Percepciones de Felicidad en Chile: Una Visión General
A fines de marzo, en el marco del Día de la Felicidad, se publicaron los resultados del World Happiness Report (WHR), un estudio anual de Naciones Unidas que mide el nivel de felicidad en más de cien países. Si bien Chile ranqueó en el puesto 38° a nivel global, superando a varios países de la región, el informe reveló una caída de tres puestos respecto a la medición anterior. En paralelo, Ipsos lanzó su informe “Felicidad Mundial 2024”, donde el 68% de los chilenos se declaró "feliz" o "muy feliz", aunque el país descendió 11 puntos en comparación con 2023.
Wenceslao Unanue, profesor asociado de la Escuela de Negocios de la UAI y director del Instituto del Bienestar (IBE), distingue dos visiones de felicidad: el modelo hedónico (búsqueda del placer, más transitorio) y el eudaimónico (bienestar duradero). Señala que el WHR se centra más en el primer modelo. Aunque no hay una respuesta definitiva, Unanue recuerda que la primera medición de este estudio en 2012 nos situó en el lugar 53. "Si vemos en términos generales, Chile ha subido en el ranking, manteniendo incluso el promedio de felicidad que tenía en 2012 (6,3). Entonces, en términos relativos, somos mucho más felices que lo que éramos hace una década”, afirma.
Por su parte, Jaime Silva, psicólogo y director del Instituto de Bienestar Socioemocional (IBEM) de la UDD, indica que Chile mantiene un nivel de felicidad "relativamente moderado a alto", aunque ha fluctuado con los años debido a las contingencias del país. Sin embargo, aclara que "decir que Chile ha tenido cambios drásticos en sus niveles de felicidad sería equivocado”. Mónica López, psicóloga, terapeuta familiar y de pareja, y directora del Instituto del Bienestar (IBE), explica que "en general, los chilenos tienden a puntuar bastante bien en satisfacción personal con su vida, pero hay bastante malestar social que impacta en los resultados. La desigualdad, la desconfianza y el individualismo son temas que como sociedad impactan muy fuerte en el bienestar”.
La Felicidad a Través de las Generaciones: El Caso de los Adultos Mayores

El estudio “Tres generaciones de chilenos”, desarrollado por Cadem en alianza con La Tercera, proporciona información valiosa sobre quiénes son más felices en Chile. Bajo la pregunta “Si tuvieras que evaluar tu vida general en estos días, ¿cuán feliz dirías que eres?”, se analizaron las respuestas de tres grupos etarios: 18 a 25 años, 40 a 49 años y 65 a 74 años (hijos, padres y abuelos, respectivamente).
Jóvenes, la Generación Menos Feliz
El grupo más joven (18 a 25 años) se mostró como el menos feliz, con solo el 33% declarándose "muy feliz" o "bastante feliz" con su vida. Roberto Izikson, gerente general de Cadem, atribuye este fenómeno a dos razones: el cortoplacismo y la búsqueda de satisfacción inmediata, influenciada por las nuevas tecnologías. “La tecnología nos abre las posibilidades a millones de fuentes de bienes y servicios, y mirar el mundo desde el ‘ideal’. Tampoco vemos en esa generación la idea de que las cosas las voy consiguiendo con trabajo, con esfuerzo, paso a paso, sino que más bien el ‘lo quiero ahora ya’. Pero como no tenemos esa capacidad, como país, de satisfacer eso, se genera en los jóvenes una frustración que no vemos en los mayores”, explica Izikson.
Adultos Medianos y Mayores: Mayores Niveles de Bienestar
Los encuestados de 40 a 49 años mostraron un nivel de felicidad superior al de los jóvenes, con un 45% afirmando sentirse "muy" o "bastante feliz". Sin embargo, el grupo de mayores de 65 años se posicionó como el más feliz, con un 53% declarando sentirse de esta forma.
Izikson explica que las generaciones mayores han tenido contextos distintos: “Son hijos del trabajo y del esfuerzo del desarrollo económico de Chile en los últimos 30 años, de haber ido adquiriendo cosas que no tenían en base a su propio esfuerzo y, por lo tanto, entienden probablemente que las cosas no son fruto de la espontaneidad. Eso genera un nivel de resiliencia mayor”.
Jaime Silva añade que la relación entre felicidad y edad ha sido estudiada en diversas ocasiones, mostrando mayores niveles de felicidad en la infancia y la vejez, formando una curva en "U" o una sonrisa. La "edad mediana" es donde se experimentan mayores demandas y presión social, generando un "valle asociado al estrés". Los jóvenes, por su parte, enfrentan otras incertidumbres, como la dificultad para adquirir una casa propia o estabilidad laboral, y la hiperconectividad digital que genera aislamiento y dificultades en habilidades sociales, impactando su salud mental. Mónica López, no obstante, observa que la nueva generación está más consciente de sus emociones difíciles y tiene mayor apertura para buscar ayuda y trabajar en su bienestar.
Los vaivenes de la curva de la felicidad, ¿a qué edad nos sentimos mejor?
Satisfacción con la Vida y sus Pilares
El estudio de Cadem también exploró la satisfacción con la vida. Al igual que con la felicidad, el grupo de mayores de 65 años se mostró más satisfecho, con un 49% calificando este factor con notas de 6 y 7. En contraste, solo el 44% de las personas entre 40 y 49 años y el 38% de los más jóvenes declararon estar satisfechos.
Los ámbitos de mayor satisfacción para los mayores de 65 años son: la relación con familia y amigos, el nivel de educación personal y la relación de pareja. Este orden se repite para el grupo de 40 a 49 años. Sin embargo, los jóvenes priorizan el nivel de educación personal, seguido por las relaciones de familia y amigos, y en empate, la relación de pareja y la satisfacción con el trabajo.
Jaime Silva detalla cuatro pilares que caracterizan a las personas con mayor bienestar:
- Satisfacción con las relaciones interpersonales (el más importante).
- Capacidad de conectarse con el presente ("vivir el aquí y ahora").
- Tener un propósito o un sentido a largo plazo.
- Tener conciencia del propio mundo emocional.
Paradoja del Optimismo: Felicidad Personal vs. Futuro del País
Se observó una paradoja interesante: si bien los mayores de 65 años fueron los "más felices" en su vida personal, también fueron el grupo más pesimista respecto al futuro del país. Un 59% de ellos se sentía muy pesimista, y un 73% creía que Chile va por mal camino (solo un 20% opinó lo contrario).
En el grupo de 40 a 49 años, el 46% se sentía pesimista y el 77% consideraba que el país iba por mal camino. En contraste, el 35% de los jóvenes se mostró muy optimista por el futuro y el 29% (casi 10 puntos porcentuales más que los otros grupos) afirmó que Chile va por buen camino.
Roberto Izikson sugiere que esta diferencia se relaciona con un mayor apoyo a la figura del Presidente Gabriel Boric entre los jóvenes. “La correlación que existe entre la aprobación presidencial y la percepción de si Chile va por un buen camino o no está demasiado condicionada a la aprobación del Presidente. Siempre ha sido así. Acá se da esta paradoja interesante que los jóvenes son menos felices, están menos satisfechos con su calidad de vida en todas las dimensiones, pero responden de manera más positiva que Chile va por un buen camino. Puede sonar paradójico ese contraste, pero me parece que la respuesta tiene que ver más bien con hacer una declaración de apoyo al Presidente”.
Wenceslao Unanue añade que esta paradoja podría explicarse por el modelo eudaimónico y el sentido de propósito. “Viendo datos globales, especialmente en el mundo occidental, se ha encontrado que los grupos que más propósito y sentido de vida tienen son los más jóvenes, ligado, además, con que son muy optimistas. Sienten que pueden cambiar la realidad que no les gusta”, comenta.
Desafíos y Políticas Públicas para el Bienestar de los Adultos Mayores

Mónica López, directora del IBE, enfatiza la necesidad de trabajar en políticas públicas dirigidas al bienestar. Destaca que la soledad genera mayores trastornos de salud mental, superando en impacto al tabaquismo y el sedentarismo. Propone implementar asignaturas de inteligencia social y emocional en colegios, programas de bienestar en organizaciones más allá de charlas motivacionales esporádicas, y programas de envejecimiento positivo.
Unanue señala que, aunque "falta mucho", se han logrado avances como la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Aboga por la creación de un indicador de bienestar que mida el progreso más allá del PIB. “Si nosotros logramos construir un indicador que tome estas determinaciones vamos a avanzar, porque los gobiernos se empiezan a preocupar de salir bien en estas mediciones, de que el país esté bien y van a hacer políticas en pos de estos indicadores. La OCDE, por ejemplo, hace años que está trabajando en el indicador de una mejor calidad de vida de bienestar y felicidad”, argumenta.
Jaime Silva también apunta a políticas que influyan indirectamente en los indicadores de felicidad, como aquellas relacionadas con la confianza en las instituciones, la salud, los ingresos y la desigualdad. Subraya la importancia de la educación emocional, pero advierte sobre la "tiranía de la felicidad", donde la sobrevaloración de esta experiencia puede ser contraproducente.
La "Generación Plateada": Invisibilidad y Potencial
El estudio “Generación Plateada” de Cadem reveló que, pese a tener mayor independencia y participación, más de la mitad de los adultos mayores chilenos (58%) cree que ninguna institución se preocupa por ellos, y un 40% considera que las marcas tampoco lo hacen. Esta situación no es exclusiva de Chile, ya que un estudio de Tsunami Latam mostró que más del 70% de los adultos mayores en América Latina se sienten ignorados por las marcas, a pesar de que este grupo concentra un poder de consumo creciente y un estilo de vida más activo.
Desde OpenSeniors, iniciativa de OpenBeauchef que promueve soluciones para la economía plateada, se explica que el problema no radica en la edad, sino en la forma en que las empresas abordan a este grupo etario. “Se diseñan servicios priorizando lo joven, lo rápido, lo aspiracional desde un modelo que asocia la vejez con dependencia, deterioro o desinterés, dejando fuera a millones de personas que aún quieren aportar, decidir y vivir plenamente”, señalaron.
Un Nuevo Contrato Social para los Adultos Mayores
La falta de representación también se manifiesta en el mercado laboral. Alejandro Pantoja, integrante de OpenSeniors, sostiene que “hay una expectativa cultural de que jubilarse es desaparecer. Pero eso ya no tiene sentido. Estamos viviendo más y queremos seguir activos. Necesitamos un nuevo contrato social que reconozca eso”.
En países como Japón, el mercado senior representa casi la mitad del consumo total, superando los US$ 1,1 billones, demostrando el potencial económico de este segmento. Pese a su experiencia, los adultos mayores enfrentan barreras para seguir trabajando, lo que refuerza la idea de que "jubilarse no puede significar desaparecer".
El Peso de las Pantallas y la Paradoja de la Vida Social
Roberto Izikson de Cadem también destaca problemas como el estrés, la ansiedad, la soledad, el sedentarismo y el individualismo en los chilenos, agravados por el excesivo uso de dispositivos móviles. El estudio muestra que el 80% de las personas usa redes sociales muchas veces todos los días, el 65% pasa la mayor parte de su tiempo libre frente a un dispositivo, y el 57% prefiere quedarse en casa usando su teléfono, incluso teniendo ganas de salir.
Esta tendencia global, influenciada por la pandemia y la comodidad de las redes sociales, presenta una paradoja: el 81% cree que salir cuida la salud mental, y muchas personas declaran pasarla bien incluso cuando salen sin ganas, sintiendo que actividades realizadas un día martes tienen el mismo impacto positivo que un sábado.