El movimiento "No + AFP" ha marcado un hito en la historia social y política de Chile, impulsando multitudinarias protestas en rechazo al actual sistema de pensiones del país. Este sistema, privatizado en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet, convirtió a Chile en la cuna de los fondos privados de pensiones (las AFP), un modelo que posteriormente se extendió por toda América Latina. Sin embargo, décadas después, este sistema se ha visto cuestionado por su capacidad para garantizar pensiones dignas.

Origen y Contexto del Sistema de Pensiones en Chile
La reforma previsional de la dictadura fue parte de las "modernizaciones" que el régimen de Augusto Pinochet impuso como parte de un proyecto de refundación del Estado chileno. José Piñera, ex Ministro del Trabajo de la dictadura, fue un adalid de estas modernizaciones, que incluyeron, además de la reforma previsional, el Código Minero, el Código Laboral y la reforma de la salud con la creación de las Isapres.
En la superficie, el argumento para reformar las pensiones fue que los sistemas de reparto, administrados por cajas previsionales y con apoyo estatal, no solo eran impositivos, sino que impedían multiplicar adecuadamente los recursos. Se planteaba que estos recursos se tornarían insuficientes con el envejecimiento de una población en la que los jubilados crecerían a mayor ritmo que la fuerza laboral activa. Lo que no se dijo, y que hasta hoy los sostenedores de las AFP se niegan a reconocer, es que se produjo una expropiación de los ahorros previsionales en beneficio de los grupos económicos, que contarían desde entonces con cuantiosos recursos de inversión.
Sin duda se ha creado mucha riqueza, de lo cual dan cuenta las utilidades del sistema, pero con una tendencia regresiva en cuanto a su distribución.
Las Primeras Masivas Movilizaciones del "No + AFP"
El domingo 27 de marzo de 2017, decenas de miles de personas salieron a las calles de varias ciudades de Chile para protestar contra el actual sistema de pensiones del país. Según los organizadores de las protestas, más de 2 millones de chilenos participaron en las marchas a nivel nacional, con 800.000 de ellos solo en Santiago. La policía chilena, sin embargo, estimó en 50.000 el número de manifestantes en la capital.
Los manifestantes le pedían al gobierno de la socialista Michelle Bachelet reformar radicalmente el sistema privatizado. Un millón de chilenas y chilenos marchó el 24 de julio de 2016 en todo el país, convocado por la consigna “No + AFP”.
Las multitudinarias marchas, como la del 24 de julio de 2016, generaron una alarma significativa, especialmente después de que se conociera que la ex subdirectora técnica de Gendarmería, Myriam Olate, gozaba de una pensión superior a los cinco millones de pesos, contrastando con la realidad de muchos jubilados.
El 24 de julio del año siguiente, el movimiento "No + AFP" convocó a la primera marcha para conmemorar el año de su inicio, bajo el lema "Hace un año Chile despertó". Se realizaron asambleas en lugares de trabajo, concentraciones en plazas y cacerolazos masivos con la finalidad de señalar al Gobierno que los trabajadores de Chile demandaban una Reforma de Pensiones Estructural y no solo "maquillaje".

Ingenio y Crítica en las Calles: "Carteles" y Manifestaciones
El ingenio de muchos manifestantes que participaron en las protestas se hizo sentir en las calles de Santiago. En la icónica Plaza Italia, epicentro de las protestas, se pudieron ver algunos de los ejemplos más creativos de la protesta chilena, con duras y mordaces críticas al Ejecutivo, pero también llamados a la "justicia social" y a continuar las movilizaciones.
Las calles en Santiago tuvieron a varios "superhéroes" en medio de las manifestaciones. La sátira también tocaba series tan populares como "Grey's Anatomy".
Un ejemplo de esta creatividad fue la performance "Las AFPs nos empelotan", donde mujeres se desnudaban para visibilizar la precaria situación de la vejez. Una de ellas, tres años más tarde, repetiría la performance en las afueras de la Corte Suprema, agregando a la idea del "empelotamiento" la solidaridad intergeneracional, con una mujer joven sujetando a una mayor, como principio base de la propuesta del No + Afp.
Entre los lemas más escuchados en las marchas se encontraba "El pueblo, el pueblo, el pueblo dónde está… El pueblo está en la calle, pidiendo dignidad". Los carteles también fueron un vehículo potente para el mensaje, como el conocido: "AFP significa: Aquí Fabricamos Pensionados Pobres".

Demandas Clave y la Visión del Movimiento
Desde que apareció el movimiento No + AFP, el debate sobre la reforma en el sistema de reparto quedó instalado no solo en la agenda de los medios, sino también en la agenda del Gobierno. La consigna del movimiento es clara: un sistema de reparto, solidario, tripartito y administrado por el Estado.
El líder de la agrupación ciudadana es Luis Mesina Marín, profesor de 60 años y dirigente sindical, quien lleva cuatro décadas predicando un frontal discurso en contra del sistema capitalista, la propiedad privada, los bancos, las isapres y las AFP. Mesina no esconde su predilección por instaurar un sistema socialista en Chile. Ha criticado no solo a los empresarios, sino también al Partido Comunista, la CUT y las reformas del gobierno de Michelle Bachelet.
Mesina ha expresado que "la burguesía chilena es una de las más inteligentes del continente", y que "quienes han hecho las leyes en estos últimos 40 años, no han sido los gobernantes de turno, han sido los grandes empresarios". Ha insistido en que "nada tenemos en común con los empresarios, al contrario, su filosofía es atentatoria a nuestra propia existencia, nos condenan a la barbarie" y que "debemos poner fin a este sistema urgentemente y sustituirlo por un sistema de seguridad social". Afirma que este sistema es único en el mundo y que no hay negocio más rentable.
El movimiento "No + AFP" buscó debilitar a las administradoras de fondos de pensiones. Su vocero, Luis Mesina, pidió a los asistentes cambiarse masivamente hacia el fondo E, una medida criticada por el titular de Hacienda, Rodrigo Valdés, quien argumentó que "lo que está haciendo el señor Mesina con su llamado es castigar las pensiones de mucha gente". En una tercera marcha, el llamado fue a salir masivamente de dos administradoras específicas: Cuprum y Provida, acusándolas de evasión tributaria.

Respuestas Oficiales y el Debate Político
El discurso por cadena nacional de la Presidenta Michelle Bachelet el 9 de agosto de 2016, en la víspera de un cacerolazo, fue en rigor un rechazo a la demanda de “No + AFP” desde el momento en que descartó el retorno a un sistema de reparto para las pensiones.
En abril de 2017, la Presidenta Michelle Bachelet anunció una reforma al sistema de pensiones que incluía una cotización adicional del 5% en un nuevo sistema de ahorro colectivo a cargo del empleador, y un pilar solidario relativo, que representaría un tercio del ahorro previsional, aumentado del actual 10% a 15% del sueldo. También se discutía la creación de una AFP estatal.
Los manifestantes acusan tanto a líderes de izquierda, de derecha o de centro, de no haber construido una sociedad con mayor justicia social. La Presidenta Bachelet conversó sobre las reformas con la Confederación de la Producción y el Comercio, pero resultó sintomática la virtual exclusión de las voces disonantes del gobierno. La gran prensa tampoco dio un trato equitativo a los planteamientos críticos, como los del ex senador democratacristiano Ricardo Hormazábal, quien calificó los anuncios presidenciales como “mucha paja y poco trigo”.
El "nudo gordiano" de la crisis previsional chilena, como algunos lo denominan, parece ser un desafío que el gobierno ha intentado desatar solo superficialmente, con un "baúl de las administradoras de los fondos de jubilación" que está poderosamente blindado.
Estallido Social de 2019: La Resignificación de las Protestas
En octubre de 2019, el ingenio de muchos manifestantes que participaron en las protestas en Chile se hizo sentir nuevamente en las calles de Santiago, la capital del país. El día 12 de movilizaciones llevó nuevamente a miles de personas a congregarse en la Plaza Italia, el epicentro de las protestas contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera.
Aunque las protestas se dieron en otras ciudades del país, en Santiago se produjo la más numerosa. El objetivo era protestar ante el palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo, pero las autoridades frenaron el avance de los manifestantes. El perímetro de la base gubernamental fue cercado y muchos acabaron quedándose concentrados en la Plaza Italia y sus alrededores en un ambiente de protesta pero festivo.
Piñera reconoció que su gobierno y los anteriores no supieron ver la "situación en esta magnitud" y anunció una agenda de reformas sociales y un cambio de ministros de varias carteras. Sin embargo, esas medidas y otras concesiones -como la eliminación del aumento a la tarifa del metro que originó las protestas actuales- no fueron suficientes para muchos en el país. "Aún no hemos logrado nada", fue una frase recurrente en las marchas de ese período.
En otros puntos de la capital se volvieron a producir enfrentamientos con la policía, saqueos e incendios. Las multitudinarias protestas pacíficas se han visto empañadas por actos vandálicos y disturbios, así como por duros enfrentamientos entre policías y manifestantes. Varios encapuchados formaron barricadas y enfrentaron con piedras a las fuerzas del orden, que respondían con bombas lacrimógenas y balines de goma.
Diversos colectivos sociales y Amnistía Internacional denunciaron violación de derechos humanos desde que estalló la crisis. El director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile, Sergio Micco, también manifestó su "total preocupación" al gobierno, informando que un observador del INDH fue herido por siete balines.
Según las autoridades, al menos 20 personas han fallecido en las protestas.
Manifestaciones en Plaza Italia: Rompieron semáforos y quemaron un bus

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