Bienestar Subjetivo y Autoapreciación en la Discapacidad

El concepto de bienestar subjetivo (BS) es fundamental para comprender la calidad de vida de las personas, incluyendo aquellas con discapacidad. Se refiere al estado de ánimo del sujeto, haciendo hincapié en la percepción positiva de sí mismo y sus circunstancias de vida en cualquier etapa. A lo largo de la vida, y en función de las experiencias, se va desarrollando una imagen sobre uno mismo, lo que se conoce como autoestima, la cual es una actitud positiva en relación a uno mismo.

La calidad de vida se define como la evaluación que hace una persona de su experiencia vital en un momento particular de su existencia. Se considera subjetiva, dado que existen diferencias tanto inter como intraindividuales al experimentarla y evaluarla; por tanto, el concepto de calidad de vida es distinto en cada persona, incluso en un mismo individuo se va modificando con el devenir del ciclo vital. Con el paso del tiempo se ha generado diversidad de términos para definir y delimitar el concepto de calidad de vida, en los que se incluye: vida satisfactoria, bienestar subjetivo, bienestar psicológico y desarrollo personal.

Esquema de la interrelación entre bienestar subjetivo, calidad de vida y autoestima

Bienestar Subjetivo y Envejecimiento

El bienestar subjetivo ha sido señalado como un elemento fundamental para lograr un envejecimiento positivo. Desde la perspectiva cuantitativa, es posible conocer aquellos factores que ayudan o promueven condiciones satisfactorias para evaluarlo. Se considera que la relación entre el BS y la posesión de una calidad de vida deseable es un indicador de una vejez exitosa.

Se ha identificado que las personas mayores padecen enfermedades físicas y mentales que, por causas diversas, aumentan progresivamente hasta desencadenar dependencia. Organismos como la OMS evidencian la importancia de la investigación sobre los factores asociados al bienestar de las personas mayores a través de prácticas preventivas que fomentan la salud mental y el reconocimiento de los elementos que participan en ella.

Investigación sobre Bienestar Subjetivo en Adultos Mayores

Una investigación de carácter cuantitativo, con un diseño transeccional-descriptivo, estudió a 167 personas mayores residentes del municipio de Celaya, Guanajuato. De los participantes, 104 eran mujeres y 63 hombres, todos mayores de 60 años. Reportaron no tener deterioro cognitivo y fueron capaces de responder por sí mismos los apartados de las escalas.

El estudio sugiere una tendencia positiva en relación con el bienestar subjetivo, y con las actitudes negativas y positivas hacia el envejecimiento. De manera general, los participantes reconocieron experimentar afecto positivo con relación a sus vivencias, sus relaciones familiares, de pareja, su experiencia de vida y con el entorno.

  • Distribución por edad y género:
    • De 60 a 70 años: 38 hombres y 67 mujeres.
    • De 71 a 80 años: 22 hombres y 33 mujeres.
    • De 81 años en adelante: 3 hombres y 4 mujeres.
  • Nivel máximo de estudios: 40.7% primaria, 21% secundaria, 16.8% bachillerato.
  • Estado civil: 48.5% casados, 33.5% viudos.

Para esta investigación se utilizaron el Cuestionario PANAS de afecto positivo y negativo, la escala de Satisfacción Vital de Diener y la GDS de depresión abreviada. La aplicación de los instrumentos se realizó entre noviembre de 2020 y febrero de 2021, a través de una estrategia de "bola de nieve" y acudiendo a iglesias del centro de la ciudad con alta afluencia de esta población.

Gráfico de barras sobre la distribución de la muestra por rangos de edad y género

Percepción de Satisfacción con la Vida

La percepción general sobre la satisfacción con la vida fue positiva entre los adultos mayores participantes. Señalaron que la percepción de sus condiciones de vida, los logros importantes y la satisfacción consigo mismos era alta. Los participantes están satisfechos con sus vidas y consideran que existen algunas áreas vitales en las que desearían una mejora. Algunos hallazgos clave incluyen:

  • En el ítem 1, "en la mayoría de los sentidos mi vida se acerca a mi ideal", los participantes coincidieron en estar muy de acuerdo.
  • Para el ítem 2, "las condiciones de mi vida son excelentes", un 32.3% consideró estar muy de acuerdo.
  • Respecto al ítem 3, "estoy satisfecho/a con mi vida", casi la mitad de los encuestados respondió estar muy de acuerdo.
  • El ítem 4, "Hasta ahora he conseguido las cosas importantes que quiero en la vida", obtuvo el porcentaje más alto de respuesta.

Afecto Positivo y Síntomas Depresivos

La percepción positiva del afecto se relaciona con actitudes como el optimismo y la disposición para la resiliencia. El afecto positivo (AP) representa la dimensión de emocionalidad positiva, energía, afiliación y dominio de un individuo. Los participantes reconocen experimentar con facilidad sentimientos de satisfacción, gusto, entusiasmo, energía, amistad, unión, afirmación y confianza.

En cuanto a los síntomas depresivos, más del 60% de la muestra total no presentó síntomas depresivos, encontrándose dentro del parámetro normal. El 20% presentó síntomas leves, 17 participantes síntomas moderados, y menos del 3% de la muestra total presentó síntomas depresivos graves.

El análisis se concentra en el bienestar subjetivo desde elementos como los síntomas depresivos, la salud percibida, el apoyo social percibido, las relaciones familiares, las redes de apoyo y el nivel socioeconómico. La escala PANAS corroboró una tendencia hacia la percepción positiva, evidenciando que los participantes reconocen episodios de emociones negativas, pero estas no determinan su vida ni su dinámica cotidiana.

La actitud hacia el propio envejecimiento está relacionada con los vínculos socialmente estables, los vínculos familiares y los aspectos personales que fortalecen la percepción de sí mismos, además de la convivencia regular en espacios que fomenten la capacidad de socialización entre adultos mayores. Un nivel alto de bienestar permitió a los participantes una mejor adaptación a los cambios propios de su edad, en relación con los procesos de la propia vida y sus circunstancias.

Son necesarias redes de apoyo social y atención a mayores de 60 años

Bienestar Subjetivo en Personas con Discapacidad

Aunque cada vez se derriban más barreras para convertirnos en una sociedad accesible e inclusiva, las personas con discapacidad siguen enfrentándose a muchos retos y desafíos en su día a día. Esta situación puede influir negativamente en su bienestar emocional y llegar a condicionar su desarrollo personal.

Cuando la autoimagen es positiva, las personas ven su entorno como un espacio seguro con el que pueden interactuar. Además, son más sociables y afrontan sus metas y objetivos con mejor actitud y mayores recursos. En contraste, las situaciones de dependencia pueden evidenciar una vulnerabilidad que lleva a una baja autoestima y, como consecuencia, a la aparición de actitudes autodestructivas. Algunas personas con cierto grado de dependencia incluso acaban creyendo que no pueden hacer nada y, por lo tanto, tampoco lo intentan.

Los complejos (de inferioridad, de miedo, etc.) suelen ser más habituales en las personas con discapacidad. Es cierto que los complejos no son situaciones objetivas, sino sentimientos.

Infografía: Componentes clave de la autoestima

Inteligencia Emocional, Resiliencia y Autoestima en Discapacidad Física

La Inteligencia Emocional (IE), la resiliencia y la autoestima son conceptos relacionados con el desarrollo personal. Se ha realizado un estudio cuantitativo de tipo descriptivo, transversal y prospectivo para analizar las diferencias o similitudes entre personas con y sin discapacidad en estas áreas.

La Inteligencia Emocional es la capacidad que las personas tienen para reconocer sus propios sentimientos y los ajenos. Para lograr un desarrollo integral, es necesario promover el desarrollo de diferentes vertientes: afectiva, cognitiva y social. Facilitar el desarrollo de la IE es importante para cualquier persona, pero fundamentalmente para aquellas con necesidades concretas debido a limitaciones físicas y/o psíquicas. La IE influye en las habilidades cognitivas y de autorregulación, permitiendo una mejor adaptación y resolución de problemas.

La resiliencia, muy relacionada con la IE, es la tendencia a ver los cambios inesperados como oportunidades en lugar de adversidades, manteniendo el compromiso y el control. Las personas que experimentan pérdidas de sus habilidades físicas a menudo se enfrentan al reto de tener que adaptarse a una nueva forma de vida. Estos conceptos de IE y resiliencia están relacionados con el grado de aceptación y con el nivel de autoestima de cada persona.

La autoestima, definida como la autoevaluación que una persona hace sobre sí misma, impulsa a la persona a continuar, facilitando nuevos emprendimientos. Una buena autoestima está relacionada con la capacidad de disfrutar de la vida y, aunque no garantiza la felicidad, ayuda a alcanzarla. Además, las emociones positivas son una fuente importante de resiliencia, asociando la autoestima como un factor principal de la misma.

Metodología del Estudio

El estudio fue de tipo correlacional, transversal y con un diseño de comparación intergrupos. Participaron 50 personas con discapacidad física, residentes en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física de Pozoblanco (Córdoba), y 50 personas sin discapacidad residentes en la provincia de Córdoba. Se utilizaron las escalas TMMS-24 para Inteligencia Emocional, CD-RISC10 para Resiliencia y la escala de Autoestima de Rosemberg.

Resultados y Análisis

Los resultados mostraron que las personas con discapacidad física presentan medias estadísticamente superiores en inteligencia emocional y resiliencia, mientras que las personas sin discapacidad presentan medias superiores en autoestima. Las personas con discapacidad física desarrollan patrones diferentes de resiliencia, lo que puede deberse al hecho de enfrentarse a la discapacidad, que afecta a diversos aspectos de sus vidas, influyendo en sus emociones y comportamiento. El desarrollo de competencias personales y sociales de la IE es crucial para enfrentar situaciones difíciles con un adecuado desempeño.

En relación a la resiliencia, el 43% de las personas con discapacidad presentaron una adecuada resiliencia (frente al 46% de los no discapacitados), observándose medias superiores en el nivel de resiliencia en personas con discapacidad física. Esto indica que las experiencias vitales, como la discapacidad, influyen en los valores de resiliencia.

En cuanto a la autoestima, el 29% de las personas con discapacidad presentaban una autoestima elevada (frente al 41% de los no discapacitados), el 17% media y solo el 4% baja (frente al 3% de los no discapacitados). Las personas con discapacidad física presentan niveles de autoestima más bajos que las personas sin discapacidad. Una baja percepción de control independiente, como el uso de sillas de ruedas, está relacionada con una autoestima más baja.

El estudio también encontró que las mujeres con discapacidad física presentan medias superiores en atención emocional y claridad emocional en comparación con las mujeres sin discapacidad. Los hombres con discapacidad física mostraron medias superiores estadísticamente significativas en resiliencia en comparación con personas sin discapacidad. En las mujeres, también se obtuvieron medias superiores en resiliencia para aquellas con discapacidad física, aunque sin una relación estadísticamente significativa.

La enfermedad reduce la seguridad, la sensación de control, aumenta la dependencia y los sentimientos de incapacidad, afectando así la autoestima. La autoimagen, junto con la autovaloración, autoconfianza, autocontrol, autoafirmación, autorrealización y las metas de superación personal, constituyen componentes de la autoestima. La autonomía funcional de las personas con discapacidad física se ve mermada, afectando su autoestima.

Residir en un Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física puede influir negativamente, pero también puede tener consecuencias beneficiosas debido a la convivencia con otras personas que sufren las mismas consecuencias de la discapacidad, lo que puede servir de apoyo, al igual que el apoyo recibido por parte del personal sanitario. Las personas con discapacidad física presentan niveles adecuados de IE en sus diferentes dimensiones: atención, claridad y reparación emocional. Sin embargo, su autoestima se ve mermada por la baja percepción de control independiente.

Estrategias para Fomentar la Autoapreciación en la Discapacidad

Trabajar la autoestima es crucial para todas las personas, y especialmente para aquellas con discapacidad. Algunas estrategias para mejorar la autoimagen y el desarrollo personal incluyen:

  • Autoconocimiento: Conocerse tal y como uno es, con virtudes y defectos, ayuda a trabajar las fortalezas y corregir las debilidades.
  • Autoaceptación: Cuanto más nos conocemos, mejor nos aceptamos.
  • Potenciar las virtudes y minimizar los puntos débiles.
  • Celebrar éxitos y reconocer logros: Hablar con naturalidad sobre las dificultades, respetar los espacios de intimidad, animar a tomar decisiones y compartirlas.

Muchas asociaciones organizan talleres y cursos para mejorar la autoimagen. Una actividad consiste en acentuar lo positivo (a nivel físico, de personalidad o de capacidades) tanto de otras personas como de uno mismo, donde cada participante escribe dos atributos físicos, dos cualidades de personalidad y una capacidad que le agrada de sí mismo y de la persona que tiene enfrente. Otra actividad es aprender a definirse a sí mismo, eligiendo adjetivos que encajen con la propia persona y elaborando una lista con ellos.

Son necesarias redes de apoyo social y atención a mayores de 60 años

Discapacidad Intelectual y Autodeterminación

Las personas con Discapacidad Intelectual (DI) presentan limitaciones en sus funciones intelectuales y comportamiento adaptativo, con dificultades en áreas como memorización, formación, uso de categorías, solución de problemas, lenguaje y conocimiento social. Estas limitaciones se expresan en contextos conceptuales, sociales y prácticos y se definen antes de los 22 años.

El autocuidado es una actividad aprendida y orientada a un objetivo, que la persona realiza para mantener un funcionamiento vivo y sano, continuar con el desarrollo personal y el bienestar. Sin embargo, en el núcleo familiar de las personas con DI, es habitual ayudarlos constantemente con sus tareas diarias, lo que puede generar sobreprotección y dificultar el desarrollo del autocuidado y la autodeterminación, perjudicando su estilo de vida y su necesidad de libertad.

La autodeterminación en el campo de la discapacidad intelectual se refiere al conjunto de actividades y habilidades necesarias para que la persona actúe de forma autónoma y sea protagonista de los acontecimientos relevantes de su vida, sin influencias externas innecesarias. Lograr la autodeterminación podría mejorar el estilo de vida de las personas con DI, considerando contextos más cercanos con la comunidad y amplificando el entorno de libertad que necesitan.

Diseño Accesible y Tecnologías Asistenciales

El diseño accesible es el resultado de un proceso de diseño inclusivo que piensa en un funcionamiento transgeneracional del objeto en torno a las personas, incluyendo el diseño universal, el co-diseño y el diseño adaptativo.

  • Diseño Universal: Busca diseñar basándose en objetivos de funcionalidad accesibles para todos. Se centra en mejorar la calidad de vida de todas las personas, concibiéndose sin necesidad de adaptaciones específicas, sino con una funcionalidad estandarizada.
  • Co-diseño: Permite conectar el diseño con otras áreas científico-humanistas mediante un método participativo, donde el usuario participa en el proceso de desarrollo e investigación del proyecto.

El diseño accesible aumenta las necesidades del usuario en relación con el entorno, haciendo primordial el co-diseño para encontrar nuevos métodos investigativos. Se plantean las "herramientas" como nuevas tecnologías asistenciales que benefician a todo el público, brindando grados considerables de facilidad y posibilidades de inclusión social. Las Tecnologías de Desempeño Humano (TDH) permiten la interacción entre el sistema y su entorno, logrando mayor autodeterminación para las personas con DI.

Autonomía y Derechos Civiles

Para las personas con DI, la necesidad de la autonomía territorial es primordial para su modelo de vida, buscando la libertad sobre todo aspecto y la autonomía moral que dignifica su existencia. Las barreras para ejercer una vida independiente incluyen la falta de recursos económicos, la falta de hogares alternativos al familiar en la comunidad, las restricciones a sus planes para formar una familia, las restricciones a su capacidad jurídica y las actitudes negativas de otras personas.

Dentro de la necesidad de mayor autonomía, se consideran los derechos civiles y humanos de las personas con DI, para exigir mayor independencia. Esto incluye el deber de ser incluidos dentro de la comunidad para poder llevar a cabo su estilo de vida externo a la vida en el hogar. Una vida independiente significa desarrollar un proyecto de vida donde la persona toma sus propias decisiones, lo que requiere trabajar en el autocuidado y la autodeterminación del hacer cotidiano.

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