La educación continua y la participación activa en la vida universitaria se han convertido en oportunidades valiosas para los adultos mayores. Diversos programas buscan integrar a este grupo demográfico en el ámbito académico, ofreciendo no solo nuevos conocimientos, sino también experiencias enriquecedoras y un espacio para el intercambio intergeneracional.
Programa "Aprende Mayor": Educación a Distancia para el Desarrollo
Por tercer año consecutivo, el Ministerio de Educación, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), Banco Santander y Fundación Cruzando unen esfuerzos para realizar el Programa “Aprende Mayor”. Esta iniciativa está diseñada para beneficiar a personas mayores que deseen continuar su formación académica.
- El programa cuenta con el acompañamiento de tutores y tutoras, quienes brindan apoyo en la preparación y estudio para los cuatro subsectores de aprendizaje que evalúan sus exámenes.
- El año 2022, “Aprende Mayor” beneficiará a 500 personas mayores que deseen participar en el programa.
- Excepcionalmente, se ha ampliado la edad de ingreso al programa, permitiendo la participación de personas a partir de los 50 años y más.
- Una característica fundamental de “Aprende Mayor” es su modalidad remota: las clases y el estudio conjunto se realizarán desde el hogar de los participantes, facilitando el acceso a la educación.

"Aulas con Trayectorias": La Experiencia de Integración en el Campus
Buscando fomentar una verdadera integración académica y social, la iniciativa "Aulas con Trayectorias" permite a los adultos mayores compartir espacios de aprendizaje con estudiantes de pregrado. Esta propuesta ha sido desarrollada con éxito a través de programas piloto y se expandirá significativamente.
Fase Piloto y Expansión del Programa
Durante el año 2025, más de 60 personas mayores participaron en cursos piloto en diversas áreas como Kinesiología, Trabajo Social e Historia, sentando las bases para una futura expansión.
A partir de marzo de 2026, "Aulas con Trayectorias" se desplegará en diez cursos del Campus San Joaquín. Esta oferta abarcará distintas áreas del conocimiento como:
- Las ciencias sociales
- La salud
- La cultura y el patrimonio
La oferta incluirá asignaturas como: ¿Qué es la sociología?, Envejecimiento saludable, Inclusión y discapacidad: el valor de la diversidad y Patrimonio, memoria histórica y educación, entre otras.
Para asegurar una participación óptima, es importante que las personas que postulen al programa sean autovalentes y puedan moverse sin problemas dentro del Campus San Joaquín, donde se impartirán las clases presenciales.
Historias de Participación y Desafíos de la Integración
La integración de distintas generaciones en el aula ha sido un punto clave y un desafío enriquecedor del programa. Cuaderno y lápiz en mano, María Teresa Barril, de 69 años, es un ejemplo de esta participación activa, sentándose en una sala de clases universitaria junto a estudiantes de pregrado de la Escuela de Trabajo Social.
Ricardo Toro, también de 69 años, y dirigente vecinal de la comuna de San Joaquín al igual que María Teresa, compartió su motivación: “uno ya estudió hace bastante tiempo y me inquietó participar en este proyecto”.
Uno de los desafíos del piloto fue lograr una verdadera integración entre los adultos mayores y los estudiantes de pregrado dentro de la actividad académica, evitando que se mantuvieran como dos grupos separados en la misma sala. Sobre este punto, Ricardo comentó: “Ellos no nos tenían confianza a nosotros y nosotros tampoco a ellos. Pero la profesora tuvo una buena idea. Dijo: ‘No, aquí se va a mezclar la clase.’”

Perspectivas de Docentes y Alumnos
La experiencia de una docente de Trabajo Social, Caro, subraya la singularidad de la integración: “En estos 12 años de docencia he vivido muchas veces la experiencia de enseñar a personas mayores y jóvenes por separado, pero nunca juntos. Todo es distinto: cómo se ve la sala, cómo es la discusión que se da entre las y los estudiantes, las preguntas que hacen, todo.”
Los estudiantes mayores, por su parte, demostraron un ritmo de aprendizaje y preferencias particulares, exigiendo un ritmo de lectura mucho más alto. Por ejemplo, querían leer más y en papel, y solicitaban talleres para discutir los textos.
Ricardo Toro, con experiencia previa en el mundo universitario -había estudiado en la Escuela de Artes Gráficas a finales de los años 70 y había impartido clases en universidades como DUOC UC y la Universidad Diego Portales-, no encontró barreras en el uso de la tecnología. “Para mí la parte de computación no fue un problema; en ese sentido, estábamos a la par. Pero sí sentí diferencias en algunas definiciones u opiniones”, señaló, destacando la riqueza del debate intergeneracional.
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Colaboración y Logros Personales
En el marco de los cursos, se realizaron trabajos colaborativos con estudiantes de pregrado enfocados en adultos mayores y el trabajo con la comunidad. María Teresa y su grupo, por ejemplo, se enfocaron en las personas en situación de soledad.
Esta colaboración puso de manifiesto la complementariedad de las generaciones: “Ellos sabían todo lo de tecnología y nosotros teníamos la experiencia”, resumió María Teresa, destacando el valor de la sinergia intergeneracional.
Para María Teresa, su regreso a la universidad representa un logro personal significativo: “Mi sobrina nieta está orgullosa de mí, le cuenta a todos que estoy en la universidad, me incentiva. Yo soy la primera de mis hermanas y primas que logra ir a la universidad. Antes la realidad era otra.” Su experiencia es un testimonio del impacto transformador que estos programas tienen en la vida de los adultos mayores.
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