Según Cárcamo, investigador en Humboldt Universität zu Berlin, el concepto de multicrisis permite captar el carácter simultáneo y entrelazado de los factores que afectan la seguridad alimentaria en Centroamérica. Esta confluencia de crisis encuentra su expresión más severa en el retroceso de la seguridad alimentaria en la región.
Evolución Histórica de las Crisis
Un estudio abarca un periodo de más de cuatro décadas, desde 1980 hasta 2024, y traza una línea evolutiva de los momentos críticos. En los años ochenta, los países centroamericanos enfrentaron caídas drásticas de inversión pública, inflación, guerra interna y un endeudamiento externo asfixiante.

La década de 1990 estuvo marcada por transiciones políticas frágiles, el ajuste estructural y el impacto devastador del huracán Mitch. En los 2000, la región fue arrastrada por las crisis de precios internacionales de los alimentos y los efectos colaterales de la recesión mundial de 2009. La década siguiente sumó nuevas capas de fragilidad, como migración masiva, narcotráfico, deterioro ambiental, aumento de la violencia y pérdida de soberanía agrícola. Finalmente, entre 2020 y 2023, la pandemia del Covid-19, los huracanes Eta y Iota y la escalada en los precios internacionales de los fertilizantes completaron un escenario de desprotección estructural.
Dimensiones y Estado Actual de la Inseguridad Alimentaria
Después de más de una década de mejoras sostenidas, la región volvió a mostrar cifras alarmantes. Entre 2014 y 2022, el porcentaje de personas en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave pasó del 34% al 45%, según datos citados por los autores. El golpe ha sido más duro para las mujeres, donde la inseguridad alimentaria creció del 12.3% al 17.5% en el mismo periodo.
El enfoque del estudio se apoya en el paradigma de la seguridad alimentaria, basado en cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, estabilidad y aprovechamiento de los alimentos en cada país. No obstante, incorpora una mirada crítica que reconoce la necesidad de transición hacia sistemas más resilientes.

Causas Estructurales y Desafíos Recientes
Las causas de esta vulnerabilidad son múltiples. Una de las más relevantes es el modelo agroproductivo predominante, que se caracteriza por un sector agroexportador intensificado, enfocado en monocultivos para el mercado internacional. Este contrasta con una agricultura familiar de subsistencia que cuenta con poco acceso a recursos, financiamiento o protección institucional.
Álvarez, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, advierte que "el insuficiente desarrollo de Centroamérica ha propiciado que los factores de crisis se acumulen, que se asocien y que se mantengan bajos indicadores socioeconómicos como promedio y que en particular la población en inseguridad alimentaria se mantenga alta".
Impacto del Cambio Climático y Desastres Naturales
El cambio climático se refiere a las alteraciones continuas en variables climáticas como la temperatura y la precipitación, causadas directa o indirectamente por la actividad humana. Estas modificaciones en la composición de la atmósfera global, junto con fenómenos naturales como inundaciones, deslizamientos y sequías, hacen de Centroamérica una tierra vulnerable. Se han contado en 70 años alrededor de 15.500 efectos de inundaciones, 7.400 de deslizamientos y entre 1.400 y 1.500 de sequía. Estos fenómenos afectan la producción agrícola y dejan imposibilidad de autoabastecimiento a las familias más pobres.
A esto se suma la pérdida del 52% de biodiversidad y un aumento de más del 80% en la cantidad de especies amenazadas. El cambio climático también agrava la degradación de los ecosistemas por la actividad humana directa sobre el ambiente. La sede subregional de la CEPAL en México y el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) realizaron un análisis regional de vulnerabilidad agrícola al cambio climático para los países de la región SICA, sugiriendo la necesidad de estudios periódicos con mejores variables para la capacidad adaptativa. Además, el clima influye en los indicadores de salud y en la producción hidroeléctrica, afectando esta última por variaciones en los niveles de precipitación o evaporación.
Discuten sobre los efectos del clima y sequía en agricultura en Centroamérica
Efectos de la Pandemia de Covid-19
La pandemia del Covid-19 no solo interrumpió las cadenas logísticas y mercados de trabajo, sino que golpeó directamente a los hogares rurales. A las restricciones de movilidad se sumaron aumentos drásticos en el precio de los fertilizantes, especialmente la urea y el fosfato diamónico, lo que obligó a muchos pequeños agricultores a reducir o abandonar la fertilización de cultivos. El resultado fue una menor producción y, por tanto, menor disponibilidad de alimentos en los mercados locales y familiares.
La Vulnerabilidad en Cifras Regionales
Fenómenos naturales, el cambio climático, las crisis económicas y sociopolíticas recrudecen la escasez de alimentos en Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador. El informe de la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambrunas (FEWS NET) anticipa impactos significativos para la producción de alimentos en Centroamérica. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) prevé que la seguridad alimentaria y la nutrición de 1,6 millones de personas en estos países se verá potencialmente afectada por el fenómeno de El Niño. Para marzo de 2024, FEWS NET predice que aproximadamente 2,7 millones de personas necesitarán asistencia alimentaria en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Para abril de 2024, se espera que El Salvador incremente el número de personas que necesitarán asistencia alimentaria si no se toman medidas urgentes.
En el Corredor Seco y el norte de Honduras, se espera que los agricultores pierdan hasta el 25% de sus cosechas este año. En Nicaragua, se estima que el 50% de las cosechas fueron afectadas por las condiciones de sequía. Según FEWS NET, estos países de Centroamérica se encuentran en fase 3 de inseguridad alimentaria aguda, afectando a entre el 4% y el 11% de la población de cada país. Guatemala es el territorio con más población impactada, con alrededor de 1.99 millones de personas.
Para el Caribe, las altas temperaturas afectan las condiciones del suelo y el agua, impactando la productividad, los ingresos de los trabajadores, los precios y el comercio de alimentos, y en última instancia, la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de cultivos, poblaciones de peces y ganado.
Crisis del Costo de la Vida y Salarios
El Salvador cerró el mes de julio de 2023 con la canasta básica más alta de su historia, solo por debajo de Nicaragua, llegando a $255 para el área urbana y $193.98 para el área rural. Organizaciones populares denunciaron que 1.8 millones de personas en pobreza extrema no alcanzarán a cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) ni la Canasta Básica Alimentaria Ampliada. En septiembre, la CBA en Guatemala cerró con Q3,825 y la canasta vital en Q8,831. En Honduras, los ciudadanos gastan aproximadamente L 2,300 en la CBA. Honduras y El Salvador tienen el salario mínimo más bajo de Centroamérica, con $331 y $365 respectivamente.
Análisis por País y Modelo de Desarrollo
Adalberto Blanco, miembro de la Mesa por la Soberanía Alimentaria en El Salvador, describe la región como una zona “multiamenaza”, afectada por fenómenos internos y externos como tormentas, terremotos, huracanes, y crisis económicas y sociopolíticas. Critica el modelo de desarrollo regional por no crear las condiciones para enfrentar estas amenazas.
Guatemala: Desigualdad y Sobreexplotación
Guatemala es un país dependiente en buena medida de la agricultura. A pesar de un crecimiento del PIB del 5.1% en 2021, la estabilidad económica no se ha traducido en un cierre de la brecha de ingresos. La matriz de desarrollo del país sigue, como en el tiempo de la colonia, basada en la sobreexplotación de los recursos naturales y de la mano de obra. La expansión de la minería a cielo abierto, el monocultivo (palma africana, teca, caña de azúcar, aguacate), las hidroeléctricas, la explotación maderera y los cultivos ilícitos, han aumentado la presión sobre la tierra y los pueblos, resultando en deforestación, desvío de ríos, contaminación y pérdida de espacios para cultivos de base alimentaria.
Guatemala es uno de los países con mayor desigualdad en Latinoamérica, lo que se traduce en situaciones de hambrunas y desnutrición. Actualmente, el país vive una crisis sociopolítica que ha impactado en los precios de la CBA y en los ingresos, con un 55% de la población en pobreza extrema.
El Salvador: Dependencia Alimentaria Histórica
El Salvador es un país altamente dependiente de alimentos importados. Esta condición histórica responde a los programas neoliberales de ajuste estructural implementados en las décadas de los 80 y 90, que dejaron débiles las instituciones de apoyo al agro. La apuesta por un modelo de producción basado en maquilas y los Tratados de Libre Comercio firmados en los años 2000, dejaron a la agricultura en total abandono. En la actualidad, el gobierno fomenta la importación de alimentos con la aprobación de la Ley de Comercialización Agropecuaria, que busca destinar tierras y recursos para la producción de agrocombustibles, reduciendo la producción de alimentos y la entrega de paquetes agrícolas a pequeños productores. Los bloqueos de fronteras en Guatemala han evidenciado el desabastecimiento en El Salvador, mostrando que el país es "incapaz de alimentar a su propia población", resultando en precios exorbitantes y desabastecimiento.
Honduras: Inseguridad Estacionaria y Abandono del Agro
Wendy Cruz, coordinadora ejecutiva de la Vía Campesina de Honduras, coincide en que la inseguridad alimentaria es un problema estructural, caracterizado por un modelo de producción exportador y no de incentivo a la pequeña y mediana agricultura. En Honduras se vive una inseguridad alimentaria estacionaria de mayo a agosto cada año, una situación que se ha naturalizado debido a un abandono total del agro. Producir en Honduras es "más un tema de identidad que un tema de incentivos", ya que los pequeños agricultores son asfixiados por las grandes cadenas de agroindustrias. En Honduras, solo el 12.5% de las personas en el área rural tienen acceso a un empleo digno, lo que contribuye a la pobreza y las "migraciones forzadas" por acaparamiento de tierras y conflictos ambientales.
Iniciativas y Resistencia Comunitaria
Beatriz Barrientos, Coordinadora Regional en Centroamérica de Justicia Alimentaria, apoya proyectos que buscan garantizar el Derecho Humano a la Alimentación, defendiendo la soberanía alimentaria de los pueblos, los derechos de las mujeres y los del territorio. La organización enfoca su trabajo en proteger a la población de la vulnerabilidad alimentaria y ambiental, impulsando huertos, recolección de agua de lluvia y almacenamiento de granos y semillas para asegurar la disponibilidad de maíz y frijol a precio justo en épocas de escasez.

María Canil, integrante de CONAVIGUA en Guatemala, organización de mujeres mayas, impulsa iniciativas agrícolas con enfoque de agroecología para minimizar la crisis alimentaria, económica y ambiental, y defender la tierra y los bienes naturales. Ella resalta que, al no tener la mujer campesina e indígena acceso a la tierra, estas iniciativas son vitales para sus necesidades. Además, las organizaciones realizan campañas de sensibilización para dar a conocer las dificultades del campesinado, mujeres y comunidades indígenas, quienes alzan la voz para visibilizar sus carencias y proponer soluciones.
Amenazas a la Soberanía de Semillas
Una acción que transgrede las prácticas tradicionales es el intercambio de semillas nativas. Estas semillas se ven en peligro debido a la iniciativa de Ley para la protección de obtenciones vegetales, que ha sido comparada con la "Ley Monsanto", derogada en 2014 por atentar contra los derechos de los agricultores. Hay preocupación porque esta ley podría prohibir el mantenimiento de las semillas propias, priorizando las transgénicas y los intereses de las grandes empresas transnacionales. Los pueblos de Centroamérica articulan esfuerzos para evitar su aprobación, exigiendo respeto por sus semillas nativas criollas y sus formas milenarias de conservación, y demandan ser consultados antes de la implementación de tales leyes.
Discuten sobre los efectos del clima y sequía en agricultura en Centroamérica
Hacia la Resiliencia Alimentaria
Adalberto Blanco considera que la inseguridad alimentaria debería ser un problema de seguridad nacional, dadas sus afectaciones a largo plazo en el aprendizaje y crecimiento de los niños, y la generación de migración en adultos. La consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por el PNUD no podrá cumplirse si no se atienden y equilibran las demandas de toda la población.
El estudio plantea que la resiliencia alimentaria debe construirse desde múltiples frentes, incluyendo fortalecer la agricultura sostenible, diversificar las fuentes de ingreso, mejorar la gobernanza local y asegurar la participación comunitaria en la toma de decisiones. Pese a un futuro incierto, con pronósticos que tienden a agudizarse, activistas como María, Wendy y Adalberto confían en la resistencia de los pueblos de Centroamérica. Estos se enfrentan a la falta de alimentos, el cambio climático, la indiferencia de los Estados y la persistencia de prácticas milenarias que se niegan a morir. Mesoamérica, como centro de origen de varias especies producidas y consumidas a nivel mundial, representa un patrimonio de la nación que debe ser respetado y apreciado.
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