Depresión y Ansiedad en Adultos Mayores: Un Desafío de Salud Pública

La población mundial está experimentando un rápido envejecimiento. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más, una cifra que, según las previsiones, casi se duplicará a 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. Aunque la mayoría de los adultos mayores gozan de buena salud, un número significativo corre el riesgo de desarrollar afecciones de salud mental como la depresión y los trastornos de ansiedad. Estas condiciones, lejos de ser una parte normal del envejecimiento, son problemas de salud generalizados que a menudo no se reconocen ni reciben tratamiento adecuado, y pueden interferir gravemente con la vida diaria.

infografía sobre el envejecimiento de la población mundial y la prevalencia de trastornos mentales en adultos mayores

La Depresión en la Tercera Edad

La depresión es una enfermedad mental, un trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración que persisten casi todos los días durante al menos dos semanas. Estos sentimientos pueden interferir significativamente con la vida diaria del individuo.

Prevalencia y Reconocimiento

La depresión en los adultos mayores es un problema generalizado que, lamentablemente, con frecuencia no se reconoce ni recibe tratamiento. Los síntomas comunes como fatiga, falta de apetito y problemas para dormir pueden confundirse con el proceso de envejecimiento normal o con padecimientos físicos existentes, lo que dificulta su detección temprana. En casos graves, los síntomas pueden incluso asemejarse a los de la demencia.

imagen de un adulto mayor pensativo o con expresión de tristeza

Factores de Riesgo Específicos para la Depresión

En los adultos mayores, diversos cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o exacerbar una depresión ya existente. Algunos de estos cambios incluyen:

  • Mudanza del hogar, como por ejemplo, a un centro de la tercera edad.
  • Dolor o padecimiento crónico.
  • Hijos que abandonan el hogar.
  • Muerte del cónyuge y amigos cercanos.
  • Pérdida de la independencia, como problemas para cuidarse sin ayuda, movilizarse o la pérdida de privilegios para conducir.

La depresión también puede estar relacionada con padecimientos físicos, entre ellos:

  • Trastornos tiroideos.
  • Mal de Parkinson.
  • Enfermedades cardíacas.
  • Cáncer.
  • Accidente cerebrovascular.

Además, el consumo excesivo de alcohol o de ciertos medicamentos (como los somníferos) puede empeorar los síntomas depresivos. Un estudio en Chile encontró una tasa de prevalencia de sintomatología depresiva del 11,2% para adultos mayores de 65 años o más, siendo del 4,1% para hombres y del 16,9% para mujeres.

Diagnóstico y Tratamiento de la Depresión

El diagnóstico de la depresión requiere la evaluación de un proveedor de atención médica, quien realizará un examen físico, preguntas sobre la historia clínica y los síntomas. Los análisis de sangre y orina pueden realizarse para descartar enfermedades físicas. A menudo, se requiere la intervención de un especialista en salud mental para el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Los primeros pasos del tratamiento incluyen:

  • Tratar cualquier padecimiento físico que pueda estar causando los síntomas.
  • Suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas.
  • Evitar el consumo de alcohol y somníferos.

Si estas medidas no son suficientes, los antidepresivos y la psicoterapia suelen ser de gran ayuda. Es importante destacar que, para las personas mayores, los proveedores generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos, incrementándolas de forma más lenta que en adultos más jóvenes.

Manejo de la Depresión en el Hogar

Para un mejor manejo de la depresión en el hogar, se recomienda:

  • Realizar ejercicio regularmente, si el médico lo autoriza.
  • Rodearse de personas cariñosas y positivas, y participar en actividades agradables.
  • Aprender y practicar buenos hábitos de sueño.
  • Vigilar los signos tempranos de depresión y saber cómo reaccionar ante ellos.
  • Reducir el consumo de alcohol y evitar las drogas ilícitas.
  • Hablar de los sentimientos con alguien de confianza.
  • Tomar los medicamentos correctamente y comunicar cualquier efecto secundario al médico.

Pronóstico y Complicaciones

La depresión a menudo responde bien al tratamiento, y el pronóstico mejora para quienes tienen acceso a servicios sociales, apoyo familiar y de amigos que les ayuden a mantenerse activos y ocupados. Sin embargo, la complicación más preocupante de la depresión es el suicidio. En el grupo de adultos mayores, los hombres representan la mayoría de los suicidios, siendo los divorciados o viudos quienes presentan mayor riesgo. Es crucial que las familias presten especial atención a los familiares mayores deprimidos que viven solos. En Chile, la tasa de suicidio en adultos mayores de 60 años es del 12,45% por cada 100 000 habitantes.

Si usted o alguien que conoce está experimentando sentimientos de tristeza, minusvalía o desesperanza persistentes, llora con frecuencia o tiene dificultades para enfrentar situaciones estresantes, debe buscar ayuda profesional. En caso de pensamientos suicidas, es fundamental contactar de inmediato a la Línea de Vida para Crisis y Suicidio 988 (disponible 24/7) o a los servicios de emergencia locales.

La Ansiedad en la Población Mayor

Las manifestaciones de ansiedad son frecuentes entre las personas mayores y pueden ser lo suficientemente disruptivas como para considerarse un problema clínicamente significativo. Se han asociado a un incremento de la discapacidad, una disminución del bienestar y satisfacción con la vida, un aumento de la mortalidad y un mayor riesgo de enfermedad coronaria en varones. Además, la ansiedad no tratada tiende a cronificarse y suele derivar en una utilización reiterada y excesiva de los servicios de salud.

A pesar de ser tan común como la depresión, la ansiedad en las personas mayores ha sido menos investigada como fenómeno psicopatológico, en parte debido a la insignificante búsqueda de tratamiento por esta cuestión en este grupo de edad.

Factores de Riesgo y Consecuencias

Los trastornos de ansiedad en personas mayores suelen estar infradiagnosticados e infratratados. El conocimiento de sus factores de riesgo es crucial para la detección temprana y la prevención. Se ha sugerido que los factores de riesgo en personas mayores pueden variar con la edad. Un estudio relevante que analizó factores de riesgo para ansiedad y depresión en la tercera edad encontró que, para la ansiedad, se asocian: rasgos de personalidad, estrategias inadecuadas de afrontamiento, alteraciones psicológicas previas, aspectos cualitativos de la red social, la presencia de eventos estresantes y ser mujer. La edad, sin embargo, parece ser un factor protector para la ansiedad, mientras que es un factor de riesgo para la depresión.

Relación con la Salud Física y la Cognición

Existe una clara evidencia de que los síntomas de depresión se vinculan con el deterioro funcional. Aunque la interrelación entre depresión y ansiedad es conocida, hay menos estudios sobre la conexión directa entre ansiedad y declive funcional. Un trabajo encontró que las personas con síntomas de ansiedad informaban de mayores dificultades de movilidad, aunque no se asociaba con un declive físico medido objetivamente.

La asociación entre depresión y un incremento del riesgo de defunción se ha establecido firmemente, especialmente en varones. Sin embargo, en comparación con la depresión, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o un trastorno mixto depresión-ansiedad no implican un aumento significativo de la mortalidad. Se plantea la hipótesis de que las personas mayores con TAG podrían buscar atención médica con más frecuencia, incluso por síntomas físicos menores, lo que podría influir en estos resultados.

Interesantemente, las características de ansiedad han demostrado predecir de forma independiente y prospectiva la incidencia de infarto de miocardio en hombres. La ansiedad moderadamente elevada se asocia con un riesgo modesto de infarto, mientras que la ansiedad grave representa un factor de riesgo más significativo para esta condición. Este hallazgo sugiere que la ansiedad es un factor único y relevante en la salud cardiovascular.

En el ámbito cognitivo, se ha observado que grados elevados de ansiedad se asocian frecuentemente a una peor ejecución en diversas tareas cognitivas. Esta reducción de recursos cognitivos podría deberse a la hipervigilancia característica de las personas con ansiedad, que les lleva a atender preferentemente a estímulos amenazantes y a cualquier estímulo irrelevante en el ambiente, sobrecargando su capacidad de procesamiento.

esquema que ilustra la conexión entre la ansiedad, el estrés y los problemas cardiovasculares

Panorama General y Estrategias Integrales

Datos y Cifras Clave

  • En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
  • La soledad y el aislamiento social son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en la vejez.
  • Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores.
  • Aproximadamente el 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental.
  • Los trastornos mentales en este grupo etario representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad.
  • Alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) a escala mundial se producen en personas de 70 años o más.

Factores de Riesgo Generales

La salud mental en edades avanzadas está determinada por el entorno físico y social, los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos del envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida de capacidad intrínseca y la disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico. Los adultos mayores son más propensos a experimentar eventos adversos como el duelo, la reducción de ingresos o la pérdida de propósito con la jubilación.

Otros factores de riesgo importantes incluyen:

  • El edadismo (discriminación por motivos de edad), que afecta gravemente la salud mental.
  • El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores.
  • Los malos tratos a las personas de edad (físico, verbal, psicológico, sexual, económico, o desatención), que afectan a uno de cada seis adultos mayores y pueden provocar depresión y ansiedad.
  • Las responsabilidades abrumadoras de cuidado de cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia.
  • Condiciones de vida precarias, mala salud física o falta de acceso a apoyo y servicios de calidad, especialmente en entornos humanitarios o con enfermedades crónicas, neurológicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Un estudio chileno encontró que el estado civil (casado o unión libre) y la participación en agrupaciones comunitarias pueden ser factores protectores, generando mayor bienestar psicológico y amortiguando situaciones de estrés. La jubilación, por otro lado, puede impactar negativamente la autonomía y autoestima debido a la pérdida del rol y disminución de ingresos. Además, enfermedades crónicas como hipertensión arterial y diabetes mellitus son factores de riesgo que pueden generar temor y desesperanza.

foto de grupo de personas mayores participando en una actividad comunitaria

Promoción y Prevención

Las estrategias de promoción y prevención de la salud mental en adultos mayores se enfocan en apoyar un envejecimiento saludable, promoviendo entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar. Entre las principales estrategias se incluyen:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
  • Promoción de comportamientos saludables (dieta equilibrada, actividad física, abstinencia de tabaco, reducción del alcohol).
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.

La conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento y la soledad. Actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y calidad de vida, y reducir los síntomas depresivos. Ejemplos incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas y programas de voluntariado.

La protección contra el edadismo y el maltrato es fundamental, mediante políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Asimismo, existen diversas intervenciones para cuidadores que buscan mantener una relación de cuidado saludable y prevenir el maltrato.

Tratamiento y Atención

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental en los adultos mayores. Esto implica seguir normas de atención integrada, de base comunitaria y centradas en los cuidados a largo plazo, así como en la educación, formación y apoyo a los cuidadores. Se recomienda una combinación de intervenciones de salud mental y otros apoyos para abordar las necesidades de salud, personales y sociales.

La demencia es una preocupación significativa, ya que afecta la salud mental (desencadenando síntomas de psicosis y depresión) y requiere acceso a atención de salud mental de calidad. La respuesta al maltrato de los adultos mayores también es crítica, con intervenciones como la notificación obligatoria, grupos de apoyo, líneas de ayuda, programas psicológicos para maltratadores y formación de proveedores de atención de salud.

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS colabora con diversos asociados para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de salud mental de los adultos mayores. Iniciativas como la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) y el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 promueven la mejora de la salud mental para todas las poblaciones, incluyendo a los adultos mayores.

El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS ofrece protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, incluyendo la depresión y la demencia. Además, la OMS ha desarrollado herramientas y guías, como "Adaptarse a los tiempos" durante la pandemia de COVID-19, y realiza investigación sobre intervenciones psicológicas, reducción del aislamiento social, la soledad y prevención del maltrato de los adultos mayores.

La Salud Mental en el Adulto Mayor

tags: #casos #de #depresion #y #ansiedad #en