La situación del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ex Sename) en Chile atraviesa una profunda crisis, marcada por el aumento de ingresos de niños y adolescentes al sistema y la falta de capacidad institucional para atenderlos adecuadamente. Este panorama se agrava en localidades como Coronel, donde los informes sobre el funcionamiento de las residencias son contundentes.
Radiografía de una Crisis
En 2024, más de 156.000 niños ingresaron al Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, una cifra alarmante si se compara con los aproximadamente 135.000 niños nacidos en el país durante el mismo año. Esta disparidad, señalada por Claudio Castillo, director del servicio, ilustra la magnitud de la tragedia que se vive.
Sobrecarga y Falta de Capacidad

Según Castillo, el servicio está "sencillamente sobrepasado". No solo ha aumentado el total de niños que entran (y esperan entrar) al sistema, sino que también ha crecido la cantidad de lactantes en la misma situación, a menudo abandonados por padres sumidos en la drogadicción y el narcotráfico. La incapacidad institucional, tanto pública como privada, para recibirlos a todos es evidente. Aunque las residencias son presionadas a aceptar más niños, estas se resisten debido a la complejidad y los recursos que cada caso requiere, dadas las trayectorias de trauma y negligencia grave que presentan estos menores.
Muchos de estos niños que no logran ingresar al sistema quedan a su suerte: permanecen en hospitales, viven con "terceros significativos" que no pueden asumir su custodia, o continúan en contextos de precariedad que motivaron su derivación a una institución de protección.
Persistencia de una Problemática Crítica
A casi diez años de la trágica muerte de Lissette Villa en una residencia del Sename, que evidenció el estado crítico del servicio, y a poco más de cinco de la reforma que buscaba renovarlo, la situación parece haber empeorado. El lamento de Claudio Castillo sobre la falta de impacto de estos datos en el debate público es significativo. La atención mediática y política suele centrarse en polémicas o episodios macabros, sin abordar de manera sustantiva la raíz del problema.
En Chile, nacen pocos niños, y de ellos, una cantidad inaceptablemente alta termina ingresando a instituciones de protección debido a que sus cuidadores no pueden o no quieren hacerse cargo. Este hecho, según lo expuesto, no parece generar la preocupación política necesaria para abordarlo como una prioridad.
World Vision y su análisis sobre la crisis del Sename
La Situación en Coronel: Un Síntoma de la Crisis
Paulo Egenau, cuya obra a través del Padre Hurtado ha sido fundamental en la protección de menores vulnerados, reconoce que la situación del Sename en la Región era una "bomba de tiempo". Existen informes lapidarios sobre lo que ocurre en Coronel, donde los sistemas implementados en las residencias terminan siendo dañinos para los jóvenes.
Estándares Inadecuados y Abandono Histórico
Egenau subraya que esta es una deuda histórica, producto de un olvido negligente por parte de todos los gobiernos y del Estado, e incluso de la sociedad civil. La realidad de la infancia vulnerable ha persistido por mucho tiempo sin mejoras significativas. Se propone que las políticas públicas para este grupo deben construirse sobre estándares que garanticen servicios de calidad. Una investigación sobre los estándares que deben tener los recintos ha revelado datos preocupantes, como la cantidad de niños por residencia.
Mientras la evidencia internacional sugiere no superar los 8 niños por residencia, con habitaciones individuales, en lugares como Coronel se han llegado a tener hasta 100 niños por residencia. Esto no se refiere a niños sin hogar, sino a menores con historias de graves negligencias constitutivas de trauma, que requieren un resguardo y atención especializados.
Más Allá de la Financiación: La Necesidad de Estándares Profesionales
Aunque un aumento en las subvenciones para los actores de la sociedad civil que colaboran con el Sename es una buena noticia, Egenau enfatiza que esta no es la solución definitiva. La verdadera polémica no radica solo en el dinero, sino en la necesidad de acordar y garantizar estándares de calidad en los servicios. Esto implica definir el tipo de profesionales, las condiciones de acompañamiento y los servicios específicos que se deben entregar a estos niños.
La crisis actual no es solo del Sename, sino de la política social de la infancia de todos los gobiernos, independientemente de su color político. Se trata de los niños más pobres entre los pobres, que han sufrido un abandono negligente durante décadas. Egenau considera injusto culpar únicamente a la institución, ya que el Sename es un síntoma de una problemática más profunda. La falta de articulación y la incapacidad del gobierno para asumir responsabilidades contribuyen a esta situación. La Ley de Garantías de la Infancia, que lleva 20 años en el Congreso sin ser aprobada, es otro ejemplo de esta falencia institucional.
La Desconexión Política y la Urgencia del Tema
El presidente Boric ha expresado en varias ocasiones su interés por el destino de los niños y niñas del país. Sin embargo, se señalan contradicciones, como el recorte de recursos a la educación inicial en la Ley de Presupuestos, mientras se prioriza la gratuidad universitaria. Esto sugiere que, a pesar de las declaraciones, la infancia sigue quedando al final de la fila.
La exigencia a los candidatos a La Moneda es que este tema se convierta en el centro de cualquier gobierno de emergencia, ya que "no hay otro lugar por donde sea más urgente y necesario partir".