Artrosis de Rodilla y sus Implicaciones en la Invalidez y Discapacidad

La artrosis, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad crónica que afecta a las articulaciones y se caracteriza por la pérdida progresiva del cartílago articular. Tradicionalmente, ha sido considerada una condición vinculada a la edad avanzada y una de las principales causas de discapacidad en la población de edad avanzada. Sin embargo, la detección temprana ha revelado un aumento preocupante en los casos de artrosis en personas más jóvenes, afectando ahora a individuos entre sus 30 y 40 años.

Este fenómeno es atribuible a una combinación de factores, incluyendo la predisposición genética, ciertos patrones laborales que implican sobrecarga articular, el incremento de actividades deportivas de alto impacto, y el aumento de la obesidad, un factor de riesgo crucial para el desarrollo temprano de la enfermedad.

La Artrosis de Rodilla (Gonartrosis)

La artrosis de rodilla, o gonartrosis, es una de las localizaciones más frecuentes y debilitantes de esta enfermedad. Provoca dolor, rigidez y una significativa pérdida de movilidad que puede limitar gravemente la marcha y la capacidad de bipedestación (permanecer de pie). El síntoma más común es el dolor en la articulación al estar de pie, caminar por terrenos irregulares, subir o bajar escaleras, o al levantarse. Después de un tiempo en movimiento, el dolor puede ceder, pero reaparece al poco rato. La rodilla también puede hincharse, ponerse caliente y producir crujidos.

Esquema de la anatomía de la rodilla con una sección que muestra el cartílago articular sano y desgastado en un caso de artrosis.

Etapas de Progresión de la Artrosis

La artrosis evoluciona en etapas, cada una con características y síntomas distintos:

  • Etapa 1 (Muy Leve): No hay signos de artrosis ni dolor, sin deterioro ni signos de daño articular. En esta etapa, los pacientes normalmente no sienten dolor ni molestias, ya que el desgaste articular es muy leve.
  • Etapa 2 (Leve): Se muestra un mayor crecimiento del espolón óseo, lo que provoca un dolor leve, especialmente al estar sentado durante períodos de tiempo largos, al levantar carga o al hacer esfuerzos. Si el médico detecta la artrosis en esta etapa temprana, es más sencillo intentar detener su evolución.
  • Etapa 3 (Moderada): Existe una erosión de la superficie del cartílago entre los huesos, y la fibrilación reduce la brecha entre ellos. Esto puede llevar a un dolor más frecuente y la necesidad de tratamientos conservadores periódicos.
  • Etapa 4 (Severa): El espacio articular entre los huesos se reduce considerablemente, lo que provoca que el cartílago se desgaste por completo y las articulaciones se vuelvan rígidas. En esta etapa, el dolor se convierte en invalidante y las limitaciones funcionales son muy significativas.

Distinción entre Discapacidad e Incapacidad Permanente

Es fundamental comprender la diferencia entre estos dos conceptos legales y administrativos:

  • Discapacidad: Es un porcentaje (≥33 %, ≥65 %, etc.) valorado por las Comunidades Autónomas, con efectos principalmente sociales y fiscales. Permite acceder a beneficios como deducciones fiscales, ayudas para la movilidad o el empleo, entre otros.
  • Incapacidad Permanente: Es una pensión contributiva, valorada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que se concede si una lesión o enfermedad impide al trabajador desempeñar su actividad laboral.

Una persona puede tener una, la otra, o ambas, dependiendo de su situación y de los requisitos establecidos por la legislación.

Valoración de la Discapacidad por Artrosis de Rodilla

Para la valoración de la discapacidad por artrosis de rodilla, los equipos de valoración aplican el baremo oficial, aprobado por el Real Decreto 888/2022, que enmarca la artrosis dentro del Capítulo 2 del Anexo I, regulando los criterios para valorar las deficiencias por trastornos osteoarticulares. Se utiliza un enfoque funcional basado en el modelo de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), analizando diversos aspectos:

Funciones Corporales

Se evalúan factores como el dolor (su intensidad y frecuencia), el rango articular (grados de flexión y extensión), la presencia de inflamación, la inestabilidad de la rodilla y la fuerza muscular en la pierna afectada.

Actividades y Participación

Se analiza cómo la artrosis afecta a las actividades cotidianas y la participación social del individuo. Esto incluye la capacidad para caminar, subir y bajar escaleras, permanecer de pie, realizar autocuidados, llevar a cabo tareas domésticas y laborales.

Factores Contextuales

También se consideran las ayudas técnicas utilizadas (como bastón o rodillera), la presencia de barreras arquitectónicas en el entorno y la necesidad de calzado especial u ortopédico.

Evolución y Tratamientos

Se valora la cronicidad de la enfermedad y la respuesta a los tratamientos recibidos, incluyendo fármacos, fisioterapia, infiltraciones y cirugía (como la implantación de prótesis). La clave en la valoración no es solo la radiografía, sino la limitación funcional objetiva y sostenida que la artrosis provoca.

Infografía que muestra los criterios de valoración de la discapacidad por artrosis de rodilla.

Rangos Orientativos de Porcentaje por Artrosis de Rodilla

Los porcentajes de discapacidad son orientativos y el valor final depende del conjunto de limitaciones y comorbilidades:

  • Leve (0-24 %): Dolor ocasional, rango articular casi completo, capacidad para caminar más de 500-800 metros sin descansos. Habitualmente, este rango no alcanza el 33% necesario para acceder a beneficios.
  • Moderada (25-39 %): Dolor frecuente, cojera leve, dificultad para subir escaleras sin pasamanos, bipedestación limitada y necesidad de tratamientos conservadores periódicos. En estos casos, para obtener una pensión, se podría requerir una incapacidad permanente del INSS. La artrosis de rodilla alcanza con frecuencia el 33-49 % cuando existe limitación funcional sostenida, especialmente en casos bilaterales o con ayudas técnicas.

La preparación del expediente con pruebas objetivas y escalas funcionales es decisiva para obtener un porcentaje justo de discapacidad.

Incapacidad Permanente por Artrosis

¿Se puede trabajar con artrosis? En muchos casos, sí es posible, pero todo depende de la gravedad de la enfermedad, las articulaciones afectadas y el tipo de trabajo que se realice. Existen criterios genéricos sobre cuándo podría aprobarse una pensión de incapacidad por artrosis, aunque siempre se tiene en cuenta la afectación individual.

  • Incapacidad Permanente Total: Si la artrosis impide desempeñar correctamente una actividad laboral donde se requiere esfuerzo físico, se podría conceder esta modalidad.
  • Incapacidad Permanente Absoluta: Esta se valora cuando la artrosis impide al trabajador desarrollar cualquier tipo de trabajo, ni sus tareas habituales ni cualquier otra actividad. Un elemento muy relevante en la valoración de una incapacidad absoluta por artrosis es la "claudicación a la marcha a distancias cortas", es decir, cuando el dolor o calambre se produce al caminar y desaparece con el descanso. Si la artrosis afecta específicamente a la cadera o la columna, el tribunal médico suele valorar que no haya mejoría ni con prótesis y que se necesite acudir a una clínica del dolor, sin poder permanecer en posiciones mantenidas o sentado por un tiempo prolongado. En el caso de manos o muñecas, la incapacidad permanente absoluta por artrosis solo sería viable cuando la lesión es muy severa, o incluso se han perdido los miembros.
  • Gran Invalidez: Es muy difícil que por artrosis se reconozca una gran invalidez o gran incapacidad. Sin embargo, si la enfermedad ha atacado a las manos, muñecas, tobillos y/o pies hasta extremos de una doble amputación, sí se puede reconocer.

En cualquier caso, cada situación debe ser valorada por expertos que puedan certificar la discapacidad o incapacidad. Un informe médico pericial externo puede convertirse en un elemento clave para reclamar, especialmente cuando la pensión es denegada a pesar de la obvia gravedad del paciente.

Manejo y Tratamientos de la Artrosis

Lamentablemente, la artrosis no tiene cura, pero existen tratamientos muy útiles que permiten a la mayoría de los pacientes llevar una vida prácticamente normal o al menos aceptable.

Enfoques Conservadores

  • Manejo del peso: La obesidad es perjudicial, especialmente para la artrosis de rodilla, ya que sobrecarga la articulación.
  • Actividad física: Es importante mantener un buen tono muscular mediante actividades suaves y con poco impacto en las rodillas. Se recomienda alternar reposo y movimiento, evitando estar mucho tiempo sin mover las piernas.
  • Fisioterapia: Ejercicios específicos pueden mejorar la movilidad y fortalecer los músculos circundantes.
  • Calor seco local: Ayuda a aliviar el dolor y relajar la musculatura.
  • Medicamentos: Un médico puede considerar oportuno facilitar analgésicos como el paracetamol y otra medicación antiinflamatoria. En casos muy graves, puede ser necesario inyectar corticoides para ayudar a aliviar la inflamación en la rodilla.

Tratamientos Quirúrgicos

Cuando los tratamientos conservadores no son suficientes o la calidad de vida del paciente disminuye considerablemente, se puede recurrir a la cirugía:

  • Artroscopia: Es una intervención mínimamente invasiva cuyo fin es lavar o retirar partículas de cartílago desprendidas y reparar la parte dañada del menisco.
  • Osteotomía: Consiste en alinear la articulación y equilibrar las cargas que se ejercen sobre ella seccionando partes de la tibia o el fémur próximas a la rodilla.
  • Artroplastia (prótesis): Cuando otros tratamientos no dan resultado o el dolor se vuelve invalidante, es necesario recurrir a una prótesis que sustituya la articulación dañada por elementos realizados en aleaciones de metal y plástico.
Comparativa de radiografías de rodilla antes y después de una artroplastia.

Terapias Regenerativas y Futuras Perspectivas

Las terapias regenerativas en artrosis buscan un enfoque más integral, no solo aliviando los síntomas, sino actuando en las distintas estructuras articulares afectadas para modificar el curso de la enfermedad. Agentes biológicos y procedimientos quirúrgicos innovadores como la distracción articular se encuentran entre los candidatos. Las terapias con células madre, PRP (Plasma Rico en Plaquetas) y exosomas están mostrando beneficios prometedores en la modulación de la inflamación y la regeneración tisular.

Estas terapias están especialmente indicadas para pacientes en fases iniciales o moderadas de la enfermedad, donde el potencial de regenerar el tejido es mayor en articulaciones con menos daño estructural irreversible. Los beneficios principales incluyen el alivio sostenido del dolor, la mejora en la función articular y el potencial de ralentizar la progresión de la enfermedad. Aunque los riesgos son generalmente bajos, existen desafíos en la estandarización de protocolos y la variabilidad en los resultados.

El futuro de las terapias regenerativas es prometedor, con avances en tecnologías como la bioimpresión 3D, el uso de biomateriales inteligentes y la nanotecnología para administrar terapias de manera más precisa y duradera. Actualmente hay varias moléculas en ensayos clínicos en fases avanzadas y se espera que algunas puedan tener resultados esperanzadores. Además, existe evidencia creciente sobre técnicas de inyecciones de bloqueo nervioso y ablación por radiofrecuencia para el manejo del dolor crónico. Un hallazgo reciente sugiere que la colchicina podría ser reconsiderada y estudiada en el tratamiento de algunos fenotipos de artrosis inflamatoria, tras observarse tasas más bajas de artroplastia total de cadera y rodilla en pacientes que la recibieron.

Avances en tratamientos para la artrosis

Investigación y Desafíos Actuales

El principal reto en la artrosis es comprender los mecanismos etiopatogénicos de la enfermedad para avanzar hacia una Medicina personalizada y de precisión. Aunque se conocen múltiples mecanismos implicados y se han definido distintos fenotipos que agrupan y diferencian mejor a los pacientes, aún queda camino por recorrer para identificar con precisión cuáles son los estímulos biológicos y/o biofísicos que inician el desajuste que acaba produciendo la artrosis.

Factores Sociodemográficos y de Discapacidad en Artrosis: un Contexto General

La artrosis es una de las causas más frecuentes de discapacidad a nivel mundial. Un estudio observacional realizado en la Región de Los Ríos, Chile, entre 2017 y 2019, en personas con diagnóstico principal de artrosis inscritas en el Registro Nacional de Discapacidad, reveló asociaciones significativas entre variables sociodemográficas, condición de salud y el grado de discapacidad.

La muestra del estudio, que predominantemente incluyó a personas de entre 56 y 75 años, mayoritariamente mujeres (61,1 %), casadas, dueñas de casa, con educación básica como máximo nivel alcanzado y residentes en zonas urbanas, mostró que estas variables se asociaron estadísticamente con el grado de discapacidad. En relación con la condición de salud, predominó la presencia de comorbilidades y la localización de artrosis en el miembro inferior. Además, hubo una asociación significativa entre el número de articulaciones afectadas y el grado de discapacidad. La mayoría de los participantes presentó un grado leve a moderado de discapacidad (53,9 % leve, 28,1 % moderado), mientras que solo un 18 % padecía un grado severo.

Estos hallazgos indican que la artrosis es una enfermedad que genera discapacidad en el área productiva, ya que una parte significativa de las personas estudiadas se encontraba inactiva. Se evidenció una relación significativa entre la participación en actividades productivas (remunerada o no) y un menor grado de discapacidad. La presencia de comorbilidades (como hipertensión arterial, diabetes, obesidad) también se asoció significativamente con el diagnóstico de artrosis y el grado de discapacidad, lo que subraya la complejidad en el manejo y pronóstico de la afección.

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