Cantad con Júbilo al Señor: La Expresión de la Alabanza Divina

La música ha sido usada a lo largo de la historia de la humanidad como una forma de expresar emociones. Cantamos cuando estamos tristes o cuando estamos alegres, cantamos cuando estamos angustiados o cuando tenemos esperanza; incluso en culturas diferentes una de otra, la música es un elemento común como vehículo para exteriorizar la condición emocional interna del corazón. Incluso en la Biblia, una de las cosas que encontramos en abundancia son cánticos.

El Canto en las Escrituras: Salmos y Expresión de Fe

Los Salmos, por ejemplo, son una amplia colección de canciones para todos los momentos que el pueblo de Dios atravesará y vemos también cómo a menudo son usados para recordar verdades y transmitirlas de una generación a otra. El texto del Salmo 98:4 nos instruye: "Cantad con júbilo al SEÑOR, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad alabanzas."

Manos levantadas en adoración en un contexto de iglesia, con personas cantando

Este canto hace evidente que Dios es digno de ser alabado por lo que Él es, por lo que ha hecho al vencer a sus enemigos y por su fidelidad, al asegurar un futuro para Su pueblo. Los versículos que siguen a este salmo explican lo que esto significa. Por ejemplo, el Salmo 98:4-6 dice: "Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra; prorrumpan y canten con gozo, canten alabanzas. Canten alabanzas al Señor con la lira, con la lira y al son de la melodía. Con trompetas y sonido de cuerno, den voces ante el Rey, el Señor" (NBLA).

Contexto Literario y la Poesía Hebrea

Esta composición, al igual que muchas en los Salmos, está escrita en forma de poesía hebrea, la cual, a diferencia de la poesía occidental que se caracteriza por la métrica y la rima, en el caso de los hebreos es más caracterizada por el uso de paralelos, constantes y figuras que comunican una misma idea de manera repetitiva. No siempre es fácil ver una estructura en este tipo de poesía; sin embargo, este canto en particular nos deja ver algunas divisiones que nos facilitan su estudio.

Dios no solo llenó Su creación de música, sino que dio al hombre una capacidad sorprendente de producir y crear música. Alguien dijo al respecto "que Dios ha organizado maravillosamente la voz humana hasta el punto que, en la garganta y los pulmones hay catorce músculos directos que pueden emitir hasta dieciséis mil sonidos diferentes, y además hay otros treinta indirectos, los cuales se ha calculado que pueden emitir más de ciento setenta y tres millones de sonidos". Dios te dio la capacidad de cantar, porque Él quiere que le alabemos cantando. Él se deleita cuando Su pueblo le canta. Pero no meramente por un deleite estético, sino porque en ese canto reflejamos Su imagen en nosotros, proclamamos Su gloria y nos relacionamos con Él en una dimensión más plena de amor y comunión íntima. Esa tendencia que el hombre tiene a expresar sus emociones a través del canto, no es más que un reflejo de la imagen y semejanza de Dios en nosotros.

La Música en la Adoración | Cap #43 | Entendiendo Los Tiempos - Temporada 2

El Gozo de Dios y la Capacidad Humana de Cantar

Dice en Sofonías 3:17: "Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos". Nuestro Dios canta, y nosotros, como criaturas creadas a Su imagen y como hombres y mujeres redimidos para la alabanza de la gloria de Su gracia (Efesios 1:6), somos llamados a hacer lo mismo. Dios pide de nosotros que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas; es decir, con todas nuestras facultades como hombres.

John Piper dice al respecto: “La razón por la que nosotros cantamos es porque existen profundidades y alturas e intensidades y tipos de emoción que no podrían ser expresadas satisfactoriamente por la prosa, o aún por la lectura poética. Existen realidades que demandan movernos de la prosa a la poesía, y algunas demandan que la poesía sea llevada más lejos y convertida en canción.” Con esto en mente, la llenura del Espíritu Santo nos lleva eficazmente a Cristo en arrepentimiento y fe, haciéndonos partícipes de la salvación.

El Canto como Respuesta de Fe

Dios se deleita cuando Sus hijos le alaban cantando porque el canto del creyente es una respuesta de fe a la revelación divina. Es por eso que el cristiano puede cantar alabanzas a Dios, aún cuando se encuentra en medio de situaciones difíciles. Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y encarcelados en Filipos, dice en Hechos 16:25 que "a eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los presos los escuchaban". Por más terribles que sean nuestras circunstancias, Dios sigue sentado en Su trono; Él sigue siendo sabio, bueno, misericordioso, amante y fiel. Algún día todos los creyentes tributaremos a Dios una alabanza perfecta, pero eso será cuando estemos en Su presencia, libres por completo de la actividad del pecado en nuestras vidas. Mientras tanto, podemos y debemos seguir trayendo nuestros sacrificios de alabanza, sabiendo que esos sacrificios espirituales son aceptables a Dios por medio de Jesucristo, como dice en 1 Pedro 2:5.

Ilustración de Pablo y Silas en prisión cantando himnos

Efesios 5:18-19 nos instruye a estar "llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones". Cuando estamos llenos del Espíritu Santo, deseamos cantarle a Él y edificar a otros. El talento musical no tiene nada que ver. Pablo no dice en Efesios 5 que los creyentes llenos del Espíritu que tienen buena voz son los que deben alabar al Señor con Salmos, con himnos y cánticos espirituales. Alguien puede preguntar: “¿Y qué de Colosenses 3:16? Porque allí dice que debemos cantar con gracia”. Sí, pero eso no se refiere a la gracia que algunos tienen de cantar bien. De lo que Pablo está hablando allí es de la operación de la gracia de Dios en nuestros corazones. Cantemos, entonces, porque no hay que tener la voz de Plácido Domingo para deleitar los oídos de Dios.

La Dimensión Vertical y Horizontal del Canto Congregacional

¿A quién debemos dirigirnos al cantar cuando participamos del culto de adoración, al Señor o a los demás miembros de la iglesia? A los dos. Nuestros cantos congregacionales poseen una dimensión vertical y una dimensión horizontal que actúan juntamente. Como bien ha dicho alguien: “Cantar juntos el evangelio como iglesia, forja una unidad alrededor de nuestras doctrinas y prácticas distintivamente cristianas. Nuestros cantos congregacionales funcionan como credos devocionales. Nos proveen un lenguaje y una oportunidad de alentarnos mutuamente en la Palabra y llamarnos unos a otros a alabar a nuestro común Salvador. Una de las funciones más importantes del canto congregacional es que este resalta la naturaleza corporativa de la iglesia y el ministerio mutuo que nos edifica en unidad.”

El tema del canto y la música en la iglesia se ha convertido en un verdadero campo de batalla en las últimas décadas. Y nosotros debemos plantear claramente nuestra posición a la luz de las Escrituras. Pero cuidémonos, no sea que nos concentremos tanto en la controversia que cerremos nuestros labios y dejemos de dar a nuestro Dios la alabanza que le es debida. Todo pensamiento cautivo. «Éste es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que puedes hacer es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos.

El "Cántico Nuevo" y la Maestría en la Alabanza

San Agustín, obispo, en sus comentarios sobre los salmos, nos dice: "Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo. Despojaos de lo antiguo, ya que se os invita al cántico nuevo. Nuevo hombre, nuevo Testamento, nuevo cántico. El nuevo cántico no responde al hombre antiguo. Sólo pueden aprenderlo los hombres nuevos, renovados de su antigua condición por obra de la gracia y pertenecientes ya al nuevo Testamento, que es el reino de los cielos. Por él suspira todo nuestro amor y canta el cántico nuevo. Cantadle un cántico nuevo, cantadle con maestría."

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Cada uno se pregunta cómo cantará a Dios. Cántale, pero hazlo bien. Él no admite un canto que ofenda sus oídos. Cantad bien, hermanos. Si se te pide que cantes para agradar a alguien entendido en música, no te atreverás a cantarle sin la debida preparación musical, por temor a desagradarle, ya que él, como perito en la materia, descubrirá unos defectos que pasarían desapercibidos a otro cualquiera. ¿Quién, pues, se prestará a cantar con maestría para Dios, que sabe juzgar del cantor, que sabe escuchar con oídos críticos? Mas he aquí que él mismo te sugiere la manera cómo has de cantarle: no te preocupes por las palabras, como si estas fuesen capaces de expresar lo que deleita a Dios. Canta con júbilo.

Este es el canto que agrada a Dios, el que se hace con júbilo. ¿Qué quiere decir cantar con júbilo? Darse cuenta de que no podemos expresar con palabras lo que siente el corazón. El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte, no te es lícito callar, lo único que puedes hacer es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos.

La Importancia del "Ruido Alegre" en la Adoración

En varios pasajes de las Escrituras se nos ordena que celebremos al Señor con júbilo (Salmo 66:1; 95:1-2; 100:1; 1 Crónicas 15:16). Este salmo continúa describiendo el rugido del mar, las palmas de los ríos y el canto de las colinas. Un ruido alegre no es simplemente ruido porque sí. Nuestro mundo está lleno de ruido, mucho de él dañino o que distrae. Un ruido alegre es una declaración audaz del nombre y la naturaleza gloriosos de Dios, con gritos, aplausos y otras expresiones externas de alabanza.

Foto de una orquesta o coro durante un concierto de alabanza

Un ruido alegre a menudo incluye música, como cantar, tocar instrumentos y bailar (Salmo 95:1; 98:6; 149:3; 1 Crónicas 15:28). Aunque hay un tiempo para la reverencia silenciosa en la presencia del Señor (Salmo 5:7; 95:6), Dios también se deleita en nuestras demostraciones externas de desenfreno gozoso cuando le adoramos con todo lo que tenemos. Las Escrituras están llenas de ejemplos de siervos de Dios que lo alaban de diversas maneras, muchas de ellas ruidosas y activas. A menudo lo que llamamos "reverencia" es simplemente "temor al hombre". La reserva egocéntrica suele ser la motivación que nos impide cantar en voz alta, danzar de alegría o levantar las manos en adoración cuando es apropiado hacerlo. Tememos ser vistos como indignos o fanáticos. En esos momentos, estamos rechazando la oportunidad de hacer un ruido alegre al Señor. En lugar de concentrarnos en alabar a Dios, nuestro enfoque es "¿Qué pensará la gente?".

Superando las Barreras para la Expresión de Gozo

Otros excusan su falta de hacer ruido alegre alegando que no es su estilo de personalidad. Sin embargo, la mayoría de las personas que se niegan a hacer un ruido alegre al Señor no piensan en gritar, aplaudir y animar en su evento deportivo favorito o concierto de música. Por razones que no se encuentran en las Escrituras, muchas iglesias han adoptado una atmósfera sombría y fúnebre que aplasta cualquier expresión de gozo. Aunque los servicios de adoración corporativa siempre deben ser "hechos decentemente y en orden" (1 Corintios 14:40), nunca deben sofocar la expresión gozosa de alabanza traída ante el Señor por Su pueblo.

Por otra parte, algunos pretenden estar haciendo un ruido alegre al Señor, cuando en verdad están simplemente presumiendo. Algunas denominaciones fomentan el caos bajo el pretexto de hacer un ruido alegre. El emocionalismo histérico, los ruidos extraños y los gritos no se encuentran en la adoración bíblica. El ruido gozoso que Dios desea no llama la atención al que hace el ruido ni interrumpe a otros. Un ruido alegre comienza dentro de un corazón puro e irradia hacia arriba, encontrando expresión en formas que honran a Dios. Cuando se desborda el gozo, nuestras acciones lo reflejan. Así como Dios nos ordena darle gracias porque necesitamos ser agradecidos (1 Crónicas 16:34; 1 Tesalonicenses 5:18), también nos ordena hacer un ruido alegre, porque necesitamos expresarle nuestro gozo. Cuando el fruto del Espíritu domina nuestras vidas, no podemos evitar expresarlo, y parte de ese fruto es el gozo (Gálatas 5:22). Dios quiere que encontremos tal gozo y entusiasmo en Él que no podamos contenerlo.

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Santa Cecilia: Patrona de los Músicos

Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, el día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Esta historia, muy conocida y repetida con cariño por los cristianos durante muchos siglos, data aproximadamente de fines del siglo V, pero desgraciadamente no podemos considerarla como verídica ni fundada en documentos auténticos. Lo único que sabemos con certeza sobre San Valeriano y San Tiburcio es que fueron realmente martirizados, que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato y que su fiesta se celebraba el 14 de abril.

Representación artística de Santa Cecilia tocando un instrumento o cantando

La razón original del culto de Santa Cecilia fue que estaba sepultada en un sitio de honor por haber fundado una iglesia, el «titulus Caeciliae». El Papa San Pascual I (817-824) trasladó las presuntas reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, a la iglesia de Santa Cecilia in Transtévere. En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. «No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba,» dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme.» La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata.

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