Hábitos de Estudio Efectivos para Niños y Adolescentes

Establecer hábitos de estudio en la infancia trae diversos beneficios. No solo puede ayudar a que los niños mejoren las notas, sino que también favorece el desarrollo de habilidades llamadas funciones ejecutivas, como la capacidad de planificación, atención y memoria. En términos psicológicos, aporta en fortalecer la confianza, autonomía y la capacidad de enfocarse en una tarea que puede no ser siempre agradable, pero sí relevante para su proceso de formación.

Experimentar un orden en la rutina de estudios, instaurándose como un hábito sistematizado y planificado, reporta beneficios para su desarrollo integral. En la niñez, tener hábitos de estudio puede ayudar también a que el aprendizaje sea más fluido, menos estresante y parte de la vida diaria. Estudiar con poca anticipación o una gran cantidad de contenido en poco tiempo puede generar estrés y no lograr un aprendizaje que les permita sentirse seguros.

Esquema de los beneficios de los hábitos de estudio en el desarrollo infantil y adolescente

Dificultades Frecuentes en la Formación y Mantenimiento de Hábitos de Estudio

Las dificultades más frecuentes para formar y mantener este hábito pueden ser:

  • Falta de rutina diaria, por lo que no hay un orden predecible de lo que el niño debe hacer.
  • Postergación de tareas, dejando para el final el estudio.
  • Ambiente poco adecuado.
  • Distracciones por tecnología y tiempo en pantalla.
  • Desmotivación (“no me gusta estudiar”, “es muy difícil”).
  • Falta de apoyo familiar para mediar en la instauración del hábito y su mantención.
  • Sobrecarga emocional, ya sea del niño o de su cuidador principal.

El Rol del Adulto: Fomentando una Visión Positiva hacia el Estudio

El apoyo de los adultos es crucial. Los padres o cuidadores moldean la conducta y actitud de los niños, por lo que, sin palabras, podemos preparar y fomentar una apertura real hacia la exploración y las ganas de descubrir. Por eso, es clave:

  • Modelar la curiosidad: Mostrar interés genuino por aprender cosas nuevas frente a ellos. Si no sabes algo, decir: "no lo sé, ¡investiguémoslo!". Esto les enseña que no saber es el primer paso para aprender.
  • Validar el error como oportunidad: Reaccionar con calma ante las equivocaciones. Ver el error como una pista de qué falta reforzar, y no como un fallo, reduce la ansiedad y fomenta la experimentación.
  • Escuchar activamente y realizar preguntas abiertas: En lugar de "¿ya terminaste?", probar con "¿qué fue lo que más te sorprendió hoy?" o "¿cómo le explicarías esto a alguien que no lo sabe?".

Lo esencial es ayudar a que niños y niñas puedan relacionarse positivamente con el conocimiento y el estudio. Con acompañamiento y pequeñas acciones diarias, es posible superar las barreras. Lo importante es la constancia y el apoyo, ayudándolos a organizar los tiempos y espacios, y sobre todo, evitar las verbalizaciones en las que se califica su capacidad cognitiva, comparaciones o castigos.

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Estrategias Prácticas para Mejorar los Hábitos de Estudio

A veces, lo que más ayuda no son los grandes cambios, sino los pequeños gestos cotidianos. Si se busca que el estudio se integre con naturalidad en la vida familiar, se pueden probar las siguientes ideas:

Consejos para la Infancia y Niñez

  • Establecer una rutina simple y predecible, con un horario definido para el estudio, siempre en el mismo lugar si es posible.
  • Cuidar el espacio: Una mesa ordenada, buena luz y sin distracciones ayuda a que niñas y niños puedan concentrarse mejor.
  • Tener metas realistas, sobre todo cuando son más pequeños y se está instaurando este hábito, como leer juntos 15 minutos o repasar los temas que hayan resultado difíciles en clases. El estudio también puede ser un momento de encuentro emocional con tu hijo.
  • Acompañar sin sobreproteger: Interesarse por lo que aprenden, preguntar cómo se sienten y ofrecer apoyo cuando lo necesiten, permitiendo que intenten resolver por sí mismos.
  • Hacer pausas para moverse o jugar después del estudio, ayudando así a renovar la energía y mantener el ánimo.
  • Favorecer hábitos saludables: Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, no exponer a estímulos intensos como juegos virtuales o pantallas y realizar actividad física diariamente.
  • Reconocer el esfuerzo y los avances, más allá de las notas, valorando la constancia y la curiosidad.
  • Buscar orientación profesional si las dificultades persisten o el estudio se transforma en una fuente de angustia, o si se observa que el hijo puede tener alguna dificultad de aprendizaje. Es importante consultar y así evaluar de manera comprensiva las inquietudes. A veces, niñas y niños pueden necesitar apoyo adicional, sobre todo si existen problemas de aprendizaje, de concentración, emocionales, o desmotivación persistente que afectan su bienestar.

Estrategias Específicas para Adolescentes

Los hábitos que se adquieren durante la infancia marcan también los que los jóvenes tendrán en su adolescencia. Sin embargo, si al llegar al instituto los hábitos de estudio son nulos, no todo está perdido. Los buenos hábitos de estudio no siempre se dan naturalmente o resultan fáciles. La mayoría de los adolescentes necesitan que se les enseñe cómo desarrollarlos. Aprender estrategias eficaces de aprendizaje puede reducir el estrés de su hijo por la escuela y mejorar sus calificaciones, y puede incluso ayudar a ambos a evitar discusiones por las tareas.

Establecer un Buen Lugar de Estudio

Lo primero de todo sería establecer un buen lugar de estudio. Hay quienes prefieren su habitación, o los que se concentran mejor en la biblioteca. En cualquier caso, es importante que el lugar de estudio se encuentre lejos de distracciones como el ruido de la televisión o los videojuegos. Además, antes de ponerse a estudiar, el alumno tendrá que asegurarse de contar con todos los materiales que pueda necesitar, tales como lápices, bolígrafos de colores o calculadora. Si el lugar de estudio escogido es su habitación, procura que el estudiante cuente con una mesa adecuada a sus necesidades y una silla cómoda en la que no le importe pasar varias horas al día. Aquí podrá añadir en algún cajón o estante todo lo que pueda necesitar para estudiar.

Ir a una academia es una forma de obligarse a volver a repasar los conceptos dados en clase, pero con el plus de contar con una atención más personalizada por parte de los profesores. Por ejemplo, en Kelington Institute imparten clases de apoyo escolar para alumnos de primaria, ESO, bachillerato y Selectividad, en las que además de repasar y explicar conceptos, buscan que los estudiantes adquieran buenos hábitos de estudio. Su personal cuenta con la formación pedagógica específica necesaria para ayudar a los alumnos a rentabilizar su estudio y estudiar de una forma más efectiva, permitiendo impartir los cursos en grupo sin dejar de ser una enseñanza individualizada.

Gestión de Tareas y Exámenes

Estudiar no es simplemente sentarse a revisar los apuntes. También incluye saber qué y cuándo se necesita estudiar, así como hacer un seguimiento de las tareas y los exámenes. Muchos maestros de escuela media y bachillerato utilizan un programa en línea para poner calificaciones. Muchos publican ahí sus listas de tareas con los plazos de entrega, así como las calificaciones. Los niños pueden utilizar esto para planear su estudio, siguiendo los siguientes pasos:

Herramientas de Planificación
  • Crear un calendario: Mostrar a los niños cómo utilizar un calendario grande de pared y un conjunto de marcadores para dar seguimiento a todas las tareas. Pueden asignar a cada clase un color diferente y escribir todas sus tareas, actividades y citas en el calendario. O se puede utilizar un calendario en línea y sincronizarlo con otros dispositivos, como su teléfono celular o computadora portátil.
  • Crear un planificador semanal: Los niños pueden desglosar la información en el calendario para hacer un plan de estudio de cada semana. Mostrarles cómo trasladar sus obligaciones del calendario grande al semanal, asegurándose de que incluyan tiempo para trabajar en cada tarea unos días antes de las fechas de entrega. O hacer que impriman una lista semanal de su calendario en línea.
  • Crear una lista de verificación diaria: Dividir el plan semanal en una lista de verificación diaria también puede ser muy útil. Esta lista de "cosas por hacer" ayuda a los niños a hacer un seguimiento de su día y ver su progreso. Es una buena idea para que enumeren las tareas diarias en el orden en que deben hacerlas, y anotar la hora específica de cada clase o cita.
Preparación para el Estudio

Una vez que el adolescente tiene una idea acerca de qué tiene que estudiar, el siguiente paso es aprender cómo estudiar. Esto se puede hacer con una lista de verificación en la que se vayan marcando los pasos del proceso de preparación para estudiar.

  • Definir el lugar: ¿Su adolescente estudia mejor en la escuela, la biblioteca o la casa? Algunos adolescentes estudian mejor lejos de las distracciones, mientras que otros prefieren tener a alguien cerca en caso de que necesiten ayuda. Lo que sea que los niños elijan al momento de hacer la tarea, así es como deberían estudiar.
  • Tener todos los útiles al alcance: Puede distraer mucho tener que buscar un lápiz o una calculadora cuando se está estudiando. Ayude a los niños a encontrar un lugar donde puedan guardar todos los útiles que necesitan para hacer las tareas para que así estén listos para empezar a estudiar.
  • Establecer recompensas: Puede que al principio necesite ayudar a los niños a establecer un sistema de recompensas. Por ejemplo, por cada capítulo que lean podrán utilizar la computadora durante 10 minutos. Con el tiempo aprenderán a premiarse a sí mismos, incluso si el premio es simplemente comer algo entre las tareas de inglés y matemáticas.
  • Crear una lista de verificación del estudio: Esto incluye todos los pasos que los adolescentes necesitan seguir para estar listos para hacer la tarea y lo que necesitan estudiar ese día. Tener todo en una lista puede facilitarles comenzar y priorizar su tiempo. También podría ayudar a que la cantidad de tarea parezca menos pesada.
  • Anotar los pensamientos que los distraen: Anotar los pensamientos puede beneficiar a los adolescentes que se distraen con facilidad. En vez de tratar de lidiar con todos los pensamientos que aparecen en sus mentes y los distraen, pueden anotarlos en un cuaderno. Cuando terminen de estudiar podrán ocuparse de las cosas que los distraían.
Infografía sobre técnicas de estudio y planificación del tiempo para adolescentes

La Familia como Pilar Fundamental en el Retorno a Clases

Es importante que niños, niñas y jóvenes vuelvan a retomar los hábitos de estudio. En este sentido, el rol de los padres, madres y tutores se vuelve fundamental. La vuelta al colegio es todo un desafío para niños, niñas y adolescentes, no solo se reencuentran con sus compañeros, sino que también con las tareas y estudios que se van desarrollando. En este contexto, el rol de la familia en la formación de hábitos y rutinas juega un papel vital para que la adaptación a los retos que supone la vuelta a clases se viva de la mejor manera posible.

Fomentar los hábitos de estudio en los niños y niñas es muy importante. Un elemento clave para que esto sea efectivo es construir horarios de estudio en conjunto, lectura y también tiempo preciso para poder descansar. Al comienzo puede ser difícil apegarse al horario, pero en la medida en que la conducta esperada se repita, esta se irá incorporando hasta naturalizarse como parte de la rutina diaria.

Por otro lado, el apoyo es fundamental para que los niños y niñas se sientan incentivados a sentarse a estudiar y seguir aprendiendo continuamente. Animarlos a esforzarse día a día, ayudarlos a entender que equivocarse también es una forma de aprender, es un aporte vital para que ellos sigan aprendiendo. La Fundación CAP, a través de su programa Aprender en Familia, entrega algunos consejos basados en la constancia, paciencia y refuerzo, habiendo beneficiado a miles de estudiantes y sus familias en diversas comunas.

Recomendaciones para Estudiantes al Retomar Hábitos de Estudio

Para que los estudiantes puedan retomar los hábitos de estudio de manera efectiva:

  • Deja tus cuadernos, libros y diferentes materiales que usas habitualmente en un lugar específico de tu casa. Es importante tenerlos a mano y ordenados, ayudando así a tu concentración y a que no pierdas tiempo buscándolos.
  • Organiza un espacio de estudio que te guste y que te permita mantenerlo durante el año. No sientas temor de pedir ayuda si necesitas que te apoyen para planificar y ordenar el espacio.
  • Arma una rutina diaria donde incluyas tiempo de repaso, estudio, hacer tareas y, por supuesto, también tiempo destinado al ejercicio, recreación y descanso. Puedes ayudarte armando un horario y dejarlo a mano en el lugar de estudio escogido.
  • Estudia en bloques de 45 minutos realizando pausas activas entre medio, como caminar o estirarse. Puedes utilizar un temporizador que te vaya indicando una vez que el tiempo haya terminado. Esto te ayudará a mantener la concentración y podrás retener mejor lo aprendido.
  • Realiza una lista de actividades o tareas semanales y organízalas de acuerdo a su prioridad. Esto te permitirá cumplir con tus objetivos con mayor rapidez.
  • Busca que tu tiempo de estudio sea efectivo, dedicando el tiempo a esto sin caer en distractores como el celular o hacer otras actividades en paralelo.

Recomendaciones para la Familia

Para la familia, es muy relevante contar con la presencia de los padres, madres o cuidadores para hacer las tareas, bajo la premisa de “la menor ayuda posible”.

  • Tener empatía y respeto por los tiempos y ritmos de cada niño o niña. Se sugiere no desatender frustraciones y dudas, sino resolverlas con una actitud de calma; si algo no lo saben, pueden aprenderlo en conjunto.
  • Una vez creados los hábitos de estudio, es importante felicitar a niñas y niños por su esfuerzo. Esto fortalece su seguridad para cumplir nuevos retos.
  • Recuerde a los niños y niñas que equivocarse es una oportunidad de aprendizaje, y que lo más importante es el esfuerzo.
  • Muestre altas expectativas, esto le aportará autoconfianza y autoestima académica.

Entendiendo la Naturaleza del Hábito de Estudio

Tener buenos hábitos de estudio significa organizar el tiempo para realizar las actividades escolares de manera eficiente y sin estrés. Generan mayores posibilidades de eficacia y rendimiento y permite asimilar más conocimientos con menor esfuerzo y menos tiempo. El hábito de estudio es una rutina y como tal debe llevarse a cabo siempre en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma manera. Se establece a fuerza de repetirlo; no es necesario que tengan tareas, lo ideal es que desde pequeños se habitúen a estar concentrados en una tarea durante un rato. De esta manera, podrán conseguir más concentración durante periodos largos de tiempo a medida que crecen. Si bien los hábitos son fundamentales para un buen desempeño académico, no debemos olvidar que los niños y jóvenes son mucho más que lo que consiguen a nivel académico.

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