Salud Mental en Adultos Mayores: Envejecimiento Activo y Bienestar

La salud mental en personas mayores es un pilar fundamental para garantizar su bienestar general y calidad de vida. A medida que envejecemos, nos enfrentamos a cambios emocionales y físicos que pueden impactar profundamente en nuestra estabilidad psicológica. Comprender el papel de las emociones en adultos mayores y cómo estas afectan su salud mental resulta esencial para abordar las necesidades específicas de esta etapa vital. Los adultos mayores contribuyen a la sociedad en tanto que miembros de la familia y la comunidad, y muchos son voluntarios o trabajan.

El Concepto de Envejecimiento Activo

El término "envejecimiento activo" fue adoptado por la OMS a fines de los 90 para transmitir un mensaje más amplio que el de envejecimiento saludable. Se refiere al proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez.

El envejecimiento activo se puede definir como un estado de salud o ausencia de enfermedad; habilidad funcional o ausencia de discapacidad, y de óptimo funcionamiento cognitivo y físico, con un alto compromiso con la vida. Se refiere a la condición que acompaña con cierta frecuencia al proceso de envejecimiento, previo a la aparición de las condiciones incapacitantes e incluso a la necesidad de cuidados por otras personas.

Factores que Predisponen a la Fragilidad Física en el Envejecimiento

Diversos cambios asociados al envejecimiento pueden aumentar la probabilidad de fragilidad física:

  • Disminución de la fuerza muscular: Se ha descrito una disminución de la fuerza muscular de un 40% entre los 30 y los 80 años. La evaluación de la función de los miembros inferiores a través de pruebas de equilibrio, velocidad de la marcha y habilidad de sentarse y levantarse de una silla demuestran el nivel de fuerza muscular de los individuos.
  • Alteraciones del funcionamiento articular: El cartílago articular se hace menos elástico y menos capaz de soportar sobrecargas sin presentar fisuras.
  • Actividad física insuficiente: La falta de ejercicio acentúa la pérdida muscular propia del envejecimiento, pudiendo llegar a constituir un cuadro de sarcopenia, marcador central de fragilidad. Se ha demostrado que mantenerse medio día en cama aumenta en un 20% el riesgo de dependencia anual en mayores de 70 años. En Chile, uno de cada dos adultos mayores no realiza ejercicio físico.

Nutrición Adecuada

La obesidad aumenta tres veces el riesgo de fragilidad física, ya que reduce la tolerancia al ejercicio, lo que se traduce en sarcopenia (pérdida de masa muscular). Para una adecuada alimentación es importante cuidar la salud dental y comer acompañado, lento y sin la televisión encendida. Se debe preferir la dieta mediterránea, que incluya frutas, verduras y pescado, legumbres y aceites vegetales. Es importante realizar tres comidas al día.

Medidas Preventivas y de Tratamiento de la Fragilidad

Para prevenir y tratar la fragilidad en adultos mayores, se recomiendan las siguientes medidas:

Medidas Preventivas

  • Comer poco, pero bien, preferir dieta mediterránea.
  • Beber moderadamente.
  • Evitar el tabaco y otros tóxicos.
  • Mantener la actividad física moderada.
  • Cuidar la salud y prevenir enfermedades.
  • Evitar la soledad.

Medidas de Tratamiento

Existen numerosas causas de fragilidad física. La evidencia científica avala cuatro posibles tratamientos eficaces:

  1. Ejercicio (resistencia y aeróbico): Incrementa el rendimiento funcional, velocidad de marcha, balance, reduce depresión y riesgo de caídas.
  2. Suplemento calórico y proteico: La baja de peso es uno de los componentes mayores de la fragilidad; los suplementos alimenticios son efectivos para recuperar el peso, incrementar la masa y mejorar la fuerza muscular. Por tanto, son sinérgicos con los ejercicios de resistencia.
  3. Vitamina D: En adultos mayores con déficit de esta vitamina, su suplementación reduce caídas, fracturas de cadera y mortalidad, además de mejorar la función muscular.
  4. Reducción de la polifarmacia: Es reconocida como uno de los principales contribuyentes a la fragilidad en adultos mayores; la reducción de fármacos inapropiados reduce los efectos secundarios.
Gráfico de barras mostrando el aumento de la población de 60 años o más a nivel mundial.

Panorama General y Prevalencia de Trastornos Mentales

La población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones (1).

Aunque la mayoría de los adultos mayores goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Muchos también pueden tener movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud, para los que necesitan algún tipo de cuidados a largo plazo. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de padecer varias afecciones al mismo tiempo.

En torno al 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental (2). Según las estimaciones mundiales de salud 2021, esas afecciones representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. Las estimaciones mundiales de salud 2021 muestran que, a escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más.

Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.

Factores de Riesgo para la Salud Mental en la Vejez

A edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

  • Eventos adversos: Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación.
  • Discriminación por motivos de edad (Edadismo): A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad durante décadas, muchos adultos mayores son objeto de discriminación por motivos de edad, lo que puede afectar gravemente a su salud mental.
  • Aislamiento social y soledad: Aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida (3). Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar considerablemente la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida, y también pueden reducir los síntomas depresivos.
  • Maltrato a las personas de edad: Incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores (4). El maltrato de los adultos mayores tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad.
  • Responsabilidades de cuidado: Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida.
  • Pésimas condiciones de vida: Algunos adultos mayores corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad, debido a las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad. Esto incluye a los adultos mayores que viven en entornos humanitarios y a los que tienen enfermedades crónicas (como cardiopatías, cáncer o accidentes cerebrovasculares), afecciones neurológicas (como demencia) o problemas de uso indebido de sustancias.

Promoción y Prevención de la Salud Mental en Adultos Mayores

Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Ello implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad.

Ancianos sin interacción social afecta su cerebro

Estrategias Clave:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles; el domicilio de una persona mayor debe estar adecuado a sus necesidades funcionales y de movilidad, sin barreras ni obstáculos, para que puedan disfrutar de su etapa vital con mayor independencia y autonomía.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a las personas los cuidan.
  • Apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.
  • Iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación y programas de voluntariado (3).
  • Protección contra el edadismo y el maltrato: incluyen políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales.
  • Intervenciones dirigidas a los cuidadores: cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable que evite el maltrato de las personas mayores.
  • Aportar a los mayores de 65 años oportunidades para seguir siendo productivos, además de continuar aprendiendo, es esencial para que el proceso de jubilación no tenga un impacto negativo en su salud mental.

Tratamiento y Atención de la Salud Mental

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. A tal efecto, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores.

Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas. La demencia es a menudo una preocupación importante, ya que afecta la salud mental de las personas (por ejemplo, desencadenando síntomas de psicosis y depresión) y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad.

También es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores. Entre las intervenciones prometedoras figuran la notificación obligatoria de los malos tratos, los grupos de apoyo, los teléfonos de asistencia y los alojamientos de emergencia, los programas psicológicos para maltratadores, la formación de proveedores de atención de salud y otras intervenciones de apoyo a los cuidadores.

El Papel de las Emociones en la Salud Mental

Las emociones desempeñan un papel crucial en la salud mental en personas mayores, especialmente en una etapa de la vida marcada por cambios significativos. Reconocer y gestionar las emociones en adultos mayores es esencial para promover una mejor calidad de vida. La participación en actividades sociales, talleres de estimulación cognitiva o grupos de apoyo ayuda a reforzar su autoestima y a establecer conexiones significativas. Por otro lado, las emociones positivas, como la alegría o la gratitud, tienen un impacto directo en la mejora de la salud física, aumentando la inmunidad y promoviendo una percepción más optimista de la vida.

Intervenciones en Residencias para Adultos Mayores

Los profesionales dedicados a la psicología velan por el bienestar psicosocial de todos y cada uno de los residentes, en estrecha colaboración con todo el equipo de trabajo de la residencia de manera multidisciplinar. La intervención individual comienza al ingresar el mayor en la residencia. Es fundamental acompañar desde el minuto 1 tanto a la familia como al residente en todo el proceso de duelo por la despedida del antiguo hogar y de sus rutinas para ayudarles a comenzar a vivir en un nuevo entorno. En este sentido, la metodología fundamental que caracteriza a las residencias de ancianos de Amavir es la Atención Centrada en la Persona.

Talleres Grupales

Respecto a la intervención grupal, se trabaja con talleres de estimulación cognitiva y sus múltiples beneficios. Así, estos programas juegan un papel determinante tanto para prevenir como para ralentizar el deterioro cognitivo. Estos talleres están orientados a trabajar las capacidades cognitivas (memoria, atención, concentración, orientación, lectura, escritura, cálculo, resolución de problemas). Desde las residencias de mayores se trabaja para fomentar la autoestima, la sensación de control percibida, el establecimiento de relaciones sociales positivas con los compañeros, la comunicación y el trabajo en equipo.

  • Talleres de estimulación sensorial: En estadios más avanzados de demencia, donde las funciones cognitivas ya están muy mermadas y la desconexión con el entorno va aumentando, se precisa una intervención multisensorial.
  • Talleres de grupos de apoyo y reminiscencia: Se pueden crear grupos de apoyo en los que psicología acompañará y guiará en el proceso de puesta en común, reciprocidad, escucha y comunicación activa, estrategias de afrontamiento y asertividad. Los talleres de reminiscencia están dirigidos a residentes que no presentan deterioro cognitivo o es leve. Se ponen en común vivencias, experiencias, gustos y preferencias o hobbies, entre otros, con los que se fomenta el establecimiento de vínculos afectivos y sociales.

Todo ello, sin olvidarnos de la familia como un pilar fundamental a la hora de la atención integral del residente. Resulta imprescindible mantener el vínculo e involucrarles en todos los procesos, incluso desde antes de realizar el ingreso en la residencia. La comunicación debe ser positiva, recíproca y bilateral para que todos trabajemos con el mismo objetivo.

En definitiva, la salud mental supone un estado psíquico y fisiológico que engloba el bienestar emocional, psicológico y social. En Amavir, comprendemos estos desafíos y trabajamos con un enfoque centrado en la persona, ofreciendo apoyo emocional, talleres de estimulación cognitiva y espacios diseñados para atender sus necesidades individuales. Nuestro compromiso es asegurar que cada residente disfrute de una vida plena, rodeado de un entorno que respeta y valora su bienestar emocional y mental.

Respuesta de la OMS

La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental.

  • La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
  • Los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.
  • El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, entre ellos la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP incluye consejos clínicos para trabajar con adultos mayores.
  • Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados del Comité Permanente entre Organismos elaboraron el conjunto de herramientas Adaptarse a los tiempos, consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar.
  • Otras actividades de la OMS destinadas a favorecer la salud mental de los adultos mayores son la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.

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