El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile ha sido objeto de constante debate y críticas desde su implementación. Se ha argumentado que el sistema no ha dado los resultados esperados debido a diversos factores internos, como la edad de jubilación, la competencia del sistema, la informalidad laboral y las lagunas previsionales, entre otros. Si bien los factores externos no son controlables, los internos sí, y de eso se deben preocupar los gobiernos, ya que ningún sistema es mágico y las condiciones siempre fueron conocidas. Ante este panorama, surge la pregunta sobre cuál es la alternativa, ¿el Estado?
Algunos comentarios sugieren que con la cantidad de dinero que tienen las AFP, se podrían entregar varios 10% a todas las personas y el patrimonio de las AFP quedaría intacto. Sin embargo, con los retiros se demostró que el dinero existe y sus dueños pueden gozar de él, aunque esta "prueba" fue al final nefasta.
La Creación de las AFP y el Rol de los Grupos Financieros
Un Cónclave Decisivo en la Dictadura
La gestación de las AFP se remonta a una fría noche del 25 de mayo de 1977 en Santiago. En ese entonces, José Piñera, un joven economista de 28 años, fue convocado a una reunión VIP donde se decidirían los destinos del país. Al llegar a la calle Carlos Silva 1.300, Piñera se reunió con su jefe y mentor, Manuel Cruzat, cabeza del poderoso grupo económico Cruzat-Larraín, así como con Jaime Guzmán Errázuriz, Sergio Fernández (ministro del Interior), Hernán Cubillos (ministro de Relaciones Exteriores y ex ejecutivo del grupo Edwards) y Sergio de Castro (ministro de Hacienda y también ex ejecutivo del grupo Edwards).
Este grupo de seis comensales constituía el núcleo de la coalición de civiles que había alcanzado la cúspide de la dictadura. Representaba la alianza de gremialistas y economistas neoliberales que había logrado la síntesis magistral de la doctrina católica sobre el estado subsidiario con la ideología de libre mercado de Chicago. Asediados por amenazas de boicot internacional y por la resistencia que aún oponían los militares corporativistas a la creación de las AFP, esa noche se reunieron para pasar a la ofensiva.
José Piñera y el Plan "El Ladrillo"
José Piñera, quien había regresado a Chile en diciembre de 1974 después de terminar su PhD en Harvard, fue reclutado por Manuel Cruzat para liderar el departamento de estudios de su conglomerado. Su misión principal era ejecutar el plan El Ladrillo, ideado por Cruzat, siendo las AFP una de las piezas clave. El relato del cónclave en la casa de Jaime Guzmán, desclasificado por el mismo Piñera en 1996 en su revista Economía y Sociedad, revela cómo un joven Piñera se codeaba con los ministros más poderosos de la dictadura, confirmando su rol como ejecutivo de confianza de Manuel Cruzat.

Para Cruzat, la creación de las AFP era un paso fundamental en la expansión de su imperio centrado en la industria financiera. Administrando los ahorros previsionales, sus compañías de seguro podrían vender rentas vitalicias y seguros de sobrevivencia a los afiliados al nuevo sistema; sus bancos podrían vender instrumentos de deuda (bonos y depósitos a plazo) a las AFP para así financiarse a una tasa de interés baja (3-5%), para luego prestar ese mismo dinero a sus propietarios originales (los afiliados al sistema de AFP) vía créditos de consumo a tasas de interés cinco, ocho veces más alta (20-40%); y finalmente sus empresas recibirían liquidez proveniente de los fondos de pensiones. Era, en esencia, "hacerse la América a costa de los ahorros previsionales de los trabajadores".
La Campaña de Desacreditación del Sistema de Reparto
Cruzat utilizó todos los medios a su disposición para fustigar el sistema de reparto y promover el modelo bosquejado en El Ladrillo. Piñera fue su hombre de confianza para cumplir tal misión. El primer medio utilizado para viralizar la narrativa de la supuesta quiebra del sistema de reparto fue el Informe Económico de la Colocadora Nacional de Valores, el banco de inversión del grupo Cruzat-Larraín. Editado por Piñera, el boletín contenía notas cargadas de excesos y cifras sacadas de la chistera, muchas veces sin poder corroborar los estudios citados. Por ejemplo, en octubre de 1976, señalaba que "El Estado tiene que restar más de 300 millones de dólares a otros programas sociales, para evitar la quiebra de un sistema que ha sufrido enormes pérdidas", refiriéndose al sistema de reparto.
Escasos meses más tarde, Piñera contaría con medios de prensa adicionales para viralizar la falsa narrativa. El Mercurio se sumaría a la campaña de desacreditación, y el grupo Cruzat-Larraín adquirió las revistas Ercilla y Vea. Hasta 1978, Piñera sería columnista regular de Ercilla. También en 1976, Cruzat-Larraín tomó el control de Radio Minería, y con ella otra vía para viralizar la narrativa.
Profundización del Modelo Económico
Entre abril de 1975 y mayo de 1977, los Chicago Boys ya habían logrado transformar radicalmente la economía del país, implementando políticas de libre mercado. Se habían desmantelado las regulaciones de precios y las protecciones arancelarias, y el aparato del Estado había sido reducido drásticamente. Sin embargo, durante la velada en la casa de Jaime Guzmán, el grupo se juramentó "redoblar esfuerzos por profundizar el modelo económico".
"Profundizar el modelo económico" significaba para los neoliberales radicales privatizar prácticamente cada una de las actividades económicas de la población. Este objetivo se realizaría mediante transformaciones institucionales llamadas las "modernizaciones", siendo la modernización clave la creación del sistema de AFP.
La lista de asistentes al encuentro en el domicilio de Jaime Guzmán expresa nítidamente cuán lejos habían llegado los grupos financieros en el logro de sus objetivos. Ya tenían a ex ejecutivos a cargo de los ministerios más poderosos del gabinete, y su principal líder, Manuel Cruzat, tenía acceso exclusivo y excluyente a la toma de decisiones. Esto les permitió sacar ventaja en el incipiente nuevo mercado financiero, a pesar de la oposición explícita de los Chicago Boys socialcristianos.
En este sentido, la creación de las financieras en mayo de 1974 ilustra muy bien lo señalado, constituyendo además un prolegómeno exacto de lo que siete años más tarde, en 1980, sería la creación de las AFP. La medida se enmarcaba en los intentos por crear un mercado de capitales más robusto e impulsar el crédito interno. Antes que se hiciera público el anuncio, los ejecutivos de los grupos Cruzat-Larraín y Vial ya trabajaban en ello. Ambos grupos madrugaron al resto de los conglomerados creando financieras que lograron captar una mayor proporción del incipiente mercado, usando sus contactos con Wall Street y el Citibank para obtener créditos en dólares a una tasa de cambio muy favorable. La creación de las financieras fue un traje a medida para Vial y Cruzat, ya que la banca, aún bajo el control del Estado, tenía congeladas sus tasas de interés de colocación en un 9,6% mensual, mientras que a las financieras se les permitió prestar dinero a un 25%. Este diferencial en las tasas de interés de los créditos significó una inmensa transferencia de fondos desde el Estado hacia los grupos financieros. Exactamente igual como lo sería la creación de las AFP, la ley de 1974 significó una tremenda inyección de capital financiero para los grupos económicos radicales.
El Triunfo del Lobby Financiero y el Debut de las AFP
1979 comenzó con buenos augurios para la industria financiera. Uno de sus hombres, José Piñera, asumía la cartera de Trabajo con el mandato de sacar adelante la reforma. Bajo la atenta supervisión del ministerio de Hacienda, Sergio de Castro, Piñera condujo la reforma con un estricto hermetismo. Solo funcionarios de extrema confianza tuvieron acceso a los informes preparados por el Comité Técnico encargado del diseño de la reforma. Pese al secretismo, hubo un grupo que siempre se mantuvo muy bien informado: los conglomerados financieros, que estuvieron al tanto de cada avance en la tramitación, como lo demuestran sucesivos artículos de la revista Hoy publicados entre octubre y noviembre de 1980.
Un mes antes de que se promulgase el Decreto Ley (DL) 3.500 que crea el sistema de AFP, comenzaron a publicarse en el Diario Oficial una serie de registros de marcas con nombres peculiares, marcando el inicio de la carrera por gestionar los ahorros de los trabajadores. Promulgado el DL 3.500, los grandes grupos económicos de la época procedieron a crear las AFP concretas. Los grupos financieros crearon no una, sino dos AFP cada uno. Cruzat fundó Provida y Alameda; Vial inscribió Santa María y San Cristóbal. El grupo Edwards, en tanto, fundó una con un nombre significativo: El Libertador.
EL Origen de las #AFP Actas Secretas de la #JuntaMilitar
Las AFP debutaron oficialmente el 1 de mayo de 1981. Con una campaña publicitaria agresiva y efectiva con don Francisco -Mario Kreutzberger- como rostro, Provida rápidamente se transformó en la más grande del incipiente mercado previsional: en su primer mes de vida logró captar a un 38% de los conversos al nuevo sistema. Tras apenas siete meses de operación, a fines de diciembre de 1981, la AFP de Manuel Cruzat -para la gente, la de don Francisco- ya administraba una cartera de inversiones que ascendía a 103 millones de dólares.
Los grupos financieros lograban así el premio mayor: fondos frescos provenientes de los ahorros previsionales -es decir, pasivos de larguísimo plazo- que podían ser transformados en sustanciosos activos para financiar su propia expansión empresarial. El sueño de Manuel Cruzat hecho realidad quedaba reflejado nítidamente en la estructura que adquiría su imperio hacia 1981. De acuerdo a lo reportado por Fernando Dahse en "El poder de los grandes grupos económicos nacionales" (1983), el grupo Cruzat-Larraín controlaba el Banco de Santiago, el Banco Hipotecario y la Colocadora Nacional de Valores, su banco de inversión. Asimismo, en la industria de seguros poseía Consorcio Nacional Seguros, y en el rubro de los fondos mutuos tenía presencia con Impulsa y Cooperativa Vitalicia.
A esto se sumaba el control de decenas de sociedades en prácticamente todos los sectores de la economía: pesca (Pesquera Coloso y Guanaye), alimentos (Cachantún, CCU, Watt’s, Viña Santa Carolina), combustibles (Copec y Abastible), rubro forestal (Celulosa Arauco y Forestal S.A.), minería (Minera Lo Prado), transporte aéreo (Ladeco), inmobiliario (Inmobiliaria Parque Peñuelas), y muchas otras. Las más emblemáticas de estas empresas eran, a su vez, los accionistas controladores de AFP Provida, coronando así pulcramente la arquitectura financiera circular ideada por Cruzat, De Castro y Miguel Kast. A diciembre de 1981, la Superintendencia de AFP informaba que Copec (con un 20% de las acciones de Provida), CCU (20%), Cooperativa Vitalicia (20%), Consorcio (20% en total), Banco de Santiago (10%) y la Colocadora (10%), eran los accionistas de Provida.
Un "Traje a Medida" para los Grandes Grupos
Al igual como ocurrió en 1974 con la creación de las financieras, las AFP fueron un traje a medida para los grupos Cruzat-Larraín, Vial y Edwards. Estos dos últimos conglomerados replicarían, aunque a menor escala, el andamiaje financiero del grupo Cruzat-Larraín. Si bien las AFP no podían invertir en un solo tipo de instrumento financiero, ni menos en un emisor, sí podían depositar los fondos de sus afiliados en bancos del mismo grupo, o invertir en bonos de empresas relacionadas. Si la ley fijaba un tope a lo que Provida podía depositar en el Banco de Santiago, o las acciones que podía comprar de CCU, Provida se apegaba a este tope. Más aún, no había ninguna provisión que impidiera a una AFP contratar servicios con empresas del mismo grupo económico.
Impacto y Críticas Actuales al Sistema
Inversiones en Grupos Económicos y Conexiones Políticas
Un estudio de Fundación SOL ha revelado las inversiones realizadas por las AFP en los grandes grupos económicos presentes en Chile. El sector que acumula el mayor capital invertido es el correspondiente a las instituciones financieras. El Banco de Chile, perteneciente al grupo Luksic, es la institución financiera que recibe la inversión más alta con 7.324 millones de dólares. En segundo lugar se encuentra el grupo Said, el cual recibe 7.413 millones de dólares desde los fondos previsionales. Estas cifras, según Marco Kremerman, investigador de Fundación SOL, revelan una gran paradoja del sistema: "Sin que nadie les haya preguntado, los trabajadores chilenos financian con sus cotizaciones a los bancos pertenecientes a los grupos Luksic, Matte, Yarur, Saieh y a otros grupos multinacionales con tasas de interés cercanas al 3% anual."
La investigación de Fundación SOL revela además las inversiones que realizan las AFP en empresas involucradas en actos de colusión y financiamiento ilegal de la política. Las administradoras de fondos de pensiones han invertido casi 795 millones de dólares en el Grupo Ponce Lerou, protagonista en los casos Cascadas y SQM. Otro caso similar es el del grupo Navarro, el cual controla la AFP Modelo mediante Inversiones Atlántico. Las AFP también tienen inversiones en compañías de seguro que participan en el negocio previsional a través del pago de rentas vitalicias y pensiones de invalidez. Marco Kremerman recordó que "en los años 80 las AFP fueron sancionadas por invertir en empresas de papel pertenecientes a los mismos grupos económicos dueños de las administradoras de fondos de pensiones".

Fusión de AFP a lo Largo de la Historia
La historia de las AFP en Chile también ha estado marcada por numerosas fusiones, evidenciando una constante concentración en el sector. A continuación, se presenta un listado de algunas de las fusiones más relevantes, mostrando cómo el número de administradoras ha ido disminuyendo con el tiempo:
- AFP Alameda S.A. y AFP San Cristóbal S.A. (1985): Fusionadas por Resolución N° E-042-85.
- AFP Planvital S.A. y AFP Invierta S.A. (1993): Aprobada por Resolución N° E-081-93, adoptando el nombre de AFP Planvital S.A.
- AFP Previpan S.A. y AFP Genera S.A. (1994): Autorizada la fusión por Resolución N° E-100-94, pero luego revocada por Resolución N° E-103-94.
- AFP Santa María S.A. y AFP Banguardia S.A. (1995): Autorizada por Resolución N° E-106-95, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Santa María S.A.
- AFP Provida S.A. y AFP El Libertador S.A. (1995): Autorizada por Resolución N° E-107-95, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Provida S.A.
- AFP Valora S.A. y AFP Qualitas S.A. (1995): Autorizada por Resolución N° E-110-95, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Valora S.A.
- AFP Valora S.A. y AFP Previpan S.A. (1995): Aprobada por Resolución N° E-117-95, denominándose Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Valora S.A.
- AFP Planvital S.A. y AFP Concordia S.A. (1995): Aprobada por Resolución N° E-121-95, denominándose Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Planvital S.A.
- AFP Valora S.A. y AFP Armoniza S.A. (1996): Aprobada por Resolución N° E-128-96, denominándose Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Qualitas S.A. (Continuadora legal: AFP Valora S.A.).
- AFP Magister S.A. y AFP Futuro S.A. (1996): Autorizada la fusión de los fondos de pensiones por Resolución N° E-132-96.
- AFP Provida S.A. y AFP Unión S.A. (1998): Autorizada por Resolución N° E-146-98, denominándose Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Provida S.A.
- AFP Summa S.A. y AFP Bansander S.A. (1998): Autorizada por Resolución N° E-150-98, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Summa Bansander S.A. (Continuadora legal: AFP Summa S.A.).
- AFP Magister S.A. y AFP Qualitas S.A. (1998): Autorizada por Resolución N° E-151-98, denominándose Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Magister S.A.
- AFP Aporta S.A. y AFP Fomenta S.A. (1998): Autorizada por Resolución N° E-153-98, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Aporta S.A.
- AFP Provida S.A. y AFP Protección S.A. (1998): Autorizada por Resolución N° E-156-98.
- AFP Aporta Fomenta S.A. y AFP Magister S.A. (2001): Autorizada por Resolución N° E-168-2001, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Magister S.A.
- AFP Planvital S.A. y AFP Magister S.A. (2004): Autorizada por Resolución N° E-181-2004, adoptando el nombre de Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Planvital S.A. (Continuadora legal: AFP Magister S.A.).
- AFP Santa María S.A. por AFP Capital S.A. (2008): Autorizada la fusión de los fondos de pensiones por Resolución N° E-197-2008.
- AFP Cuprum S.A. por AFP Argentum S.A. (2015): Autorizada la fusión por Resolución N° E-221-2015 (Continuadora legal: AFP Argentum S.A.).
Esta tendencia a la consolidación sugiere que, de las seis AFP actuales, el número podría reducirse a cuatro y, finalmente, a menos.
La Frustración de los Afiliados y la Búsqueda de Alternativas
Muchos afiliados expresan su frustración con el sistema. Un pensionado relata que, después de 43 años de trabajo con un sueldo promedio de 1.550.000 pesos, el sistema le ofrece una pensión de 359.000 pesos, menos el 7% de salud, con un fondo acumulado de 111.000.000 pesos. Mientras tanto, en las FFAA, trabajadores con 25 a 35 años de servicio, que aportan 0 al estado, reciben pensiones de 950.000 a 1.900.000 pesos o más. Este pensionado solicitó al presidente y la primera dama la posibilidad de retornar al antiguo sistema, donde su pensión sería entre 980.000 a 1.200.000 pesos, pero la respuesta fue que el tema se derivó al IPS, y se olvidó de las compañías de seguro como Metllaife, que otorgan la "miserable pensión".
Otra pensionada de una AFP menciona que su pensión es casi el monto de una pensión solidaria y se pregunta qué pasa con las ganancias, ya que no son equitativas. Si hay ganancias, es gracias a los afiliados, entonces, ¿adónde van a parar los intereses? Solo a las administradoras. Propone que deben ir de igual forma a los fondos de los afiliados para que las pensiones no sean tan miserables, ya que las cartolas siempre muestran pérdidas. Se compara el tamaño del fondo, diciendo que permitiría comprar Toyota, Netflix, McDonalds, BHP, entre otras empresas, lo que lleva a la pregunta de por qué los representantes en el parlamento no legislan al respecto.
Un deudor de cotizaciones relata que está siendo demandado por las AFP debido a los intereses, y expresa que estas corporaciones "pueden hacer lo que quieran con nuestro dinero y con nuestra vida y nuestra vejez", ya que para ellas el dinero les pertenece. Otro comentario lamenta que "los ricos o ladrones han utilizado nuestro dinero mes a mes, año tras año durante 40 o más cotizados, por todos los chilenos y ellos son los únicos que cada vez son más ricos y nosotros viejos, nos quedamos sin nada y la pensión solidaria no aguanta para vivir".
La Lucha por un Nuevo Sistema
Existe un fuerte sentimiento de que "esta batalla apenas comienza", y que la lucha debe afinarse para eliminar las AFP, terminar la estafa y expulsar a los "expertos en fraudes y triquiñuelas". Muchos buscan una alternativa al sistema actual, sugiriendo un modelo de reparto que recaude lo mismo más un aporte del empleador y del estado para dedicarse única y exclusivamente al pago de pensiones, que debieran ir calculadas en base al promedio de los 10 últimos años de trabajo y no debiera ser menor al 70% de ese promedio (70% de tasa de reemplazo). Argumentan que hoy en día es perfectamente sostenible y viable un sistema de reparto que considere el aporte de trabajador, empleador y estado para mantener un sistema que tenga como objetivo entregar una prestación definida y garantizada calculada en base a los años de trabajo entregados.
Sin embargo, también hay voces que critican la falta de propuestas concretas y argumentan que el sistema de reparto es "una gran mentira". Algunos se preguntan si somos los dueños de nuestros fondos, por qué no podemos decir dónde se invierten. Otros cuestionan la imparcialidad de ciertos análisis, señalando que omiten aspectos importantes como la rentabilidad real de los fondos de pensiones administrados por las AFP, las cuales, según algunos, han sido destacadísimas y no se ha perdido un peso. También se menciona el caso de AFP Magister, creada por profesores chilenos, que tuvo que cerrar por no poder con la competencia.