La Bulimia Nerviosa en Personas Mayores

La bulimia nerviosa, comúnmente denominada bulimia, es un trastorno grave de la alimentación que, a veces, pone en riesgo la vida. Se caracteriza por alteraciones graves de la conducta alimentaria y una obsesión con la pérdida de peso, el peso en sí o la forma corporal, y el control de los alimentos que se consumen. Las personas con bulimia se dan atracones, lo que significa que sienten que han perdido el control sobre su alimentación y comen grandes cantidades de comida a la vez. Esto suele ocurrir en secreto, y las personas a menudo se sienten muy culpables y avergonzadas. Después, intentan deshacerse de la comida y las calorías sobrantes de forma poco saludable, como vomitando o abusando de los laxantes.

Si padeces bulimia, es probable que te centres en tu peso y en la forma de tu cuerpo incluso cuando intentas pensar en otras cosas. Es posible que te juzgues con dureza y crueldad por lo que consideras defectos de tu aspecto y personalidad. La bulimia está relacionada con la forma en que te ves a ti mismo, no solo con la comida. Es importante recordar que un trastorno de la alimentación no es algo que se elija; es una enfermedad compleja que afecta el funcionamiento del cerebro y la toma de decisiones.

Bulimia en la Tercera Edad: Una Perspectiva Específica

Aunque los trastornos de la alimentación, como la bulimia, suelen comenzar en la adolescencia, pueden afectar a personas de cualquier edad, origen racial y étnico, peso corporal y sexo. Incluso las personas que parecen ser saludables pueden tener estos trastornos y estar extremadamente enfermas. Las personas con trastornos de la alimentación no eligieron tenerlos; estos trastornos pueden afectar adversamente la salud física y mental de quien los tiene y, en algunos casos, hasta pueden poner en peligro su vida.

En el ámbito de las personas mayores, los estereotipos sociales de belleza también hacen mella. Una percepción distorsionada de la imagen corporal puede llevar a la persona de avanzada edad a una restricción alimenticia conducente a un adelgazamiento extremo y un peligroso estado de desnutrición, o bien a episodios de atracones seguidos de purgas, como en la bulimia. Es un error identificar los trastornos alimentarios únicamente por los cambios de peso, ya que también pueden acarrear otros problemas de salud muy graves que no se ven a simple vista. Habitualmente, las personas bulímicas con frecuencia están en un peso normal, pero pueden verse a sí mismas con sobrepeso.

Esquema de la relación entre factores psicológicos, sociales y físicos que contribuyen a la bulimia en la vejez

Quejas Frecuentes al Geriatra

En las consultas geriátricas, es común que los pacientes o sus familiares demanden valoración por quejas sobre el apetito y la alimentación en el mayor. Estas quejas pueden ir desde hiporexia (disminución del apetito) o hiperfagia (aumento de ingestas desproporcionado), hasta una alimentación "desequilibrada", muchas veces referida como "caprichosa", abusando de alimentos precocinados, conservas y dulces.

Factores Psicológicos en Personas Mayores

Los cambios fisiológicos del sistema nervioso central, junto a los cambios en la condición social (estructura familiar, jubilación, etc.), pueden favorecer modificaciones del estado psicológico que incrementan la vulnerabilidad a los trastornos de la alimentación en la vejez. Esta conducta suele estar motivada por estados de ansiedad generalizada que hacen que la persona se refugie en la comida como vía de escape.

Causas y Factores de Riesgo

Se desconoce la causa exacta de la bulimia. Los factores genéticos, psicológicos, familiares, sociales o culturales pueden desempeñar un papel. La bulimia probablemente se debe a más de un factor.

  • Genes y antecedentes familiares: Los genes pueden desempeñar un papel en el desarrollo de la bulimia y otros trastornos de la alimentación. Tener antecedentes familiares de problemas alimentarios y de control de peso puede aumentar el riesgo de padecer un trastorno de la alimentación. Las personas con familiares de primer grado (hermanos, padre, madre o hijos) diagnosticados con un trastorno de la alimentación pueden tener más probabilidades de padecerlo.
  • Problemas emocionales y de la salud mental: Los problemas emocionales y de la salud mental, como la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar o el abuso de sustancias, están estrechamente vinculados con los trastornos de la alimentación. Las personas con bulimia pueden sentirse mal consigo mismas, sobre todo si sufren acoso por su peso o la forma de su cuerpo.
  • Dieta y restricción alimentaria: Las personas que hacen dieta tienen más probabilidades de sufrir trastornos de la alimentación. Muchas personas con bulimia limitan mucho las calorías entre las sesiones de atracones, lo que puede causar que vuelvan a darse un atracón y luego se purguen. El hambre como consecuencia de la dieta estricta desencadena los atracones.
  • Estereotipos sociales: Muchas mujeres jóvenes, como las que estudian en la universidad o en la escuela secundaria, tienen actitudes no saludables respecto de la comida y de sus cuerpos. Socialmente, podrían aceptar y alentar conductas destructivas, como hacer dietas extremas o darse atracones y purgarse. Estas creencias y conductas pueden desempeñar un papel en el desarrollo de trastornos de la alimentación.

¿Qué es la Bulimia nerviosa? causas, diagnóstico y tratamiento (Resumen animado)

Síntomas y Señales de Alerta

Los signos y síntomas de la bulimia nerviosa incluyen episodios regulares de comer una gran cantidad de alimento (atracones) durante los cuales se siente una pérdida de control sobre la alimentación. La persona generalmente sabe que su patrón de alimentación es anormal y puede experimentar miedo o culpa con los episodios de atracones y purgas. Después de un atracón, se sienten descontroladas, avergonzadas, culpables y temerosas de subir de peso.

La purga puede incluir:

  • Provocarse el vómito (lo más común).
  • Ejercicio excesivo.
  • Uso de laxantes, enemas o diuréticos.
  • Ayuno.
  • Uso indebido de jarabe de ipecacuana.

Debido a que el peso a menudo es normal, es posible que los demás no noten este trastorno alimentario. La persona a menudo come grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, por lo regular en secreto. Puede ocultar o esconder comida en la casa y tener frecuentes cambios en el peso.

Síntomas que otras personas pueden observar:

  • Pasar mucho tiempo haciendo ejercicio.
  • Consumir repentinamente grandes cantidades de alimentos o comprar grandes cantidades de alimentos que desaparecen de inmediato.
  • Ir al baño de manera regular inmediatamente después de las comidas.
  • Botar empaques de laxantes, pastillas para adelgazar, eméticos o diuréticos.
  • Tener marcas de dientes o callos en el dorso de las manos, o las mejillas o la mandíbula hinchadas.
  • Ojos rojos como consecuencia de provocarse el vómito y del esfuerzo.
  • Boca seca, salpullidos y granos.
  • Pequeñas cortaduras y callosidades a través de las puntas de las articulaciones de los dedos debido al vómito autoinducido.

Consecuencias para la Salud

Sin tratamiento, el ciclo de "atracones y purgas" puede ocasionar problemas de salud graves a largo plazo. Estos varían de leves a graves, según el tipo de conductas relacionadas con las purgas y el tiempo que se hayan prolongado.

Consecuencias Físicas

  • Deshidratación y desequilibrio de los electrolitos, como la hipopotasemia (niveles bajos de potasio), que es una de las complicaciones más graves, y también niveles bajos de cloruro y sodio. Esto puede llevar a peligrosos problemas en el ritmo cardíaco.
  • Problemas gastrointestinales, como dolor abdominal, estreñimiento crónico, desgarros en el conducto que transporta los alimentos (esófago), un agujero en el estómago o en el intestino delgado, hemorroides y daño en el páncreas.
  • Caries dentales, dolor de muelas, encías hinchadas, enfermedad de las encías (gingivitis) y desgaste del esmalte de los dientes por la excesiva exposición al ácido del vómito.
  • Inflamación de la garganta.
  • Hiperamilasemia (niveles elevados de amilasa).
  • El uso excesivo de medicamentos para provocarse vómitos (como jarabe de ipecacuana) puede ocasionar diarrea, debilidad, presión arterial baja, dolor en el pecho y dificultad para respirar.

Consecuencias Psicológicas y Mentales

  • Las personas con trastornos de la alimentación corren el riesgo de tener enfermedades mentales concurrentes, que por lo general incluyen depresión, ansiedad, trastornos de personalidad o trastornos por consumo de sustancias.
  • Problemas de sueño.
  • Las personas con bulimia tienen un alto riesgo de tener pensamientos e intentos suicidas. El suicidio es una causa principal de muerte en las personas con trastornos alimentarios.

Diagnóstico de la Bulimia Nerviosa

No existe ninguna prueba que pueda diagnosticar la bulimia ni ningún otro trastorno de la alimentación. Si el médico piensa que usted puede tener un trastorno de la alimentación, revisará si tiene señales de problemas causados por su dieta y purgas, como desnutrición y desequilibrios electrolíticos. También puede hacerle preguntas sobre su bienestar mental. Un examen de los dientes puede mostrar caries dental o infecciones en las encías, y el esmalte de los dientes puede estar erosionado o picado. Los exámenes de sangre pueden mostrar un desequilibrio electrolítico o deshidratación.

La bulimia y demás trastornos de la alimentación pueden ser difíciles de diagnosticar, debido a que, con frecuencia, las personas mantienen en secreto pensamientos y conductas no saludables y pueden negar que tienen un problema. Es común que una persona con bulimia trate de esconder los síntomas, lo que puede hacer más difícil detectarlos. La mayoría de las veces un ser querido cree que hay un problema y busca ayuda.

Un diagnóstico y un tratamiento tempranos y exactos de la bulimia pueden reducir las probabilidades de problemas de salud a largo plazo e incluso la muerte en casos graves.

Tratamiento y Recuperación

Es posible tratar con éxito los trastornos de la alimentación. La detección y el tratamiento tempranos son importantes para la recuperación. El tratamiento para la bulimia consiste en asesoría psicológica y, a veces, medicamentos, como antidepresivos. Por lo general, el tratamiento no requiere hospitalización, aunque a veces es necesaria. Los planes de tratamiento para los trastornos de la alimentación incluyen:

Psicoterapia

Diferentes tipos de asesoría psicológica son útiles para tratar la bulimia, enfocándose en identificar y cambiar emociones, pensamientos y conductas preocupantes sobre la comida, el peso y el cuerpo. Estos incluyen:

  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): En la TCC se aprende a cambiar los pensamientos negativos que se puedan tener acerca de la comida, el peso, el cuerpo o las creencias sobre uno mismo.
  • Psicoterapia Interpersonal (TIP): Se enfoca en mejorar las relaciones interpersonales y la forma en que se interactúa con los demás.
  • Terapia Conductual Dialéctica (TCD): Un método a largo plazo que se concentra en ayudar a la persona a regular sus emociones.
  • Asesoría grupal: Puede enriquecer la terapia individual y ofrecer apoyo entre pares.
  • Terapia familiar: Los miembros de la familia pueden ayudar mucho en la recuperación de su ser querido, especialmente en el caso de un adolescente, pero también es crucial en personas mayores, donde el apoyo familiar es fundamental.
  • Asesoramiento nutricional: Para ayudar a las personas a comer bien y a alcanzar y mantener un peso saludable.

Medicamentos

Los antidepresivos, como la fluoxetina (por ejemplo, Prozac), a veces se usan para reducir los ciclos atracón-purga y aliviar los síntomas de depresión que a menudo ocurren junto con los trastornos de la alimentación. Combinar la terapia conversacional con ISRS puede ayudar si la terapia conversacional por sí sola no funciona. A veces, se prueban varios antidepresivos antes de encontrar el más eficaz.

Diagrama de flujo del proceso de recuperación de la bulimia nerviosa

Hospitalización y Apoyo

Las personas bulímicas rara vez necesitan ser hospitalizadas, a menos que presenten anorexia, depresión mayor, o necesiten medicinas para ayudarles a suspender las purgas. El tratamiento continuo dependerá del tiempo que se haya tenido bulimia y de lo grave que sea. La recuperación podría llevar de meses a años, y es común que la bulimia reaparezca (recaída). Es importante saber que este proceso es doloroso y la persona y su familia necesitarán hacer un gran esfuerzo.

El tratamiento en el hogar es muy importante para las personas que tienen bulimia. Practicar el cuidado personal emocional y no culparse por la afección son esenciales. Los familiares también tendrán que apoyar las metas de sanación de la persona con bulimia, aprender acerca del trastorno y ofrecer apoyo si la persona se desalienta por el tiempo que está llevando el tratamiento.

¿Qué es la Bulimia nerviosa? causas, diagnóstico y tratamiento (Resumen animado)

Prevención

Aunque no hay una forma segura de prevenir la bulimia, el tratamiento temprano es la mejor manera de prevenir que el trastorno avance. Puedes guiar a la persona hacia un comportamiento saludable o a que busque tratamiento profesional antes de que la situación empeore. Es fundamental promover y reforzar una imagen corporal saludable, sin importar el tamaño ni la forma del cuerpo, y desaconsejar las dietas restrictivas.

Si notas que un familiar o un amigo tienen problemas con la comida que pudieran derivar en un trastorno de la alimentación o indicar que ya existe, piensa en hablar con la persona sobre estos temas y pregúntale cómo puedes ayudar. No puedes obligar a una persona a buscar ayuda, pero puedes alentarla y apoyarla. Sentirse desanimado debido a que la recuperación puede llevar mucho tiempo y las recaídas son comunes, es parte del proceso.

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