El envejecimiento de la población es un fenómeno global que ha captado la atención de las sociedades modernas. Se estima que para el 2025, uno de cada cuatro cubanos será de edad avanzada, lo que subraya la importancia de estudiar el bienestar subjetivo en este grupo demográfico. Cuba, junto con Uruguay, Argentina y Barbados, se encuentra entre las naciones más envejecidas de América Latina, como consecuencia del desarrollo científico-técnico y las conquistas sociales de las últimas décadas.
A lo largo de los años, el concepto de salud ha evolucionado hacia una visión más integral, definiéndose como la calidad de la existencia del ser humano, determinada por su relación armónica con el medio socio-natural. Este enfoque holístico es crucial para abordar el proceso de salud-enfermedad en el anciano. El envejecimiento no es un proceso de causa única, sino el resultado de una compleja asociación de interacciones y modificaciones estructurales y funcionales en los ámbitos biológico, psicológico y socio-ambiental.
Factores biopsicosociales en el adulto mayor
Aspectos biológicos del envejecimiento
El envejecimiento biológico implica una serie de cambios a nivel celular, molecular, de órganos y tejidos, así como alteraciones bioquímicas que afectan la capacidad de adaptación, recuperación y defensa del organismo. Estos cambios progresivos se observan en todos los órganos y sistemas, incluidos los sentidos, y los sistemas neuromuscular, neuroendocrino y conjuntivo.
- Enfermedades crónicas: Se presenta una mayor frecuencia de enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, con tendencia a la disfunción y discapacidad. La hipertensión arterial es la enfermedad crónica no transmisible que más afecta a la población envejecida y el principal factor de riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular en la tercera edad.
- Pluripatología: Es frecuente la presencia de más de una patología en el adulto mayor.
- Alteraciones en la locomoción: La aparición de osteoartrosis puede afectar la movilidad.
- Otras afecciones: Incluyen enfermedades descompensadas por estilos de vida inadecuados (adicciones, polifarmacia), infecciones, procesos neoplásicos y degenerativos.
Es fundamental recordar que envejecer no equivale a enfermar, ni la vejez significa enfermedad, sino una constante dialéctica de ganancias y pérdidas durante toda la vida, en la que existen cambios morfológicos, fisiológicos, bioquímicos y psicológicos.
Aspectos psicológicos del envejecimiento
El envejecimiento psicológico se manifiesta en el efecto del paso del tiempo sobre las funciones psicológicas, incluyendo la percepción de la realidad, las relaciones con uno mismo y con los demás. La integración de estos elementos en una personalidad única condiciona la forma de reaccionar desde su estructura y a partir de sus componentes cognoscitivos, afectivos y volitivos.
Deterioro cognitivo
- Proceso perceptivo: Se ve afectado por la alteración de los órganos sensoriales, lo que ralentiza la respuesta perceptivo-motriz y la capacidad de recibir información del entorno. Los sentidos de la vista, el oído, entre otros, sufren déficits con la edad.
- Funciones intelectuales: Comienzan a deteriorarse la atención y la concentración, aparecen fallos en la memoria y disminuye la velocidad de reacción. La memoria secundaria muestra una declinación significativa en el recuerdo espontáneo.
- Quejas de memoria: Son frecuentes los olvidos de acciones cotidianas, dificultades para recordar nueva información y pérdida del hilo de la conversación, a menudo asociadas a estados depresivos.
- Resolución de problemas: Los procesos centrales de pensamiento no se retardan con la edad, pero sí la solución de problemas y la elaboración de informaciones, así como el tiempo de reacción. Mejora la inteligencia basada en los conocimientos adquiridos, la experiencia y la capacidad de juicio.
- Enfermedades neurodegenerativas: La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia, aunque las demencias de origen vascular también son importantes.
Procesos afectivos
Los procesos afectivos se expresan a través de estados de ánimo, emociones y sentimientos, que reflejan la relación entre las necesidades y su satisfacción. En los ancianos, son frecuentes estados de ánimo de irritabilidad, indiferencia, inestabilidad y pesimismo. Las modificaciones psicoafectivas y biológicas, junto con los cambios por acontecimientos existenciales, hacen al anciano más propenso a alteraciones psíquicas, como la ansiedad generalizada, que a menudo se complica con síntomas depresivos y enfermedades físicas.

Factores sociales y ambientales
El entorno social y ambiental juega un papel crucial en la salud y el bienestar del adulto mayor. Los factores extrínsecos, como las agresiones de la vida moderna, el estrés, la dieta, el sedentarismo y el consumo de tabaco, influyen en la aparición de enfermedades cardiovasculares y cáncer antes de la tercera edad.
- Apoyo social: La ausencia de apoyo social y de pareja son factores de gran incidencia en el bienestar subjetivo. El apoyo social es fundamental para mantener la salud y disminuir la ocurrencia de enfermedades, influyendo directamente en el estado emocional.
- Ingresos y oficios: La pensión es una fuente principal de ingresos, aunque muchos ancianos continúan realizando oficios, lo que les proporciona un sentido de valía personal y utilidad.
- Vivienda e institucionalización: La soledad es un factor predictor del bienestar subjetivo. La institucionalización, en ocasiones, surge por la aparición de necesidades que no pueden ser cubiertas por el círculo familiar ni social, y puede reducir el consumo de fármacos entre los mayores.
- Integración social: Es un proceso dinámico y complejo que busca construir un tejido social inclusivo. La socialización, que comienza en la familia, es indispensable a lo largo de todas las etapas de la vida, aunque tiende a disminuir en la vejez.
- Exclusión social: Los adultos mayores enfrentan segregación residencial, precariedad laboral, aislamiento y falta de interacción, lo que incrementa problemas de salud mental como ansiedad y depresión.
Bienestar subjetivo y envejecimiento activo
El estudio del bienestar distingue entre la tradición hedónica (bienestar subjetivo relacionado con la evaluación global de situaciones placenteras y no placenteras) y la eudaimónica (bienestar psicológico como indicador de funcionamiento positivo y crecimiento personal). Los sujetos de mayor edad suelen priorizar los aspectos emocionales.
Programa Municipal de Envejecimiento Activo
Dimensiones del bienestar subjetivo
Las dimensiones más afectadas en adultos mayores institucionalizados suelen ser la autoaceptación, el apoyo social, el dominio del ambiente y el crecimiento personal. La autoaceptación se ve influenciada por la no aceptación de los cambios físicos, donde la salud ocupa un lugar primordial. El dominio del ambiente se valora por el control que tienen sobre sí mismos y la decisión de integrarse a un centro, aunque no siempre controlen la vida familiar. El crecimiento personal se vincula con la existencia de proyectos vitales a corto plazo, mientras que los propósitos en la vida se asocian a la práctica de oficios que dan sentido de valía personal y utilidad.
Envejecimiento activo e integración social
El concepto de envejecimiento activo, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se centra en optimizar las oportunidades de seguridad, salud y participación para mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. Implica una responsabilidad compartida entre los individuos y los organismos gubernamentales. Para las personas mayores, la inclusión social significa participar en actividades comunitarias o laborales y contar con ingresos estables durante la jubilación. Mantener la socialización en la vejez mejora la calidad de vida, fomenta la independencia y fortalece la salud física y mental. Actividades como mantener contacto con amigos y familiares, unirse a grupos de baile o canto, o aprender nuevas habilidades, son importantes para este fin.
Estudios de caso y hallazgos
Un estudio descriptivo y transversal de 10 ancianos institucionalizados en la Casa de Abuelos de Baracoa (2014-2015) reveló que el grupo etario predominante fue de 70-79 años, con nivel escolar primario y estado civil divorciado. Prevalecieron las enfermedades crónicas no transmisibles y la ausencia de pareja y apoyo social. Las dimensiones más afectadas fueron la autoaceptación, el apoyo social, el dominio del ambiente y el crecimiento personal.
- Características sociodemográficas: El predominio del sexo femenino en edades avanzadas puede responder a roles de género. La baja escolaridad en este grupo etario se relaciona con la etapa prerrevolucionaria en Cuba. El estado civil divorciado es un factor predictor del bienestar subjetivo, y la soledad (objetiva o subjetiva) es una preocupación importante.
- Salud física y mental: La hipertensión arterial fue la enfermedad crónica no transmisible más frecuente. La depresión moderada prevaleció, especialmente en el sexo masculino, influenciada por factores como las reacciones emocionales ante enfermedades y las pérdidas objetales.

Otro estudio de un grupo de adultos mayores "sanos o excepcionales" en Santander, Colombia, encontró medias altas en el nivel cognitivo, independencia en las actividades de la vida diaria (AVD), estado nutricional y una buena autopercepción de salud mental, bienestar psicológico general, funcionamiento social y afrontamiento. Aunque la edad media fue de 82,34 años (viejos-viejos), se observó una representación diferencial en las provincias debido al difícil acceso a la muestra y la alta variabilidad en los índices de dependencia en algunos gerontes.
- Nivel cognitivo y funcional: La mayoría puntuó cognitivamente apta y con elevados niveles de independencia en las AVD.
- Salud mental y nutricional: Se encontró una adecuada autopercepción de salud mental, con afectos positivos y buena capacidad de afrontamiento. Un alto porcentaje presentó un estado nutricional satisfactorio, aunque algunos estaban en riesgo de malnutrición.
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