La cardiopatía isquémica es la enfermedad ocasionada por la arterosclerosis de las arterias coronarias, encargadas de proporcionar sangre al músculo cardiaco (miocardio). Esta patología impide que el corazón reciba el flujo sanguíneo necesario, convirtiéndose en una de las principales causas de morbimortalidad en el adulto mayor.
Fisiopatología y factores de riesgo
La arterosclerosis coronaria es un proceso lento de formación de colágeno y acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias. Aunque comienza en las primeras décadas de la vida, no suele presentar síntomas hasta que la estenosis de la arteria coronaria es lo suficientemente grave como para causar un desequilibrio entre el aporte de oxígeno al miocardio y sus necesidades reales.

Los pacientes con múltiples factores de riesgo tienen mayor probabilidad de padecer enfermedad obstructiva. En el llamado síndrome metabólico -asociación de obesidad, diabetes, aumento del colesterol e hipertensión-, el riesgo se incrementa notablemente. Además, la evidencia señala que la hipertensión arterial es el factor de riesgo acompañante más frecuente, seguido de la hipertrigliceridemia.
Manifestaciones clínicas en la vejez
El cuadro clínico en el adulto mayor suele ser menos "de libro" que en pacientes jóvenes. La cardiopatía isquémica puede presentarse de forma asintomática o mediante "equivalentes anginosos", tales como:
- Disnea (falta de aire)
- Fatiga o cansancio inespecífico
- Dolor lumbar, de espalda o de hombros
- Mareos o molestias gastrointestinales
- Confusión
Tipos de presentación
- Angina estable: Dolor recurrente en el tórax, descrito como opresión, tirantez o quemazón. Se desencadena tras el ejercicio físico o emociones y cede con el reposo o nitroglicerina.
- Angina inestable: Presenta síntomas similares al infarto, pero sin una oclusión completa de la arteria ni muerte celular. Ocurre en reposo y es de menor duración e intensidad que un infarto.
- Infarto agudo de miocardio: Ocurre por la obstrucción total de una arteria con un trombo, causando la muerte (necrosis) del tejido cardiaco. Se manifiesta por un dolor intenso en el pecho mantenido durante más de 20 minutos, pudiendo acompañarse de sudor frío, fatiga y angustia.
Desafíos en el diagnóstico y tratamiento
El envejecimiento poblacional plantea una "paradoja riesgo-tratamiento": aunque existen terapias eficaces, la población de mayor edad suele recibir tratamientos subóptimos y enfrenta mayores barreras. El diagnóstico en esta etapa es complejo debido a la fragilidad, el deterioro cognitivo y la multimorbilidad.

Las herramientas convencionales, como la ergometría (prueba de esfuerzo), pueden no ser viables si el paciente presenta problemas locomotores o alteraciones basales en el electrocardiograma. Por ello, la arteriografía coronaria (cateterismo) es el método de referencia cuando los resultados previos no son concluyentes, aunque se reserva para casos donde el beneficio pronóstico es claro.
Consideraciones farmacológicas
El uso de medicamentos en el adulto mayor debe ser extremadamente cauteloso debido a la polifarmacia. Con cinco o más fármacos, el riesgo de reacciones adversas aumenta drásticamente. Los tratamientos principales incluyen:
| Tratamiento | Función |
|---|---|
| Betabloqueantes | Tratamiento principal para la cardiopatía isquémica. |
| Nitratos | Mejora de síntomas anginosos. |
| Estatinas | Reducción de eventos cardiovasculares (coste-efectivas). |
Estrategias de prevención y manejo
La rehabilitación cardiaca mejora la supervivencia y la calidad de vida, pero su tasa de participación en mayores es baja. Es fundamental promover:
- Actividad física: Ejercicios de equilibrio, fuerza y actividad aeróbica moderada.
- Soporte nutricional: Cribado sistemático para detectar malnutrición.
- Abandono del tabaco: Incluso a edades avanzadas, genera beneficios significativos en la esperanza de vida.
Programa de Rehabilitación Cardiaca: RESUMEN COMPLETO
El enfoque actual aboga por una visión geronto-cardiológica, donde el objetivo principal no sea solo prolongar la supervivencia, sino preservar la autonomía, reducir los síntomas y mantener la calidad de vida del paciente según sus propias preferencias.