Las caídas son un problema significativo de salud pública a nivel mundial, especialmente en la población de adultos mayores. Aunque son comunes, no son una parte natural del envejecimiento y, de hecho, la incidencia de las caídas aumenta de manera constante después de los 60 años.

Se estima que anualmente se producen 684.000 caídas mortales, lo que las convierte en la segunda causa mundial de defunción por traumatismos involuntarios. Más del 80% de estas defunciones se registran en países de ingresos medianos y bajos, y las mayores tasas de mortalidad corresponden a los mayores de 60 años en todas las regiones. En Chile, un estudio del año 2001 mostró que el 64% de los 571 entrevistados presentó al menos una caída en los últimos seis meses.
Además, aproximadamente la mitad de todas las caídas que se producen en la comunidad ocurren en el domicilio. Un 5% de las caídas en el adulto mayor (AM) necesitarán hospitalización, principalmente por fractura de cadera, aumentando la mortalidad, ya que en 1 de cada 3 de estos casos, los pacientes fallecerán en el plazo de un año. Estas caídas pueden poner en riesgo la independencia de los ancianos y causar una cascada de problemas individuales y socioeconómicos.
Definición y Magnitud del Problema
Una caída se define como un evento que ocurre cuando una persona cae inadvertidamente al suelo u otro nivel inferior. Aunque la mayoría de las caídas no son mortales, las lesiones causadas pueden ser graves. Por ejemplo, por cada defunción debida a una caída, se registran casos de discapacidad permanente, hospitalizaciones prolongadas y la necesidad de atención médica.
En Estados Unidos, anualmente más de 14 millones de adultos de 65 años o más informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas. Alrededor del 37% de las personas que caen informan una lesión que requirió tratamiento médico o restringió su actividad, resultando en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año. La tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 2012 a 2021.
Las caídas son más comunes en mujeres que en hombres y más frecuentes en entornos rurales en comparación con los urbanos. A pesar de su prevalencia, los médicos muchas veces no detectan caídas en pacientes sin lesiones evidentes, porque la anamnesis y el examen físico no siempre incluyen una búsqueda específica de este evento. Muchas personas ancianas se muestran reticentes a informar una caída, atribuyéndola al proceso de envejecimiento o por temor a que se les limiten sus actividades o sean internados.
Es crucial informar las caídas a los médicos para prevenir futuras. Cuando no se informan y no se implementan medidas preventivas, los pacientes tienen un alto riesgo de volver a caer, lo que representa una carga significativa para el sistema de salud. Se espera que esta carga aumente dado el crecimiento proyectado de la población que envejece, lo que hace imperativo implementar intervenciones como educación para la prevención de caídas y ejercicios funcionales.
Impacto en la Salud Física y Mental
Las caídas pueden ocasionar fracturas de huesos o lesiones más serias. Según la OMS, anualmente se producen 37,3 millones de caídas que requieren atención médica. Las lesiones pueden variar desde fracturas costales, de columna y cadera, hasta otras más graves como un hematoma subdural, un coágulo que se forma entre el hueso del cráneo y el cerebro, comprimiéndolo.
Además de los impactos físicos, las caídas tienen efectos psicológicos, como el miedo a volver a caer. Esto puede llevar a problemas socioeconómicos, ya que el adulto mayor puede necesitar cuidados permanentes en casa o ser trasladado a un hogar, comprometiendo su independencia.
Etiología de las Caídas: Causas y Factores de Riesgo
El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Sin embargo, las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa; suelen ser el resultado de una interacción compleja y multifactorial entre elementos intrínsecos, extrínsecos y situacionales.
Factores Intrínsecos
Los factores intrínsecos son aquellos relacionados con el propio individuo y no son fácilmente modificables. Incluyen el deterioro de la función relacionado con la edad, trastornos y efectos adversos de fármacos.
Cambios Fisiológicos Relacionados con la Edad
- Pérdida de masa muscular (sarcopenia): Reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones y la capacidad de generar suficiente potencia y velocidad muscular, afectando la habilidad de mantener o recuperar el equilibrio.
- Disminución de la percepción de sensibilidad profunda: Afecta la propiocepción, esencial para el equilibrio.
- Reducción del rango articular: Especialmente en los tobillos, lo que limita la movilidad y estabilidad.
- Problemas de visión: La agudeza visual, la percepción de contrastes y profundidad, y la adaptación a la oscuridad se reducen.
- Disfunción cerebelosa: Puede disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio.
Trastornos Crónicos y Agudos
Diversas enfermedades aumentan el riesgo de caídas:
- Enfermedad de Parkinson.
- Alteraciones de la visión.
- Secuelas de un accidente vascular cerebral.
- Demencia y deterioro cognitivo: A medida que el deterioro cognitivo aumenta, también lo hace el riesgo de caídas, ya que los adultos mayores pueden no recordar tomar medidas de seguridad.
- Déficit de algunas vitaminas (por ejemplo, B12 y D).
- Patologías que puedan afectar el equilibrio.
- Arritmias.
- Hipotensión ortostática (baja de la presión arterial al ponerse de pie).
- La osteoporosis y cambios en la calidad ósea relacionados con la edad, que aumentan la fragilidad ósea, incrementan el riesgo de fracturas por caídas traumáticas.
Uso de Fármacos
El riesgo de caídas aumenta en función del número de medicamentos que recibe el paciente. Varias clases de medicamentos elevan el riesgo, siendo los medicamentos psicoactivos los más frecuentemente reportados como causantes de un aumento tanto del riesgo de caídas como de las lesiones relacionadas. Otros medicamentos incluyen:
- Antihipertensivos.
- Diuréticos.
- Tranquilizantes.
- Antidepresivos.
- Inductores de sueño.
Factores Extrínsecos
Los factores extrínsecos son aquellos riesgos ambientales que pueden aumentar el riesgo de caídas, especialmente en interacción con los factores intrínsecos. Estos incluyen:
- Alfombras sueltas.
- Iluminación insuficiente: Crucial para los recorridos nocturnos, como del dormitorio al baño.
- Objetos o cables en los pasillos.
- Piso en mal estado o resbaladizo.
- Falta de pasamanos en escaleras, tinas de baño y al lado del inodoro.
- Diferencias de altura entre pisos en las puertas.
- Entornos no familiares, como una mudanza a un nuevo domicilio.
Factores Situacionales
Son aquellas actividades o decisiones que pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas:
- Estar distraído: Por ejemplo, caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente, no notando un peligro ambiental.
- Apresurarse para ir al baño: Especialmente por la noche, cuando no se está completamente despierto o la iluminación es inadecuada.
- Usar escaleras.
- Subirse a sillas o escaleras para alcanzar objetos en altura.
La demencia puede exacerbar muchas de estas situaciones peligrosas, ya que el deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros puede hacer que los adultos mayores se distraigan, se apresuren y no noten los riesgos, aumentando significativamente el riesgo de caídas.
Evaluación de los Riesgos de Caídas
Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo. La evaluación de riesgos busca identificar adultos mayores con alto riesgo para implementar estrategias preventivas.

Anamnesis y Examen Físico
En el examen físico o de salud periódico, se debe preguntar a los ancianos sobre caídas en el último año y dificultades con el equilibrio o la deambulación. Los adultos mayores a menudo no refieren haberse caído, por lo que se les debe preguntar sobre caídas o problemas de movilidad en cada consulta. Se deben realizar preguntas abiertas sobre la caída más reciente, seguidas de preguntas específicas sobre cuándo y dónde ocurrió, y qué estaban haciendo.
El examen físico debe ser completo para excluir causas intrínsecas evidentes. Esto incluye:
- Medición de la temperatura (para descartar fiebre).
- Determinación de frecuencia y ritmo cardíaco (para detectar arritmias).
- Auscultación cardíaca (para trastornos valvulares).
- Medición de la presión arterial en decúbito supino y de pie (para hipotensión ortostática).
- Examen de la agudeza visual con lentes correctoras.
- Evaluación de cuello, columna vertebral y miembros (debilidad, deformidades, dolor).
- Examen neurológico: estado mental (deterioro cognitivo), función motora (fuerza, tono, amplitud de movimiento), sensibilidad (propiocepción), coordinación (función cerebelosa), equilibrio estacionario y marcha.
- Prueba de Romberg y pruebas de equilibrio como la permanencia en un pie y la marcha en línea recta.
- Evaluación de la función vestibular posicional (maniobra de Dix-Hallpike).
Pruebas de Desempeño
Hay diversas pruebas estandarizadas para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas:
- Prueba básica de levantarse y andar ("Get-Up and Go" test): Observación del paciente levantándose de un sillón, caminando 3 metros, girando y volviendo a sentarse. Una versión cronometrada de esta prueba, con un tiempo de > 12 segundos, indica un aumento significativo del riesgo de caídas.
- Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño (Performance-Oriented Mobility Assessment - POMA): Permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos.
Pruebas de Laboratorio
No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. Las pruebas se basan en la anamnesis y el examen físico, y ayudan a descartar varias causas:
- Hemograma completo: Para excluir anemia o leucocitosis.
- Glucemia: Para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
- Electrolitos: Para excluir deshidratación.
- Niveles de folato, B12 y TSH: En caso de neuropatías periféricas.
- ECG, monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía: Solo cuando se sospecha una causa cardíaca.
- Radiografías vertebrales, TC o RM de cráneo: Solo cuando se detectan trastornos neurológicos nuevos.
- Estudio de electromiografía/conducción nerviosa (EMG/NCS): Si se sospecha neuropatía, miopatía, radiculopatía u otro trastorno del sistema nervioso periférico.
Prevención de Caídas
La prevención de caídas es multifactorial y debe abordarse desde diversos frentes, considerando tanto factores físicos como externos. Es clave corregir aquellos problemas que aumentan el riesgo.
Consejos ¿Como prevenir caídas en personas mayores?
Intervenciones en Adultos Mayores
- Mantenerse en movimiento: La actividad física es fundamental. Con aprobación médica, considere caminar, hacer ejercicios acuáticos o practicar taichí, un ejercicio suave que mejora la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Una revisión sistemática de Cochrane demostró que la terapia que incluye múltiples tipos de ejercicios disminuye la tasa de caídas.
- Programas de ejercicio personalizados: Un fisioterapeuta puede crear un programa para mejorar el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza muscular.
- Evaluación y modificación del hogar:
- Retirar alfombras sueltas y cables.
- Mejorar la iluminación, especialmente en el recorrido desde la habitación hasta el baño y dentro del baño.
- Instalar pasamanos en escaleras, en la bañera o ducha y al lado del inodoro.
- Colocar tapetes antideslizantes en la bañera o ducha.
- Emparejar diferencias de altura entre pisos.
- Reorganizar la casa para que los objetos sean fáciles de alcanzar.
- Tener una cama baja, que permita que los pies toquen el suelo al sentarse.
- Ubicar la cama o alcoba en la planta baja, o tener un baño o inodoro portátil en el mismo piso.
- Evitar mascotas pequeñas con las que se pueda tropezar.
- Revisión de medicamentos: Preguntar al proveedor de atención médica sobre fármacos que puedan causar mareo. Es posible ajustar las dosis o cambiar los medicamentos para reducir el riesgo. Reducir o eliminar el consumo de psicotrópicos.
- Corrección de problemas físicos:
- Tratar la hipotensión ortostática.
- Normalizar los niveles de vitamina B12 y vitamina D, ya que su carencia puede producir fatiga y pérdida de equilibrio.
- Calzado adecuado: Usar zapatos de tacón bajo que ajusten bien y con suelas de caucho para evitar resbalones.
- Movimientos lentos y conscientes: Al ponerse de pie desde una posición sentada, hacerlo lentamente y aferrarse a algo. Evitar movimientos o cambios de posición súbitos al caminar.
- Uso de dispositivos de asistencia: Preguntar al médico sobre el uso de bastones o andadores, y equiparlos con cestas para llevar objetos importantes.
- Evitar situaciones de riesgo: No subirse a escaleras o sillas para alcanzar cosas. Evitar agua o hielo en las aceras.
- Intervenciones multifactoriales: Incluyen evaluaciones individuales del riesgo de caídas, seguidas de intervenciones y derivaciones médicas según los riesgos detectados.
Es importante recordar que la comunicación con el proveedor de atención médica es fundamental si ha sufrido una caída, ha estado a punto de caerse o si su vista ha empeorado.