El envejecimiento poblacional es uno de los desafíos sociales más significativos de las últimas décadas. Garantizar condiciones dignas y una buena calidad de vida para los adultos mayores, especialmente aquellos que residen en centros residenciales públicos, es una prioridad. Este análisis se enfoca en la producción académica reciente sobre los factores asociados a la calidad de vida en estos entornos institucionales, con un énfasis particular en estudios publicados entre 2020 y 2024.
Desafíos y Contexto del Envejecimiento Poblacional
El progresivo envejecimiento demográfico a nivel mundial ha planteado una serie de desafíos complejos que invitan a replantear la manera en que las sociedades garantizan condiciones dignas para las personas mayores. Esta realidad pone de manifiesto la urgencia de diseñar políticas y servicios que respondan a los retos del cuidado geriátrico, así como a los cambios estructurales en las relaciones familiares y comunitarias.
El concepto de calidad de vida en la adultez mayor es multidimensional e integra variables biológicas, psicológicas y sociales. Alonso Palacios et al. (2023) señalan que el envejecimiento conlleva transformaciones progresivas que afectan las capacidades funcionales del individuo, lo cual, en muchos casos, conduce a procesos de institucionalización debido a la insuficiencia del soporte familiar. Por su parte, García Alarcón et al. (2021) destacan que el aislamiento afectivo, las limitaciones económicas y los problemas de salud contribuyen significativamente al deterioro del bienestar en esta etapa de la vida. Ávila et al. (2020) subrayan la importancia de abordar la calidad de vida desde las dimensiones física, mental y social.

Producción Académica Reciente sobre Calidad de Vida en Residencias
Para analizar la producción académica reciente, se realizó una revisión sistemática cualitativa de 22 artículos científicos publicados entre 2020 y 2024. La selección se llevó a cabo mediante una búsqueda exhaustiva en bases de datos reconocidas como Scopus, ScienceDirect y SciELO. Los criterios de inclusión consideraron estudios revisados por pares, disponibles en español o inglés, y enfocados en adultos mayores institucionalizados en el ámbito público, excluyendo publicaciones anteriores a cinco años, sin datos primarios o con deficiencias metodológicas.
El análisis permitió identificar patrones recurrentes relacionados con el impacto del diseño arquitectónico, la atención personalizada, el apoyo social, las condiciones de infraestructura y los servicios de salud en la calidad de vida de los residentes.
Factores Determinantes en la Calidad de Vida Institucional
Los hallazgos de esta revisión resaltaron varios factores determinantes en la calidad de vida de los adultos mayores que residen en centros residenciales públicos. Entre ellos, la atención personalizada, el diseño adecuado del entorno residencial y el acceso a recursos médicos y sociales emergieron como elementos fundamentales. La relevancia de esta investigación radica en la necesidad de identificar y promover estrategias que contribuyan a optimizar la calidad de vida de los adultos mayores en entornos institucionales, especialmente en aquellos con recursos limitados (Ávila et al., García et al., Alonso et al., Piña et al., Bustamante et al., Segura et al., Brasero-Rodríguez et al., Wen et al., Regato-Pajares et al.).
Como se pudo apreciar en la tabla 1 (que se asume implícita en el texto original, pues no se provee), se ofrece un resumen claro de los hallazgos más relevantes, organizando los artículos en función de los factores clave que influyen en la calidad de vida en centros residenciales públicos.

Dimensiones de la Calidad de Vida y Comparativas
Los resultados de esta revisión sistemática permiten profundizar en las múltiples dimensiones que configuran la calidad de vida de los adultos mayores institucionalizados. Se reafirma que este concepto no puede abordarse desde una perspectiva unidimensional, dado que está atravesado por aspectos físicos, emocionales, sociales y contextuales que se encuentran interrelacionados. Factores como el deterioro funcional progresivo, el aislamiento familiar y la precariedad económica inciden de manera significativa en el bienestar de esta población (Ávila et al., 2020; García Alarcón et al., 2021; Alonso Palacios et al., 2023).
Asimismo, el componente cultural y los roles sociales, destacados por Piña et al., también influyen en la percepción del bienestar.
Comparación entre Institucionalizados y Comunitaria
Una constante en los estudios analizados es la comparación entre adultos mayores que viven en instituciones y aquellos que permanecen en su entorno comunitario. Aunque Picazo (2020) no identifica diferencias concluyentes en la evaluación global de la calidad de vida, sí resalta niveles más elevados de dependencia y síntomas depresivos entre los institucionalizados. En la misma línea, Ávila et al. también señalan esta diferencia.
Estudios comparativos entre personas mayores institucionalizadas y aquellas que permanecen en sus entornos familiares revelan diferencias importantes. Picazo (2020) plantea que, aunque no se observan diferencias contundentes en la percepción general del bienestar, sí existen mayores niveles de dependencia y síntomas depresivos entre quienes residen en instituciones.
Infraestructura, Gestión y Atención en Residencias
Otro factor crítico que emerge de la literatura es la infraestructura y gestión de los centros de atención. Guerra-Martín & Ramírez (2020) denuncian deficiencias en los servicios asistenciales, mientras que la Defensoría del Pueblo (2023) evidencia limitaciones importantes en cuanto a equipamiento, personal calificado y acceso a servicios básicos en residencias públicas peruanas.
En contraste, propuestas como las de Morán (2022) y Bustamante et al. (2023) promueven la implementación de diseños inclusivos, espacios acogedores y cuidados centrados en la persona. Segura Cardona et al. también abogan por ambientes residenciales amigables que generen autonomía en las personas mayores.

Factores Específicos y Experiencias Exitosas
Más allá de estas dimensiones generales, también se identificaron variables específicas que afectan la calidad de vida en contextos institucionales. Liu et al. (2023) documentan el impacto de factores geográficos, como la altitud, sobre la salud integral del adulto mayor. Estudios como los de Esteve & Zueras (2021) destacan el rol de la estructura familiar en la protección social, mientras que Aguilar & Carballo-Alfaro (2023) vinculan el apoyo social con mayores niveles de satisfacción vital.
En el ámbito psicológico, Brasero-Rodríguez et al. (2024) analizan las relaciones entre la calidad de vida, la resiliencia y la satisfacción vital en personas jubiladas.
Intervenciones y Programas de Mejora
En cuanto a las acciones dirigidas a esta población, diversos autores coinciden en la importancia de los programas enfocados en el envejecimiento activo. Proaño & Navarrete (2025) sostienen que estas iniciativas favorecen tanto la dimensión física como la emocional del bienestar, mientras que Alvarado & Alvarado (2024) enfatizan la necesidad de adoptar un enfoque integral basado en la promoción de la salud y la prevención.
Asimismo, se identifican experiencias exitosas derivadas de programas e intervenciones comunitarias. Wen et al. (2021) evidencian el impacto positivo de estas iniciativas en la salud y bienestar de personas institucionalizadas, mientras que Regato-Pajares et al. (2023) proponen mejoras en la atención primaria para personas mayores en residencias, especialmente tras la experiencia de la pandemia.
Beneficios de un envejecimiento ACTIVO y SALUDABLE
Perspectiva Psicológica y Salud Mental
En este mismo sentido, la dimensión psicológica adquiere una relevancia notable. Pisfil (2023) y Zegarra (2022) informan sobre el deterioro de la salud mental en adultos mayores durante el confinamiento, con una alta prevalencia de síntomas depresivos, estrés y ansiedad.
Los datos revisados permiten concluir que la calidad de vida de los adultos mayores en centros residenciales públicos depende en gran medida de la interacción entre las condiciones materiales, el apoyo social y las características personales de cada individuo. Del mismo modo, el respaldo emocional, las relaciones interpersonales y la capacidad de resiliencia individual emergen como elementos fundamentales en la percepción subjetiva del bienestar.
Estudios de Caso y Evaluaciones de Servicio
Un estudio evaluó la calidad del servicio prestado a los residentes de una residencia privada para mayores mediante la aplicación de una encuesta de satisfacción, basada en el modelo SERVPERF. Se evaluaron dimensiones como elementos tangibles, fiabilidad, capacidad de respuesta, seguridad y empatía, además de la alimentación. Los resultados generales evidenciaron que los residentes se encontraban satisfechos con el servicio ofrecido, destacando positivamente las habitaciones, los empleados y los horarios de visitas.
En general, se evidenció que los residentes se encontraban satisfechos con el servicio ofrecido; entre los aspectos positivos destacaban las habitaciones, los empleados y los horarios de visitas. Sin embargo, la alimentación fue la dimensión considerada como más importante y la que obtuvo un grado de insatisfacción relevante, ya que le otorgaron la calificación más baja de la encuesta.

Dimensiones Clave y Áreas de Mejora
La alimentación fue la dimensión considerada como más importante y la que obtuvo un grado de insatisfacción relevante, ya que le otorgaron la calificación más baja de la encuesta. Por el contrario, los elementos tangibles fueron señalados como los menos importantes, posiblemente asociados al grado de satisfacción señalado. Aunque esta dimensión no obtuvo la mayor puntuación de la encuesta, la mayoría de los encuestados se encuentran satisfechos.
Al clasificarlas según el nivel de importancia referido, se observa que la alimentación es la dimensión que se percibe como la más importante, lo que se puede relacionar con el grado de insatisfacción que se percibe por parte de sus residentes, y al deseo de que esta sea mejorada. Continuando en orden de importancia, la empatía, capacidad de respuesta, fiabilidad, seguridad y, por último, los elementos tangibles fueron catalogados como los menos importantes, lo que puede estar relacionado con la satisfacción que se siente por ellos.
Los empleados son vistos como una de las grandes fortalezas con que cuenta la residencia, por su dedicación, respeto y amabilidad, disponibilidad, confianza y conocimiento en el desarrollo de sus funciones, haciéndolos sentir como si estuvieran en casa. Podemos comprobarlo en diferentes estudios que señalan a los empleados como un factor que puede afectar de forma positiva a la percepción de la calidad en el cuidado de los residentes (Gutiérrez et al., 17; Ejdys, 16).
Consideraciones sobre Establecimientos de Larga Estadía (ELEAM)
Un estudio realizado en Chile diagnosticó un importante deterioro en la calidad de vida de las personas que residen en Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM). La investigación, parte de un proyecto del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), reveló que los establecimientos financiados por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) presentaban una mejor percepción de calidad de vida por parte de los residentes en comparación con los privados.
Estos ELEAM contaban con 930 personas mayores residentes al momento del estudio, 510 de ellos vivían en establecimientos del Senama y 420 en privados. El 52,3% eran mujeres y 40,4% tenía más de 80 años. De los encuestados, el 76,3% consideró que tenía un buen estándar de vida en centros del Senama frente a un 68,1% que dijo lo mismo en establecimientos privados.
No obstante, la cantidad de personal era un problema mayor en los centros Senama, donde solo el 16,6% de los directivos mencionó contar con personal suficiente, frente a un 78,6% en los centros privados.
Desgaste del Personal y Maltrato
El estudio detectó que existe un porcentaje de personas mayores que no están recibiendo los cuidados que requieren y, por otro lado, una proporción de personas cuidadoras que admitió estar en un nivel de desgaste extremo y que hace lo posible por responder de una manera adecuada. Los cuidadores que participaron en el estudio no ocultaron que existen situaciones de maltrato en sus centros, siendo esto una señal del desgaste que padecen.
“La presencia de maltrato es una realidad que necesita medidas urgentes. “Ellos no sólo tienen que lidiar con el cuidado de una persona que está en una situación compleja”.
Los 14 establecimientos de larga estadía que tiene Senama en ocho regiones cuentan con un protocolo que se busca traspasar a instituciones privadas que lo requieran junto a capacitación técnica.

Regulación y Acreditación de Establecimientos
Hasta marzo de 2018, el estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos detectó que habían 903 ELEAM autorizados en el país, de los cuales 14 son financiados por Senama. Rosita Kornfeld, experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, mencionó la necesidad de regularizar los establecimientos "clandestinos" para evitar que las personas queden sin lugar donde ir, fomentando su acreditación según la ley.
"A los clandestinos hay que ayudarlos a que se regularicen. No tenemos que cerrarlos porque de lo contrario habría muchas personas sin lugar donde ir. Las universidades, ONGs y todo el resto de organizaciones tenemos que trabajar fuertemente para ver cómo podemos hacer para que estos clandestinos puedan prepararse para acreditarse según la ley, y los que no lo hagan deben cerrarse".