La higiene es uno de los cuidados más importantes cuando hablamos de personas mayores que se encuentran encamadas. En estos casos, necesitan ayuda para seguir sus pautas de aseo, y unos buenos hábitos previenen la aparición de lesiones cutáneas e infecciones. Además, el aseo contribuye a una buena calidad de vida para el paciente.

Importancia del Aseo y la Ropa de Cama Limpia
Cambiar las sábanas es crucial para la salud, ya que acumulan sudor, células muertas y microorganismos. La suciedad orgánica proporciona un entorno ideal para los microbios, por lo que lavar la ropa regularmente es indispensable, sobre todo en hogares con enfermos.
Los expertos recomiendan no superar una semana sin lavar las sábanas, especialmente para personas asmáticas, y cada 3-4 días para personas con alergias. Mantener la cama limpia y cómoda es esencial para el bienestar del paciente encamado.
El cuidado del paciente encamado incluye el cambio regular de sábanas, lo cual es fundamental para su aseo y para prevenir infecciones y úlceras por presión, además de mantener la piel limpia y seca, lo que favorece su salud. También contribuye a proporcionar confort y bienestar durante el reposo, y reduce el riesgo de irritaciones, especialmente en personas mayores o con movilidad reducida.
La ropa de cama de un paciente encamado debe cambiarse al menos dos o tres veces por semana, o antes si se ensucia o humedece. Mantener las sábanas limpias es esencial para prevenir infecciones, proteger la piel y garantizar su bienestar.
Preparativos Cruciales Antes del Aseo en Cama
Antes de asear a una persona mayor encamada, es importante considerar que la rutina de aseo, aparte de cuidar la higiene, favorece la circulación sanguínea y la motilidad gastrointestinal. Además, previene la aparición de úlceras por presión y favorece la relajación y el sueño reparador. Por otra parte, es beneficioso para la autoestima. Por todo ello, es una actividad diaria indispensable.
Para llevarla a cabo, se requieren ciertos conocimientos, habilidades o destrezas por parte de la persona cuidadora, que no siempre están a su alcance. A veces, por diferentes circunstancias, no resulta sencillo manipular el cuerpo de una persona mayor que no puede colaborar demasiado, y evitarle molestias es uno de los objetivos que tenemos que cumplir. Así que, en aquellos casos en los que no se sepa cómo asear a una persona mayor o no se pueda realizar dicha tarea, puede ser conveniente buscar ayuda profesional y solicitar servicios a domicilio para satisfacer las necesidades de aseo de la persona mayor.
Consideraciones Previas
- Evitar las prisas: Hay que tomarse el tiempo necesario, debe hacerse con tranquilidad, esmero y paciencia. Procura que no haya interrupciones y evita las tensiones. Un rato de aseo bien hecho ayuda a que la persona mayor se relaje.
- Tener todo a mano: En esta tarea la previsión es fundamental. Prepara todo lo necesario (agua, jabón, esponja, toallas, desodorante, ropa limpia, guantes desechables, palanganas, etc.) para evitar distracciones y tiempos de espera en los que la persona mayor pueda pasar frío o corra el riesgo de caerse.
- Buscar la privacidad: Intenta respetar su privacidad en todo momento. Recuerda que el aseo es una actividad privada, pero que, por sus circunstancias, la persona necesita ayuda para llevarla a cabo.
- No dejar a la persona mayor sola: Es importante no separarse de ella en todo el proceso de aseo. Minimiza tus ausencias de la estancia para coger cosas, etc. Así, evitarás que pueda caerse, cortarse o realizar un movimiento inadecuado. Por ello, la importancia de preparar todas las cosas que necesitas antes de comenzar.
- Considerar la temperatura del agua y de la estancia: Ajusta bien la temperatura y evita las corrientes de aire. Si la persona puede transmitirlo, es importante preguntar cómo le gusta la temperatura del agua.
- Tener tacto: Realiza las tareas de aseo con delicadeza y con materiales agradables: esponjas, toallas y ropas confortables y suaves, etc.
Técnica del Aseo en Cama
Durante la rutina de aseo es importante lavar por partes y llevar un procedimiento ordenado. De esta forma, si seguimos un orden, nos aseguramos de no olvidar ninguna parte del cuerpo. Se recomienda empezar por las partes que se conservan más limpias y finalizar con las que corran más riesgo de infecciones. Por lo demás, es preciso hacerlo con la máxima atención y el mayor cuidado.
El cuidador se pone los guantes desechables y echa jabón en una de las palanganas, dejando la otra para el aclarado. Es importante asear a la persona mayor encamada por partes, poco a poco, para evitar que pase frío. Cada zona debe ser enjabonada, aclarada y secada.

Procedimiento Detallado
- Cabeza, Cara y Cuello:
- Coloca una toalla pequeña en el pecho.
- Ojos: Para limpiar los ojos, utiliza una toalla mojada en una de sus esquinas y recorre desde la zona exterior hasta el interior. También puedes utilizar una gasa mojada con suero fisiológico.
- Oídos: Moja otra esquina de la toalla y limpia las orejas. Retira el cerumen y la suciedad de la zona exterior de los oídos con un bastoncillo, nunca lo introduzcas en el interior para evitar lesiones.
- Fosas nasales: Utiliza gasas para eliminar mucosidad si es necesario, limpiando de interior al exterior.
- Cuello: Límpialo con una toalla mojada. Procura secar conforme vayas lavando para evitar que la persona se quede fría.
- Boca: Si la persona es lo suficientemente independiente como para lavarse los dientes sola, lo mejor es que sea ella misma la que lo haga. En caso contrario, utiliza una gasa con enjuague bucal.
- Lavado de Cabeza (con champú): Para el lavado con champú de la cabeza podemos utilizar una ayuda técnica para ese fin, colocando la cabeza del mayor sobre un plástico en un lateral de la cama, asegurándose de que está cómodo. Deja un cubo en el suelo y vierte agua a la temperatura adecuada sobre su cabello. Enjabona, enjuaga y seca con toalla y secador, lo más rápido posible para evitar enfriamientos.
- Extremidades Superiores (Brazos y Manos):
- Coloca una toalla mediana debajo de uno de los brazos y comienza el lavado con esponja con jabón, desde la mano hasta el hombro. Una vez aclarado y secado, continúa con el otro brazo.
- Coloca una palangana con jabón en la cama e introduce la mano en la misma para limpiar dedos y uñas, aclarando y secando posteriormente. Aplica crema hidratante si la piel está seca.
- Abdomen y Tórax:
- Retira la sábana y, a continuación, lava, enjabona, aclara y seca la zona, siempre con movimientos circulares. Aplica crema hidratante si detectas que tiene la piel seca. Descubre el abdomen dejando tapado el pecho.
- Extremidades Inferiores (Piernas y Pies):
- Deja cubierto el pecho con la parte superior de la toalla grande y descubre las piernas, colocando debajo de una de ellas la toalla mediana.
- Procede a enjabonar, aclarar y secar la pierna, flexionando la misma si es posible. La dirección es desde las ingles hasta los pies, deteniéndote en los espacios entre los dedos para secarlos bien y evitar la aparición de irritación y contaminación por hongos.
- Mete los pies del mayor en una palangana y limpia con suavidad. Limpia, enjuaga y seca. Aplica crema hidratante si la piel está seca.
- Espalda y Glúteos:
- Gira a la persona de lado (decúbito lateral), colocando la toalla grande en la cama.
- Enjabonar, aclarar y secar muy bien con la toalla. Observar cualquier complicación de la piel que pueda dar lugar a la aparición de úlceras por presión.
- Después, masajea con crema hidratante para hidratar la piel, estimular la circulación y prevenir la aparición de llagas y úlceras.
- Genitales:
- Coloca un empapador para no mojar la cama. Después, separa las piernas de la persona mayor, lava, enjabona y aclara.
- Puedes utilizar una gasa mojada en agua con un poquito de jabón. Limpia con cuidado, tanto la zona púbica como el pene (en el caso de los hombres) y la vagina (en el de las mujeres).
- Hidratación General:
- Aplica crema hidratante en todas las zonas limpias y secas para mantener la piel en buen estado.
BAÑO DE PACIENTE EN CAMA
Cambio de Ropa de Cama Después del Aseo
Aprender cómo lavar a una persona encamada implica practicar otras tareas relacionadas con los cuidados, como el cambio de la ropa de cama. En realidad, esta debe ser la última parte del proceso de aseo de la persona mayor. Después de lavar y secar las diferentes partes de su cuerpo, llega el momento de retirar la ropa de cama sucia y húmeda.
Cambiar las sábanas de un paciente encamado es una tarea fundamental para mantener su higiene en cama, asegurar su comodidad y prevenir complicaciones como las úlceras por presión. A continuación, se detallan las técnicas seguras y prácticas para cambiar las sábanas sin mover al paciente demasiado.
Pasos para el Cambio de Ropa de Cama
- Retirar primero la colcha y la manta si las hubiera. Si se van a utilizar luego, se doblan hacia los pies y se colocan en una silla.
- Mantener la sábana encimera sobre el paciente para que esté cubierto y no coja frío.
- Hacer que la persona se ponga de costado (en decúbito lateral), de forma que deje libre la mitad de la cama.
- Quitar la sábana bajera sucia y enrollarla desde el extremo hacia el centro de la cama, hasta la espalda del paciente.
- A continuación, colocar la sábana bajera limpia en el lado que ha quedado libre, desde la cabeza a los pies y desde el extremo hasta el centro de la cama, ajustándola bien por arriba y por abajo.
- Seguidamente, debes ayudar a la persona a ocupar la mitad de la cama con sábana limpia, manteniendo la posición de costado, pero del otro lado.
- Retirar el lado sucio, extender la sábana limpia y ajustar en los extremos.
- Colocar el resto de la ropa de cama, extendiendo la sábana encimera limpia mientras se retira la sucia, para que el paciente esté siempre cubierto.
- Añadir mantas si procede.
- Después, quitar la funda sucia de la almohada y colocar una limpia.
- Retira toda la ropa sucia y termina de extender la ropa limpia sin dejar arrugas.
Ahora que ya sabes cómo asear a una persona encamada y cambiar su ropa de cama, es el momento de ponerlo en práctica. Recuerda hacerlo siempre con mucho cariño y dedicación.