Características de la Discapacidad Auditiva en Niños

La audición es fundamental para el desarrollo del habla, el lenguaje y las habilidades sociales en los niños. La detección temprana de problemas de audición es crucial porque permite intervenir de forma precoz, lo que puede mejorar significativamente el desarrollo del niño. La deficiencia auditiva se refiere a cualquier grado de pérdida de audición, de leve a grave, y puede ocurrir cuando hay un problema en alguna parte del oído (interno, medio o externo) o en los nervios involucrados en la audición. La discapacidad auditiva no tratada puede impedir gravemente el desarrollo verbal, social y emocional de un niño, afectando su habilidad para hablar y comprender el lenguaje, y pudiendo llevar al fracaso escolar, aislamiento social y dificultades emocionales en la edad adulta.

La deficiencia auditiva es relativamente frecuente en niños. En 2020, en Estados Unidos, se encontró pérdida auditiva en aproximadamente 2 de cada 1000 bebés examinados. Cerca del 2% de los niños informan tener problemas de audición, siendo ligeramente más frecuente en varones.

Definición y Tipos de Discapacidad Auditiva

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la discapacidad auditiva en niños es la pérdida parcial o total de la capacidad para percibir sonidos. Puede afectar uno o ambos oídos y varía en grado desde leve hasta profunda. Esta condición puede ser congénita o adquirida y tiene un impacto significativo en el desarrollo del lenguaje y la comunicación.

Clasificación según el grado de sordera

La clasificación de la pérdida del oído según su grado se basa en los resultados de audiometría. La audición normal se refiere a una sensibilidad a sonidos inferiores a 20 dB. Según el grado de sordera (BIAP, 1997), se pueden identificar los siguientes tipos de discapacidad:

  • Ligera (pérdida tonal entre 21 y 40 dB): El alumno muestra dificultades para percibir en ambientes ruidosos o captar sonidos muy bajos o lejanos. La hipoacusia leve es fácil que pase desapercibida en niños pequeños, pero a corto plazo afecta a su expresión oral, a la adquisición de la lectoescritura y al rendimiento escolar.
  • Hipoacusia moderada (pérdida entre 41 y 70 dB): El alumno necesita que se le hable en un tono elevado para poder captar la información. Cuando la pérdida auditiva es prelocutiva (antes de que el niño haya aprendido a hablar), muestra notables déficits en todas las áreas del lenguaje: fonético, semántico y sintáctico. Necesita ayuda de audífonos, implantes cocleares y sistema de FM durante las clases.
  • Severa (pérdida entre 71 y 90 dB): La persona percibe solo los ruidos fuertes y las palabras siempre que se le hable cerca del oído. El desarrollo del lenguaje oral es muy limitado; por ende, el alumno necesita audífonos, trabajar con un logopeda, apoyo pedagógico en el centro y adquirir la lengua de signos.
  • Profunda (pérdida entre 91 y 120 dB): El alumno no percibe el habla y no desarrolla el lenguaje oral de manera espontánea. Necesitará aparatos auditivos, el uso de sistema de FM, aprender la lengua de signos y una intervención terapéutica y pedagógica personalizada y constante.

Clasificación según el momento de aparición

Las discapacidades auditivas también pueden clasificarse según el momento de aparición en relación con el desarrollo del lenguaje:

  • Prelocutiva: Ocurre antes de desarrollar habilidades básicas de comunicación hablada (antes de los 3 a 5 años), y tiene un pronóstico más severo para el aprendizaje de habilidades comunicativas sonoras.
  • Poslocutiva: Ocurre después de desarrollar dichas habilidades (después de los 5 años).

Tipos de Pérdida Auditiva

Se distinguen dos tipos principales de deficiencia auditiva permanente:

  • Pérdida auditiva conductiva: Se produce cuando hay una anomalía en la estructura del canal auditivo externo o el oído medio, o una gran cantidad de cerumen (cera) alojada en el canal auditivo. También puede deberse a líquido en el oído medio que interfiere con la transferencia del sonido.
  • Pérdida auditiva neurosensorial (sordera nerviosa): Causada por una anomalía del oído interno o de los nervios que transportan mensajes sonoros desde el oído interno al cerebro. Esta deficiencia puede estar presente al nacer o aparecer en cualquier momento posterior.
Ilustración de un niño pequeño utilizando un audífono

Causas de la Discapacidad Auditiva en Niños

Causas frecuentes en recién nacidos

Las causas más frecuentes de pérdida auditiva en los recién nacidos incluyen:

  • Infección congénita por citomegalovirus (CMV): Es la infección vírica congénita más frecuente en Estados Unidos. Los recién nacidos infectados pueden nacer con pérdida de audición, la cual también puede aparecer más tarde en niños que se infectaron inmediatamente antes, durante o poco después del nacimiento.
  • Defectos genéticos: Algunos defectos genéticos causan pérdida auditiva evidente al nacer, mientras que otros la desarrollan con el tiempo.
  • Factores de riesgo adicionales: Bajo peso al nacer (especialmente inferior a 1,5 kg), baja puntuación del test de Apgar, bajos niveles de oxígeno en sangre o convulsiones producidas por un parto difícil, infección antes del nacimiento por rubéola, sífilis, herpes, citomegalovirus o toxoplasmosis, anomalías en el cráneo o en la cara, alta concentración de bilirrubina, meningitis bacteriana, infecciones sanguíneas (sepsis), uso prolongado de un respirador artificial, uso de ciertos medicamentos ototóxicos (como antibióticos aminoglucósidos y algunos diuréticos) y antecedentes familiares de pérdida auditiva.

Causas frecuentes en lactantes y niños mayores

En lactantes y niños mayores, las causas más frecuentes de pérdida auditiva son:

  • Infecciones del oído (otitis) y otitis media secretora: Acumulación de líquido en el oído medio debido a congestión, resfriados o infecciones, lo cual suele ser temporal. Si el líquido persiste, puede causar una deficiencia auditiva conductiva.
  • Acumulación de cerumen: Una gran cantidad de cerumen (cera) alojada en el canal auditivo.
  • Otras causas: Traumatismo craneal, ruido fuerte (incluyendo música a todo volumen), uso de ciertos medicamentos ototóxicos (como antibióticos aminoglucósidos o diuréticos tiazídicos), ciertas infecciones víricas (como las paperas), tumores o lesiones que afectan el nervio auditivo, lesiones por cuerpos extraños que se quedan atascados profundamente en el oído y, en raras ocasiones, un trastorno autoinmunitario.

Síntomas y Detección Temprana

Señales de alerta de la deficiencia auditiva

Los padres pueden sospechar un déficit auditivo si el niño no responde a los sonidos o si tiene dificultad o retraso en el habla. Es crucial estar atentos a las siguientes señales de deficiencia auditiva, especialmente en niños de 3 años:

  • El niño no se sobresalta con ruidos fuertes al mes de edad o no se dirige hacia la fuente de un sonido a los tres o cuatro meses de edad.
  • No nota la presencia de las personas hasta que las ve.
  • Se concentra en hacer ruidos que generen vibración que puede sentir (como gárgaras), en lugar de experimentar con una variedad amplia de sonidos de vocales y consonantes.
  • Hay un retraso en su habla o cuesta entenderlo, o no dice palabras sueltas como "papá" o "mamá" entre los 12 y los 15 meses de edad.
  • No dice de cinco a 10 palabras a los 18 meses.
  • No une de dos a tres palabras a los dos años.
  • Su habla no puede entenderse el 50 por ciento de las veces a los dos años y medio.
  • No siempre responde cuando le llaman. (Esto puede confundirse con falta de atención o resistencia, pero podría ser resultado de una deficiencia auditiva parcial).
  • Parece escuchar algunos sonidos, pero no otros (algunas deficiencias auditivas afectan solo los sonidos agudos y/o algunos niños tienen una pérdida auditiva en un solo oído).
  • Parece que no solo oye mal, sino que también tiene dificultad para mantener la cabeza erguida o tarda en lograr sentarse o caminar sin sostenerse (en algunos niños con deficiencia auditiva neurosensorial, la parte del oído interno que proporciona información sobre el equilibrio y el movimiento de la cabeza también está dañada).

Un déficit auditivo de poca gravedad es menos evidente y ocasiona comportamientos que frecuentemente son mal interpretados. Por ejemplo, los niños pueden ignorar a las personas que les están hablando, o hablar y oír bien en casa pero no en la escuela debido al ruido de fondo de una clase. Si los niños se desarrollan bien en un contexto pero tienen dificultades sociales, de comportamiento, de lenguaje y de aprendizaje notables en otro, deben ser examinados para detectar un déficit auditivo.

Importancia del diagnóstico precoz

La deficiencia auditiva debe diagnosticarse lo antes posible, para que el niño no se retrase en el aprendizaje del lenguaje, que es un proceso que comienza el día en que nace. Por eso, antes de que el bebé se vaya del hospital a casa después del nacimiento, se le realiza una evaluación auditiva formal para recién nacidos.

¿Porqué son importantes las pruebas auditivas en bebés? | Salud

Detección y Diagnóstico

Pruebas de cribado auditivo sistemáticas para recién nacidos

Dada la importancia de la audición en el desarrollo infantil, muchos médicos recomiendan que todos los lactantes sean examinados para detectar una deficiencia auditiva hacia los 3 meses de edad. En la mayoría de los estados de Estados Unidos se obliga a los neonatos a someterse a pruebas de cribado sistemáticas para detectar una deficiencia auditiva. Estas pruebas suelen ser en dos fases:

  1. Prueba de emisiones otoacústicas evocadas: Se comprueba si en los oídos del recién nacido se producen ecos en respuesta a chasquidos suaves generados por un dispositivo manual.
  2. Prueba de respuesta auditiva del tronco del encéfalo (ABR) o potenciales evocados auditivos: Si la primera prueba plantea dudas, se realiza un segundo examen para medir las señales eléctricas del cerebro en respuesta a sonidos. Es indolora y suele realizarse mientras los recién nacidos duermen.

Si los resultados son anómalos, la prueba se repite al cabo de un mes. Si se detecta nuevamente la pérdida de audición, es crucial iniciar el tratamiento.

Diagnóstico en niños mayores

En niños mayores, se utilizan varias herramientas para diagnosticar el déficit auditivo:

  • Preguntar a los padres si detectan demora en el desarrollo normal del niño o valorar su preocupación sobre el desarrollo del lenguaje y del habla.
  • Examinar los oídos para detectar posibles anomalías.
  • Examinar la respuesta a varios sonidos en niños de edad comprendida entre los 6 meses y los 2 años.
  • Examinar la respuesta del tímpano a una gama de frecuencias de sonido (timpanometría) que permite detectar si hay líquido en el oído medio.
  • Después de los 2 años de edad, pedir a los niños que ejecuten órdenes sencillas para evaluar su audición y comprensión del habla; también se pueden evaluar sus respuestas a los sonidos utilizando auriculares.

Pruebas de diagnóstico por la imagen y estudios genéticos

A menudo se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen para identificar la causa de la pérdida de audición y establecer el pronóstico. Se realiza una resonancia magnética nuclear (RMN) en la mayoría de niños, y si se sospechan anomalías óseas, una tomografía computarizada (TC). Si los médicos sospechan que el niño presenta un defecto genético, pueden solicitar pruebas genéticas.

Tratamiento y Manejo de la Discapacidad Auditiva

Tratamiento de causas reversibles

El tratamiento de las causas reversibles de pérdida auditiva y de defectos auditivos consigue recuperar la audición. Por ejemplo, las infecciones del oído pueden tratarse con antibióticos o cirugía, el cerumen se puede extraer manualmente o disolviéndolo con gotas óticas, y los colesteatomas se pueden extirpar quirúrgicamente. En caso de pérdida auditiva temporal, a los niños se les puede proporcionar un audífono.

Audífonos

Con más frecuencia, la causa de la pérdida de audición en el niño es irreversible, y el tratamiento contempla el uso de un audífono para compensar el deterioro lo mejor posible. Hay audífonos tanto para lactantes como para niños mayores, y son efectivos para la mayoría de los niños con pérdida auditiva neurosensorial. La tecnología Bluetooth y otras tecnologías inalámbricas permiten la conectividad entre audífonos y dispositivos externos. La colocación temprana de audífonos para bebés con deficiencia auditiva es importante para darles la posibilidad de que conozcan el sonido y el lenguaje, lo que puede conducir a un desarrollo normal del habla y el lenguaje hablado.

Audífono en el oído de un niño

Implantes cocleares

En los niños cuya pérdida auditiva es neurosensorial y no puede tratarse con audífonos, se pueden emplear implantes cocleares. Estos son sistemas implantados quirúrgicamente que envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo en respuesta a los sonidos. Los implantes cocleares pueden ayudar a los niños a comunicarse y desarrollar el lenguaje, facilitando su integración en el mundo auditivo. Las mejores posibilidades de que el niño desarrolle un habla y una audición útiles se logran con la colocación temprana de los implantes (idealmente, al año de vida) en lugar de la colocación tardía (cuando tiene más de tres años).

Audífonos osteointegrados (BAHA)

Los audífonos osteointegrados (BAHA [Bone-anchored hearing aids]) son dispositivos auditivos que utilizan vibraciones a través de los huesos del cráneo para enviar sonidos al oído interno. Pueden utilizarse en niños cuya pérdida auditiva es conductiva y no puede controlarse con otros audífonos, pero cuyos nervios auditivos están intactos. Estos dispositivos pueden sujetarse contra el cráneo mediante una banda o implantarse quirúrgicamente y pueden utilizarse en personas mayores de 5 años.

Otras terapias y enfoques

También puede ser necesaria una terapia para apoyar el desarrollo del lenguaje, como la enseñanza del lenguaje de signos. Para los niños que no mejoran lo suficiente con audífonos o implantes cocleares para desarrollar el lenguaje hablado, el lenguaje de signos es otro tipo de comunicación que se puede aprender. Es fundamental que la familia también aprenda este lenguaje para poder interactuar y apoyar al niño. El lenguaje escrito también es muy importante para el éxito educativo y profesional futuro. Es pertinente mencionar que los padres con sordera suelen aceptar y manejar mejor la sordera de su hijo, incorporando la lengua de signos, mientras que los padres oyentes enfrentan más dificultades para encontrar el mejor modelo de comunicación.

Aunque los médicos no saben con certeza cómo la infección por COVID-19 afecta la audición, la vacunación contra el virus podría ayudar a proteger a los niños del desarrollo de trastornos del equilibrio y la audición.

Impacto en el Desarrollo y Estrategias Educativas

Impacto de la discapacidad auditiva en el desarrollo infantil

La discapacidad auditiva puede afectar múltiples aspectos del desarrollo infantil, incluyendo el lenguaje, el rendimiento académico y las habilidades sociales:

  • Desarrollo del lenguaje y la comunicación: Retrasos en el habla y dificultades en la comprensión del lenguaje. Cuando un niño sordo no puede acceder a la comunicación, su aprendizaje conceptual a través del lenguaje se ve limitado y su desarrollo cognitivo es más lento que el de los oyentes.
  • Rendimiento académico: Problemas para seguir el ritmo de las clases y entender las explicaciones.
  • Interacción social: Dificultades para relacionarse con sus compañeros, lo que puede llevar al aislamiento. La adquisición del juego simbólico también es más tardía.
  • Salud mental: La sensación de aislamiento y las dificultades de comunicación pueden aumentar el riesgo de problemas emocionales. Además, la discapacidad auditiva puede afectar la dinámica familiar y requerir ajustes en la comunicación.

El hecho de no reconocer ni tratar una deficiencia auditiva afecta gravemente al niño en su habilidad para hablar y para comprender el lenguaje. La discapacidad puede llevar al fracaso escolar, burlas de los compañeros, aislamiento social, dificultades emocionales y problemas en la edad adulta.

Necesidades especiales y objetivos de intervención

El primer objetivo de la intervención en alumnos con discapacidad auditiva es la adquisición de las competencias lingüísticas, como base fundamental para su desarrollo intelectual, socioemocional y la mejora del rendimiento académico. Esto se traduce en:

  • La adquisición temprana de un sistema de comunicación, ya sea a través de la lengua de signos, lenguaje bimodal o palabras acomodadas.
  • El aprendizaje de la lengua oral con apoyos visuales.
  • El aprovechamiento de los restos auditivos del niño.
  • El trabajo continuo de la articulación fonética.

Estrategias para la inclusión en el aula

Una buena atención del alumnado con discapacidad auditiva en el aula es vital para un buen desarrollo. El modelo de escuela inclusiva posibilita que los niños con discapacidad auditiva puedan acceder al aula ordinaria, beneficiarse de las mismas oportunidades educativas que sus compañeros oyentes y ser parte integrante de nuestra sociedad desde pequeños. Se aconseja:

  • Cuidar las condiciones acústicas del aula: Utilizar sistemas de frecuencia modulada, sentar al niño cerca del profesor e intentar controlar los niveles de ruido en el aula.
  • Presentar las actividades al niño con apoyos visuales para facilitarle la información.
  • Establecer una buena comunicación verbal con el niño: Hablarle frente a frente y con apoyo gestual.
  • Fomentar su participación en las actividades y juegos con sus iguales para mejorar sus destrezas sociales e integración dentro de la escuela.
  • Comunicación y coordinación continuada del profesor con el equipo profesional que atiende al alumno y con la familia. Es esencial que los educadores reciban capacitación para entender y abordar las necesidades de los niños con discapacidad auditiva.

En los casos que sea necesario, el centro tendrá que tomar medidas extraordinarias como adaptaciones curriculares, contar con un logopeda y docentes de apoyo especializados en Educación Especial. Los psicólogos Palacios y Paniagua (2005) recomiendan la introducción precoz de la lectura con apoyos gestuales como instrumento para el aprendizaje de la lengua oral en niños entre 3 y 6 años.

Profesorado especializado

La heterogeneidad del alumnado con sordera hace más compleja la respuesta educativa. El mismo grado de pérdida auditiva en dos niños puede derivar en niveles de afectación muy diferentes en relación con factores influyentes como el ambiente sociocultural, si sus progenitores son oyentes o no, la estimulación recibida, posibles problemas de autoestima o falta de motivación. El mayor reto es contar con personal experto que pueda ofrecer una respuesta educativa adecuada y personalizada. Las principales funciones del profesorado especializado incluyen:

  • Adaptar el contenido educativo (metodología y recursos) para que sea accesible (subtítulos en vídeos, transcripciones, intérpretes de lengua de signos).
  • Recurrir a recursos visuales y gestuales (imágenes, gráficos, esquemas, gestos, expresiones faciales) para facilitar la comprensión.
  • Fomentar la interacción entre compañeros mediante actividades grupales y juegos cooperativos.
  • Brindar apoyo emocional y psicológico, ayudando a desarrollar la autoestima, resiliencia y habilidades sociales.

Pronóstico y Consideraciones Finales

Los niños cuya discapacidad auditiva no es reconocida y no es tratada pueden tener un deterioro grave del habla y de la comprensión del lenguaje. Esto puede llevar a desafíos educativos, sociales y psicológicos, y afectar su capacidad para encontrar y mantener un empleo. Sin embargo, los niños cuya deficiencia auditiva es reconocida y tratada pueden alcanzar su pleno potencial de lenguaje y habla. Los programas de intervención temprana pueden ayudar a los niños pequeños con pérdida auditiva a aprender habilidades de comunicación y otras habilidades importantes.

Es vital reconocer la diversidad dentro de este grupo y adaptar las estrategias educativas a las necesidades individuales de cada niño para fomentar su inclusión y desarrollo integral. La intervención temprana, combinando abordajes médico-audiológicos con la participación activa de la familia, es crucial para el desarrollo óptimo de los niños con pérdida auditiva. Actualmente persisten dos controversias históricas sin resolver: el sistema de comunicación más adecuado para la educación de los niños con sordera y el tipo de escolarización más beneficioso.

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