada según las condiciones particulares de cada persona, teniendo en consideración su actividad física.

Los profesionales llaman a poner énfasis en una dieta variada y rica en nutrientes, especialmente en calcio, fibra y diferentes vitaminas. También es necesario tener en cuenta que las porciones deben pensarse según la edad, el peso y el sexo. A pesar de que esto debe ser señalado individualmente, es posible hacer generalizaciones respecto del consumo de calorías considerando el grado de sedentarismo de la persona. La sugerencia médica es siempre realizar actividad física.

Componentes Clave de la Dieta

  • Variedad, equilibrio y moderación: Lo primero es que una dieta saludable para adultos debe ser variada, equilibrada y moderada.
  • Frecuencia de comidas: Una dieta balanceada para adultos requiere que coman al menos cuatro veces al día. Es aconsejable evitar comer muy tarde, pero todo depende de las características de cada persona, principalmente de sus patologías asociadas.
  • Proteínas: Para una alimentación correcta en el adulto mayor la cantidad de proteínas que debe consumir es de 1 a 1,25 g/kg de peso al día. Corresponde repartir: la mitad de las proteínas que sean de origen vegetal (legumbres, semillas y frutos secos); la otra mitad de origen animal (carnes, pescados, lácteos y huevos). El consumo de pescado se recomienda sea mayor que el de carnes. Se deben consumir de 3 a 4 huevos por semana. Reemplace las carnes rojas por legumbres, carne vegetal, huevos, jurel, atún o salmón en conserva. Al comprar carne, elija la que tiene menos grasa.
  • Aporte energético: Los alimentos para personas mayores deben aportar energía: 1.800 a 2.100 Kcal para las mujeres, y de 2.000 a 2.400 Kcal para los hombres.
  • Carbohidratos: De ese total de energía, los carbohidratos deben aportar entre 1.000 y 1.200 Kcal. Pero para que sea saludable, solo entre 100 y 120 Kcal deben ser carbohidratos simples y, el resto, 900 a 1.000 Kcal, carbohidratos complejos (cereales, algunas verduras y hortalizas, frutas y leguminosas).
  • Grasas: Las grasas no deben superar las 600 Kcal del aporte de energía en una dieta equilibrada. Toca a las saturadas (carne, embutidos, leche y lácteos no descremados) menos de 60 Kcal, y a las insaturadas (pollo, sardina, arenque, caballa, atún, bonito, salmón, aceite de oliva y colza), el porcentaje restante. Prefiera alimentos bajos en colesterol y grasas: Especialmente evitar los que contienen grasas saturadas y trans. Las saturadas son grasas de origen animal, mientras que las trans son grasas procesadas en margarina y grasa alimentaria.
  • Fibra: La fibra es muy importante en la dieta en el adulto mayor. Diariamente deben consumir entre 25 y 30 g de fibra, como mínimo (cereales integrales, frutas con piel, hortalizas y leguminosas). Aumente el consumo de alimentos ricos en fibra, como legumbres, frutas y verduras crudas, pan y cereales integrales.
  • Vitaminas y Minerales: La vitamina D también es muy importante. Por eso, una alimentación saludable en el adulto mayor debe incluir pescados grasos y alimentos fortificados, además de calcio (presente en lácteos y pescados). Los lácteos deben llegar a 3 raciones los hombres y 4 las mujeres. Una dieta saludable para adultos debe contener variedad de frutas, verduras y legumbres (por sus aportes en fibra, antioxidantes y minerales).
  • Hidratación: Los adultos deben beber líquidos (zumos, caldos, infusiones, etc.) y agua; en especial esta última por los minerales que aporta. Por lo menos, unos 2.500 cc (dos litros y medio), entre líquidos aportados por las bebidas y por los alimentos. Tome suficientes líquidos: No se deshidrate. Algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen.

Recomendaciones Adicionales

  • Consumo de dulces y sal: Para algunos los dulces son irresistibles; sin embargo, es importante recordar que se deben consumir moderada, opcional y ocasionalmente. Esto, claramente, no aplica para los adultos que son diabéticos. La cantidad de sal debe ser menor a 6 g/día. La limitación es mayor para los diabéticos.
  • Alcohol: Si toma bebidas alcohólicas, disminuya su consumo a no más de una copa de vino tinto al día.
  • Forma de comer: Coma lento, mastique bien. Si tiene problemas para masticar, coma la carne molida y las verduras y frutas ralladas o cocidas.

Alimentos a Evitar y Consideraciones Especiales

Todo depende de las enfermedades asociadas, sin embargo, se recomienda evitar las frituras, el exceso de grasas saturadas y los azúcares. Una dieta pensada para una correcta alimentación de las personas mayores debe evitar ciertos alimentos que a la larga pueden ser dañinos para su salud. Las recetas para adultos mayores deben evitar frutas y zumos ácidos, picantes, frituras y alimentos salados, ahumados o adobados.

Las personas mayores deben tomar especial cuidado en su alimentación. Una dieta responsable es clave para todas las etapas de la vida, pero particularmente en la vejez, ya que las condiciones naturales del envejecimiento traen consigo complicaciones como la pérdida de apetito y la debilidad corporal.

Superando Obstáculos para una Alimentación Saludable

Algunos cambios que ocurren a medida que envejece pueden hacer más difícil que usted coma saludable. A veces, las enfermedades u otros problemas pueden dificultar el comer sano. Si está cansado de comer solo, intente organizar algunas comidas caseras o cocinar con un amigo. Si tiene problemas para tragar, intente beber muchos líquidos con su comida. Si eso no ayuda, consulte con su proveedor de atención médica. Si una enfermedad le dificulta cocinar o alimentarse, consulte a su profesional de la salud.

Hay muchos alimentos que, además de ser muy buenos para la salud, se comportan como verdaderos aliados para aliviar algunas incomodidades. Así, por caso, se puede encontrar en las tiendas frutas para aliviar la incontinencia urinaria.

Conclusión y Recomendación General

Disfrutar de la buena mesa es posible en toda etapa de la vida. Lo importante es tener presente algunas consideraciones al momento de escoger los alimentos y de prepararlos. La dieta de una persona mayor debe tener especiales consideraciones para su salud. A pesar de que cada individuo es distinto, estas directrices pueden encaminar a una mejor condición.

Muy importante: Nunca deje de consultar con un médico especialista en temas de nutrición.

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