Las Catequesis del Papa Francisco sobre la Vejez: Un Tesoro de Sabiduría y Esperanza

La idealización de la juventud y la tendencia a considerar que «cualquier tiempo pasado fue mejor» son sentimientos arraigados en la cultura popular, a menudo asociados con una mirada nostálgica hacia el pasado, percibido como una época de mayor plenitud y felicidad. Esta tendencia a idealizar los tiempos pasados, donde el hombre se identificaba con una época de mayor abundancia y felicidad, donde encontraba armonía y bienestar, contrasta con la perspectiva del Papa Francisco.

En numerosas oportunidades, el Papa Francisco se ha dirigido a los ancianos y jóvenes sobre estos temas. En una de sus habituales catequesis, ha salido al paso de estas ideas de fondo, desarrollando algunas claves sobre la figura del anciano Nicodemo y el significado profundo de la vejez en la sociedad actual. La vejez, en realidad, es un regalo «para todas las edades de la vida».

Papa Francisco dialogando y sonriendo con personas mayores

El Itinerario Catequético del Papa Francisco sobre la Vejez

A lo largo de dieciocho audiencias generales, el Papa Francisco abordó varios aspectos sobre el significado y el valor de la ancianidad, abriendo un itinerario catequético el 23 de febrero de 2022. Para el Pontífice, la vejez, junto con la migración, se encuentra entre «las cuestiones más urgentes que la familia humana está llamada a afrontar en este tiempo».

La Vejez: Un Don y una Vocación para todas las Edades

El Santo Padre ha afirmado que «la vejez es un don para todas las edades de la vida. Es un don de madurez, de sabiduría». Subrayó que «ser ancianos es tan importante -y hermoso- es tan importante como ser jóvenes». El Señor llama a seguirlo en cada edad de la vida, y la ancianidad contiene una gracia y una misión, una verdadera vocación. No es el momento todavía de «tirar los remos en la barca». Este periodo de la vida, diverso de los precedentes, nos exige «inventárnoslo» un poco, porque nuestras sociedades no están listas, espiritualmente y moralmente, para darle su pleno valor.

  • Ritmos de la vejez: La vejez, ciertamente, impone ritmos más lentos, pero no son solo tiempos de inercia. La medida de estos ritmos «abre, para todos, espacios de sentido de la vida desconocidos para la obsesión de la velocidad».
  • La espiritualidad de los ancianos: La espiritualidad cristiana también ha sido tomada un poco de sorpresa, y se trata de delinear una espiritualidad de las personas ancianas.

Caminar hacia la Eternidad y Renacer en el Espíritu (Nicodemo)

Inspirándose en la figura de Nicodemo, un miembro del Sanedrín que fue de noche a encontrarse con Jesús, el Papa Francisco ha destacado que, desde la perspectiva de la ancianidad, nuestra vida en esta tierra es un «inicio» pero no la «conclusión». El Papa nos recuerda que «caminamos hacia la eternidad», en línea con las palabras de San Pablo a los Hebreos: «no tenemos aquí morada permanente, sino que buscamos la que está por venir».

Para ver el Reino de Dios es necesario «renacer de lo alto», palabras enigmáticas que Jesús le dice a Nicodemo. El Papa ayuda a interpretar que no se trata de empezar de nuevo a nacer o de una nueva reencarnación, sino de regenerarse en el Espíritu, con la gracia de Dios. Es descubrir la misión propia de nuestro momento vital, con una vida entrada en años, iluminándola de nuevo.

El Valor Incalculable de la Experiencia

En nuestra sociedad actual, la vejez suele ser despreciada, al identificar el renacer de nuevo con el mito de la eterna juventud. El Papa explica de un modo divertido el valor de los años citando a la actriz italiana A. Magnani, quien, al comentar que tenía que quitarse las arrugas, respondió: «¡No, no las toques! Han hecho falta muchos años para tenerlas: ¡no las toques!» Las arrugas y las canas implican mucha vida vivida, y por ello, experiencia, madurez y un camino recorrido. No sería justo despreciar lo que nos da valor. La vejez es la condición en la cual el milagro de este nacimiento de lo alto puede ser asimilado íntimamente y hecho creíble para todos, comunicando amor por el destino final.

La vejez es el tiempo especial de la ternura de Dios, que crea un camino para todos nosotros. Si hay algo característico de las personas mayores es su ternura, un reflejo de la ternura de Dios. Es una misión espiritual de belleza única: caminar hacia el Eterno. Como dice el salmo 92, «en la vejez seguirán dando frutos».

Manos de un anciano sosteniendo las manos de un niño

Ejemplos Bíblicos de Vitalidad Espiritual en la Vejez

El itinerario catequético del Papa Francisco se ha marcado por el ejemplo de figuras bíblicas, que dibujan un perfil de la persona mayor diferente al que suele proponer la cultura dominante. No solo de una persona frágil, sino de un testigo insustituible capaz de transmitir sabiduría, valores y fe a las nuevas generaciones.

Simeón y Ana: La Fidelidad en la Espera

El «tierno cuadro» pintado por el evangelista San Lucas sobre Simeón y Ana, dos figuras de ancianos llenos de vitalidad espiritual, es un eje fundamental. Ellos esperaban la venida de Dios con gran fidelidad. Cuando María y José llegaron al templo, Simeón y Ana reconocieron al Niño, animados por el Espíritu Santo. El peso de la edad y de la espera desapareció, y descubrieron una nueva fuerza para una nueva tarea: dar gracias y dar testimonio por este Signo de Dios. De ellos aprendemos que la fidelidad de la expectativa agudiza los sentidos, y que una vejez ejercitada en la espera de la visita de Dios estará más dispuesta a captar y acoger al Señor cuando pase.

Moisés: Transmisión de la Fe y la Historia

El ejemplo de Moisés, al final de sus días, es crucial. Su «Cántico de Moisés» es una bellísima confesión de fe y memoria de la historia vivida con Dios. Moisés, a sus ciento veinte años, aún tenía «los ojos no apagados», una lucidez que es un don valioso para la próxima generación. Los ancianos, afirma Francisco, «ven la historia y transmiten la historia». La narración directa, de persona a persona, con tonos y modos de comunicación que ningún otro medio puede sustituir, es la «auténtica tradición».

Eleazar y Judit: El Honor de la Fe y el Heroísmo Cotidiano

El personaje bíblico de Eleazar, del Segundo Libro de los Macabeos, es un testimonio de la relación especial entre la fidelidad del honor de la fe y la vejez. Él nos enseña que «el honor de la fe se encuentra periódicamente bajo la presión, incluso violenta, de la cultura de los dominadores». «Creer no es algo ‘de ancianos’, sino que es algo de vida», señaló el Pontífice.

Judit es otro ejemplo de la contribución que las personas mayores pueden hacer a las familias y a la sociedad. El Papa Francisco recordó que «el heroísmo no es solamente el de los grandes eventos que caen bajo los focos, sino que a menudo el heroísmo se encuentra en la tenacidad del amor vertido en una familia difícil y a favor de una comunidad amenazada».

Job: La Paz del Encuentro con Dios

En la figura de Job, quien, tras perderlo todo y protestar contra Dios, comprende que el Señor no es un perseguidor sino un Padre tierno, los ancianos han aprendido mucho en la vida. Después de pasar por muchas pruebas, al final tienen «esta paz, una paz -yo diría- casi mística, es decir la paz del encuentro con Dios».

Representación de Job en el desierto

El Rol Crucial de los Ancianos en la Sociedad y la Iglesia

El Papa Francisco insta a la Iglesia y a la sociedad a superar la «cultura del descarte», que tiende a ver a las personas mayores como una carga, especialmente cuando prevalece la productividad. En la primera fase de la pandemia, fueron los ancianos quienes pagaron «el precio más alto». Los totalitarismos del siglo XX ya mostraron la exaltación de la juventud combinada con el desprecio por los ancianos. La «eterna juventud» es una «alucinación muy peligrosa».

La Alianza de Generaciones y la Transmisión de la Sabiduría

El Pontífice recuerda que la alianza de generaciones es indispensable. Una sociedad es «estéril» y «sin futuro» si «los ancianos no hablan con los jóvenes» y viceversa. «Perder tiempo» con los abuelos y los ancianos «fortalece la familia humana». Los ancianos son un recurso para los jóvenes, y su sabiduría es una palabra profética «para ir contra la corrupción», como Noé lo fue en su tiempo. La misión de los ancianos es disipar «la ilusión tecnocrática de una supervivencia biológica y robótica» y abrirse «a la ternura del vientre creador y generador de Dios». El anciano «camina hacia el destino, hacia el cielo de Dios, camina con su sabiduría vivida durante la vida».

La narración de la historia de fe debería ser como el Cántico de Moisés, o el testimonio de los Evangelios, capaz de recordar con emoción la bendición de Dios y con lealtad nuestras faltas. Sería hermoso que en los itinerarios de catequesis existiera la costumbre de escuchar, de la experiencia vivida de los ancianos, la lúcida confesión de las bendiciones recibidas por Dios y el leal testimonio de nuestras faltas de fidelidad. Los ancianos entran en la tierra prometida cuando ofrecen a los jóvenes la bella iniciación de su testimonio.

La Fuerza Transformadora de la Oración del Anciano

El Papa Francisco ha enfatizado que la oración de los abuelos y de los ancianos es «un gran don para la Iglesia» y una «gran inyección de sabiduría para la entera sociedad humana». Siguiendo el ejemplo de Benedicto XVI, quien eligió pasar la última parte de su vida en la oración, y las palabras del gran creyente ortodoxo Olivier Clément, el Pontífice afirma: «Tenemos necesidad de ancianos que recen porque la vejez se nos da precisamente para esto».

Los ancianos pueden agradecer al Señor, llenar el vacío de ingratitud, interceder por las nuevas generaciones, recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es árida, decir a los jóvenes temerosos que la angustia del futuro se vence, y enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en dar que en recibir. La oración, finalmente, purifica el corazón, y qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida. Esta es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes, y ellos lo saben.

La enfermedad pesa sobre los ancianos de una manera diferente. El Papa recuerda que Jesús no visita solo a la anciana enferma, sino con los discípulos, enfatizando que «es precisamente la comunidad cristiana que debe cuidar de los ancianos». El seguimiento de Jesús sigue adelante con salud o sin ella, con autosuficiencia o no, porque «seguir a Jesús es importante: seguir a Jesús siempre, a pie, corriendo, lentamente, en silla de ruedas, pero seguirle siempre». La vida del anciano es «una despedida, lenta, lenta, pero una despedida alegre: he vivido la vida, he conservado mi fe».

El mundo vive un tiempo de dura prueba. Los abuelos y mayores tienen una gran responsabilidad: enseñar a ver a los demás con la misma mirada comprensiva y tierna que dirigimos a nuestros nietos. Hemos afinado nuestra humanidad haciéndonos cargo de los demás, y hoy podemos ser maestros de una forma de vivir pacífica y atenta con los más débiles. Todos, también los más débiles, pueden ser «artífices de la revolución de la ternura».

Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

La Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, una ocasión para recordar que una larga vida es una bendición. «¡Bendita la casa que cuida a un anciano!» Esta jornada es una invitación a anunciar y a visitar a los ancianos que están más solos en sus casas o residencias, para que nadie viva este día en soledad. Tener alguien a quien esperar puede cambiar el sentido de los días de quien ya no aguarda nada bueno del futuro, y de un primer encuentro puede nacer una nueva amistad.

Al llegar la vejez y las canas, el Señor seguirá dándonos vida y no dejará que seamos derrotados por el mal. Confiando en Él, encontraremos la fuerza para alabarlo y descubriremos que envejecer no implica solamente el deterioro natural del cuerpo, sino el don de una larga vida. Para ello, debemos vigilar sobre nosotros mismos y aprender a llevar una ancianidad activa también desde el punto de vista espiritual, cultivando nuestra vida interior por medio de la lectura asidua de la Palabra de Dios, la oración cotidiana, la práctica de los sacramentos y la participación en la liturgia. Y, junto a la relación con Dios, las relaciones con los demás, sobre todo con la familia, los hijos, los nietos, a los que podemos ofrecer nuestro afecto lleno de atenciones; pero también con las personas pobres y afligidas.

Mensaje completo del Papa por la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

Fechas Destacadas de las Catequesis del Papa Francisco sobre la Vejez (2022)

  1. 23 de febrero: La gracia del tiempo y la alianza de las edades de la vida.
  2. 2 de marzo: La longevidad, símbolo y oportunidad.
  3. 16 de marzo: Fidelidad a la justicia, honor de la vejez.
  4. 23 de marzo: La "memoria" del Éxodo.
  5. 30 de marzo: La vejez, recurso para la experiencia de la espera.
  6. 20 de abril: El honor, clave de la vejez.
  7. 27 de abril: La vejez al servicio de la "alianza" entre las generaciones.
  8. 4 de mayo: La vejez: una fidelidad heroica para el honor de la fe.
  9. 11 de mayo: El elogio de la vejez.
  10. 18 de mayo: La vejez como vocación a mantener "el deseo".
  11. 25 de mayo: La vejez: sabiduría y testimonio de la pasión por la verdad.
  12. 1 de junio: La vejez: abandono al cuidado de los demás y de Dios.
  13. 8 de junio: La vejez, recurso para la experiencia de la regeneración.
  14. 15 de junio: La enfermedad y el cuidado de los ancianos.
  15. 22 de junio: El servicio y el seguimiento.
  16. 10 de agosto: La "hora" de los ancianos: la bendición de la espera.
  17. 17 de agosto: El “Anciano de los días”.
  18. 24 de agosto: Los dolores de parto de la creación.

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