Noam Chomsky, una figura preeminente en la lingüística y un activista político inquebrantable, ha dedicado gran parte de su vida a denunciar los abusos de poder y a abogar por los derechos humanos en diversas esferas. Nacido en Filadelfia en diciembre de 1928, Chomsky se ha consolidado como uno de los intelectuales más influyentes de la actualidad, conocido por su riguroso análisis y su compromiso con los más vulnerables.

La "Semana Noam Chomsky" y la relevancia de su pensamiento
Como parte de la “Semana Noam Chomsky. Lenguaje, Derechos Humanos, Palestina, Anarquismo”, un simposio convocado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano junto con otras casas de estudio y organizaciones, se desarrolló una mesa inaugural en la Facultad de Ciencias Sociales y Educación de la UAcademia.
Chomsky como defensor de los derechos humanos
En su presentación, la profesora Plaza destacó que desde la cátedra se busca relevar a Chomsky no solo como el defensor de los derechos humanos a lo largo de su trayectoria, sino también por el enlace que establece con la importancia de la educación en derechos humanos. “Es precisamente este aspecto el que los/as educadores/as en derechos humanos defendemos”, afirmó Plaza. Los derechos humanos son justamente para visibilizar, respetar, promover y reforzar la dignidad de todos los seres humanos y no solo de un grupo de personas que defienden sus propios intereses. El respeto a los derechos y dignidad del otro, sobre esta perspectiva compartida, se levanta esta mirada crítica de la institucionalidad de los derechos humanos. Aquí se ubica la relevancia de Chomsky al venir denunciando hace décadas lo que sigue pasando con el pueblo palestino.
Similitudes con Paulo Freire y críticas al conductismo
Retomando la temática de la educación en derechos humanos, la profesora propuso que un encuentro entre Chomsky y Paulo Freire habría sido provechoso por las líneas similares que existen entre sus propuestas. En su ponencia, el profesor Pincheira graficó la relevancia de Chomsky en la escena contemporánea internacional a través de cuatro puntos. En primer lugar, se refirió a la controversia que generó la crítica que impulsó a los planteamientos del conductismo psicológico, cuando propuso una nueva explicación sobre el proceso de adquisición del lenguaje. Sus propuestas rompían con lo establecido por autores como B.F. Skinner. Este enfoque naturalista en el estudio del lenguaje ha influido en la filosofía del lenguaje y de la mente.
Chomsky y la crítica al poder: guerra, medios y política exterior
Noam Chomsky ha sido un crítico incisivo de la política exterior de Estados Unidos, el papel de los medios de comunicación y la concentración del poder, destacando su compromiso con la justicia social y la libertad.
Oposición a la guerra de Vietnam y la responsabilidad intelectual
Luego, el profesor Pincheira abordó la figura de Chomsky relativa a su oposición a la guerra de Vietnam. En 1967, Chomsky publicó el ensayo “La responsabilidad de los Intelectuales” en reacción a los informes sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército de su país en el Sudeste de Asia. Su activismo político arranca de la movilización popular contra esta guerra, una participación sorprendente considerando que su propia universidad, el MIT, investigaba helicópteros, bombas inteligentes y técnicas de contrainsurgencia para la guerra en Vietnam. Aproximadamente el 90% del MIT estaba financiado por el Pentágono en ese momento, y Chomsky personalmente estaba justo en el medio de eso, en un laboratorio militar.
La oposición de Chomsky a la guerra de Vietnam lo llevó a analizar el papel del mundo académico en la implicación de Estados Unidos en este conflicto. Fruto de este esfuerzo fueron varios artículos compilados en el libro American Power and the New Mandarins (El poder estadounidense y los nuevos mandarines) de 1969, de entre los cuales destaca “La responsabilidad de los intelectuales”.
El poder de los medios de comunicación
La tercera escena abordó el campo de investigación del poder de los medios de comunicación. Aquí el lingüista evidencia que la mayor parte de los medios de comunicación transmiten predominantemente las opiniones de las élites. “El análisis permite detectar una condición similar en los medios latinoamericanos. En la región los “dueños de la palabra” concentran la producción, edición y distribución de contenidos. En el caso chileno, esta concentración va acompañada de un marcado “monopolio ideológico” por parte de un empresariado educado en una matriz económica neoliberal y en un conservadurismo valórico”.
Chomsky ataca la aureola de independencia, progresismo, apertura y subversión de la prensa libre occidental y de los medios de comunicación en general, a quienes corresponsabiliza del avance y promoción de las agendas económicas y socio-políticas de los grupos de poder que dominan al estado y a la sociedad civil. Considera que el adoctrinamiento es tan profundo que hechos básicos son casi incomprensibles para la opinión pública.

La política exterior estadounidense y el caso palestino
Noam Chomsky ha cobrado mayor notoriedad en la última Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando el Presidente venezolano, Hugo Chávez, recomendó leer la obra del intelectual y hacer menos caso a la política externa del gobierno norteamericano. Chomsky hizo una documentada y a veces irónica descripción de lo que ha sido la política exterior estadounidense durante los últimos doscientos años, concluyendo que "hoy hay oportunidades para un progreso real en libertad y justicia en el hemisferio". Citó a diversos pensadores que plantean que "no debemos confundir las duras realidades con la realidad en sí. La realidad es una meta no lograda, revelada por la evidencia histórica. El actual récord histórico corresponde más al de una realidad abusiva".
Alusiones a Chile hubo pocas, pero contundentes, como cuando recordó el apoyo de Paul Wolfowitz, actual jefe del Banco Mundial, al general Suharto de Indonesia, "que ha sido uno de los peores asesinos en masa y torturadores del mundo moderno, además de uno de los que encabezan el ránking de los líderes mundiales más corruptos. Él ofreció grandes ganancias a inversionistas extranjeros que saquearon el país, y por lo tanto fue muy popular en Estados Unidos, junto con muchos otros monstruos en el pasado y presente, mientras han estado gobernando".
En otro comentario sobre la promoción de la democracia en América Latina en los '80, citó una investigación que reveló el fracaso sistemático de los programas: "Donde la influencia de Estados Unidos era menor, el progreso hacia la democracia era mayor, a pesar de los intentos de (Ronald) Reagan de apoyar a dictadores. Donde la influencia estadounidense era mayor, el progreso era menor". La explicación sería que Estados Unidos solo aceptaba cambios verticales y limitados, que no pusieran en riesgo los tradicionales esquemas de poder en los que EE. UU. participaba. A la situación de Cuba, Chomsky le dedicó varios minutos, relacionándola con nuestro país. Agregó que "la razón por la cual Cuba debía ser torturada, también fueron francamente explicadas en los registros internos, durante la época Kennedy. La razón principal fue el éxito del desafío cubano a la política estadounidense, haciéndola retroceder 150 años". También estaban los rusos. "Los temas básicos prevalecieron con cambios leves y Washington reaccionó con temor ante la elección democrática de (Salvador) Allende".
En relación al conflicto palestino-israelí, Chomsky afirmó que "una medida importante que Estados Unidos podría tomar es cumplir sus propias leyes". Citó la Ley Leahy, que prohíbe el envío de armas a unidades militares implicadas en violaciones constantes de derechos humanos, y las exenciones de impuestos a organizaciones involucradas en la ocupación y ataques a derechos humanos y civiles dentro de Israel. Insistió en la necesidad de que EE.UU. respete sus propias leyes y el derecho internacional, lo que implicaría un embargo de armas a Israel, tal como lo ha demandado Amnistía Internacional. También criticó el papel unilateral de Estados Unidos en el bloqueo de una solución política durante los últimos 40 años.
Noam Chomsky - El conflicto israelí-palestino I
El cambio en la opinión pública y el activismo de base
La opinión en Estados Unidos está transformándose, sobre todo entre los más jóvenes. Chomsky ilustra esto con una experiencia personal: antes necesitaba protección policial para sus charlas, ahora las reuniones son pacíficas y con gran afluencia de estudiantes comprometidos. Destacó que en todo el país, la solidaridad con Palestina es uno de los principales temas en los campus universitarios, lo que representa un enorme cambio en los últimos años. Estos cambios, que a menudo comienzan con la gente joven, gradualmente llegan al resto de la población. Esfuerzos como hacer que el gobierno de Estados Unidos cumpla sus propias leyes, podrían llevarse a cabo a una escala sustancial, a nivel doméstico y con el apoyo de instituciones internacionales, lo que podría conducir a más cambios.
La lingüística revolucionaria de Chomsky
A la edad de 29 años, Noam Chomsky transformó los supuestos de la lingüística con su obra Estructuras sintácticas, que revolucionó el modo de entender cómo se adquiere y se produce el habla. Para Chomsky, la facultad del lenguaje es una especie de molde en el que puede encajar cualquier clase de idioma. Hasta entonces, se consideraba que el dominio de la lengua se adquiría a través de la imitación, una idea que Chomsky desechó, revelando que el uso de la palabra es el sistema más rico y complejo que poseemos, y que va más allá de la mera comunicación.
Gramática generativa y universal
Chomsky es responsable de la llamada "revolución cognitiva" de los años 50, elevando el lenguaje, entendido como innata capacidad humana, a ciencia cognitiva. Sus predecesores concebían la lingüística como una ciencia taxonómica. Chomsky, en cambio, es el pionero de la distinción entre la gramática mental, de contenido subconsciente, que se desarrolla en el cerebro al modo de un sistema computacional, y la gramática descriptiva, con la que los lingüistas intentan caracterizar formalmente aquella.
Se impone la existencia de un componente genético, la Gramática Universal, que explica que un niño identifique estímulos lingüísticos y desarrolle la capacidad del lenguaje sin instrucción, mientras otros animales no pueden. La Gramática Universal de Chomsky asegura que el fundamento común de las lenguas humanas es su recursividad, un proceso que posibilita a un hablante introducir oraciones en otras sin límite, permitiendo una comunicación rica y compleja.
El sistema encargado de articular estos principios y variar los parámetros es el cerebro humano con su capacidad de sintaxis, que en su sentido amplio adquiere la forma de un sistema computacional que opera en módulos. Los módulos responden a una estructura matriz compuesta por tres componentes, dentro de los cuales actúan los principios y parámetros definidos como una serie de teorías de lenguaje, conectadas con cuatro módulos centrales: la estructura-P, la estructura-S, la forma fonológica (FF) y la forma lógica (FL).
Crítica al conductismo y la autonomía de la gramática
Chomsky se opuso con dureza al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo cartesiano. Destaca su contribución al establecimiento de las ciencias cognitivas a partir de su crítica del conductismo de Burrhus Frederic Skinner y de las gramáticas de estados finitos, poniendo en tela de juicio el método basado en el comportamiento del estudio de la mente y el lenguaje que dominaba en los años cincuenta. Postuló un aspecto bien definido de innatismo en la adquisición del lenguaje y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como la existencia de un «órgano del lenguaje».
Naturaleza humana, ética y la Carta Magna
Chomsky es un acérrimo defensor de una naturaleza derivada por evolución del genoma que hemos heredado y sin la cual no seríamos humanos. Esta concepción se alimenta de las ideas de la Ilustración y sus doctrinas filosóficas sobre nuestras intuiciones, esperanzas y experiencias y de un examen de la historia de las distintas culturas, que nos muestran que el ser humano necesita vivir libremente en comunidad, sin cortapisas a sus capacidades.
La Carta Magna y la Carta del Bosque
La conferencia del lingüista e intelectual, de una hora de duración, fue seguida con total atención. Chomsky abordó la trascendencia de la Carta Magna y la Carta del Bosque. En unas cuantas generaciones se llegará al milenario de la Carta Magna, uno de los grandes acontecimientos en el establecimiento de los derechos civiles y humanos. La primera edición académica de la Carta Magna la publicó el eminente jurista William Blackstone. La edición de Blackstone comprende en realidad dos cartas: la Carta Grande y la Carta del Bosque. La primera, la Carta de las Libertades, se reconoce de modo generalizado como cimiento de los derechos fundamentales de los pueblos de habla inglesa.
Churchill se refería concretamente a la reafirmación de la Carta por parte del Parlamento en la Petición de Derecho, que imploraba al Rey Carlos [I] que reconociera que es la ley la soberana, no el Rey. Tras un amargo conflicto entre el Rey y el Parlamento, se restauró el poder de la realeza en la persona de Carlos II. Uno de los dirigentes del Parlamento, Henry Vane, fue decapitado por su grave delito: redactar una petición denominando al pueblo "origen de todo poder justo" en la sociedad civil. Sus opiniones influyeron en Milton y Locke, aunque Williams fue mucho más lejos, fundando la doctrina moderna de separación de la Iglesia y el Estado.
La Carta de Libertades se vio enriquecida por la Ley de Habeas Corpus de 1679. La Constitución norteamericana afirma que "no se suspenderá la declaración de habeas corpus" salvo en caso de rebelión o invasión. El Tribunal Supremo de los EE. UU. sostuvo que los derechos garantizados por esta Ley fueron "[c]onsiderados por los Fundadores [de la República Norteamericana] como la más alta salvaguarda de la libertad".
La significación de la Carta del Bosque no es menos honda y acaso sea hoy incluso más relevante. Esta carta exigía la protección de los bienes comunales de poderes exteriores, que eran fuente de sustento de la población general: su combustible, sus alimentos, sus materiales de construcción, todo lo esencial para la vida. El bosque había sido cuidadosamente desarrollado a lo largo de las generaciones, mantenido en común, con sus riquezas a disposición de todos, y preservado para las futuras generaciones. La Carta del Bosque imponía límites a la privatización. Ya para el siglo XVII, esta Carta había caído víctima del ascenso de la economía mercantil y las prácticas y la moralidad capitalistas.

La tragedia de los bienes comunales y la explotación económica
Perdida para los bienes comunales la protección del cuidado y uso cooperativos, los derechos de la gente del común se vieron restringidos a lo que no podía privatizarse, una categoría que continúa menguando. En Bolivia, el intento de privatizar el agua se vio finalmente derrotado por un levantamiento que llevó al poder por vez primera en su historia a la mayoría indígena. El Banco Mundial dictaminó que la multinacional minera Pacific Rim puede proceder con su demanda contra el Salvador por tratar de preservar tierras y comunidades de una minería de oro enormemente destructiva. El ascenso de las prácticas y la moralidad capitalistas aportó una radical revisión de cómo se trataban los bienes comunales, y también de cómo se conciben.
La visión hoy predominante la reproduce el influyente argumento de Garrett Hardin de que "la libertad en los bienes comunales termina por arruinarnos a todos": lo que no tiene propiedad será destruido por la avaricia individual. Su equivalente internacional se cifraba en el concepto de terra nullius, empleado para justificar la expulsión de las poblaciones indígenas en las sociedades coloniales de pobladores de la Angloesfera. Las sombrías previsiones de la tragedia de los bienes comunales no han quedado sin desafiar. Elinor Ostrom fue galardonada en 2009 con el Premio Nobel de Economía por trabajos que demostraban la superioridad de la gestión de pesquerías, pastos, bosques, lagos y cuencas de aguas subterráneas por parte de sus usuarios.
Noam Chomsky - El conflicto israelí-palestino I
El "Nuevo Espíritu de la Época" y la manipulación social
Chomsky señala que los trabajadores norteamericanos denunciaron este "Nuevo Espíritu" que se les imponía, juzgándolo degradante y destructivo, un ataque a la misma naturaleza de los hombres y mujeres libres. Entre las más activas y elocuentes en su condena de la destrucción de los derechos y dignidad de las gentes libres por parte del sistema industrial capitalista estaban las "chicas de las fábricas". Estas jóvenes se vieron abocadas a un régimen de trabajo asalariado supervisado y controlado, que se consideraba en la época distinto del cautiverio solo en que era temporal.
Se han dedicado ingentes esfuerzos a inculcar el "Nuevo Espíritu de la Época" a través de las relaciones públicas, la publicidad y la mercadotecnia, que se dedican a la "fabricación de necesidades". En el mundo de los dirigentes empresariales, la tarea consiste en dirigir a la gente a "las cosas superficiales" de la vida, como "el consumo a la moda", para atomizar a la gente y desviarla de peligrosos esfuerzos por pensar por sí mismas y poner la autoridad en tela de juicio. El proceso por el que se moldea la opinión, las actitudes y las percepciones lo denominó "ingeniería del consentimiento" Edward Bernays, uno de los fundadores de la moderna industria de relaciones públicas.
Bernays y el periodista Walter Lippmann entendieron que al público hay que "ponerlo en su lugar", marginado y controlado, por su propio interés, por supuesto. Era demasiado "estúpido e ignorante" para permitirle que gestionara sus propios asuntos. La tarea debía recaer en la "minoría inteligente". El papel de la población general consistía en hacer de "espectadores", no de "participantes en acción", en una sociedad democrática que funcione como es debido. Y a los espectadores no se les debe dejar que vean demasiado. El presidente Obama, por ejemplo, ha castigado a más denunciantes de tropelías que todos los demás presidentes anteriores, un verdadero logro para una administración que llegó al gobierno prometiendo transparencia.
Con el tiempo, conforme las sociedades se volvían más libres y el recurso de la violencia del Estado más constreñido, el impulso de idear sofisticados métodos de control de las actitudes y la opinión no ha hecho más que crecer. Es natural que la inmensa industria de relaciones públicas se haya creado en las sociedades más libres, los Estados Unidos y Gran Bretaña. Una tarea interna primordial ha consistido siempre en "mantener alejado [al público] de nuestros gargantas", tal como describió el ensayista Ralph Waldo Emerson las preocupaciones de los dirigentes políticos a medida que la amenaza de la democracia se iba haciendo más difícil de suprimir a mediados del siglo XIX. Más recientemente, el activismo de la década de 1960 le movió a expresar su inquietud de una "excesiva democracia", y apeló a medidas que impusieran una "mayor moderación" en la democracia.
La ausencia de Chomsky en los programas universitarios locales
En la última escena, el investigador Pincheira problematizó la ausencia de Chomsky en los programas universitarios locales. “En el académico norteamericano reconocemos una figura mayor de la lingüística, la psicología y la teoría política, pero se denota una omisión de su figura en los programas de estudios universitarios de las ciencias sociales chilenas”.
Chomsky como activista y su visión política
Ser activista a los 90 años no es frecuente; sin embargo, Noam Chomsky goza de la capacidad y talante suficientes para serlo. Siempre ha denunciado los abusos del poder y ha mostrado su compromiso con los más débiles. Defiende que la economía no ha de estar por encima de las necesidades de la población. Se le considera uno de los disidentes políticos más activos y comprometidos de nuestro tiempo, con un manejo documentado, exhaustivo y riguroso de los temas que trata. Sus tendencias anarcosindicalistas le hacen ser muy crítico con el gobierno de su país, del que piensa en general que ha contribuido al mantenimiento y explotación de situaciones injustas en muchos lugares.
Crítica al capitalismo y defensa de los valores tradicionales
Chomsky se caracteriza a sí mismo como "socialista liberal", términos antitéticos en Estados Unidos. Ha denunciado a menudo que el enemigo más peligroso de la libertad lo constituye la explotación económica y la esclavitud socio-política perpetrada más a menudo por las empresas multinacionales que por los gobiernos estatales, pues estos, al menos, han de dar cuenta a su electorado, mientras que aquellas no tienen control externo alguno y poseen más recursos que muchos estados. En este sentido, Chomsky es verdaderamente original porque su crítica del orden económico capitalista proviene de los pensadores liberales de la Ilustración, cuyas auténticas ideas sobre el mercado libre han sido desatendidas, propiciando la colisión entre el estado y los intereses privados.
Al mismo tiempo, desdeñando toda etiqueta ideológica y aborreciendo de la corrección política reinante, se considera a sí mismo conservador por su adhesión a valores tradicionales, tales como la familia, el amor y la vida. Chomsky cree que, mientras la actividad científica no está al alcance de cualquiera (ya que exige una formación y una abstracción conceptual muy elevada), para la actividad de crítica política basta una cierta apertura de espíritu.
El movimiento BDS y el activismo serio
Chomsky considera que el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) es un conjunto de tácticas que deben emplearse si se piensa que van a ser eficaces y a ayudar a las víctimas. Si bien el movimiento BDS ha sido un gran impulso para este tipo de progresos, y en muchos aspectos un impulso positivo, cree que ha fallado y debe reflexionar en su, hasta ahora, falta de voluntad para hacer frente a las preguntas cruciales de los activistas: ¿Qué va a ayudar a las víctimas, y qué les va a hacer daño? La distinción crucial entre proponer algo y defender algo es fundamental: una propuesta se convierte en seria cuando se defiende, delineando un camino para lograr el objetivo.
De los tres principios del movimiento BDS, el de tomar medidas contra la ocupación ha sido un gran éxito. Sin embargo, el segundo principio, que las acciones BDS deben continuar hasta que Israel permita el regreso de los refugiados, no ha tenido ningún éxito y solo conduce a una reacción violenta. No se pueden emprender acciones que se creen parte de los principios, cuando en la realidad van a tener un efecto perjudicial sobre las víctimas. La tercera categoría, relacionada con los derechos civiles dentro de Israel, ofrece vías de trabajo, como la exención de impuestos para organizaciones de Estados Unidos que se dedican a la violación de los derechos civiles y humanos, ya que una exención de impuestos significa que el contribuyente paga por ello. Estas son las preguntas que uno se debe hacer cuando se está involucrado en casos serios de activismo, preocupándose por las víctimas, no solo por sentirse bien.