Calzado Inadecuado en el Adulto Mayor: Impacto en la Salud Podal y Calidad de Vida

Cuando se aborda la salud del adulto mayor, es común centrarse en enfermedades cardiovasculares, metabólicas o degenerativas, dejando de lado otros aspectos cruciales como la salud de los pies. Sin embargo, el envejecimiento conlleva una serie de cambios fisiológicos que afectan directamente la función y la estructura del pie, haciendo que la elección del calzado sea un factor determinante para la prevención de problemas y el mantenimiento de la calidad de vida.

anatomía del pie en el adulto mayor con flechas indicando cambios

Cambios Fisiológicos en los Pies del Adulto Mayor

El envejecimiento trae consigo debilidad en los huesos y los músculos, lo que dificulta mantener el equilibrio al andar. La piel de las personas mayores se hace más reseca, dura y su capacidad sensorial se reduce. Las personas mayores frecuentemente sufren de problemas circulatorios que afectan los miembros inferiores. La presencia de pie diabético altera la sensibilidad en los pies, aumentando las probabilidades de formación de úlceras o heridas de difícil curación. Habitualmente, el pie a partir de la quinta y sexta década de la vida se ensancha y surgen las neuropatías. La neuropatía es algo habitual y se tiende a perder sensibilidad, lo que impacta directamente en la percepción del dolor y la presión. El pie varía con el paso del tiempo, y no siempre los dos pies son iguales.

infografía sobre los cambios en los pies con la edad (ensanchamiento, pérdida de almohadilla grasa, etc.)

Impacto del Calzado Inadecuado

La elección del calzado adecuado puede disminuir las probabilidades de que ocurran caídas, heridas, rozaduras, deformidades y lesiones en los pies de los mayores. De hecho, varios estudios demuestran que los trastornos del pie afectan actualmente entre el 71 y el 87% de los pacientes mayores, y son una causa frecuente de atención médica. Un estudio realizado en 2015 por la Universidad de A Coruña con personas de la tercera edad, con una media de 80 años, confirmó que la mayoría (83%) no utilizaba el número correcto de calzado y, en ocasiones, requerían utilizar uno diferente para cada pie. La tolerancia al dolor de las personas de edad avanzada provocaba que estos emplearan un calzado inadecuado para su situación, lo que conduce a la cronicidad del dolor, infecciones, limitación de la movilidad al caminar, angustia, apatía y perturbación social.

El calzado en la tercera edad

Problemas Comunes Causados o Agravados por el Calzado Inadecuado

El uso de zapatos inadecuados con el tiempo puede provocar diversas deformidades y problemas en los pies. Estos incluyen:

  • Atrofia de la almohadilla de grasa: Pérdida de la capa acolchada de los pies, lo que provoca dolor en la planta y el talón.
  • Úlcera del pie diabético: Llagas o ampollas debido a la pérdida de sensibilidad y mala circulación, que pueden llevar a infecciones y, en casos extremos, a amputaciones.
  • Osteoartritis: Desgaste del cartílago articular en las articulaciones del pie y tobillo, generando dolor y rigidez.
  • Neuroma de Morton: Engrosamiento e inflamación del tejido nervioso, causando dolor punzante o ardor en la planta del pie.
  • Talones agrietados: Piel seca y agrietada que puede sangrar y abrir la puerta a infecciones.
  • Fascitis plantar: Inflamación de la banda de tejido que conecta los dedos con el talón, causando dolor punzante.
  • Uñas encarnadas: Uñas que crecen hacia la carne blanda circundante, causando inflamación y posible infección.
  • Pie plano: Condición donde los arcos de los pies se vuelven más planos y menos flexibles, generando dolor e incomodidad.
  • Tendinitis de Aquiles: Lesión del tendón de Aquiles por uso excesivo o inadecuado.
  • Gota: Una forma de artritis inflamatoria que afecta comúnmente la articulación del dedo gordo del pie.
  • Juanetes: Protuberancias óseas en la base interna del dedo gordo del pie, que se agravan con zapatos estrechos.
  • Espolones óseos: Fragmentos y proyecciones óseas que se forman a lo largo del borde del hueso, especialmente en el talón.
  • Bursitis: Inflamación de los sacos pequeños llenos de líquido que amortiguan las articulaciones.
  • Dedo en martillo: Dedo del pie doblado en la articulación media, que se agrava con calzado ajustado.

Causas de los Problemas Podales en el Adulto Mayor

Los problemas de los pies en las personas mayores no son iguales para todos, pero hay factores comunes que contribuyen a su aparición:

  • Flexibilidad reducida: Los arcos de los pies pueden volverse más planos y menos flexibles, lo que provoca dolor e incomodidad.
  • Afecciones crónicas: Enfermedades como la diabetes, la artritis y la enfermedad arterial periférica pueden afectar significativamente la salud de los pies.
  • Problemas circulatorios: El flujo sanguíneo deficiente puede provocar neuropatía periférica y disminución de la sensibilidad en los pies.
  • Cambios biomecánicos: Las alteraciones en la marcha y la postura pueden modificar la distribución del peso en los pies.
  • Desgaste prolongado: Estar de pie y caminar durante décadas puede causar daños acumulativos en las estructuras de los pies.
  • Calzado que no le queda bien: El uso de zapatos inadecuados con el tiempo puede provocar diversas deformidades y problemas en los pies.

Criterios para Elegir el Calzado Adecuado

Es fundamental que las personas se calcen con los pies, "y no sólo con los ojos", pensando en la funcionalidad antes que en la estética. Hay que pensar en el pie como una estructura del cuerpo humano que cambia y varía, y que es fundamental para nuestra movilidad. Aquellos enfermos de diabetes, o que padecen artrosis o artritis, deben atender aún más al calzado que lleven. Un calzado que genere confianza y seguridad es primordial.

infografía con características de calzado adecuado para adultos mayores

Características Clave:

  • Material: Debe ser resistente, flexible, transpirable y fácil de lavar, para evitar la aparición de hongos, escaras, exceso de sudoración y mal olor. La piel de calidad es recomendable para absorber la humedad y mantener una temperatura confortable.
  • Suela: Las suelas deben ser antiderrapantes y antideslizantes para prevenir las caídas, proporcionando un agarre firme en cualquier superficie, incluso estando mojadas o resbaladizas. Deben tener un grosor aceptable y un dibujo que proporcione suficiente agarre. Una suela de goma es ideal para amortiguar los huesos del pie.
  • Talla y Horma: Se debe elegir el tamaño adecuado del zapato para evitar deformidades y caídas. El dedo más largo del pie debe quedar aproximadamente a un centímetro de la puntera del zapato, y los dedos no deben tocar la parte superior de la puntera. Se recomienda una horma ancha, ya que el pie se ensancha a partir de los 50-60 años, facilitando el movimiento normal de los pies.
  • Sujeción: Es crucial asegurar una buena sujeción del pie. Se recomienda escoger zapatos con cordones, correa o velcros que faciliten la postura y se ajusten según el grosor del pie, los calcetines o las plantillas. La parte trasera debe ser cerrada y reforzada para evitar la entrada de elementos extraños y proporcionar estabilidad.
  • Comodidad y Sin Costuras: Para evitar rozaduras y heridas, se deben buscar zapatos sin costuras interiores y con acabados bien hechos. Un calzado flexible que se adapte perfectamente a la forma del pie reduce al máximo las presiones.
  • Amortiguación: La amortiguación del impacto contra el suelo es uno de los puntos más importantes de un zapato, especialmente en el talón que recibe todo el peso del cuerpo al caminar. Las taloneras pueden aumentar la amortiguación y estabilidad.
  • Prueba del Calzado: Dado que los pies tienden a hincharse a lo largo del día y pueden no ser iguales, es importante probarse ambos zapatos, correctamente abrochados y con los calcetines o medias que se usarán habitualmente, preferiblemente al final del día. Observar que el talón quede bien ubicado y que el dedo pequeño no esté oprimido.
  • Plantillas: El uso de plantillas en las personas mayores es habitual y muy recomendable. Si se utiliza una plantilla a medida, es crucial probarse los zapatos con ella para asegurar el ajuste correcto.

Cuidado Podológico en Adultos Mayores: Prevención y Tratamientos Esenciales

Los pies, con el paso de los años, requieren un cuidado más especializado. Alrededor del 80% de los adultos mayores sufren algún tipo de afección en los pies. La podología preventiva juega un papel clave en la prevención, diagnóstico y tratamiento de los posibles problemas que pueden afectar a los pies y, con ello, la calidad de vida. Existen medidas que podemos aplicar para prevenir la aparición de problemas en los pies en edades avanzadas.

Medidas Preventivas:

  1. Revisión periódica con el podólogo: Los chequeos regulares permiten detectar problemas antes de que se agraven. El podólogo realiza cortes de uñas correctos, elimina durezas y evalúa la pisada.
  2. Uso de calzado adecuado: Debe ser cómodo, de punta ancha, sin costuras internas, con material transpirable y suela antideslizante.
  3. Hidratación diaria: Las cremas con urea ayudan a mantener la piel flexible y evitar grietas.
  4. Ejercicios para mantener la movilidad: Movilizar los pies y tobillos mejora la circulación y previene la rigidez.
  5. Higiene y corte de uñas correcto: Lavado diario con jabón neutro, secado meticuloso (especialmente entre los dedos) y corte recto de uñas para evitar que se encarnen.

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