La osteoporosis en el adulto mayor es una enfermedad silenciosa que debilita los huesos, aumentando significativamente el riesgo de fracturas y complicaciones graves. Se trata de una condición que afecta principalmente a personas de más de 60 años, caracterizada por una disminución progresiva de la densidad y la calidad de los huesos, lo que los hace vulnerables incluso ante traumatismos leves o caídas.

¿Qué es la osteoporosis y por qué ocurre?
El hueso es un tejido vivo que se descompone y reemplaza constantemente en un proceso de remodelación. Durante la juventud, el cuerpo produce hueso nuevo más rápido de lo que descompone el viejo, alcanzando la masa ósea máxima alrededor de los 30 años. A partir de ese momento, el proceso se vuelve menos eficiente: la velocidad de formación disminuye y la pérdida ósea se acelera.
En la osteoporosis, esta pérdida es excesiva y ocurre más rápido de lo que el cuerpo puede regenerar, provocando que los huesos se vuelvan porosos, delgados y frágiles. Se la conoce como "la enfermedad silenciosa", ya que habitualmente no presenta síntomas hasta que ocurre una fractura.
Principales causas y factores de riesgo
La osteoporosis tiene múltiples causas, que van desde cambios biológicos propios del envejecimiento hasta factores externos y condiciones médicas. Entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran:
- Edad y sexo: El riesgo aumenta con la edad. Las mujeres tienen mayor riesgo, especialmente tras la menopausia, debido a la caída en los niveles de estrógeno. En los hombres, el riesgo aumenta después de los 70 años por la disminución de la testosterona.
- Factores genéticos: Los antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas de cadera incrementan la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
- Nutrición: Una alimentación baja en calcio y vitamina D impide la formación adecuada de tejido óseo.
- Estilo de vida: El sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo tienen un impacto negativo directo sobre la densidad ósea.
- Condiciones médicas y medicamentos: Enfermedades como la artritis reumatoide, diabetes, trastornos tiroideos o enfermedades renales, así como el uso prolongado de corticoides, pueden acelerar la pérdida ósea.

Diagnóstico y detección temprana
Dado que la enfermedad no duele ni muestra alteraciones en análisis de sangre básicos, el diagnóstico temprano es fundamental. La prueba estándar es la radioabsorciometría de doble energía (DEXA), una radiografía de baja radiación que mide la densidad mineral ósea en la columna vertebral y la cadera.
Cuándo consultar a un médico:
- Si ha tenido una menopausia temprana.
- Si ha tomado corticoides durante varios meses.
- Si tiene antecedentes familiares directos de osteoporosis.
- Ante la pérdida de estatura o cambios en la postura (encorvamiento).
Estrategias de prevención y tratamiento
Aunque el envejecimiento no puede evitarse, es posible minimizar el riesgo de fracturas mediante un enfoque integral que combine hábitos saludables y cuidados médicos.
1. Nutrición adecuada
El calcio y la vitamina D son los pilares de la salud ósea. El calcio es el componente estructural, mientras que la vitamina D permite su absorción. Se recomienda consumir lácteos, verduras de hoja verde (espinaca, brócoli) y, si el médico lo indica, suplementos.
2. Actividad física
Los huesos necesitan carga y movimiento para mantenerse fuertes. Los ejercicios de soporte de peso (caminar, trotar, bailar) y los de fortalecimiento muscular son esenciales para preservar la densidad ósea y mejorar el equilibrio, lo que ayuda a evitar caídas.
3. Prevención de caídas
Las fracturas suelen ser consecuencia de caídas. Es vital adaptar el hogar:
- Mantener habitaciones y pasillos bien iluminados.
- Retirar alfombras o cables sueltos.
- Instalar barras de seguridad en el baño.
- Usar calzado con suelas antideslizantes.
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4. Tratamiento farmacológico
Cuando el riesgo de fractura es alto, el médico puede prescribir medicamentos específicos (como bifosfonatos, denosumab o moduladores hormonales) para detener la pérdida ósea o estimular la formación de nuevo tejido.