Causas de la Hipertensión Arterial en Adultos Mayores

La hipertensión arterial, definida como una presión sanguínea constantemente elevada (140/90 mmHg o más), es un problema de salud frecuente y una de las principales causas de muerte prematura en el mundo. Conocida como "el asesino silencioso" por la ausencia de síntomas en sus primeras etapas, su detección solo es posible mediante la medición regular de la tensión arterial. La prevalencia de esta afección se incrementa significativamente con la edad, convirtiéndose en un desafío creciente para la salud pública a nivel global.

Epidemiología y Prevalencia en la Población Adulta Mayor

Se estima que en 2024, 1400 millones de adultos de 30 a 79 años padecían hipertensión, lo que representa el 33% de esta franja etaria. Dos tercios de estos adultos viven en países de ingreso bajo y mediano. Este aumento se explica principalmente por el incremento en el número de adultos mayores en dichos países.

En la población anciana de Estados Unidos, por ejemplo, la prevalencia de hipertensión es de casi el 80% entre las mujeres y cercana al 70% de los hombres mayores de 75 años. Los estudios también indican que las personas con presión arterial normal a los 55 años tienen un riesgo del 90% de desarrollar hipertensión en algún momento de su vida. La hipertensión es dos veces más frecuente entre las personas con obesidad.

La prevalencia de la hipertensión es distinta en función de la región y el nivel de ingreso del país, con la más elevada en la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS (38%) y la más baja en la Región del Pacífico Occidental de la OMS (29%). En Antioquia, Colombia, dos de cada tres adultos mayores (59,7%) han sido diagnosticados con hipertensión arterial, y la condición de ser mujer, de origen afrocolombiano y residir en un estrato socioeconómico bajo se asocia a una mayor prevalencia.

Infografía sobre la prevalencia global y regional de la hipertensión arterial por grupos de edad.

Cambios Fisiológicos Asociados al Envejecimiento

Con el paso de los años, se produce un incremento de la rigidez de la pared arterial, lo que conduce a un aumento de la presión arterial sistólica (PAS), mientras que la presión arterial diastólica (PAD) puede mantenerse estable o incluso disminuir después de haber aumentado hasta edades medias de la vida. Esto da lugar a una mayor presión del pulso (PAS - PAD) y a una mayor prevalencia de hipertensión sistólica aislada en pacientes ancianos. Si bien el tratamiento de la PAS reduce el riesgo cardiovascular en ancianos, estudios han demostrado una relación bimodal entre la PAD y el riesgo cardiovascular en individuos añosos, con un incremento similar del riesgo con cifras de PAD >90 mmHg que con cifras <70 mmHg.

Regulación Fisiológica de la Presión Arterial

El organismo posee múltiples mecanismos para controlar la presión arterial, involucrando al corazón (cantidad de sangre bombeada), el diámetro de las arterias (estrechamiento o dilatación) y el volumen de sangre. Estos mecanismos están regidos por el sistema nervioso autónomo y los riñones.

La rama simpática del sistema nervioso, por ejemplo, aumenta la presión temporalmente. Los riñones, por su parte, responden a los cambios en la presión arterial eliminando o reteniendo sodio y agua. También pueden incrementar la presión mediante la secreción de una enzima, la renina, que estimula la producción de la hormona angiotensina II. Esta hormona provoca la contracción de las arteriolas y desencadena la liberación de aldosterona y vasopresina, que aumentan la retención de sodio y agua, elevando el volumen sanguíneo y, por ende, la presión arterial. Cualquier alteración en estos complejos sistemas puede contribuir al desarrollo de la hipertensión.

Esquema detallado del sistema renina-angiotensina-aldosterona y su papel en la regulación de la presión arterial.

Causas de la Hipertensión Arterial en Adultos Mayores

La presión arterial alta puede ser primaria o secundaria, y su desarrollo en adultos mayores está influenciado por una combinación de factores genéticos, fisiológicos, de estilo de vida y socioeconómicos.

Hipertensión Primaria (Esencial)

Para la mayoría de los adultos, no hay una causa única e identificable de la presión arterial alta. Este tipo, denominado hipertensión primaria o esencial, tiende a desarrollarse progresivamente a lo largo de muchos años. Se cree que la elevación de la presión arterial se debe a una combinación de diversas alteraciones producidas en el corazón y en los vasos sanguíneos, como un aumento del gasto cardíaco o de la resistencia al flujo sanguíneo debido a la constricción de los vasos. También puede aumentar el volumen sanguíneo. Las razones no se conocen por completo, pero al parecer implican una anomalía hereditaria que afecta a la constricción de las arteriolas. Otros cambios, como la acumulación excesiva de sodio en el interior de las células y un descenso en la producción de sustancias que dilatan las arteriolas, pueden contribuir a este aumento. La acumulación de placa en las arterias (ateroesclerosis) también aumenta el riesgo de tener presión arterial alta.

Hipertensión Secundaria

Cuando existe una causa conocida y subyacente, la afección se denomina hipertensión secundaria. Alrededor del 15% de las personas con hipertensión arterial tienen este tipo, y tiende a aparecer repentinamente y causar una presión arterial más alta que la primaria.

Trastornos Renales

Muchos trastornos renales pueden provocar hipertensión arterial, ya que el papel de los riñones es crucial para controlar la presión. Una lesión renal puede alterar la capacidad de los riñones para eliminar suficiente sodio y agua del organismo, aumentando el volumen sanguíneo y la presión arterial. Entre las dolencias renales que provocan hipertensión se incluyen:

  • Estenosis de la arteria renal: Un estrechamiento de la arteria que irriga uno de los riñones, a menudo debido a ateroesclerosis. Su incidencia se incrementa con la edad (se ha descrito una prevalencia de hasta el 87% en mayores de 75 años), pero hay escasas evidencias sobre la efectividad de realizar cribado y tratamiento, ya que el significado funcional que la estenosis representa es incierto.
  • Infección renal (pielonefritis)
  • Glomerulonefritis
  • Tumores renales
  • Enfermedad renal poliquística
  • Lesión en un riñón
  • Radioterapia que afecta un riñón

Trastornos Hormonales

Diversas alteraciones hormonales pueden causar hipertensión:

  • Hiperaldosteronismo: Sobreproducción de aldosterona, a menudo por un tumor suprarrenal. Es mucho menos frecuente en la población anciana que en la joven.
  • Síndrome de Cushing: Altas concentraciones de cortisol.
  • Hipertiroidismo: Hiperactividad de la glándula tiroidea. El hipertiroidismo subclínico, cuya prevalencia aumenta con la edad, puede tener una relación incierta con las cifras de PA.
  • Hipotiroidismo: También puede conducir a HTA.
  • Feocromocitoma: Un tumor suprarrenal que produce epinefrina y norepinefrina (raro).

Medicamentos y Sustancias

Algunos medicamentos y sustancias pueden dificultar el control de la presión arterial o agravar la hipertensión existente, especialmente en la población de mayor edad:

  • Consumo excesivo de alcohol: Los mecanismos sugeridos como explicación al aumento de PA en relación con el consumo de alcohol son en los pacientes ancianos los mismos que para los pacientes más jóvenes (sistema nervioso simpático, sistema renina-angiotensina, resistencia a la insulina, depleción de calcio y magnesio, etc.).
  • Consumo de tabaco: El tabaco incrementa la PAS, especialmente en los individuos mayores de 60 años.
  • Consumo de cafeína: En pacientes de edad avanzada, la relación entre tejido graso/tejido magro es mayor, y dado que la cafeína se distribuye por el tejido magro, la misma cantidad de cafeína resulta en una mayor concentración en plasma y tejidos. Se recomienda la restricción de consumo en ciertos pacientes.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Fármacos ampliamente utilizados por la población anciana, con un impacto negativo en el control tensional.
  • Glucocorticoides: Existe una mayor incidencia de HTA inducida por corticoides en pacientes mayores.
  • Tratamiento hormonal: La administración de estradiol parece incrementar la PAS en mujeres posmenopáusicas jóvenes, pero el efecto parece ser contrario en posmenopáusicas mayores. Los niveles bajos de testosterona en hombres ancianos con HTA sistólica aislada pueden contribuir a un incremento de la rigidez arterial.
  • Estimulantes: Anfetaminas, cocaína, metanfetamina, "sales de baño" u otros estimulantes.
  • Anticonceptivos orales.
  • Simpaticomiméticos: Ciertos descongestivos (pseudoefedrina, fenilefrina).
  • Regaliz.
Tabla de medicamentos y sustancias comunes que pueden inducir o agravar la hipertensión arterial.

Factores de Riesgo Contribuyentes

Además de las causas primarias y secundarias, diversos factores pueden aumentar el riesgo o contribuir al desarrollo de la hipertensión arterial en adultos mayores.

Factores de Estilo de Vida Modificables

Estos hábitos son cruciales en la prevención y manejo de la hipertensión:

  • Dietas malsanas: Consumo excesivo de sal (no se deben superar los 2 gramos al día), dietas ricas en grasas saturadas y grasas trans, e ingesta insuficiente de frutas y hortalizas.
  • Inactividad física: La falta de actividad física conduce a un aumento de peso. Pasar menos tiempo sentado y practicar actividad física regular, ya sea caminar, correr, nadar, bailar o actividades para ganar fuerza, es fundamental.
  • Sobrepeso u obesidad: El exceso de peso provoca cambios en los vasos sanguíneos, los riñones y otras partes del cuerpo que aumentan la presión arterial. La hipertensión es dos veces más frecuente entre las personas obesas que entre las que no lo son.
  • Estrés: Niveles altos de estrés pueden llevar a un aumento temporal de la presión arterial. Los hábitos relacionados con el estrés, como comer en exceso, consumir tabaco o beber alcohol, pueden aumentarla aún más.
  • Falta de sueño de buena calidad.
  • Factores ambientales: La contaminación atmosférica aumenta el riesgo de sufrir hipertensión y enfermedades asociadas.

Factores No Modificables y Comorbilidades

Algunos factores no pueden cambiarse, pero su conocimiento es vital para la gestión del riesgo:

  • Edad: La presión arterial tiende a aumentar con la edad. Con el tiempo, los vasos sanguíneos se engruesan y endurecen naturalmente. Los adultos mayores viejos (75 a 89 años) tuvieron más prevalencia de hipertensión arterial comparados con los jóvenes (60 a 74 años) en un estudio en Antioquia.
  • Antecedentes familiares y genética: La presión arterial alta suele ser hereditaria. Ciertos cambios en el ADN del feto mientras está creciendo en el útero pueden aumentar el riesgo de tener presión arterial alta más adelante. Algunas personas tienen una alta sensibilidad a la sal en su dieta, que también puede ser hereditaria.
  • Raza u origen étnico: La hipertensión arterial es más común entre los adultos de raza negra que en otros grupos, presentándose a una edad más temprana. En el departamento de Antioquia, los adultos mayores afrocolombianos tendieron a tener 1,64 veces más prevalencia de hipertensión arterial.
  • Sexo: Los hombres tienen más probabilidad de presentar presión arterial alta que las mujeres durante la edad madura. Sin embargo, en los adultos mayores, las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de presentar presión arterial alta.
  • Comorbilidades: La concurrencia de otras enfermedades puede aumentar el riesgo. En Antioquia, la diabetes, los problemas del corazón y los problemas cerebrales se comportaron como factores de riesgo que favorecieron la aparición de la hipertensión arterial en los adultos mayores. Otros incluyen:
    • Diabetes: Presentó una prevalencia del 21,8% en adultos hipertensos en el estudio de Antioquia.
    • Nefropatías (enfermedad renal crónica).
    • Síndrome metabólico.
    • Apnea obstructiva del sueño (SAOS): La prevalencia en adultos hipertensos llega a ser del 30%, duplicándose por cada 10 años de incremento de edad.
    • Dislipemia.
    • Microalbuminuria: Ha demostrado ser un marcador de episodios cardiovasculares en ancianos, incluso en ausencia de diabetes.
    • Hiperuricemia: De forma independiente, predice el riesgo de episodios cardiovasculares en pacientes con HTA sistólica aislada.
    • Osteoartritis degenerativa y artritis reumatoide: Pueden conducir a una mayor rigidez arterial debido al estado inflamatorio y al uso frecuente de AINE.
  • Factores sociales y económicos: Factores como los ingresos, el nivel de educación, el lugar donde se vive y el tipo de trabajo (estrés laboral, trabajar hasta muy tarde, discriminación y pobreza) se han relacionado con un mayor riesgo de hipertensión. En el estudio de Antioquia, la pobreza y el estrato socioeconómico cero aumentaron significativamente el riesgo.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL FACTORES MODIFICABLES Y NO MODIFICABLES

Prevención

Aunque en muchos casos se requieran medicamentos, los cambios en los hábitos de vida son fundamentales para prevenir y reducir la tensión arterial elevada. Esto incluye: comer más frutas y hortalizas, limitar el consumo de sal (no superar los 2 gramos al día) y grasas saturadas/trans, mantener un peso saludable, practicar actividad física regularmente (al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos intensa a la semana, más ejercicios de fuerza dos o más días cada semana), dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol (como máximo, una copa al día en mujeres y dos en hombres). Además, reducir y gestionar el estrés, medir periódicamente la tensión arterial y tratar otras afecciones de salud son claves.

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